El "Huracán"
Oreiro estuvo en su Montevideo natal para
conversar sobre su nuevo disco --Tu
veneno--, su carrera y la primera
presentación en vivo como estrella pop
en Uruguay, el próximo 28 de octubre en
el Velódromo Municipal. En una habitación
del hotel NH Columbia, Oreiro recibió a
El País recién salida de la ducha y con
el 'look' Betty Page --una "pin-up
girl" muy famosa en los años 50 y
figura de culto hoy-- que la caracteriza
en este momento. Es la primera entrevista
de ocho que realizará y quiere estar
impecable. Les da libre a sus
maquilladoras ("son ellas las que me
dejan así", dice con fina ironía
al mismo tiempo que admite su belleza) y
se sienta para responder las preguntas.
Inquieta, directa y muy conversadora,
Oreiro adelanta muy poco cómo será su
show en Montevideo, dice que le encanta
ser popular y que tiene el respeto de sus
colegas en la música, aunque aún no se
define como "un músico".--¿Cómo
descubriste a Betty Page?
--Uh,
hace un montón. Soy fanática de las
"pin-up girls" (algo así como
una chica de poster) desde hace mucho
tiempo, colecciono revistas de cómics y
muñequitas. En algún momento me agarró
la locura por Marilyn Monroe, pero cuando
descubrí a la morocha me di cuenta que
tenía mucha más personalidad.
--¿Supiste
que pasó con ella?
--Tengo
dos versiones, porque un buen día
desapareció y nunca se supo qué fue de
ella. Una dice que está recluida en una
especie de convento pero quizás esa sea
la más fantasiosa. La otra, más creíble,
dice que se fue a vivir al campo.
--¿Cuáles
fueron los mayores cambios del primer
disco a éste?
--Creo
que hubo una evolución en varios
aspectos. Desde lo vocal hasta el
repertorio. Creo que canto mucho mejor
ahora gracias a la ayuda de mi profesora
Gabriela Torres y el repertorio me
refleja mucho más, es muy ecléctico --pop,
canciones andaluzas, candombe, blues--,
porque yo también soy muy ecléctica.
--¿Fue
tuya la idea de interpretar una canción
escrita por Andrés Calamaro?
--Sí.
Soy fanática de varios cantautores
argentinos, entre ellos Andrés. A él no
le gusta escribir para otros, pero como
yo creo que nada es imposible, me tiré
un lance. Me decían: 'no hagas eso, Andrés
es de otro palo'. Pero en la música eso
no existe. Para los músicos, la música
es música, independientemente del estilo.
No me esperaba que me diera algo específico,
con lo que me diera estaba contenta, pero
para mi asombro compuso un montón de
canciones para mí, desde el lugar de una
mujer. Me costó bastante que la compañía
la aceptara, pero finalmente cedieron.
También me hicieron problema con la
canción Tu veneno, decían que no
encajaba con mi primer disco, pero a mí
me gusta sorprender, no darle a la gente
más de lo mismo y seguir una fórmula.
--Te
referís a "los músicos" como
algo ajeno. ¿Vos no formás parte de ese
gremio ahora, con dos discos editados?
--Me
considero una cantante que está
aprendiendo música. Estoy empezando a
estudiar piano y audiopercepción y también
de arreglos y producción musical, para
orientarme y conseguir lo que quiero,
presentar cosas que sean representativas
de mi personalidad. Si bien en este disco
colaboré autoralmente en dos canciones,
quiero participar aún más en el futuro.
--¿Qué
sentís cuando descalifican tu música
como un mero producto de marketing?
--Creo
que desde el momento en que un disco se
empaqueta y se pone a la venta, se
convierte en un producto. Si no, todo lo
que yo hago tendría que ser gratis.
Hasta el más intelectual de los
intelectuales hace un disco para que la
gente lo compre. A mí me encanta ser un
persona popular, no trabajo para tres o
cuatro. A mí me gusta que lo que yo hago
lo entienda todo el mundo y no un grupo y
tengo un espectro de público muy amplio,
desde niños hasta ancianos. Esto no
quiere decir que lo popular tiene que ser
fácil o malo. Yo quiero ser popular y
buena. Generalmente, a los "productos
pop" que son prioridades mundiales
en las compañías se les arma todo un
aparato alrededor, gente que te dice: 'hacé
esto, cantá así, decí tal cosa', sobre
todo si sos joven. Yo le escapo a todo
eso: me hago mi vestuario, elijo las
canciones, arreglo las coreografías. En
ese sentido soy muy peleadora, aunque la
palabra no me gusta. Creo que a la larga
hasta es beneficioso para la compañía
que yo sea "difícil" y pelee
por lo que yo creo es correcto.
--¿Esa
inclinación hacia lo popular es lo que a
veces provoca que la crítica te
descalifique?
--Lo que
pasa es que parece que cierto sector de
la prensa argentina no se banca que uno
sea joven, exitoso, tenga talento, sea
medianamente bonito y simpático. Eso no
puede ser, es como si necesitaras tener
50 años para que te reconozcan, o
morirte, ¿viste que son re-morbosos?
Después de que uno se muere todo es: 'Uh
era buenísimo, ¡el mejor!' En su época,
Sandro era un 'grasa' y ahora todos los
rockeros lo homenajean. Quizás yo me
preocupo demasiado cuando en realidad no
necesito de sus comentarios. Para mí lo
más importante es el respeto. Por eso me
parece que la nota que me hicieron para
la revista Rolling Stone fue hecha con
mala leche. El periodista se puso de
estrella, de protagonista, cuando la que
aparecía en la tapa y les ayudaba a
vender más revistas era yo. Se armó un
lío bárbaro con esa nota, creo que
hasta echaron al que la hizo. Pero viste
cómo somos los artistas y nuestros egos,
queremos caer bien siempre. '¿Por qué
no le gusta, si yo me rompo toda para
hacerlo bien?' Hasta en la escuela me
pasaba eso. Yo le prestaba ropa a todas
mis compañeras y algunas me querían y
otras no.
--¿Cómo
será tu recital en el Velódromo, en
Montevideo?
--Hmm. No
sé si contarte mucho porque me gusta
sorprender. Lo que sí te puedo decir es
que tengo una banda de doce músicos que
son muy buenos, los mejores que pude
conseguir en ese momento, compenetrados
con el proyecto. Va a ser muy fuerte para
mí cantar en Uruguay, un desafío muy
grande, y quiero que el público de acá
vea el mismo show que en Buenos Aires,
aunque es difícil trasladar toda la
escenografía que armamos para estos
recitales. Es la primera vez que voy a
cantar acá y quiero dar lo máximo.
"Soy muy bocona y después
recibo palos"
La muñeca
brava reconoce que tiene fama de difícil
pero que es sólo porque no permite que
las grandes empresas la expriman como una
naranja. "Cuando algo funciona muy
bien, como en mi caso, los canales de
televisión siempre quieren exprimirte.
Pero mi idea es que todo el jugo que yo
tenga dure para toda mi carrera. Soy difícil
en la medida que soy clara con la gente
que me contrata y cuando algo no me gusta
lo peleo hasta el final. A la larga me lo
agradecen porque todo el tiempo estoy
pensando en mejorar mi trabajo. Un
artista no es solamente el caudal de voz
que tenga sino también lo que transmite
en general".
Sin
embargo, la Oreiro confiesa que ese no
fue el problema que la llevó a separarse
de su anteriores representantes. "No
es que quisieran exprimirme porque ni
siquiera se encargaban de mi. Yo grababa
Muñeca brava de lunes a jueves y
utilizaba el resto de la semana para
dedicarme a la música. Durante todo el año,
ellos me llamaron los viernes al canal
aunque yo nunca estaba. Así, fue con
todo. Siempre peleé yo misma por mis
contratos y mi dinero. En cambio, ahora sí
tengo un manager de verdad. Pero, los
representantes en general son un mal.
Para ellos la palabra pesos es lo primero
y de lo artístico no se preocupan. En la
vida siempre te encontrás con gente que
te quiere usar y que lo único que le
importa es el provecho que te puedan
extraer. Se me acerca un montón de gente
para ver qué me puede sacar. De todas
maneras no estoy pendiente de eso, yo me
abro y cuando me doy cuenta que me
quieren usar, me cierro. Son cosas que se
aprenden, yo soy muy bocona y después
recibo muchos palos".
Padece
todos los males de una estrella y así lo
manifiesta. "Llegué rápido, sí,
pero también es difícil. Nunca sé si
la gente es sincera porque todo el mundo
me sonríe, y solo cuando termino de
conocer a la gente llego a darme cuenta cómo
es. Me abro mucho hasta que me lastiman,
ese es mi límite, pero generalmente no
es el público que me hiere sino cierto
sector de los medios que utilizan mi vida
privada para vender un poco más".
Natalia
dice que la pone enferma que su vida íntima
importe más que la profesional, que
"está copada". "No hay
artistas en Argentina que tengan la
posibilidad de ir a cantar a Rumania,
Grecia o Rusia. Sé que a la gente le
interesa saber qué le pasa al corazón
de Natalia pero el público también
entiende que hay momentos que uno no
puede contarlo ."
"Tengo como cuatro
novios"
Para
fines del año que viene, Natalia Oreiro
retomará su carrera actoral primero en
el cine y después en televisión. "El
cine me encanta pero hay que tener un
buen libro, y eso es lo que falta",
dice la estrella.
--¿Soñás
con Hollywood?
--No.
Hubo una propuesta que está en pie y que
estaría bueno. Todos van atrás del sueño
hollywoodense, incluso yo, si me llamara
Pacino o De Niro, me iría corriendo
hasta allá. Pero como estética me
interesa más el cine europeo que el
americano.
--¿Volverías
a hacer cine como el de "Un
argentino en Nueva York"?
--Sí. La
película fue una de las más criticadas
de la historia pero batió el récord de
todos los récords. Recibí malas críticas,
con razón, pero por otro lado quiero que
el próximo film que yo haga tenga el
suceso de Un argentino.
--¿En
televisión seguirás fiel a Telefé o
una propuesta de Adrián Suar te puede
tentar?
--Adrián
siempre tiene cosas interesantes porque
maneja una estética muy especial y
trabaja con buenos autores. Telefé es más
familiar y no tan puntilloso en el
trabajo. Pero también valoro que en
Telefé estuve muy cómoda. A mi me gusta
que me escuchen y en su momento Gustavo (Yankelevich)
me escuchaba mucho. Gustavo no está más
en el canal pero de alguna manera sigue
ligado y es probable que regrese a Telefé.
Además, tengo una exclusividad musical.
--¿Por
qué aseguraste que Gardel era argentino?
--No dije
eso. Simplemente, confesé que no sabía
dónde había nacido pero que me parecía
que era más argentino que otra cosa,
porque siempre habló de ese país. Me
van a matar los uruguayos.
--¿La
tuya es una situación similar a la de
Gardel?
--No, yo
soy uruguaya. No me podés negar que yo
siempre digo que soy de Uruguay y de
Rampla. Adoro a los argentinos, es el
lugar que elegí para hacer mi carrera y
me dieron la posibilidad de salir al
exterior. Pero soy uruguaya.
--¿Cómo
te sentís cuando se especula que tu
ruptura con Pablo Echarri es una
estrategia de marketing?
--Imaginate,
ya tengo como cuatro novios. Y en
realidad no tengo ninguno. Siempre que se
está en un lugar expuesto van a hablar
de vos, bien, mal o más o menos. Como
evidentemente no hay muchos temas y no
pasan tantas cosas a nivel artístico en
Argentina tienen que inventar. Y
lamentablemente cada vez hay más
televisión chatarra con programas
chimenteros baratos cuando debería haber
más ficción y más ciclos periodísticos.
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