Actores/Personajes Artículos Música Fotos Hipervínculos Historias Arte MBVirtual Aguafiestas Foro Chat


Natalia Oreiro                                                                                      _______                                   __    

Natalia Oreiro en Praga

Todavía faltan unos minutos para las cinco de la tarde y en Praga acaba de oscurecer. Poco a poco, la capital de la República Checa comienza a aminorar su marcha y se prepara para la noche. Vestida de fiesta, la ciudad se enciende con la luz de cientos de guirnaldas de colores y, en las plazas, los gigantescos árboles de Navidad parecen iluminar el cielo. En un par de horas comenzarán a cerrar los primeros negocios y las familias se sentarán alrededor de la mesa para comer, tal vez, una sopa caliente y algún plato de carne con salsa acompañado por buñuelos. Son las cinco de la tarde y la ciudad aminora su ritmo. Natalia Oreiro (23), no.

Tal como sucedió cada día desde el tres de diciembre, cuando comenzó su gira de promoción por los países de Europa –Grecia, Polonia, República Checa, Hungría y Eslovenia–, Natalia se levantó muy temprano, desayunó en la habitación del Gran Hotel Bohemia, en el que estuvo alojada durante tres días, e inmediatamente comenzó a trabajar. Dio notas a los medios locales, ofreció una conferencia de prensa, firmó autógrafos, recibió a un grupo de admiradores que le entregaron regalos y recuerdos de Praga, y se tomó el tiempo necesario para saludar a parte del público –algunos vestidos de “Cholito”, el personaje que Natalia hizo en la telenovela “Muñeca Brava”– que, desde primeras horas de la mañana, la esperaban en el hall del hotel, sólo para verla pasar. “Es increíble lo que me pasa en estos lugares –dice Natalia–, porque esto no sucede sólo en esta ciudad. Algo parecido me pasó en el resto de los paises que visité. Lo que más me impresionó fue el recibimiento de la gente.

En Polonia, cuando nos trasladábamos desde el aeropuerto al hotel, nuestro auto tuvo que ser escoltado por dos camionetas de la policía que despejaban el camino. Alrededor, unos doscientos policías contenían a la gente. Si la experiencia de Israel me pareció de película, este viaje bien podría ser la parte dos. Cuando llegué a Budapest me fue a recibir el nieto de no sé qué rey de Hungría y suspendieron la programación de televisión para transmitir mi llegada en cadena”.
¿Le parece un recibimiento a su medida?
—La verdad es que me parece demasiado. Sí, demasiado. Por momentos, me parece ridículo que hagan esas cosas sólo porque llego yo. Por un lado, me da cierto pudor. Por el otro, siento pena por no poder llenar el corazón de cada una de las personas que se acercan a verme. Es tanta la gente de seguridad que me ponen que me cuesta comunicarme con el público. A veces me peleo con los agentes de seguridad y les pido que me dejen tocar a la gente. Total, ¿qué me van a hecer? Pero cuando ven que se arma un poco de revuelo, en seguida me sacan. Todavía me sorprende que me conozcan tanto en estos lugares.
Feliz con lo que sucede con su trabajo en el exterior, Natalia se traslada de un lado a otro con su cámara de video en mano. A veces la lleva ella; otras, su amiga y compañera de este viaje, la actriz Valeria Lorca.“Si bien siempre hay un montón de cámaras registrando todo, con mi filmadora grabo mi propia palícula. Filmo los lugares maravillosos que veo y también filmo a la gente que me espera en cada ciudad. Eso es lo que después le voy a mostrar a mi mamá. Porque yo la llamo por teléfono y le cuento, pero ella no entiende mucho. Es difícil de explicar. De alguna manera grabar con mi cámara es registrar lo que sucede con mi propia mirada”.

Entre otras cosas, Natalia registró las imágenes de las entregas de premios: un disco de oro, uno de platino y un triple platino por “Natalia Oreiro”; dos discos de oro por “Tu veneno”. Además, premio a la mejor actriz en Polonia y el “Corazón rojo” por “Tu veneno”, el álbum que más sonó en las radios y que permaneció durante tres meses en el puesto número uno del ranking de República Checa, entre otros galardones y regalos –como el ovejero húngaro de tres meses que le entregaron en Budapest– que ella recibió con orgullo.
¿Siente que finalmente se ha consagrado como una figura internacional?
—Me resulta difícil verme en un lugar. Prefiero ir para adelante sin fijarme qué lugar estoy ocupando. La verdad es que yo avanzo y trato de disfrutarlo. Pero lo cierto es que ahora me siento en estado de shock. Sé que la prensa me coloca en un lugar importante, pero no sé.... Siento que todavía tengo muchas cosas por hacer.
¿Cree que su trabajo es más valorado en el exterior que en la Argentina?
—No. Si te referís a algunas notas que sé que aparecieron después de mis shows en el Gran Rex, te digo que, para serte sincera, no leo mucho las críticas. Por otra parte, veo que la prensa argentina está pendiente de lo que hago y de lo que dejo de hacer. Y pienso: “Ladran Sancho....” . Creo que las cosas son así. Y con respecto al público me siento muy querida en la Argentina. Sé que la gente me quiere.

Ansiosa por conocer un poco más de Praga, en el único día libre que tiene en toda su gira, Natalia salió a pasear con su amiga Valeria. Juntas visitaron el Castillo de Praga, la catedral St.Vitus y el majestuoso puente de Carlos IV. Pero todos sus esfuerzos por convertirse en una turista más fueron inútiles. Bastó que Natalia bajara de la combi para que cientos de chicos corrieran a saludarla. Y ni bien pisó el puente un remolino de gente se acercó para pedirle autógrafos y sacarse fotos con ella. Aun así, logró hacerse un espacio para recorrer los puestos callejeros de artesanías buscando algún regalo navideño y hasta para tratar de comprar una réplica de una armadura antigua para decorar su casa, en uno de los puestos de venta del castillo. “No me compro nada”, dijo Natalia después de negociar el precio durante quince minutos. “Siempre me pasa lo mismo: me reconocen y suponen que estoy dispuesta a pagar cualquier precio. Y no es así”. Entonces, Valeria Lorca continúa: “En Buenos Aires, un día quiso comprar una araña para su casa en el Mercado de las Pulgas. Nati preguntó el precio y otro día me pidió que yo fuera a comprarla. Me la cobraron menos de la mitad”.
¿Compró muchos regalos para Navidad?
—No todavía. Pero siempre fui muy regalona. Pensá que trabajo desde los 12 años. Antes regalaba dibujos. Bueno, es el día de hoy que a mi papá le regalo el mismo dibujo que cuando tenía seis años.
¿El mismo dibujo?
—Siempre el mismo. El me lo pide. Es un lobo. ¿Viste el lobo de Caperucita Roja? Bueno, yo dibujo la casa de Caperucita a lo lejos, sin Caperucita, y adelante, un árbol con el lobo escondido. Lo único que se le ven son las dos manitos y las piernas. Está agazapado, con la carita que sale de costado. Es muy gracioso ver al lobo escondido esperando que aparezca Caperucita. Mi papá guarda los dibujos. Tiene un montón. De todos modos para mí el valor de la Navidad está en que es una fecha en la que uno puede encontrarse con la gente que quiere. Por eso, este 24 va a ser un poco melancólico para mí. Vamos a pasarla en casa, pero mi abuela Beba no va a poder ir. Y mi hermana tampoco, porque se fue a vivir con su novio a México. Así que estaremos mi mamá, mi papá y yo. Sólo tres personas... y tres perros, por supuesto.
¿Cree que Papá Noel dejará algún regalo para Pablo Echarri en su árbol?
Natalia se ríe y aunque no le gusta que le pregunten acerca de su ex pareja a quien hoy la une un gran afecto que la lleva a comunicarse telefónicamente con frecuencia, no se enoja. Simplemente responde: “Ese es un secreto entre Papá Noel y yo”.
Ni bien termine su exitosa gira, Natalia se tomará unos días de vacaciones en Europa, junto a su amiga Valeria. “Tal vez me quede un tiempito en Alemania o me vaya a Rumania, todavía no sé. Lo único seguro es que el 15 de enero retomo mi trabajo”.
Dicen que Pablo también se tomará unos días libres en esta semana. ¿Cree que pueden llegar a encontrarse en algún lugar de Europa?
—No. Para nada, te lo aseguro.
Entonces, ¿nada de reconciliación por ahora?
—¿Por qué tiene que haber reconciliación? De todos modos, te advierto que si la hubiera nunca lo diría.



Hosted by www.Geocities.ws

1