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Natalia Oreiro                                                                                      _______                                   __    

Natalia Oreiro: Embarazada?

Como una nube no pasajera, la incertidumbre se habría instalado en la vida de Natalia Oreiro. En su ruta de cantante hubo tropiezos y desbarrancos. En lo sentimental, la ruptura con Pablo Echarri pareció haberle opacado el corazón y su tan contagioso fervor. Ahora, una más: fuentes irreprochables aseguran que Natalia Oreiro, con tan sólo 23 años, estaría muy deprimida, recluida en su mansión de Palermo Viejo, y que resultados sin margen de error estarían señalando un embarazo.

¿Natalia Oreiro embarazada? Amigos infidentes han comentado: “Ella espera obtener más resultados en este sentido. La noticia no está del todo confirmada, aunque los primeros y más domésticos análisis hayan sido positivos”.

Mezcla de extraña felicidad maternal y angustia aguda por afrontar semejante responsabilidad, Natalia navega hoy en la confusión. Si la especie se confirma, debería tomar decisiones rápidamente, en especial en el terreno laboral. Por lo pronto, ya parece tener una contención masculina, que compensa sus más íntimos padeceres. Se llama Oscar Ferrigno, el hijo de Norma Aleandro, a quien la ex Muñeca brava le habría dado el papel de confidente y amigo leal, y que, además, se ha instalado por unos días en su casa junto a su propia pareja, ya que la casa de Ferrigno se encuentra en profundas refacciones.

Un amor en Londres
La lluvia de información no cesa: “Natalia estaba muy maltrecha al salir de aquí, de la Argentina, después de su ruptura con Echarri” dicen allegados.

Viajó hacia Israel, sobre mediados del mes de septiembre, y se encontró con otros argentinos, como Mercedes Sosa, León Gieco, etcétera. Allí se la vio sola y melancólica. Fue con sus músicos, pero su amiga en todo momento fue Gabriela Torres, su profesora de canto. “Se sentía sola, a tal punto que gastaba fortunas en llamadas telefónicas a Melina Petriella y Valeria Lorca, sus amigas de siempre, que estaban en Buenos Aires”, confió un allegado.

De allí, Natalia partió hacia España, en donde hizo una breve participación en el programa de Tinelli, que por esos días se transmitió desde Madrid. Luego, sabiendo que toda una delegación de cantantes viajaba a Londres, se habría hecho una escapadita hacia el lugar, en el máximo de los secretos. Retomar una vieja y subterránea relación con Dante Spinetta, hijo de El Flaco e integrante del conjunto Illya Kuryaki, a lo que la animaba. Ese viaje la habría hecho olvidar del sabor desilusionante que le deparó la ruptura con Echarri. Si nos atenemos a las fechas, este reencuentro con quien habría sido más que novio en Buenos Aires tiempo atrás (más precisamente durante la anterior crisis con Pablo), se habría producido entre el 21 y el 26 de septiembre en la capital londinense. Natalia, allí, habría jugado a un muy bajo perfil. Pero se habría enamorado –dicen los íntimos– muy fuertemente de Dante Spinetta, quien no habría tomado con el mismo fervor que Natalia el encuentro sentimental.

De aquella relación con Dante, queda poco y nada. En la Argentina no hubo ni siquiera llamadas telefónicas. Sin embargo, llama mucho la atención el hecho de que la Oreiro se exhiba ahora con ropajes bastante parecidos a los utilizados por la banda Illya Kuryaki, entre hippie y oriental.

La periodista especializada Marcela Tauro fue la primera en soltar la versión al aire en un tono más bien ambiguo: “Lo sé de muy buena fuente”, aclaró. “Hay un Evatest positivo y se la vio haciendo análisis en laboratorios especializados.Se trata de una actriz y ahora cantante muy pero muy conocida”, dijo en Telepasillo para reafirmar su información.

Por lo pronto, en la mansión de Palermo Viejo, en la cortada Eslovenia y a una cuadra de la plaza Julio Cortázar, los movimientos son mínimos. Decididamente, los vecinos no la ven a Natalia. Se encontraría en pleno proceso depresivo. Sale de cuando en cuando, y pugnan más que nadie para que lo haga el ya mencionado Oscar Ferrigno junto con su novia. Ellos la sacan de cierta abulia existencial y sólo con ellos, por estos días, suele pasarlo bien.


Corazón partido
Se especuló, en su momento, con un encuentro con Andrés Calamaro, quien le compuso un tema para su último disco. Consultada en su momento, Natalia desmintió: “Andrés está más allá del bien y del mal. Todo bien con él, pero nada que ver”. Con Iván Noble, el cantante de Los caballeros de la quema, la cuestión fue bastante publicitada. “Aquella vez yo me había separado hacía como dos meses y nadie se había enterado. Finalmente, todos quedamos mal parados y yo como una porquería de persona...”, dijo refiriéndose al affaire Iván Noble.

Es evidente que Natalia teme, por estos días, que a Echarri lo afecte esta clase de hipótesis. A tal punto llega el desconsuelo de Pablo Echarri, que hace unos días el actor Juan Acosta, en un programa de espectáculos en Radio Rivadavia, soltó la siguiente anécdota que pinta cabalmente cuál es la situación de Pablo: “Llegué al estudio de Los buscas como todos los días. Alegre, contento y cantando. Y se me había pegado la musiquita esa de Cambio dolor. Yo no me di cuenta de que a alguien le podría molestar. Pero fijate vos: al ratito, Pablo Echarri me agarra y me dice: Juan, ¿te podés dejar de joder con ese tema, no tenés otro?...”

Echarri es, desde luego, tema excluyente entre los tantos de Natalia Oreiro. Que no podían seguir así, en cortocircuito, es cierto. Que a veces no soportan esta distancia, también es cierto. Esta zona intermedia por la que ambos transitan, que pareciera estar signada bajo el axioma “no te quiero más, pero te extraño demasiado”, ha impulsado a los dos a enhebrar sus respectivas cuentas de historias de amor nuevas que, más bien, tienden a hacer pensar que se trata de meros fuegos de artificio. Las salidas públicas de Pablo Echarri con Julieta Camaño, la movilera del programa Siempre listos, parece responder a este mecanismo. Las impetuosas y descontroladas salidas de Natalia con Dante (tal como secretean sus allegados) igualmente obedecen a esta compulsiva forma de sentirse acompañada y, a la vez, olvidar al otro, olvidar a Pablo.


Hasta ahora, la movida no le ha salido bien. No logró olvidar a Echarri y no sumó más que unas desprolijas y deshilachadas noches en compañía. No le pudo ganar todavía a la tristeza. El affaire Dante Spinetta parece haber terminado con más pena que gloria. El destino le muestra a Natalia sus semblanzas menos amables: la carrera como cantante tiene sobre sí un enorme signo de interrogación; los sentimientos se encontrarían a la intemperie; su autoestima no pasa por su momento más sólido. ¿Y lo otro? ¿Los últimos análisis confirmarán un embarazo, como se sigue diciendo en fuentes de confianza? Es el nuevo interrogante que domina la vida de Natalia Oreiro.




 

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