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Pero los
fenómenos iban a adquirir un protagonismo espectacular a partir del
día 15 de noviembre, cuando la criada, en compañía de la dueña
de la casa, cerraba la trampilla del fogón, una extraña voz un
tanto sufrida exclamaba un rotundo "¡AY!" doloroso que a
continuación decía "Maria ven".
Presas del
pánico y tras pedir repetidamente ayuda, las escaleras de acceso al
segundo piso de atestaron de vecinos y curiosos que querían asistir
al fenómeno, y lo consiguieron porque poco después, se volvió a
escuchar la temible voz. Acto seguido, les falto tiempo para
denunciar el hecho a la policía. Al poco tiempo se presento en el
lugar una pareja de la policía y cual fue su sorpresa cuando al
remover el fogón, una voz decía "¡AY,AY, que me haces daño"!
Tras
varias investigaciones frustradas, la policía creyó enfrentarse a
un autentico fenómeno paranormal, pero antes de adelantarse, se
centraron en la muchacha de servicio que siempre estaba presente en
los incidentes, pero pronto se descarto dicha posibilidad al
desalojarse el edificio por orden del juez de guardia Pablo de
Pablos y con la policía solo en el edificio, las voces se
repitieron.
El
miércoles 28 dos días después de la ultima incursión, a las
00:20 el duende volvía a expresarse malhumorado diciendo "Ya
estoy aquí, cobardes, cobardes." por lo que la vigilancia
policial se reforzó y volvieron a desalojar el edificio, que había
sido realojado un día antes.
Arturo Grijalva, que por entonces tenia 4 años llego a mantener
conversaciones con el duende en un pasaje de su vida, para el seguro
imborrable. Ahora si me permiten, voy a transcribir unas líneas que
escribió Wenceslao Fernández, cronista político del diario ABC,
que dedica esta sátira al duende:
"Señor
duende ¿Porque no hace usted otra cosa? voy a tener la audacia de
proponerle una labor con la que disfrutaría muchísimo mas y que le
cubriría de gloria ante los ojos de los españoles. Puesto que no
tiene nada que hacer, venga por las tardes al congreso de los
diputados. Refugiado en su invisibilidad, ¡Cuantas verdades podría
decir allí a todo el mundo! Los políticos no lo intentan porque su
parcialidad, sus compromisos, la visión deformada que el
profesionalismo les impide, no se lo permiten. Los periodistas
tropezamos con la censura, que defiende celosamente a los ministros.
Al pueblo no le es dado hablar allí. Pero usted... ¡OH, si usted
se decidiese!"
Han
pasado 60 largos años, pero la leyenda sigue como entonces ya que
es uno de los casos mas apasionantes de la parapsicología española,
aun no formada por esos años, pero.... ¿Y si ocurriese ahora en su
casa?
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