Informe semanal de MUNDO MATERO
n�mero 18

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Me encant� el supuesto poema de Garcia M�rquez, pero lamento informarles que se trata de un "hoax". Aqui va la direccion con m�s informacion.
http://www.reforma.com/cultura/articulo/011321/
Un abrazo - Conrado Hughes

RESPUESTA DEL CMDTE. EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ AL MODERADOR DE LA MESA REDONDA INFORMATIVA, EL 25 DE ABRIL DEL 2001, SOBRE DECLARACIONES REALIZADAS POR EL PRIMER MINISTRO E CANAD�, JEAN CHR�TIEN, DURANTE LA III CUMBRE DE LAS AM�RICAS.

"QU�BEC (Canad�), 19 de abril (EFE).- El primer ministro canadiense, Jean Chr�tien, justific� hoy la exclusi�n de Cuba de la III Cumbre de las Am�ricas por la falta de gestos del r�gimen cubano en temas de derechos humanos a pesar de �pasar horas tratando de convencer� a Fidel Castro para que cambiase de pol�tica.

"A su llegada al centro de convenciones de Qu�bec donde se celebrar� la Cumbre este fin de semana, Chr�tien fue preguntado si hab�a variado su posici�n sobre la inclusi�n de Cuba en el proceso de las Cumbres de las Am�ricas, ya que en las anteriores reuniones en Miami y Santiago hab�a solicitado la presencia del r�gimen de Castro.

"�No he cambiado de opini�n�, respondi� Chr�tien.

"El Primer Ministro canadiense se mostr� seco cuando se le cuestion� si Cuba no estaba presente en Qu�bec por la negativa de Washington.
"Asimismo, cuando se le presion� para que indicase qu� otro pa�s del continente se hab�a opuesto a la participaci�n de Castro en la III Cumbre de las Am�ricas, Chr�tien respondi� al periodista con �preg�nteles a ellos�. "El Primer Ministro canadiense a�adi� que hab�a pasado �horas y horas tratando de persuadir a Castro� para que firmase algunas convenciones sobre derechos humanos, pero que no obtuvo ning�n gesto del r�gimen de La Habana�.

"�Pas� horas con �l (Fidel Castro) intentando que firmase algunas resoluciones de las Naciones Unidas�, insisti� Chr�tien."
He meditado mucho sobre este pronunciamiento del se�or Chr�tien. No ten�a necesidad alguna de emitir una valoraci�n p�blica precipitada e improvisada de aquel encuentro.
He trabajado buscando datos y reconstruyendo con la mayor objetividad posible lo que all� conversamos y la atm�sfera en que se llevaron a cabo nuestros intercambios.
Traigo aqu� una reflexi�n escrita, dada la necesidad de precisi�n por la delicadeza de los temas.

Apenas comenzamos la reuni�n, de forma casi abrupta, puso sobre la mesa una peque�a lista de nombres evidentemente reci�n recibida por �l. Casi adivin� de qu� se trataba. Era lo habitual cada vez que nos visitaba una personalidad pol�tica de alg�n pa�s aliado de Estados Unidos o alg�n pol�tico norteamericano: el Departamento de Estado le entregaba una lista de personas procesadas o sancionadas por actividades contrarrevolucionarias. Las listas siempre iban encabezadas por aquellas que eran de mayor importancia e inter�s para los servicios de inteligencia o el gobierno de Estados Unidos. Ped�a el indulto o la puesta en libertad de los mismos. Era una t�ctica invariable del gobierno de Estados Unidos para presionar en favor de sus amigos, aprovechando cualquier visita amistosa a Cuba. Como en nuestro pa�s suele ejercerse la mayor tolerancia posible, s�lo en casos excepcionales las autoridades proceden al arresto y procesamiento de los implicados cuando sus acciones provocadoras son graves y totalmente inadmisibles.

El Primer Ministro canadiense me recuerda que, con motivo de la visita del Papa, un n�mero de sancionados por causas contrarrevolucionarias hab�an sido indultados y �l se hab�a comprometido a solicitar lo mismo para los incluidos en la lista.
Realmente el Papa nunca abord� este tema en la conversaci�n conmigo, y lo hab�a hecho a trav�s de su Secretario de Estado en otra reuni�n con el Ministro de Relaciones Exteriores.
Sin esperar respuesta, plantea de inmediato que Cuba suscriba el Convenio de Naciones Unidas sobre los Derechos Econ�micos, Sociales y Culturales, ya que Cuba en esa materia hab�a hecho igual o m�s que cualquier otro pa�s del mundo.
Era sin duda una frase halag�e�a y una forma m�s habilidosa y oportuna de plantear algo.

Recuerdo que, acto seguido, menciona el acuerdo de libre comercio entre Canad�, M�xico y Estados Unidos, y los proyectos de hacerlo con el resto de Am�rica Latina, expresando su criterio de que Cuba pod�a hacer una importante contribuci�n.
Y por �ltimo se refiere al tratado contra las minas antipersonales, lament�ndose de que Cuba no lo hab�a firmado y solicitando que lo suscribiera. Eran estos los cuatro puntos con los que inici� sus conversaciones. Todos parec�an muy sencillos; los cuatro, sin embargo, eran sumamente complicados.
Le pregunt� si era habitual en los pol�ticos canadienses comenzar por lo m�s dif�cil, y le a�ad� en tono de broma que si no sal�amos bien de estas pruebas, habr�amos de echar a perder la visita.

Me parece recordar que la reuni�n dur� alrededor de dos horas, en tono cordial y respetuoso pero franco. Debo confesar que us� la mayor parte del tiempo porque era necesario argumentar con determinada profundidad la raz�n de nuestras posiciones, en especial sobre tres de los puntos.
Imposible repetir aqu� cada uno de esos argumentos. S�lo una brev�sima s�ntesis, con las respuestas esenciales.
Le dije que yo no deb�a decidir personalmente y de inmediato, o comprometerme sobre algunas de las cuestiones, ni tampoco crear falsas esperanzas sobre las decisiones que adoptar�amos. Que la muy publicitada cuesti�n de supuestos presos de conciencia era una vieja historia despu�s de casi 40 a�os de todo tipo de fechor�as y cr�menes por parte del gobierno de Estados Unidos contra Cuba. Los enumer� con amplitud y detalles, contrast�ndolos con la intachable conducta y la �tica de nuestra Revoluci�n pese al diluvio de infamias y calumnias vertidas contra Cuba.
La hipocres�a y doble moral de la pol�tica seguida contra ella. Las circunstancias que nos hab�an obligado a tener personas en prisi�n. Que s�lo en Gir�n hab�amos hecho prisioneros a 1.200 invasores, y que la propia Revoluci�n desde los primeros a�os hab�a ido poniendo en libertad a los que, sirviendo los intereses de una potencia extranjera a lo largo de cuatro d�cadas, hab�an tratado de destruirla. Que ahora el tema de los que por esa causa estaban en prisi�n era constantemente utilizado para presionar a Cuba, el pa�s que sufr�a la hostilidad y la agresi�n exterior.
Las graves amenazas que todav�a afront�bamos, como los actos terroristas organizados y pagados desde Estados Unidos.

En un momento me dijo que su deseo era superar esa situaci�n para que regres�ramos a la gran familia. Le dije que nosotros �ramos latinoamericanos, y le pregunt� si se trataba de que regres�ramos a la gran familia o que la gran familia regresara a nosotros. Termin� el punto respondi�ndole que �l hab�a tra�do una lista de personas que eran mercenarios al servicio de Estados Unidos y pagados por Estados Unidos, y que en complicidad con Estados Unidos trataban de destruir la Revoluci�n. Que como amigo le deb�a decir que esa lista era humillante para Cuba. Se esmer� en explicar que esa no era su intenci�n, y que quiz�s hab�a presentado la lista demasiado temprano. No todo fue dram�tico. Hubo bromas e incluso chistes intercalados. Esta parte, referida con cierta extensi�n, puede dar una idea de la intensidad de la primera hora de conversaci�n.

Con relaci�n a su �nfasis en la familia hemisf�rica, le expres� que me alegraba mucho, pero que yo pensaba tambi�n en la familia universal: Europa, Asia y �frica.
Con relaci�n al punto dos, el Convenio de Naciones Unidas sobre los Derechos Econ�micos, Sociales y Culturales, no vacil� en decirle que nosotros pod�amos suscribir todos los art�culos excepto dos, el 8 y el 13. Que el primero podr�a estar muy bien para un pa�s capitalista como Canad�, Estados Unidos y los de Am�rica Latina, porque en unos gobernaban los empresarios o los oligarcas y en otros las grandes transnacionales. All� divid�an, fraccionaban y, cuando era posible, corromp�an y enajenaban a los trabajadores, que muy poco pod�an hacer frente al poder pol�tico de los patronos. Se trataba de sistemas econ�micos diferentes al nuestro.

Con relaci�n a ese art�culo del Convenio, donde se habla de que cada persona tiene el derecho a fundar sindicatos y afiliarse a los de su elecci�n, con sujeci�n �nicamente a los estatutos de la organizaci�n correspondiente, para promover y proteger sus intereses econ�micos y sociales, en un pa�s socialista como Cuba, donde los trabajadores manuales e intelectuales est�n todos organizados en sus respectivos sindicatos y s�lidamente unidos como clase revolucionaria que comparte el poder con el resto del pueblo, los campesinos, las mujeres, los estudiantes, los vecinos y la ciudadan�a en general, tal precepto servir�a de arma y de pretexto al imperialismo para tratar de dividir y fragmentar a los trabajadores, crear sindicatos artificiales, y reducir su fuerza e influencia pol�tica y social. En Estados Unidos y en muchos pa�ses de Europa y otras regiones, la estrategia del imperialismo es dividir, debilitar y corromper al movimiento sindical hasta situarlo en condiciones de indefensi�n total frente a los patronos. En Cuba el prop�sito ser�a fundamentalmente subversivo y desestabilizador, socavar el poder pol�tico, mermar la extraordinaria fuerza e influencia de nuestros trabajadores, y erosionar la heroica resistencia del �nico Estado socialista de Occidente frente a la superpotencia hegem�nica.
El otro precepto tampoco podr�a suscribirse porque abrir�a las puertas a la privatizaci�n de la ense�anza, que en el pasado dio lugar a dolorosas diferencias e irritantes privilegios e injusticias, incluida la discriminaci�n racial que nuestros ni�os no volver�n a conocer jam�s. Un pa�s que logr� erradicar en s�lo un a�o el analfabetismo, alcanz� niveles de nueve grados como promedio, y cuenta con un extraordinario y masivo contingente de profesores y maestros y el m�s sano y exitoso sistema de educaci�n del mundo, no necesita comprometerse con tal precepto.

A Chr�tien le dije que Am�rica Latina llevaba casi 200 a�os tratando de acabar con el analfabetismo y todav�a no lo ha hecho.
Chr�tien propuso que firm�ramos el Convenio e hici�ramos la reserva con relaci�n a los dos art�culos. Le respondimos que despu�s se habla de incumplimientos del Convenio y nadie sabe o se acuerda de las reservas con que se suscribi�. �Con eso no se pod�a jugar!
Con relaci�n al tratado sobre las minas no hablamos mucho en esa reuni�n. Le adelant� que no �bamos a firmarlo.
Que ten�amos incluso una base militar de Estados Unidos en nuestro propio territorio. Que entre el l�mite de la misma y el resto de nuestro territorio, era el �nico punto donde estaban instaladas. Que las minas constitu�an para nosotros un arma defensiva a la que no cometer�amos el error de renunciar; que no pose�amos armas nucleares, bombas o misiles inteligentes, ni otros muchos sofisticados medios que posee Estados Unidos. Que sobre nuestro pa�s se cern�a una amenaza real, y por esa raz�n no pens�bamos firmarlo.

M�s tarde abord� de nuevo el tema desde un �ngulo que yo no habr�a podido sospechar en ese instante. Al concluir este primer encuentro me afirm�, con evidente satisfacci�n y sinceridad, que hab�a sido una discusi�n excelente. La s�ntesis de lo esencial de lo abordado en nuestra primera reuni�n puede dar la impresi�n de que fue �spera. Nada m�s lejos de la realidad.
En todo momento rein� una atm�sfera c�lida y amistosa.
Me pareci� percibir con claridad �aunque no lo dijo, pero s� del conjunto de lo que dijo el se�or Chr�tien� que ante la presencia de un vecino tan poderoso con el cual comparte 8.644 kil�metros de frontera, experimentaba temor por el futuro de su pa�s. Consciente de las dos fuertes culturas y tradiciones diferentes bien arraigadas, le inquieta el riesgo que para la unidad del Estado significa que cualquier ambici�n, un error, o una simple sacudida del vecino, deshaga el pa�s. Para ese enorme y rico territorio, poblado por s�lo 32 millones habitantes, donde entre otros recursos �como me dijo el propio Chr�tien� se encuentra la cuarta parte de las reservas de agua potable del mundo, quiz�s a�n m�s que para la propia Cuba, Estados Unidos constituye un gran dolor de cabeza.
En lo que tal vez fue el momento m�s interesante de la conversaci�n, y en el que Chr�tien expuso su idea m�s inteligente, capaz de provocar hasta en un interlocutor bastante distante de su ideolog�a un sentimiento de solidaridad, fue cuando cont� que �l se hab�a opuesto a la idea de un acuerdo de libre comercio �nicamente con Estados Unidos. Hab�a que buscar por lo menos un tercero, y apareci� M�xico, con el cual en muchas ocasiones compart�a posiciones frente a los manejos de Estados Unidos. Que en el 2005 ser�an 34, y ojal� 35 (evidente alusi�n a Cuba), para balancear con los Estados Unidos.

En una ocasi�n me dijo que Canad� era un pa�s muy celoso de su independencia con relaci�n a Estados Unidos, que era de gran importancia mantener su independencia de Estados Unidos, y que su pol�tica era mantener relaciones estrechas y amistosas con ese pa�s, pero muy independientes. Me afirm� orgulloso que ya Canad� compet�a con el valle de Silicona de California, donde se produce toda la alta tecnolog�a.
La segunda reuni�n con Chr�tien y su delegaci�n tiene lugar por la noche. Hubo cena y un m�s amplio intercambio. En determinada ocasi�n, al mencionar el plan de atentado contra m� en la Isla de Margarita, organizado por la famosa Fundaci�n, me se�al� que a menudo esta era la causa de grandes dificultades, porque cuando ocurri� el incidente de los aviones fue para crear ese problema al gobierno de Estados Unidos que estaba listo para dar un paso positivo con relaci�n a Cuba. Le habl� de la Ley de Ajuste Cubano, sus absurdas e irracionales consecuencias.

Hablamos tambi�n de la Ley Helms-Burton. Me dijo que con relaci�n a esa ley Estados Unidos se encontraba aislado.
Que �l personalmente fue el primero en hacer una declaraci�n cuando se aprob�. Que estando reunido con los Primeros Ministros del Caribe, juntos hicieron la primera declaraci�n contra la Helms-Burton.
En relaci�n con el incidente de los aviones en el a�o 1996, utilizado como pretexto para aprobar la Ley Helms-Burton, le dije que en The New Yorker del 26 de enero de 1998 estaba la historia casi completa del incidente.
Al preguntarme por el ALCA, le dije que hab�a que tener paciencia, saber qu� iba a pasar en Am�rica Latina con ese acuerdo de libre comercio, cu�les ser�an las consecuencias no s�lo para nuestros pa�ses sino tambi�n para el resto del mundo, as� como las artima�as para imponer un acuerdo multilateral de inversiones, cuestiones que nos preocupaban mucho. Que era necesario estudiar a fondo esas cuestiones. Le habl� sobre aspectos concretos de nuestra econom�a, medidas adoptadas para enfrentar el per�odo especial; la imposibilidad de prescindir de los aranceles para muchos pa�ses de Am�rica Latina y el Caribe, algunos de los cuales recib�an por esa v�a hasta el 80 por ciento de los ingresos presupuestarios. Al preguntarle si a Canad� le perjudicaba de alguna forma la integraci�n de Europa y el surgimiento del euro, me respondi� que no, que el 82 por ciento de su comercio era con Estados Unidos.
Tenemos mil millones de d�lares diarios de comercio con Estados Unidos, nos dijo.

Por mi parte le dije francamente mi opini�n de que a los pa�ses de Am�rica Latina les convendr�a el �xito de la integraci�n Europea y que Europa compita con los Estados Unidos por los mercados e inversiones en Am�rica Latina. Es mejor que haya dos, tres, cuatro potencias econ�micas fuertes para que la econom�a mundial no dependa s�lo de un poderoso pa�s y de una sola moneda.
Conversamos incluso sobre la tecnolog�a canadiense en materia de energ�a nuclear y la posibilidad de que en el futuro nuestro pa�s pudiera adquirir reactores canadienses, aunque por el momento no era para nosotros la mejor opci�n ni la m�s econ�mica para el r�pido crecimiento de la generaci�n el�ctrica que necesitamos con cierta urgencia. Le habl� tambi�n de los mexicanos que estaban muriendo en la frontera con Estados Unidos, donde ya mor�an cada a�o muchos m�s que los que murieron durante casi 30 a�os de existencia del Muro de Berl�n.
Pocos temas importantes estuvieron ausentes de nuestro intercambio. En la atm�sfera propicia que se hab�a creado y tomando en cuenta la participaci�n de Canad� en los acontecimientos pol�ticos de Hait�, ya en proceso de normalizaci�n, y su presencia en ese pa�s, le dije que Hait� era un vecino cercano y uno de los pa�ses m�s pobres del mundo, con �ndices terribles de salud, incluido el SIDA, que amenazaban con una cat�strofe humana, y le pregunt� por qu� no d�bamos un ejemplo de cooperaci�n y elabor�bamos un programa de salud para Hait�. Cuba enviar�a personal m�dico y Canad� suministrar�a los medicamentos y equipos necesarios.

Me pregunt� si lo hab�a discutido con el Presidente de Hait�. Le respond� que no pod�a ofrec�rselo si no coordinaba primero con el gobierno canadiense, expres�ndole mi convicci�n de que aceptar�an.
Me habl� de su inter�s especial por un pa�s de lengua francesa, pues una parte importante de la poblaci�n de Canad� es de esa lengua, y por tanto ten�a inter�s en programas para Hait�. Que analizar�a la proposici�n. Le comuniqu� que hablar�a con el gobierno haitiano.
Al parecer aquella idea le sugiri� de inmediato otra. Me dijo acto seguido que ten�a una propuesta que hacer sobre un programa conjunto: un programa conjunto con Angola y Mozambique para eliminar las minas antipersonales.
Ustedes pueden poner los trabajadores, nosotros el dinero, a�adi�. Que esos pa�ses ya hab�an firmado el convenio. Se le indic� por nuestra parte que los que pod�an realizar ese trabajo eran �nicamente los militares. Respondi� que nosotros los cubanos ten�amos el personal experto y ellos suministrar�an el dinero para el programa, pues ya ten�an aprobado el presupuesto.
Que varios pa�ses hab�an comprometido fondos para la limpieza de los campos minados, entre ellos Jap�n, Suecia, Noruega, Dinamarca y otros, y como nosotros ten�amos expertos pensaba que los cubanos podr�amos realizar ese trabajo.

Es incuestionable que no se dio cuenta de cu�n hiriente pod�a ser lo que estaba proponiendo. Una colaboraci�n humanitaria en la que Canad� y otros pa�ses ricos pon�an el dinero y nosotros los riesgos de mutilaci�n y p�rdidas de vidas de nuestros soldados. Tal vez no lo pens� nunca, o no estuviera consciente de lo que nos estaba proponiendo, pero sent� la fuerte impresi�n de que nos quer�an alquilar como mercenarios.
Experiment� por breves segundos una sensaci�n de ultraje, recordando el desinteresado esp�ritu de sacrificio, la historia limpia y noble de un pueblo que se enfrentaba a una intensa guerra econ�mica y al per�odo especial dispuesto a morir por sus ideas. �Pretender�a alguien valerse de esa situaci�n para tentarnos con misiones de ese tipo?

Tomando en cuenta las caracter�sticas de mi interlocutor, y el tono amable, franco, confiado, e incluso el humor con que - recuerdo- se desarrollaron nuestros intercambios, a�n pienso que lo que dijo y la forma en que lo dijo no fue un acto consciente de lo que objetivamente pod�a interpretarse de sus palabras.
Le expliqu� que en Angola era todav�a dif�cil desminar porque estaban las bandas armadas por Estados Unidos y Sur�frica; que todas esas minas hab�an sido entregadas por Estados Unidos y la Sur�frica del Apartheid a Savimbi.
Que eso pod�a costar mutilaciones y p�rdida de vidas. �C�mo justificar ante nuestro pueblo la participaci�n cubana?
Con la mayor ecuanimidad le propuse lo que califiqu� de soluci�n razonable: est�bamos dispuestos a entrenar todo el personal necesario de Angola, Mozambique o cualquier otro pa�s afectado por problemas de este tipo para realizar esa tarea en sus propios territorios.
Este tema ocup� casi el �ltimo tramo de la segunda conversaci�n, aunque continu� durante varios minutos en el mismo tono amistoso y amable.

El desagradable punto hab�a sido abordado por nuestra parte de forma serena y razonable, escuchado y al parecer comprendido y aceptado por la delegaci�n canadiense.
Las bases de dos programas importantes de cooperaci�n con terceros pa�ses hab�an sido acordadas en principio, sobre las cuales se continuar�a trabajando.
Observ� bien el car�cter y la personalidad del Primer Ministro canadiense. Es un hombre de agradable conversaci�n, buen humor, con el que se puede entablar un intercambio interesante sobre variados temas. Se preocupa por determinados problemas del mundo actual y se entusiasma con los proyectos de su preferencia, conoce a muchas personalidades pol�ticas, sabe usar su experiencia y disfruta al contar an�cdotas por lo general interesantes y oportunas. Me pareci� sinceramente patri�tico. Es muy leal a su pa�s y siente orgullo por �l. Un creyente fan�tico del modo capitalista de producci�n, cual si fuera una religi�n monote�sta, y de la ingenua idea de que esa es la �nica soluci�n para todos los pa�ses por igual, en cualquier continente, �poca, clima o regi�n del mundo. En esa filosof�a se educ�. No estoy seguro de que con ella pueda comprender cabalmente las realidades del mundo de hoy.
Conoc� a Trudeau, un estadista excepcional, de gran modestia y humildad, pensamiento profundo y hombre de paz; estoy seguro de que comprendi� bien al mundo y comprendi� tambi�n a Cuba.

Hubo despu�s otras actividades. Asist� a una recepci�n de Chr�tien en el patio de la embajada de Canad�. Estaba alegre, conversador, de buen �nimo. Pronto se reunir�a con Clinton. Lo acompa�� hasta el aeropuerto. Ya pr�ximo a Boyeros le ped� que transmitiera a Clinton un saludo y que no exist�an por nuestra parte sentimientos de hostilidad hacia �l. Bien medidas las palabras. M�s que otra cosa, una cortes�a con el visitante. La pagu� caro. Tiempo despu�s recibo de Chr�tien una carta de pu�o y letra cont�ndome que hab�a transmitido a Clinton mi deseo de mejores relaciones con �l. No era exactamente eso lo que le dije. No es mi estilo; no se concilia con mi actitud durante toda la vida. Pod�a parecer un rid�culo ruego al poderoso Presidente de Estados Unidos. Me puse a escribir tambi�n a mano una carta a Chr�tien exponi�ndole que ese mensaje no era mi mensaje. El asunto resultaba embarazoso. No era f�cil conciliar el disgusto con los t�rminos precisos con los cuales deb�a redactarla, y de cierta forma la aclaraci�n se convert�a, a la vez, en una especie de cr�tica a nuestro amigo. Casi pude lograrlo, pero finalmente abandon� la idea, guard� incluso el proyecto de carta, que tal vez sea posible encontrar en alguna vieja libreta de notas, y me olvid� del asunto hasta hoy. Ni siquiera su delicado gesto de escribirme de su pu�o y letra pude reciprocar. Posiblemente crey� que yo era un maleducado incorregible.

Pasaron los meses y no hab�a noticia alguna del proyecto haitiano, que por nuestra parte s�lo esperaba una breve respuesta.
Vino el hurac�n Georges. Asol� a Santo Domingo y golpe� a la vecina Hait�, protegida s�lo por las monta�as dominicanas de tres mil metros, pr�ximas a la frontera de este pa�s, que actuaron como barreras rompevientos, y prosigui� despu�s hacia Cuba.
Cuando todav�a soplaban las �ltimas r�fagas del Georges, al norte del occidente del pa�s, la noche lluviosa del 28 de septiembre, en discurso que pronunci� en la clausura del V Congreso de los Comit�s de Defensa de la Revoluci�n, dije:
"Le pregunto a la comunidad internacional: �Quieren ayudar a ese pa�s, invadido e intervenido militarmente no hace mucho tiempo? �Quieren salvar vidas? �Quieren dar una prueba de esp�ritu humanitario? Hablemos ahora del esp�ritu humanitario y hablemos de los derechos del ser humano.

" [...] Sabemos c�mo se pueden salvar 25 mil vidas en Hait� todos los a�os. Se conoce que cada a�o mueren 135 ni�os de 0 a 5 a�os por cada 1.000 nacidos vivos."
[...]
"Partiendo de la premisa de que el gobierno y el pueblo de Hait� aceptar�an gustosos una importante y vital ayuda en ese campo, proponemos que si un pa�s como Canad�, que tiene estrechas relaciones con Hait�, o un pa�s como Francia, que tiene estrechas relaciones hist�ricas y culturales con Hait�, o los pa�ses de la Uni�n Europea, que est�n integr�ndose y ya tienen el euro, o Jap�n, suministrara los medicamentos, nosotros estamos dispuestos a enviar los m�dicos para ese programa, todos los m�dicos que hagan falta, aunque haya que enviar una graduaci�n completa o el equivalente."
[...]
"Hait� no necesita soldados, no necesita invasiones de soldados; lo que necesita Hait� son invasiones de m�dicos para comenzar, lo que necesita Hait�, adem�s, son invasiones de millones de d�lares para su desarrollo."

Noviembre de 1998. Han transcurrido siete meses y no hay noticias de Chr�tien sobre los temas abordados. Visita a Cuba el Ministro de Salud de Canad�, Alan Rock. Me re�no con �l. Acababa de recibir en Canad� a la doctora Nkosazana Dlamini-Zuma, Ministra de Salud de Sur�frica. Ven�a sumamente impresionado por lo que ella le cont� sobre el trabajo de los m�dicos cubanos en las aldeas de Sur�frica.
Le explico en detalle el programa de cooperaci�n conjunta que propon�amos. Percib� en �l a un hombre sensible y capaz, que comprend�a las posibilidades y la importancia de tales programas. Le ped� agilizara las gestiones relacionadas con el programa de cooperaci�n conjunta en Hait�, y una respuesta de Canad� a lo que hab�a propuesto a su pa�s no s�lo personalmente a su Primer Ministro sino tambi�n p�blicamente. Se comprometi� a presentar un proyecto al Primer Ministro y al Gabinete. El 4 de diciembre Cuba env�a por su propia cuenta la primera brigada de emergencia para asistir a las v�ctimas del hurac�n Georges. Continuaron llegando las brigadas m�dicas en las semanas subsiguientes hasta alcanzar el n�mero de 12 y un total de 388 cooperantes cubanos, y todav�a nuestros amigos canadienses no hab�an dado se�ales de vida. El programa m�dico que hab�amos propuesto realizar conjuntamente con Canad� estaba en marcha con el esfuerzo de Cuba, del gobierno de Hait� y el apoyo de Organizaciones No Gubernamentales.

Ya a fines de febrero el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba informa haber conocido por v�a extraoficial que el gobierno de Canad� donar�a 300 mil d�lares para el programa m�dico de Hait�, noticia que como es l�gico nos satisfizo mucho.
El 4 de marzo hab�an transcurrido m�s de diez meses sin respuesta oficial de Canad�. Ese d�a, sin embargo, lleg� una verdaderamente sorprendente. El Ministro de Relaciones Exteriores de Canad�, se�or Lloyd Axworthy, envi� una carta al Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Roberto Robaina, que entre otras cosas comunica:
"[...] he sido informado de una ley recientemente aprobada por la Asamblea Nacional cubana, el 16 de febrero de 1999, titulada �Ley para la Protecci�n de la Independencia Nacional y la Econom�a de Cuba�, que est� dirigida a contrarrestar el aumento de la delincuencia y las actividades subversivas."
[...]
"He pedido a mis funcionarios que preparen un an�lisis de las recientes medidas adoptadas por Cuba, incluida la pr�xima condena de los miembros del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, con vista a determinar su impacto en la gama de actividades que hemos emprendido a tenor de la Declaraci�n Conjunta bilateral. Hasta tanto no se concluya esta valoraci�n, he solicitado a mis funcionarios que se abstengan de realizar nuevas iniciativas conjuntas.
Le escribir� a mis colegas del Gabinete para ponerles al corriente de esta situaci�n para que reflexionen en sus propios programas de cooperaci�n bilateral con Cuba. En el plazo inmediato, he detenido el an�lisis conjunto por parte de mi departamento, de CIDA (Agencia de Desarrollo Internacional de Canad�) y de Health Canada acerca de la solicitud de Cuba para llevar a v�as de hecho la cooperaci�n m�dica de un tercer pa�s en Hait�. "
[...]
"Los d�as venideros ser�n importantes para analizar si Cuba escoger� la pol�tica de acercamiento e integraci�n a la comunidad global o continuar� en la direcci�n incierta de d�as recientes. Espero que sea usted capaz de brindar una se�al que contribuya a aclarar las intenciones de Cuba. En particular, tal se�al ser�a de gran utilidad para garantizar que los recientes acontecimientos no se conviertan en una preocupaci�n infundada en la Comisi�n de Derechos Humanos en Ginebra."

�Casualidad? �Pretexto para justificar fuertes presiones de sus vecinos del sur? �Insensibilidad total ante la tragedia haitiana?
No deseo hacer afirmaci�n alguna. Pero, �c�mo explicar que transcurrieran diez meses y durante ese tiempo, cuando no hab�an ocurrido los hechos alegados que motivaron tan dr�stica decisi�n y tan insolente carta, no se diera respuesta oficial alguna?
Aun cuando no deseo ofender a nadie, ni siquiera al ilustre autor de la misiva, es imposible dejar de se�alar el tono arrogante, prepotente, injerencista y vengativo con que est� redactada esa carta.

Lo que a m� personalmente m�s me amarg� no eran las medidas punitivas y amenazas contra Cuba �a esos castigos estamos ya acostumbrados desde hace 42 a�os�, sino el hecho de que los 300 mil d�lares, los cuales ni siquiera s� si eran d�lares norteamericanos o canadienses �0,64 centavos de d�lar norteamericano en la cotizaci�n de ayer 24 de abril del 2001, ya que no he tenido tiempo para revisar a cu�nto equival�a el 15 de marzo de aquel a�o�, no llegar�an jam�s a los enfermos haitianos. No pod�a concebir que se nos castigara a costa tal vez de miles de vidas de ni�os haitianos que habr�an podido preservarse, ya que en ese pa�s en ese momento estaban muriendo no menos de 25 mil por a�o, la mayor parte de cuyas muertes podr�an evitarse con simples vacunas que pod�an adquirirse con aquellos d�lares, fuesen norteamericanos o canadienses. Alguien, sin duda, cometi� un gran error.
Como algo elementalmente l�gico, yo hab�a cre�do la informaci�n extraoficial que me comunicaron del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ni siquiera podr�a afirmar en este instante si fue o no cierto.

Ya no hay nada de qu� lamentarse. En Hait� laboran hoy 469 m�dicos y trabajadores de la Salud cubanos. En dos a�os y cinco meses, hasta el mes de abril, han pasado por all� 861 colaboradores sin cobrar por su servicio un solo centavo al pueblo haitiano. Atienden a 5 millones 72 mil de los 7 millones 803 mil 230 habitantes que tiene el pa�s; el 62 por ciento de la poblaci�n haitiana. Han salvado muchos miles de vidas y aliviado el dolor o restablecido la salud de cientos de miles.

Se inici� este a�o, con la entrega de todas las vacunas por parte de Jap�n con la participaci�n de la UNICEF, la primera fase de la campa�a masiva de vacunaci�n contra ocho enfermedades inmunoprevenibles, donde Cuba asume la ejecuci�n del programa con el personal de Salud que se encuentra en ese pa�s, los cuales ascender�n a 600 en el curso del presente a�o.
Conocemos, adem�s, que en el futuro, y con el esfuerzo combinado entre Francia, Jap�n, Cuba y Hait�, se prepara una nueva campa�a de vacunaci�n que en cinco a�os propiciar� que ese pa�s sumamente pobre y del Tercer Mundo haya alcanzado un nivel inmunitario de un 95 por ciento.
Con la victoria obtenida por Brasil y Sur�frica contra los precios inaccesibles de los medicamentos contra el SIDA, pienso que no est� lejos el d�a en que los haitianos puedan ser protegidos tambi�n contra ese terrible flagelo mediante apoyo de gobiernos dispuestos a cooperar con recursos financieros, las instituciones de Naciones Unidas y Organizaciones No Gubernamentales.

Hait� no es el �nico pa�s con el cual el pueblo cubano est� cooperando en programas de salud bajo el mismo principio. Son ya 15. En esos programas colaboran 61 Organizaciones No Gubernamentales con la participaci�n de m�s de 2.272 trabajadores cubanos de la salud, de ellos 1.775 m�dicos. Ya nadie podr� sabotear la cooperaci�n de Cuba con otros pa�ses del Tercer Mundo. Hechos y no palabras. Acci�n r�pida y no esperar para las calendas griegas cuando hay seres humanos de pa�ses pobres que est�n muriendo todos los d�as a todas horas. A la formaci�n de m�dicos con esp�ritu de sacrificio, solidarios y abnegados, nuestro peque�o pa�s presta igualmente un especial apoyo. Avanzar es posible, derrotar calamidades y aliviar la tragedia humana que abate a tantos cientos de millones de personas, no son metas inalcanzables.
Hoy agradezco las conversaciones que sostuve con Chr�tien. Han servido para probar que las iniciativas son posibles y tambi�n las cooperaciones conjuntas con la participaci�n de dos, tres o muchos pa�ses. Tambi�n demuestra que las horas que invertimos tanto �l como yo no fueron in�tiles, y yo segu� sus consejos trabajando a�n con mayor ah�nco por los derechos humanos, por salvar vidas, y tratando de desarmar gigantescas minas antipersonales que est�n poniendo a nuestro mundo al borde de grandes explosiones.

Peque�os ejemplos de lo que cualquier peque�o pa�s puede ofrecer, son hoy m�s importantes que grandes convenios que los poderosos convierten en letra muerta y grandes actos de demagogia y poses publicitarias en busca de satisfacer vanidades y ambiciones personales.
Estoy seguro de que Trudeau jam�s habr�a dicho que pas� 4 horas d�ndole consejos a alguien que no los hab�a solicitado, ni buscar�a justificaciones para excluir de una reuni�n cumbre a un pa�s digno, que tampoco ha solicitado nunca su inclusi�n, para firmar un acuerdo que no habr�a firmado nunca.
La historia dir� qui�n tiene la raz�n.


Saludos desde Australia de Jose Abalo - [email protected] - para todo el MUNDO MATERO y solicita saber: como poner en su pagina web la hora uruguaya
Los derechos de los trabajadores
Un tema para arqueologos?
Eduardo Galeano

Mas de noventa millones de clientes acuden, cada semana, a las tiendas Wal-Mart. Sus mas de novecientos mil empleados tienen prohibida la afiliacion a cualquier sindicato. Cuando a alguno se le ocurre la idea, pasa a ser un desempleado mas. La exitosa empresa niega sin disimulo uno de los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas: la libertad de asociacion. El fundador de Wal-Mart, Sam Walton, recibio en 1992 la Medalla de la Libertad, una de las mss altas condecoraciones de los Estados Unidos.
Uno de cada cuatro adultos norteamericanos, y nueve de cada diez ni�os, engullen en Mc Donald's la comida plastica que los engorda. Los trabajadores de Mc Donald's son tan desechables como la comida que sirven: los pica la misma maquina.
Tampoco ellos tienen el derecho de sindicalizarse.
En Malasia, donde los sindicatos obreros todavia existen y actuan, las empresas Intel, Motorola, Texas Instruments y Hewlett Packard lograron evitar esa molestia. El gobierno de Malasia declaro union free, libre de sindicatos, el sector electronico.
Tampoco tenian ninguna posibilidad de agremiarse las ciento noventa obreras que murieron quemadas en Tailandia, en 1993, en el galpon trancado por fuera donde fabricaban los mu�ecos de Sesame Street, Bart Simpson y los Muppets.
Bush y Gore coincidieron, durante la campa�a electoral del a�o pasado, en la necesidad de seguir imponiendo en el mundo el modelo norteamericano de relaciones laborales. "Nuestro estilo de trabajo", como ambos lo llamaron, es el que esta marcando el paso de la globalizacion que avanza con botas de siete leguas y entra hasta en los mas remotos rincones del planeta.
La tecnologia, que ha abolido las distancias, permite ahora que un obrero de Nike en Indonesia tenga que trabajar cien mil a�os para ganar lo que gana, en un a�o, un ejecutivo de Nike en Estados Unidos, y que un obrero de la ibm en Filipinas fabrique computadoras que el no puede comprar.
Es la continuacion de la epoca colonial, en una escala jamas conocida.
Los pobres del mundo siguen cumpliendo su funcion tradicional: proporcionan brazos baratos y productos baratos, aunque ahora produzcan mu�ecos, zapatos deportivos, computadoras o instrumentos de alta tecnologia ademas de producir, como antes, caucho, arroz, cafe, azucar y otras cosas malditas por el mercado mundial.
Desde 1919 se han firmado 183 convenios internacionales que regulan las relaciones de trabajo en el mundo.
Segun la Organizacion Internacional del Trabajo, de esos 183 acuerdos Francia ratifico 115, Noruega 106, Alemania 76 y Estados Unidos... 14. El pais que encabeza el proceso de globalizacion solo obedece sus propias ordenes. Asi garantiza suficiente impunidad a sus grandes corporaciones, lanzadas a la caceria de mano de obra barata y a la conquista de territorios que las industrias sucias pueden contaminar a su antojo. Paradojicamente, este pais que no reconoce mas ley que la ley del trabajo fuera de la ley es el que ahora dice que no habra mas remedio que incluir "clsusulas sociales" y de "proteccion ambiental" en los acuerdos de libre comercio. Que seria de la realidad sin la publicidad que la enmascara?
Esas clausulas son meros impuestos que el vicio paga a la virtud con cargo al rubro relaciones publicas, pero la sola mencion de los derechos obreros pone los pelos de punta a los mas fervorosos abogados del salario de hambre, el horario de goma y el despido libre. Desde que Ernesto Zedillo dejo la presidencia de Mexico paso a integrar los directorios de la Union Pacific Corporation y del consorcio Procter & Gamble, que opera en 140 paises.
Ademas, encabeza una comision de las Naciones Unidas y difunde sus pensamientos en la revista Forbes: en idioma tecnocrates, se indigna contra "la imposicion de estandares laborales homogeneos en los nuevos acuerdos comerciales". Traducido, eso significa:
arrojemos de una buena vez al tacho de la basura toda la legislaciopn internacional que todavia protege a los trabajadores. El presidente jubilado cobra por predicar la esclavitud. Pero el principal director ejecutivo de General Electric lo dice mas claro:
"Para competir, hay que exprimir los limones". Los hechos son los hechos.
Ante las denuncias y las protestas, las empresas se lavan las manos: yo no fui. En la industria posmoderna, el trabajo ya no esta concentrado. Asi es en todas partes, y no solo en la actividad privada. Los contratistas fabrican las tres cuartas partes de los autos de Toyota. De cada cinco obreros de Volkswagen en Brasil, solo uno es empleado de la empresa. De los 81 obreros de Petrobras muertos en accidentes de trabajo en los ultimos tres a�os, 66 estaban al servicio de contratistas que no cumplen las normas de seguridad. A traves de trescientas empresas contratistas, China produce la mitad de todas las mu�ecas Barbie para las ni�as del mundo. En China si hay sindicatos, pero obedecen a un Estado que en nombre del socialismo se ocupa de la disciplina de la mano de obra: "Nosotros combatimos la agitacion obrera y la inestabilidad social, para asegurar un clima favorable a los inversores", explico recientemente Bo Xilai, secretario general del Partido Comunista en uno de los mayores puertos del pais. El poder economico esta mas monopolizado que nunca, pero los paises y las personas compiten en lo que pueden:
a ver quien ofrece mas a cambio de menos, a ver quien trabaja el doble a cambio de la mitad. A la vera del camino estan quedando los restos de las conquistas arrancadas por dos siglos de luchas obreras en el mundo.
Las plantas maquiladoras de Mexico, Centroamerica y el Caribe, que por algo se llaman sweat shops, talleres del sudor, crecen a un ritmo mucho mas acelerado que la industria en su conjunto. Ocho de cada diez nuevos empleos en la Argentina estan "en negro", sin ninguna proteccion legal. Nueve de cada diez nuevos empleos en toda America Latina corresponden al "sector informal", un eufemismo para decir que los trabajadores estan librados a la buena de Dios. La estabilidad laboral y los demas derechos de los trabajadores, seran de aqui a poco un tema para arqueologos?
mas que recuerdos de una especie extinguida?
En el mundo al reves, la libertad oprime: la libertad del dinero exige trabajadores presos de la carcel del miedo, que es la mas carcel de todas las carceles. El dios del mercado amenaza y castiga; y bien lo sabe cualquier trabajador, en cualquier lugar. El miedo al desempleo, que sirve a los empleadores para reducir sus costos de mano de obra y multiplicar la productividad, es, hoy por hoy, la fuente de angustia mas universal.
Quien esta a salvo del panico de ser arrojado a las largas colas de los que buscan trabajo? Quien no teme convertirse en un "obstaculo interno", para decirlo con las palabras del presidente de la Coca-Cola, que hace un a�o y medio explico el despido de miles de trabajadores diciendo que "hemos eliminado los obstaculos internos"?
Y en tren de preguntas, la ultima: ante la globalizacion del dinero, que divide al mundo en domadores y domados, se podra internacionalizar la lucha por la dignidad del trabajo?
Menudo desafio.

Invitamos a todos los amigos materos a sumarse a nuestro chat de voz en
http://www.mundomatero.com/proyectos/cristel/chat1.html
Sentencia del 'caso Microsoft' (texto �ntegro en ingl�s) y (traducci�n aprox. al espa�ol ) Verlo en Estudios Jur�dicos : http://webs.montevideo.com.uy/riarweb/ej/index1.html
UN ESPA�OL PERFECTO
Por Dante Liano
Guatemala.

DE COMO LOS GUATEMALTECOS TRANSGREDIMOS LAS SACROSANTAS REGLAS DE LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPA�OLA

Habla en este delicioso texto Dante Liano, uno de lo m�s representados escritores de la literatura guatemalteca actual.

Guatemala es el �nico pa�s donde en lugar de bochinches, objetos, cosas, chucher�as, nader�as, tonter�as o estupideces hay babosadas. Hace ya muchos a�os, cuando doscientos babosos ( en Guatemala no se dice 'fulanos' o 'tipos', se dice, con gran autocr�tica nacional: 'babosos') nos empe�abamos en sacar un t�tulo para subir al menos una grada en la escala social y nos aglomer�bamos en el anfiteatro de la San Carlos, llamado 'igl�', no faltaba un baboso que, desde afuera, gritara:' iBABOSAAAAADAS! Se refer�a a la clase de Filosof�a. El profesor se inspir� y public� un libro que se llama: La Filosof�a de las babosadas.
El �nico pa�s en el mundo fundado en las babosadas y poblado de babosos. No es que lo digan en el extranjero, lo decimos nosotros: 'Ayer conoc� a un baboso...

Hace ya su buen rato que nos venimos dando golpes de pecho por racistas con los ind�genas, pero si hablamos de una estera decimos 'petate'; de una bolsa, 'matate' los ni�os se llaman 'ishtos' si no 'ixcorocos', aunque en su mayor parte sean 'patojos' (quiere decir 'cojo' averig�� el otro d�a), y las patojas son 'ishocas'; somos el �nico lugar en el mundo en donde no hay 'cornudos' sino 'quemados de canilla' (parece que la expresi�n es de origen maya) y los abandonados por su mujer han sido `tecuneados', no por el h�roe nacional sino por la feminista Mar�a Tec�n.

A dos amigas m�as les preguntaron si ellas dec�an 'vuir' en lugar de 'voy a ir'. Si me hubieran preguntado, hubiera respondido menos sabiamente que mis amigas, que claro que digo 'vuir', y no s�lo, sino que 'pior', m�s bien:'piosh, y 'botea', 'ga�na', pla�a', 'Ay Dios', 'a saber' y tipifico a la mayor�a de gente como 'serotes', y en lugar de decir 'caspita', 'recorcholis' o 'zambomba', digo: 'puta, vos', No me son indiferentes las cosas, sino que 'me pela el riel', y a los asquerosos no los llamo 'puercos', sino 'coches, y mi aumentativo no es sufijo 'azo' sino el prefijo 're', redoblado en 'requete', pero puedo usar el 'on', para decir 'arbol�n' y 'se�or�n', y si es mucho el �rbol, como la Ceiba de Pal�n, entonces rempujo el 'arbolon�n y los cretinos no son est�pidos, sino 'maaaaachos', y las putas no son un n�mero infinito, sino que son sesenta mil exactas, ni una m�s ni una menos, sobre todo si madres de alg�n hijo de ellas, que abundan aqu� y en todas partes, y los maestros son todos 'viejos', y las mujeres 'viejas', y un tipo no es, como en Madrid, un 't�o', sino 'un pisado', que cuando me cae mal conviertese en 'recontrarepisado','Echarse un zope' no es matar a un sopilote como podr�ase creer, sino que significa 'echar las tripas', o sea 'arrojar', es decir, en castellanos de Castillas la Vieja (somato):'devolver', 'vomitar' (con zeta). Como Sancho, digo 'basca' en lugar de 'n�ucea', por lo que nunca he podido comprar un c�lebre libro de Sartre.

Y hablando de zopes, lleg� a Guatemala un buen gringo (cosa rara, un 'baboso') cuya profesi�n era estar de 'viva la flor': era ornit�logo. Observador de p�jaros, pero como en Guatemala un observador de p�jaros puede ser legal y moralmente condenado, mejor se dice que era ornit�logo, (Porque 'p�jaro' y 'paloma' no son vol�tiles, aunque a veces vuelen en manos apresuradas, sino bien otra cosa que no perder� el tiempo en explicar).
Pues este baboso ven�a fotografear al quetzal. (Cuando lo dec�a, todos se met�an la mano a la bolsa, mas no para otra cosa, sino para mostrarle, guanacos y guasones como pocos, un billete otrora verde).
Observ� el observador que las dos frases m�s frecuentes en Guatemala eran: 'i A saber' y ' Hay Dios!' Despu�s de quinientos a�os y varios d�as m�s de estar recibiendo riata (la 'reata' es uno de los instrumentos m�s usados en Guatemala, con sus verbos auxiliares: 'dar' y 'recibir', y por favor, no la diga como en Espa�a, con 'e', se debe decir 'riata'), pues bien, despu�s de tantos a�os de recibir... riata, y por supuesto que no est� como aquellos micos que ni ven, ni oyen ni hablan!

A prop�sito, la 'pupusa' no es, en Guatemala, el plato regional t�pico de El Salvador . Y una 'pupuser�a', que abundan all� , aqu� ser�a inmediatamente frecuentada por carros de lujo llenos de guardaespaldas. La 'pupusa', se�ores, es el 'mico', que da origen al dicho: 'La que da el pico da el mico', o sea el 'hoyo' cari�osamente conocido como el 'hoyito', motivo por el cual es imposible decir el diminutivo de su nombre a los que se llaman Eloy. Siempre delicados y finos, llamamos a las patojas ('ixocas') 'rabitos', en lugar de 'culitosa', con nuestra fatal tendencia latinoamericana al diminutivo.

No diremos jam�s, como un rotundo peninsular ', me duele el culo', ante el m�dico, sino que aludiremos a un t�mido 'aqu� atr�s' y si mucho usaremos 'la rabadilla', sin elconsabido 'puyo', pues no estamos. Y si llegamos tarde, nuestra excusa ser� que nos agarr� el tiempo, pues antes nos dejar�amos fusilar que admitir que 'nos cogi� la tarde', met�foras-excusas mas que suficientes para ser perdonados por el retraso, pues quien en tales menesteres estaba ocupado, pierde tiempo y virginidad, si la hubiese. 'Coger', como verbo, est� prohibido en Guatemala, como en el resto de Am�rica y tal vez por eso no hay corrida, para no verse en el bochorno de aceptar que aun torero lo cogi� el toro. Por eso, nadie da 'una cordial acogida a su casa', sino que da la bienvenida, sopena de sopapos.

Vivimos apenados. Tal vez por eso, cuando alguien se excusa, no es 'excusado', grave ofensa, sino 'perdonado', con la frace; "No tenga pena', que quiere decir 'no se preocupe' aunque el otro no tenga ni vislumbre de pena.
A prop�sito de pena, nunca obra alguna ser� de 'gran en (verga) dura ', pues todo el auditorio se pondr�a abochornado y se le subir�an los colores a la cara.
Por a�os hemos hecho sufrir a nuestros visitantes con el perentorio 'hasta' que significa lo contrario de lo que afirma. Si un m�dico dice:
'Recibo a mis pacientes hasta el jueves', el que no es chap�n se jodi�,: estar� todos los d�as, menos jueves.

Pendejo �l (que no es el pendejo peruano: "listo' sino el nuestro, 'baboso') por no saber el verdadero espa�ol.
Posesivos, rompemos las reglas de la Academia Espa�ola cuando nos apoderamos de todo al decir; 'un mi t�o', 'un mi hermano', 'un mi cuaderno'. Cl�sicos, decimos, como en el siglo de oro: 'si yo tuviera dinero, me comprara una mi casa'.
Engre�dos, creemos hablar el mejor espa�ol del mundo, y nos burlamos del espa�ol de los peninsulares ('groseros'), del de los argentinos ('cantadores'), del de los salvadore�os ('guanacos'), por no hablar de los cubanos que se comen las eses y nunca cuando hablan en plural con su velocidad de tarabilla.

Este el nuestro espa�ol: taimado, aindiado, encachimbado. Al que le guste, atasqu�se, que hay lodo, y al que no, c�mprese un diccionario de la lengua, haga un rollito y siga las instrucciones, 'detalladas' atr�s, como en el cine.

*Dante Liano es escritor guatemalteco, premio nacional de Literatura.

Paginas recomendadas que han recibido nuestro premio MUNDO MATERO

La taberna de Arymag
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Rinc�n chistoso:

Desde el asiento de los bobos
Me voy curando... me voy curando
Por Horacio Buscaglia

Iba en el �mnibus al borde de la catalepsia cuando veo subir a una joven bien parecida. Bien parecida a Boris Karloff, digo, con algo de Julia Roberts. De Julia ten�a la manera de inclinar la cabeza, ese gesto mimoso que al verlo te hace caer la baba. Claro que cuando "La Boris" lo hac�a, seguramente era a ella que se le ca�a la baba.
La muchacha cant� una hermos�sima canci�n medieval, con una sensibilidad y una voz que nos transport� a todos a una especie de nube rosada. Todo el mundo aport� su colaboraci�n, algunos hasta con IVA de lo contentos que estaban.
Cuando se baj�, hubo un instante en que cre� sentir que todos est�bamos reflexionando sobre el tema de las apariencias, los prejuicios y la verdadera belleza. Solo un instante digo, porque el clima fue roto inmediatamente por la voz de una mujer que le gritaba a su amiga que estaba m�s adelante: Susi, �por ah� est� el que canta?, y respondi� Susi: No, �por qu�?, / Porque aqu� est� el que toca, dijo la otra y retumb� el sonido del cachetazo que le dio al tipo que estaba a su lado, al tiempo que le dec�a: "Atrevido, sac� la mano de ah�,�qui�n te crees que soy?". El tipo impert�rrito, con el cachete colorado y ardiendo, le dijo en un tono tipo Lord ingl�s: "Sepa comprender, se�orita, me dej� llevar...". A lo que ella contest� en el mejor tono tipo estibador uruguayo: "Pero notihag�s el fino, degenerado, vos te vas a dejar llevar pero a la comisar�a, te vas a dejar llevar." Y all� mismo le dio un rodillazo en la entrepierna que todos los hombres del �mnibus lanzamos un afinad�simo �AAAYYY! al un�sono. Ni te cuento el que lanz� el Lord ingl�s que qued� cual bicho de la humedad de color verduzco y rodando fue a dar al pozo de la puerta de donde cay� al pavimento al ser abierta por el conductor con total precisi�n. Hubo aplausos para la dama que ella agradeci� con los brazos en alto.
En eso estaba cuando subi� una chica de pelo largo y mirada l�nguida y dijo:
Buenas tardes, me llamo Mar�a de los Angeles, soy uruguaya y soy feliz. (MURMULLOS DE LOS PASAJEROS) S�, es verdad, soy uruguaya pero soy feliz. Yo s� que est� mal, que estoy dando un mal ejemplo. Pero cr�anme que ca� en el vicio sin darme cuenta. Cuando alguien me preguntaba "Hola, �c�mo and�s?"
Yo contestaba: "Bien, muy bien, estoy b�rbara" y claro esto desconcertaba, todos esperaban que yo dijera como buena uruguaya. " Y aqu� me ves, voy tirando....me revuelvo como puedo"
Cuando alguien me dec�a: "Qu� elegante que est�s, qu� lindo vestido" yo les dec�a: "S�, es divino, viste, lo pagu� muy caro pero me saqu� el gusto." No le dec�a como una perfecta uruguaya "�Te parece? Me lo compr� en una liquidaci�n, me sali� barat�simo". Y as� me fui alejando de mis amigos, de mi familia.
Cada vez me hund�a m�s y m�s en el vicio de ser feliz. Hac�a el amor, y aunque ten�a orgasmos, �no me sent�a culpable! �Se dan cuenta? (MURMULLOS DE LAS PASAJERAS)
Hasta que descend� a los infiernos: consegu� un trabajo que me gustaba. (VARIOS PASAJEROS SE LLEVAN LA MANO A LA BOCA FRENANDO UN GRITO. OTROS SACUDEN LA CABEZA SIN ATREVERSE A MIRAR A LA JOVEN. CAEN ALGUNAS LAGRIMAS)
Ah� me di cuenta que ten�a que parar. Y bueno, ahora estoy en una etapa de desintoxicaci�n. Con el m�todo cinco �M�todo cinco? - pregunt� yo.
S�, dijo ella, me paso todo el d�a viendo el Canal cinco.
�Y le da resultado?, le pregunt� una se�ora mientras soltaba un puchero.
Y s�. Me voy curando. Y cuando tengo una reca�da, por ejemplo si me descubro yendo por la calle silbando en vez de hablar sola, me leo la versi�n taquigr�fica de la C�mara de Diputados.
Y as� me voy curando. Ya me deprimo dos o tres veces por d�a. Me voy curando, ya me siento m�s uruguaya.

Rosita!....dijo la ricachona a su empleada...saque a pasear la perrita pero cuidemela de los perros.... Me la olfatean ..Seniora....me la olfatean!!!! El perrologo me ha dicho que para que los perros no la olfateen hay que mojarle la cola con un algodoncito impregnado en nafta.Vaya!!...pongale nafta en la cola y saquela de paseo!!.... La sirvienta, por supuesto, obedecio a su se�ora patrona y salio a pasear la perrita... mientras ella conversaba con un chico de la zona ... se descuido!! y al rato entro a la casa corriendo desesperada, diciendole a su patrona: Se�ora !!...Se�ora!! a la perrita se le acabo la nafta y se la traen a remolque!!!!
Mas humor en nuestra secci�n CHISTERO     click AQUI
LO QUE HE APRENDIDO EN LA VIDA

He aprendido que no puedo hacer que alguien me ame, s�lo convertirme en alguien a quien se pueda amar; el resto ya depende de los otros.

He aprendido que por mucho que me preocupe por los dem�s, muchos de ellos no se preocupar�n por mi.

He aprendido que puede requerir a�os para construir la confianza y �nicamente segundos para destruirla.

He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida, no son las cosas que tengo alrededor sino las personas que tengo alrededor.

He aprendido que lo m�s importante no es lo que me sucede sino lo que hago al respecto.

He aprendido que hay cosas que puedo hacer en un instante que ocasionan dolor durante toda la vida.

He aprendido que es importante practicar para convertirme en la persona que yo quiero ser.

He aprendido que es much�simo m�s f�cil reaccionar que pensar...y m�s satisfactorio pensar que reaccionar.

He aprendido que siempre debo despedirme de las personas que amo con palabras amorosas; podr�a ser la �ltima vez que los veo.

He aprendido que puedo llegar mucho m�s lejos de lo que pens� posible.

He aprendido que soy responsable de lo que hago, cualquiera que sea el sentimiento que tenga.

He aprendido que, o controlo mis actitudes o ellas me controlar�n a mi.

He aprendido que aprender a perdonar requiere mucha pr�ctica.

He aprendido que por bueno que sea el buen amigo, tarde o temprano me voy a sentir lastimado por �l y debo saber perdonarlo por ello.

He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonado por los otros; a veces tengo que perdonarme a mi mismo.

He aprendido que por m�s apasionada que sea la relaci�n en un principio, la pasi�n se desvanece y algo m�s debe tomar su lugar.

He aprendido que con los amigos podemos hacer cualquier cosa --o no hacer nada-- y tener el mejor de los momentos.

He aprendido que simplemente porque alguien no me ama de la manera en que yo quisiera, no significa que no me ama a su manera.

He aprendido que la madurez tiene m�s que ver con las experiencias que he tenido y aquello que he aprendido de ellas, que con el n�mero de a�os cumplidos.

He aprendido que la verdadera amistad --y el verdadero amor-- continuan creciendo a pesar de las distancias.


RINCON POETICO

AMISTAD

"Gracias por ense�arme lo que es la amistad, una relaci�n que carece de necesidades, en la que el inter�s de uno en el bienestar de la otra persona es el mismo que el inter�s en el propio bienestar. Por ens��ame que la amistad es un estado mental en el que no hay miedo, en el que no hay culpa, no hay pensamientos de ataque ni sentimientos de vulneravilidad. En la que esta bien que tu y los dem�s me ve�is como realmente soy. En la que dar y perdonar son una constante. En la que el �nico deseo es ser �til, cari�oso y paciente. En la que no existe ni el pasado ni el futuro, sino el momento presente. En la que cada instante es para vivir plenamente y en el que no hay ataduras, cadenas ni demandas.

Esa amistad es una relaci�n en la que solo hay Luz, Uni�n y el hecho de compartir Amor sin exclusividades. Donde la localizaci�n geogr�fica y la separaci�n f�sica no tiene la menor importancia. Donde el Amor y la aceptaci�n son totales y complementos que producen el tiempo y el espacio.

Esa amistad es eterna, es un estado en el que ning�n pensamiento, palabra ni obra puede hacer da�o o producir separaci�n, y en el que la LUZ del Esp�ritu es la �nica realidad.

Esa verdadera amistad es un estado de felicidad en el que podemos ver a Dios en el otro. Es un convencimiento interno de que el Amor nos conecta al uno con el otro y con Dios, para siempre." Desde la Oscuridad hacia la Luz de Geralg G.Jampolsky

LIBROS EN RED
Escones
Ingredientes:
150 GR. de manteca fria
4 cucharaditas de polvo de hornear
100 gr. azucar
1 pisca de sal fina
500 gr. de harina
2 huevos
1 tacita de leche fria
1 huevo batido
Preparaci�n:

Poner en un recipiente hondo la harina y la manteca fria, deshacer bien, trabajar con los dedos, agregar polvo de hornear, el azucar, la sal y mezclar, hacer un hoyo y poner el huevo y la leche , mezclar con cuchara de madera, hasta lograr una masa media, amazar apenas para alisar con palote, espesor 1 1/2 cm., cortar los moldes, pintar con huevo batido y hornear en horno regular de 15 A 20 minutos

mamaz
[email protected]

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Download de la semana - Clusters - Windows - 54 Kb - Espa�ol
Analiza el espacio perdido en el disco por culpa de que los ficheros se almacenen en bloques de tama�o fijo (clusters). En los sistemas operativos que usan FAT (MsDos, Windows 95, etc.) este tama�o suele ser muy grande (exagerado en el caso de particiones de m�s de 512MB o de 1024MB) desperdiciando gran cantidad de espacio. La particularidad que tiene este programa es que nos permite analizar el contenido no solo de toda la unidad, sino tambi�n de un �nico subdirectorio (con los subdirectorios que hay dentro tambi�n). Esto nos facilita en gr�n manera ver que programas desperdician m�s espacio y situarlos en una unidad en la que la perdida sea menor (unidades peque�as, comprimidas, NTFS, HPFS, etc.). Es especialmente importante no tener particiones de m�s de 1 GB y si es posible crear todas las particiones con un tama�o inferior a 512MB ya que a partir de 512MB cada bloque es de 16KB y a partir de 1024MB cada bloque es de 32KB lo que puede suponer una perdida muy grande. Si pruebas el programa podr�s comprobar como una de las cosas que m�s espacio desperdicia es el cache de tu Navegador (son muchos archivos peque�itos).
Solicite en un e-mail en blanco, en el asunto < Clusters >

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