El calentamiento global de la
Tierra nos afecta a todos. Esto, lo concluirá
aquel que vea el documental The Great Arming (El
Gran Calentamiento, en inglés), que muestra
los cambios que provoca ese fenómeno en
el mundo.
La oportunidad de conocer mediante
un vídeo del productor canadiense Michael
Taylor los efectos del calentamiento global, se
dio en un acto por el 15 Aniversario de la Fundación
Natura, que avivó la alerta aún
en quienes aunque ya han oído hablar de
ese fenómeno y, no podían evitar
comentar los casos y medidas que surgen para combatir
esta situación y que vale citarlas.
El calentamiento global ocurre
cuando el bióxido de carbono CO2 y otros
contaminantes se acumulan en la atmósfera
en una capa gruesa que atrapa el calor del sol
y, calienta el planeta. El principal contaminante
de CO2 son las generadoras de energía a
base de carbón que emiten 2,500 millones
de toneladas al año de CO2; la segunda,
los autos, que emiten 1,500 millones.
Los expertos aceptan que la Tierra se está
calentando. Asimismo que la concentración
de gases invernadero aumenta (se les llama así
ya que no dejan salir al espacio la energía
que emite la Tierra cuando se calienta por el
sol), y la causa es la actividad industrial
de los últimos 200 años.
El
ente encargado de este tema a nivel global es
el Panel Intergubernamental del Cambio Climático
(IPCC, sigla en inglés), cuya acción
es el Protocolo de Kyoto, que promueve la reducción
de emisiones contaminantes en los países
industrializados. En el Climate Change 2001:
Synthesis Report, el IPCC dice que la década
del 1990 fue la más cálida; que
la temperatura diurna de la superficie disminuyó
en el período 1950-2000 en la zona terrestre,
y las temperaturas mínimas nocturnas
aumentaron más que las máximas
diurnas.
El IPCC, además confirma los efectos
del calentamiento, como la elevación
del nivel del mar y, explica que eso ocurre
pues el agua de los mares se expande cuando
se calienta, además se produce un aumento
de la cantidad de agua líquida procedente
de la reducción de los glaciares. Así,
se prevé que el nivel medio global del
mar se elevará entre 9 y 99 cm de aquí
al 2100.
Aunque esto puede parecerle alarmante
y lejano, estudios del Instituto Smithsonian
de Investigaciones Tropicales (STRI) indican
que cada año, el nivel del mar en la
comarca Kuna Yala aumenta dos cm, y junto a
las fuertes lluvias provoca que las aguas del
mar entren a los poblados, por lo que en el
futuro esa comarca deberá mudarse a tierra
firme.
El calentamiento global ha tocado a Latinoamérica,
región que apenas contribuye con un 4%
a esa situación con la actividad humana,
siendo los mayores gestores Estados Unidos,
Rusia, Alemania, Ucrania y Japón, sin
embargo, no podemos pensar que sólo estos
últimos deben promover la reducción
de emisión de los gases invernadero,
pues los está demostrando que este fenómeno
azota a la población mundial, en especial
a la más vulnerable.
Otros efectos como el aumento en la intensidad
de los huracanes, sequías e inundaciones
los mencionó Ignacio March, de The Nature
Conservancy en el II Congreso Mesoamericano
de las Áreas Protegidas. En dicha cita,
Pascal Girot, consultor para el Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
dijo que esos sucesos no serán tan terribles
si se tienen estructuras para soportar esos
cambios, como tupidos bosques y caudalosos ríos
que ayuden a controlar el clima, la temperatura
y el trato de contaminantes.
Es necesario señalar la gestión
que adelanta el Gobierno, pues la Autoridad
Nacional del Ambiente (Anam) realiza mediciones
de los gases en los autos; se instaló
en Panamá el Centro Iberoamericano de
Análisis de Problemas Ambientales Emergentes
y Cambio Climático para Mesoamérica
y El Caribe, y los activistas ambientales adelantan
campañas de concienciación.
Estas acciones debemos apoyarlas optando por
la energía de fuentes con menos emisiones
de CO2, pues el problema es que se ignoran esas
estrategias, situación que es seria si
se estima que para evitar este fenómeno
las emisiones de gases invernadero deben ser
reducidas en 2050, al 60%.
Otra ayuda es participar en el debate de la
política energética, los estilos
de consumo, que aunque se debaten en el terreno
científico y tecnológico nos afecta
a todos; en las iglesias las personas pueden
informar y apoyar esta campaña; cada
quien puede proponerse usar menos energía,
para esto nos fijarnos en la etiqueta que muestra
el consumo; usar los artefactos eléctricos
cuando es necesario, y cuidar los bosques, esto
nos favorecerá a todos.