< El baúl de la tita Rogelia <

La Tesis del Calvo

Años atrás, y después de llevar mucho tiempo fijándose en el comportamiento humano, concretamente en el de un grupo específico de individuos del sexo masculino, MariCarmen y Virginia elaboraron, tan sólo mentalmente, la originaria Tesis del Calvo. Más tarde, una vez recopilados los datos que le diera MariCarmen, Cristina redactó, como parte de su inconclusa novela, la definitiva Tesis del Calvo, la que hoy presentamos en esta nuestra página web.

Esperamos que ningún calvo se sienta ofendido con esto. No lo hemos hecho con esa intención (y más aún, cuando la mitad de nuestros seres queridos del sexo masculino, o son calvos, o se están quedando calvos). Bueno, la cosa queda tal que así:

 

<< Es de todos sabidos que el sujeto denominado “calvo” no comienza su vida de esta forma. La calvicie es una penosa y traumática experiencia, padecida sobre todo por el género masculino. Se trata de un proceso, desde que el pelo empieza a caerse de manera alarmante hasta que la caída se frena perceptiblemente, de duración no determinada. Tal duración se verá regida por factores diversos, que, en todo caso, cambian de un sujeto a otro. En definitiva, no podemos generalizar en este punto y, para nuestro estudio, es un apartado poco relevante.

Lo que sí podemos afirmar es que la calvicie, como hecho traumático en la vida de un hombre, consta de varias fases.

En un primer estadio, el sujeto nota que su frente se ve ligeramente más ancha. “¿Será que estará creciendo?”, se pregunta el pobre iluso. Ante este hecho, el afectado intenta autoconvencerse introduciéndose en pensamientos del tipo “A mí no se me cae el pelo, debe de ser que estoy nervioso y el estrés influye negativamente en su fortaleza”; o tal vez de la categoría de “ Puede ser por el cambio de estación. Me estarán saliendo más finos porque hace más calor. He leído que a algunos mamíferos les sucede. No tengo que preocuparme, en invierno volverán a la normalidad”; o por último, “¿Seguro que yo no tenía la frente así de toda la vida? Tengo que estar paranoico.”

En una segunda fase, la preocupación se vuelve cada vez más acuciante. El sujeto se aferra más y más a los pensamientos que comenzaron a rondar por su cabeza en la primera fase, como su balsa de salvación. Pero, finalmente, en la mayoría de los casos, la cruel realidad aparece ante sus ojos tarde o temprano: “¡Dios mío! ¡Mi padre es calvo!”.

Abuelo Calvo + Padre Calvo = Hijo Calvo

No todas las calvicies tienen un origen hereditario. En el caso de los sujetos en los que la genética no es la culpable de su desgracia, podría decirse que ésta es aún mayor (“¡Vaya por Dios! Para una vez que me toca algo, resulta que es ser el calvo de la familia. ¡Mira que soy desgraciado!”). Sea como sea, estos sujetos también acaban tomando conciencia del problema, de una u otra manera.

El individuo decide enfrentarse a su mal de la manera que él cree la mejor: evitando que la calvicie se extienda más aún.

La calvicie no perdona, y además del pelo de la parte superior de la cabeza, se lleva la alegría de muchos hombres. Es en estos momentos cuando se recurre al uso de todo tipo de panaceas milagrosas anticaída. ¿Qué sería de las industrias farmacéuticas, los centros de estética, los herbolarios, curanderos, etc, si los calvos se resignaran a serlo? Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, el remedio suele ser peor de la enfermedad; es decir, el sujeto acaba con un buen agujero en su cuenta corriente y una depresión aún mayor. Esto no quiere decir que no haya que tener fe en la ciencia. De seguro, algún día los científicos e investigadores hallarán un remedio a este problema.

Una vez que el individuo ha hecho todo lo que en su mano estaba para recuperar el pelo perdido o/ y para que la calvicie no se extendiera, opta por el último remedio posible: el camuflaje. Aunque ya los empleara en la primera fase, consciente o inconscientemente, será en ésta cuando el sujeto opte definitivamente por los métodos de camuflaje como su principio de vida.

Antes de abordar los distintos métodos de camuflaje, o, lo que es lo mismo, los distintos tipos de calvos que podemos encontrar, hablemos del aspecto físico de la calvicie. La calvicie suele comenzar por la frente, pero también es común verla aparecer por lo que todo el mundo denomina “coronilla”. En algunos caso, el sujeto la padecerá por ambos lugares al mismo tiempo. En general, podemos encontrar los siguientes fenotipos de calvos:

  1. Frente despejada. Típica calvicie que comienza por la frente, avanzando hacia la parte posterior de la cabeza.
  2. Monje dominico. La calvicie se extiende de manera concéntrica desde la coronilla.
  3. El islote. El pelo cae de la frente y la coronilla, pero, curiosamente, queda un islote de pelo en la parte más superior de la cabeza.

De igual manera, podemos establecer una clasificación de los métodos de camuflaje. Como ya avanzábamos anteriormente, el calvo se vale de estas tácticas tanto en una fase como en la otra, aunque en la segunda su preocupación (o su desesperación) será aún mayor. El sujeto se siente diferente a los demás. La sociedad da una gran importancia al pelo. El pelo es símbolo de salud, vigor, atractivo sexual... El individuo se siente desgraciado, tiene miedo de ser marginado, de ser considerado poco atractivo por sus congéneres. Si no puede hacer que el pelo vuelva a crecer, al menos puede intentar que los demás no le den tanta importancia a su “pequeña imperfección”.

 

•  Peinado romano. Los romanos exportaron una enorme cantidad de conocimientos, costumbres, valores...Muchas de ellos han llegado hasta nuestros días. Entre ellos, su forma de peinarse.

Los romanos crearon una moda capilar, consistente en peinar los cabellos hacia delante. Como ejemplo, recordemos a Julio César en las obras de arte o el cine.

En nuestros días, el alopécico se peinara así con el fin de ocultar sus entradas. Es un método característico de los sujetos en primera fase, o en una segunda poco avanzada. Cuando la calvicie sea más pronunciada, se convertirá en un método poco eficaz (sobre todo, porque no habrá nada que peinar hacia delante).

 

•  Flequillo “yeyé”. En los años 60 y 70, los muchachos empezaron a lucir melenas de todo tipo. Hoy en día, algunos nostálgicos conservan los grandes flequillos de antaño. En este caso, el individuo en cuestión deja crecer su flequillo hasta la altura de las cejas, y no deja que ningún pelo se aparte de la que empieza a ser su dilatada frente. En ocasiones, la línea del flequillo puede llegar a encontrarse en la zona media de la cabeza. Esto es indudablemente poco estético, pero el sujeto no se percata de ello, ya que es absolutamente feliz con su peinado.

 

•  Calvo con melena. Aunque parezca una enorme contradicción, el calvo con melena existe en nuestros días. En este caso, podemos diferenciar entre dos tipos:

 

•  Calvo con melena trasera. El calvo nota que su frente se despeja, e intenta restablecer un equilibrio en su cuero cabelludo dejando crecer lo que le queda. El resultado es una melena, que él considera una maravilla, todo un éxito. En numerosas ocasiones, el sujeto recogerá dicha melena en una coqueta cola de caballo.

 

•  Calvo electrocutado. El sujeto suele cumplir dos requisitos: el primero de ellos, y fundamental, es tener el pelo rizado u ondulado. El segundo, y no necesario, es ser un calvo de tipo islote.

En este caso, el calvo suele escaldarse el pelo que le queda, dando un aspecto revolucionario, desde su punto de vista. El individuo se sentirá muy juvenil y moderno. (No pensarán igual los sujetos que le vean por primera vez por la calle).

 

•  La cortinilla (melena parcial-lateral). Se trata éste de uno de los casos más patéticos y poco estéticos.

El individuo suele tener una calva prominente, que intenta camuflar con el resto de su pelo. Para ello, deja crecer en exceso el pelo a uno de sus lados (a manera de melena parcial). Seguidamente, lo vuelca sobre su calva. La penosa melena debe cubrir la calva todo lo que se pueda, alcanzando el extremo opuesto. La raya del peinado suele ir pegada a la oreja. El espectador suele contemplar distintas tiras de pelo atravesando el cráneo.

En este tipo concreto de técnica, el sujeto deberá tener cierta precisión a la hora de colocar los cabellos, y en muchos casos, utilizar algún que otro producto fijador (como la gomina, por ejemplo). También es importante evitar las fuertes corrientes de aire . El fin es conseguir que no se mueva ni un solo pelo.

En definitiva, la cortinilla es una masa absurda y pegajosa de mechones de pelo, poco estética, como antes anunciábamos, y poco útil como técnica de camuflaje. Lo único que consigue es poner más en evidencia al calvo.

 

•  Monje budista. El monje budista es una persona amable, un dechado de virtudes, un ser totalmente espiritual. Viste de naranja y afeita su cabeza.

Hoy en día, muchos sujetos, poco adeptos a esta religión, parecen también haber conocido a Buda. Esto podría deberse a una forma de pensamiento radical: “calvo sí, y sin un solo pelo”. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, el individuo cree que si se ve totalmente calvo, la gente no sabrá si lo hace por que de verdad lo es, o porque le gusta dar esa imagen (porque es la moda, es más fresco y cómodo en verano...).

La calva total da un toque intelectual, un punto de elegancia (en algunos casos). Paradójicamente, su propio pelo le delata: normalmente se suele observar una sombra punteada y grandes espacios sin dicha sombra. El sujeto deberá afeitarse la cabeza cada vez con más frecuencia para que los demás se percaten poco de este fenómeno.

 

•  Ocultismo por complementos. El afectado intenta evitar que los demás observen su calva tapándola con diferentes tipos de complementos: gorras, sombreros, pañuelos, boinas... Aunque en principio pueda dar resultado, siempre llegará el momento en que alguien se percate de que la persona en cuestión no lleva tales complementos por cariño, moda o comodidad. Resulta demasiado sospechoso que el sujeto en cuestión sea incapaz de deshacerse de sus accesorios (a no ser que la situación lo exija y no les quede más remedio). Al final, el oscuro secreto saldrá a la luz.

 

•  Ocultismo clásico. ¿Quién no conoce a un calvo con peluca, peluquín o bisoñé? Para muchos calvos, estos complementos son su mejor aliado. Bien es cierto que en algunas ocasiones, pueden resultar muy eficaces (si se trata de una peluca de calidad y se coloca de tal forma que parezca pelo natural). No obstante, muchos calvos recurren a pelucas tan horribles, que ni un niño dudaría de la verdad (que el sujeto es calvo).

 

•  El transplantado. Como bien afirmábamos anteriormente, la ciencia avanza, creando nuevas soluciones a muchos problemas, entre ellos, la calvicie.. Una de estas soluciones es el transplante de cabello. El sujeto se somete a un tratamiento mediante el cual se le extraen cabellos de la nuca junto con parte de la piel, que posteriormente se transplantarán en las zonas necesitadas. Es un proceso costoso, sobre todo económicamente, al alcance de pocos bolsillos (si bien pueden ser financiados).

Los cabellos trasplantados suelen tener un aspecto poco natural. Al fin y al cabo, es una forma como otra cualquiera de camuflar una calva, aunque sea con propio pelo. Pero, al menos, la calva queda cubierta. Esto hace que el sujeto recupere, junto con los cabellos, la alegría y las ganas de comerse el mundo.

 

•  El spray milagroso. Se trata de un producto químico, introducido en el mercado en los últimos años. Tiene forma de spray, y sirve para tapar las partes sin pelo. Se trata de una especie de pintura. Los resultados pueden ser buenos, si no se abusa del producto. Mejor parecer que se tiene un poco más de pelo, que intentar cubrirlo todo, y se note demasiado que se trata de un sucedáneo.

 

•  Desvío de la atención. Cuando el calvo no encuentra agradable el resto de las soluciones, opta por otros métodos.

Existe el calvo intelectual, o al que le gustaría serlo. Este tipo de sujeto, finge no darle importancia a su calva, finge estar por encima de “esas vanalidades”. Deja crecer el vello facial en forma de bigotes, perillas o barbas. Esto parece infundir respeto entre sus congéneres, ya que le da ese toque elegante e intelectual (lo posea o no, en realidad) ¿Qué se consigue con esta estrategia? Sencillamente, la desviación de la atención de los demás: todos miraran su cara, y no su calva. Se trata de una de las estrategias más eficaces que podemos encontrar, porque es la que verdaderamente consigue que los demás no le den importancia a lo que él siente como un defecto físico. De esta manera, el calvo ganará en autoestima.

 

¿Y que pasa cuando el sujeto se resigna a ser calvo? Nos encontramos con el calvo honesto , el que luce una calva respetable. Es consciente de que puede que no sea el más atractivo de los mortales, pero se acepta a sí mismo tal y como es físicamente, o, al menos, lo intenta.

Llegados a este punto, y conociendo la forma de pensar de la mayoría de los que padecen este mal, cabría preguntarnos cuantos calvos honestos podemos encontrar entre los que lucen su calva tal cual. Pues bien, la verdad es que no son tantos, ya que el calvo tenderá a distraer la atención del público: dejándose crecer perilla, o barba, vistiendo de forma llamativa, tomando una pose intelectual...Cualquier cosa es válida. Porque, lo único cierto aquí, en conclusión, es que a nadie le gusta ser calvo. Pero, ¿quién pude estar contento con su aspecto físico al 100%? La sociedad nos impone unos valores estéticos exagerados y pocos serán los “afortunados” que los cumplan. Los calvos son tan sólo otras víctimas de la modernidad.

Por desgracia, no está en nuestra mano cambiar estas normas. Ojalá todos nos valoráramos más unos a otros por nuestras cualidades internas, y no por las externas.

Pedimos disculpas, una vez más, a nuestros lectores si en algo les hemos podido molestar. No lo pretendíamos, de ninguna manera. Quizá nunca deberíamos haber añadido el punto de vista subjetivo en algunos casos (aunque lo cierto es que es la opinión de una amplia mayoría de personas consultadas a este respecto).Tan sólo intentábamos tratar con cierta profundidad un tema que nos parece interesante. Cada quien que haga con su vida lo que quiera, que lo importante es la propia felicidad .>>

Hosted by www.Geocities.ws

1