Autor: Pier Paolo Marzo R.
País:
Perú
RETOS POLÍTICOS DE NUESTRA
PLURICULTURALIDAD
Pier Paolo Marzo R.[1]
I.
CULTURA
1.
La pluriculturalidad es
un hecho en el Perú. La sóla existencia de
al menos 12 familias lingüísticas en el Perú, y algunas decenas de idiomas,
lo comprueba. Recordemos que cada familia lingüística implica varios
idiomas, cada idioma implica varios lenguajes, y cada lenguaje, una manera
distinta de aprehender la experiencia del mundo y de comprenderla.
2.
La cultura es una
importante fuente de identidad. Entendiendo
cultura como manera colectiva de aprehender la experiencia del mundo y de
comprenderla, junto con las manifestaciones de esas maneras: objetos y
relaciones. Mientras que la identidad colectiva puede definirse como conjunto
de rasgos de afirmación del propio ser, y a la vez, de diferenciación de
otros seres.
3.
La cultura se construye en las relaciones con los
entornos. ¿Cómo se construye o forja una cultura? Según cómo los
grupos humanos se relacionan con su entorno geográfico (medio ambiente) y con
otros seres humanos. Esto depende de decisiones conscientes o inconscientes
(ciertas reacciones ante fenómenos históricos o climáticos, por ejemplo).
Pero las reacciones ante los mismos entornos pueden ser diversas, dependiendo,
entre otros factores, de la calidad de los liderazgos.
4.
No toda cultura es igualmente valiosa. Debería valorarse más, en consecuencia, aquéllas
que resaltan elementos que permiten mejores convivencias con los entornos
humanos y geográficos, Un criterio o indicador para reconocer el peso o lo
valioso de una cultura es, entonces, su perdurabilidad, más aun, ante la
adversidad.
5.
El Perú es rico en ejemplos de culturas valiosas. Ejemplos: Caral (1000 años, según parece, de
vida pacífica) y Moche en la Costa, quechuas y aymaras, wankas y chancas
en la Sierra, awajuns, shipibos en la Selva. En la Costa y Selva sobrevivieron
a invasiones militares y a plagas europeas: han probado, a sangre y fuego, su
valía. Y aun cuando en la mayoría de los casos en la Costa, donde la agresión
cultural fue más fuerte por haber estado más accesibles, el rasgo
identitario más importante, el lenguaje, ha desaparecido, puede afirmarse que
muchos otros elementos culturales han perdurado difuminándose. Es más,
muchas de las condiciones geográficas que afrontaron con éxito se mantienen,
por lo que podría rescatarse, adrede, elementos ya desarrollados por ellos
para mejorar los actuales entornos geográficos.
II.
ESTADO
1.
Los Estados tienen una lógica
de desarrollo muy diferente al de las culturas. Sólo hay coincidencia en la
fase de “ciudades Estado”: en ese momento la homogeneidad cultural puede
tener correspondencia natural con una estructura política y su
correspondiente orden jurídico. Luego de ese momento, en todo el mundo, los
Estados se han construido por imposiciones diversas, la mayoría violentas. En
la dialéctica vencedor – vencido, las culturas originales se han ido
transformando. Y no siempre la de la fuerza política o militar vencedora
prevalecía. Ejemplo, Roma – Grecia: la primera, conquistadora, “importó”
el sistema religioso de la segunda.
2.
Por ende, lo normal es que
dentro de los Estados, hay pluralidad de culturas, en todo el mundo. Pero, por
la forma más común de crecimiento de los Estados, las relaciones suelen ser
de subordinación de una manera de entender el mundo y las relaciones con los
demás y el entorno, hacia las otras maneras de hacerlo. Lamentablemente, esta
subordinación no suele jerarquizar según capacidades desarrolladas de
adaptación al medio o de convivencia, sino según tecnologías de dominación:
aquéllas que dan victorias militares suelen predominar. En la historia humana
ése ha sido el patrón de expansión imperial o imperialista, con 2
atingencias: i) más allá de la tecnología militar, los países europeos
primero y luego EEUU, han basado su superioridad tecnológica en el culto a la
creatividad individual y al racionalismo que la instrumentalizaba en función
del poder (ejemplo: de la pólvora al cañón); ii) ése patrón también se
ha dado al margen de los europeos: ejemplo: las agresiones a los civilizadísimos
mayas se dieron mucho antes de los españoles; así como la de los inkas, que
basaron su superioridad imperial en maneras más sofisticadas de hacer la
guerra, que no siempre fue de la mano con un desarrollo cultural superior a la
de los pueblos conquistados.
3.
En los siglos recientes, los modernos Estados –
Nación se terminaron de forjar a sangre y fuego, en el Asia, Europa y América
( África aún en proceso, pero no muy alejado de la lógica anterior). Sin
embargo, la misma naturaleza libre de las expansiones humanas, permite afirmar
que sí es posible de cambiar la lógica y hacerlo mediante el diálogo en
democracia, aunque esto se desarrollará en otro momento.
4.
En
efecto, hay Estados (no la mayoría) donde en su Constitución se llegaron a
acuerdos de convivencia pacífica y respetuosa entre los pueblos involucrados.
Canadá, Nueva Zelandia, quizá Finlandia, son buenos ejemplos. En estos
casos, la realidad pluricultural dio paso a Estados pluriculturales, es decir,
a la incorporación de varias maneras de aprehender y comprender el mundo
dentro de la administración estatal. Una muestra de eso se da en los idiomas
“oficiales”, en la declaración constitucional y en la práctica diaria.
5.
En
todos estos casos, así como en los Estados donde recientemente se apuesta por
revertir el patrón de dominación cultural, la educación intercultural juega
un papel fundamental. Partiendo de bases comunes y necesarias para la
convivencia (en la cual se admite la imposición en cierto grado), por
ejemplo, en el respeto a la vida y dignidad de cada uno, se apuesta por educar
para a) la autoestima de ser heredero de una rica tradición cultural, y b)
para la comprensión intercultural. Y esta apuesta se refleja o trata de
reflejar en las administraciones pública, y cuando el proceso es avanzado, en
las prácticas privadas de relevancia pública.
III.
AMÉRICA
1.
En
todos los casos, los choques culturales, violentos o pacíficos, de acuerdo o
de imposición, generan nuevas identidades, para todos los involucrados.
2.
En
América (Norte y Sur) se da una situación especial: ha habido primero choque
traumático entre culturas antes aisladas, con mucha afectación mutua, y
luego, mucha afluencia del resto del mundo (asiática, africana). Por lo
tanto, hay muchos gérmenes históricos (Antenor Orrego), en diversos
niveles y en diversas velocidades de desarrollo.
3.
En
los recientes 400 años, las identidades en Estados Unidos y en parte de Chile
y Argentina se consolidaron más rápido, pues hubo una apuesta consciente de
exterminar o de no mezclarse con los aborígenes. Entonces, hubo un desarrollo
menos traumático de los elementos europeos, adaptados al medio geográfico y
a los vecinos. Sin embargo, ambos factores: las vecindades y el medio, han
generado y están generando desarrollos bastante diferentes de las matrices.
4.
En
la mayoría de Latinoamérica y Canadá (cuya parte francófona es
parcialmente latinoamericana) las
identidades previas a las invasiones europeas se mantuvieron, complejamente. Y
aun están en ebullición, en una especie de “sopa cultural”. Esto ocurre
incluso, en el propio Estados Unidos, por su gran cantidad de migrantes. Pero
sus actitudes segregacionistas, de la antes mayoría wasp (ahora primera minoría,
en camino de ser segunda), y de los propios inmigrantes, colocan a ese país
en una posición especialmente complicada.
5.
Por
lo tanto, es más posible que un nuevo Humanismo Americano (tomando la frase
de Antenor Orrego), surja de Latinoamérica, pues tiene gérmenes culturales
de casi todo el mundo; y una fuerte conciencia de la necesidad de la
convivencia pacífica e integradora de todos ellos. Claro que también es
posible que los países latinoamericanos se hundan por la proclividad de sus
dirigencias políticas a no aprender de los errores, e insistir en ellos (se
trata de la región del mundo que menos crece, y la más desigual, según
algunos macroestudios económicos).
IV. PERÚ
1.
El Perú es una potencia cultural en potencia.
Como en otras materias, o aprovecha su riqueza cultural o la desperdicia. Una
via al desperdicio es enfocarse en sólo un tipo de gérmenes culturales,
invisibilizando al resto. En la práctica esta opción es continuar una guerra
etnocida contra los más débiles. Por el contrario, aprovechar nuestra
riqueza cultural implica reconocer la valía de cada tradición y buscar síntesis
evolutivas a partir de ellas. En eso las experiencias afroperuanas y andinas
tienen mucho que decir: si algo las caracteriza, es su flexibilidad, desde la
resistencia; pero también desde la propuesta. Ejemplo: religión, cocina,
diversión.
2.
La apuesta por un país de “todas las
sangres”. Alguien
que planteó el problema de modo crucial, fue José María Arguedas. Vivió y
sufrió las tensiones de tener gérmenes culturales contradictorios. Reconoció
que sus herencias no podían ser expresadas en términos morales de manera
automática (quecha - oprimido = bueno, español – conquistador = malo). En
su obra “Todas las sangres” describe diversos personajes. Busca una mirada
abarcadora. Y apuesta porque los mejores elementos de la cultura andina, se
inscriban en una lucha universal, entre el paradigma del ser humano que
colabora con sus prójimos, y el de quien compite destructivamente con ellos.
En un proyecto de país y de sociedad de “todas las sangres” pero con lo
mejor de cada una de ellas.
3.
Los reconocimientos elementales:
Reconocernos como un pueblo en construcción y lleno de tensiones. Reconocer
lo mejor de cada tradición o germen cultural. Y estudiar las maneras de
acelerar la construcción de una identidad nacional que no niegue sus gérmenes.
En vias de construir una nueva peruanidad, identificada por virtudes públicas
comunes a todos, sin anular las diferentes tradiciones que vienen de atrás y
siguen evolucionando. En este punto, debe delimitarse el papel de la política:
es el espacio de construcción de la identidad nacional en base a virtudes públicas,
identitarias de la ciudadanía peruana.
V.
BUSCANDO
1.
Elementos de construcción de una identidad
nacional. Para Arguedas, la actitud cooperativa del hombre andino
debía informar el proyecto de identidad nacional; pero también un proyecto
de humanidad. Para nosotros, también. Antenor Orrego rescata el sentido de
justicia (dar a cada quien lo que le corresponde), omnipresente y necesario
para la vida social en los difíciles Andes. De los pueblos amazónicos, su
naturalidad, su habilidad para ser parte de la Naturaleza, pero también para
aprovecharla: la biomedicina es un aporte de ellos a la humanidad, por
ejemplo; tienen mucho que aportar, y deben hacerlo, para una identidad
compartida en cuanto a relaciones sostenibles en la Naturaleza biodiversa. Del
influjo africano, la individualidad creativa: los cimarrones (esclavos
“independizados”) nunca fueron dominados, la cocina peruana les debe a
ellos algunos de sus platos bandera, la religiosidad, el Señor de los
Milagros.
2.
La identidad por construir, no anula las
anteriores. Las personas tenemos múltiples identidades; patrias
chicas y patria grande. El awajun puede ser castellano hablante y además
saber inglés. Tenemos esas capacidades innatas. Pero tenemos que decidir qué
elementos identificarán a los peruanos. Los anteriores son ejemplos a
revisar.
3.
La política es el espacio de las decisiones en
ese proceso. La gran política, la que construye ciudadanía. Puede
no hacerlo, y dejar que la economía decida, es decir, que la guerra continúe.
Pero puede hacerlo.
4.
En el camino hay urgencias que deberían ser
atendidas HOY: NO ES ADMISIBLE QUE HAYAN PERUANOS QUE SE AVERGUENCEN
DE SU LENGUA MATERNA, POR EJEMPLO. Y sin descuidar el alentar el aprendizaje
de otros idiomas, que abre horizontes
y evoluciona la humanidad, el Estado debe reforzar el manejo y orgullo
por las riquezas culturales con las que se nace. NO ES ADMISIBLE QUE LA
DESNUTRICIÓN EXTERMINE A
COMUNIDADES ENTERAS EN LA AMAZONÍA POR EJEMPLO (caso de los Naty (90% de su
población se encuentra desnutrida). No es admisible que en algunas cortes
judiciales hayan intérpretes para ciudadanos extranjeros; pero no para
connacionales, por ejemplo.
5.
Ir más allá de lo cultural. Esto
implica reconocer que los retos políticos de nuestra interculturalidad,
exigen reconocer la interrelación del problema de la identidad nacional, con
otros factores: los económicos, el acceso a servicios de salud y educación,
por ejemplo, además de los netamente culturales: ¿cuánta producción
cultural local es divulgada nacional e internacionalmente? . El empoderamiento
económico de cada pueblo, facilitará mucho el que tengan voz para participar
en la construcción ciudadana de una identidad común, por ejemplo. Pero el
empoderamiento económico sostenible es función del desarrollo tecnológico,
y éste a su vez implica maneras de transformar el entorno: es decir, generación
de cultura. Asuntos como estos son tareas que la política y los políticos
deben (debemos) afrontar, si tomamos en serio dicha construcción, de un gran
país, pluricultural de personas hermanadas en una ciudadanía común.
[1]
Elaborado a partir de la ponencia presentada para el tercer conversatorio
sobre representación política de la diversidad peruana, organizado por
el Núcleo de Lima de Constructores Perú, el 15 de febrero del 2006. Además
de las ideas de la ponencia, se recogen observaciones a la misma de los
participantes y amigas.