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El suceso fue olvidado hasta que
resurgió una semana después en un cortijo vecino, el Fuente del
Saz, una cantidad considerable de cebada y centeno ardieron con
rapidez y de nuevo sin explicación.
Ese mismo día, en otro cortijo vecino, los techos de sus establos
se hundieron a causa del fuego. Nadie sabe lo que ocurrió. Ese
mismo día también, la manta de la mujer del Sr. Alfonso Rubio,
propietario de un cortijo cercano, ardía sin motivos aparentes.
También los capos que rodean el río Laroya fueron pasto de las
llamas y eso obligo a organizar una investigación muy rigurosa cuya
conclusión fue el siguiente comunicado:
"No hay causa aparente a la que puedan responsabilizarse
todos los sucesos ocurridos y debe hacerse, desde el primer momento,
toda sospecha de que hallan sido provocados por la mano del
hombre."
Pero un revolucionario
estudio del ingeniero jefe del servicio de magnetismo y electricidad
terrestre, José Cubillo, arrojo una sorprendente teoría la cual
creía que la existencia de un gas que aunque inflamable, nada
peligroso para la población, por lo que el caso fue cerrado por
completo.
Tendrán algún día estos fuegos explicación? Tendrán algo que
ver con las famosas bolas de fuego? El misterio continua creciendo
en vista de lo ocurrido en Sicilia.
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