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Del programa de mano de la A.F.IN.P.RE Asociación de Funcionarios del Inciso Presidencia de la República Oriental de Uruguay Jueves 29 de marzo de 2007 - Hora 17:30 Salón de Actos del Edificio Libertad
"Mujeres de Arena" nos enfrenta a una realidad que trasciende fronteras y culturas, ya que miles de mueres, niños y adolescentes, en el día de hoy, padecen, por integrar los círculos de pobreza analfabetismo, orfandad, capacidad diferente, el avasallamiento de los mercaderes más infames de la sociedad. Lo más lamentable es que, la mayoría de las veces, tenemos los "oídos sordos y ojos ciegos" a esta realidad porque creemos que "eso sucede lejos y no nos toca". Con tal actitud, somos cómplices de esta ignominia que clama justicia. No nos conformemos con que el impartir justicia sea solamente por aplicación de normas de protección hacia la mujer y los niños de parte de los actores políticos, sino que, con el compromiso personal de cada uno de nosotros sin exclusiones, podamos recimentar los valores de respeto hacia los demás. Todos somos responsables del padecimiento de cada uno que cae en poder de los explotadores, por lo que debemos exigir sin miedo: ¡NI UNA MUERTE MÁS, NI UNA PERSONA MENOS! Comisión Directiva de A.F.IN.P.RE. EL RATÓN DE LA GRANJA En una lejana granja vivían varios animales, entre ellos, un pequeño ratón. Cierta mañana, el roedor vio desde su cueva, que la esposa del granjero había comprado una ratonera. Asustado corrió a decirle a la vaca que su vida corría peligro, pero la respuesta que recibió lo dejó atónito: "¿Te parece que con el tamaño que yo tengo le puedo temer a una ratonera?" Buscó entonces el auxilio de la gallina, quien le contestó: "Estimado amigo, yo no salgo del gallinero, así que no tengo demasiadas oportunidades de que la ratonera me atrape". Desesperado, fue a hablarle al cerdo; éste escuchó con indiferencia la preocupación del ratoncito y le dijo: "Mira, mientras la granjera me siga alimentando, poco me importa lo que le pase a los demás animales". El ratón volvió triste a su cueva, sabiendo que sus días estaban contados. Una noche, sintió el chasquido de la ratonera y un movimiento brusco, así que se asomó tímidamente para ver qué estaba sucediendo: la cola de una peligrosa víbora había quedado atrapada en la trampa preparada para él. Al acercarse la granjera a ver si había cumplido su objetivo, fue mordida fatalmente por el ofidio y cayó enferma. Para alimentar mejor a su esposa, el granjero mató a la gallina. Finalmente la señora murió y sacrificaron al cerdo para preparar el almuerzo de los que fueron al velatorio y, como los gastos fueron muchos, se vio obligado a vender al vaca al matadero. El ratón, al ver los acontecimientos, pensó: "todos creían que la ratonera no les iba a cambiar nada..." |