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en la casa de un
pescador una estatuilla tallada en madera de unos 15 cm. de altura,
representaba un hombre barbudo regordete con aspecto bonachón y en
su pedestal podía leerse la siguiente frase: "Altura actual
del Gnomo". Recientes estudios científicos sobre la
estatuilla demuestran que la madera es de las raíces de un árbol
desconocido y la datan de hace unos 2000 años de antigüedad,
aunque su inscripción la data de antes.
Unos siglos mas tarde, en el año 470 A.C., el
sargento romano Publius Octavus escribió lo siguiente: "Hoy vi
una persona en miniatura con mis propios ojos. El usaba un bonete
rojo y una camisa azul. La barba blanca (...) Dijo ser descendiente
de una raza llamada Kuwalden. Una y otra vez lo vi curar animales en
las inmediaciones de Logdunum" (Leiden, Holanda). El
investigador español Pedro P. Canto hallo 16 enigmáticas huellas
en Pedra Gentil (Vallgorgina) el día 2 de Diciembre de 1986. Según
Pedro, las huellas eran de pies desnudos con 4 dedos y median 10 cm.
Pedro, al realizar las fotografías de las huellas, estas quedaron
veladas, ¿Casualidad?
En Septiembre de 1989, dos matrimonios, los
Añaños y los Pujals disfrutaban de un Domingo de comida en el
campo, de repente avistaron un Gnomo y lo cazaron echándole un
mantel encima. El Gnomo fue encerrado en una jaula para pájaros
donde paso 24 horas sin comer nada, al entregarlo a los científicos,
estos determinaron que no era de ninguna especie animal conocida.
Josep Cristina, vecino catalán, asegura
que en casa de su madre vive uno de estos seres. Josep cuenta que
una noche que invito a un amigo a cenar allí, el amigo dejo el
tabaco con el mechero en un mueble cercano y misteriosamente
desapareció sin que nadie se levantase de la mesa para después
aparecer en la repisa del baño.
Pero Josep no solo afirma que en casa
de su madre, también en la suya misma. Cuenta que un día tumbado
en la cama vio a uno de estos seres sentado en el marco de la
ventana, el ser en si no superaba los 4 cm. de altura, que no le
paraba de mirar y de sonreír. Al acercarse Josep, este se percato
que el Gnomo le hablaba con una suerte de telepatía prediciéndole
acontecimientos futuros. En menos de un año 3 de estos vaticinios
se cumplieron. Los Gnomos continúan siendo un enigma, nadie
sabe si es verdad si existen o no, pero lo que si que es cierto es
que es una bella leyenda (o realidad) que seguro, perdurara durante
siglos en nuestra tradición y folklore
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