| Paseando por Barcelona un mi�rcoles al atardecer he pensado ya hace un rato que no estoy enamorado. me he dicho: "Tengo cuatro pesetas que es lo que vale un caf� ahora que las tengo, las gasto, y as� ya no las tendr�. Un reloj dec�a la hora y el asfalto luce para m�. No tengo el fuego que me pide cualquier barcelon�s. Me saluda una jovencita en medio de la Plaza Real: "Qu� hace uno chico como t� cantando con Quico en catal�n?" (Hace bajada o hace subida, ya no recuerdo lo que hace, me saluda una jovencita porque canto en catal�n.) me acerco y me dice: �Buenos d�as�. Como, buenos d�as, si oscurece... Como que la rima es dif�cil me mira y exclama: tosco! �No soy pobre ni estoy sola, ni espero ning�n pretendiente�. Esta chica me intriga por sus ojos y su acento. Como soy valiente, la dejo. Las intrigas me dan miedo. Pese a las cuatro pesetas uno, cuando quiere, es un se�or. El atardecer contin�a, y cada vez lo es menos. Limpian una fachada toda cubierta de trapo. Al fin un bar me abre las puertas como si fuera un gran amigo; paso de largo, no me gusta, s� lo que me hago y s� lo que me digo. Si las cosas no cambian continuar� paseando; esto se dec�a mi bisabuelo y muri� caminando. Ya veis como es, de f�cil, de la nada hacer una canci�n. Pese a las cuatro pesetas uno, cuando quiere, es un se�or. Un se�or jodido de asco porque se queda en un rinc�n, el rinc�n de los trompazos cuando se quiere tener raz�n. |
| Paseando por Barcelona J. Sabina |