| A trav�s de las anchas rejas de la jaula de un bello zoo Contemplaba un grupo de viejas un gorila muy juguet�n; sin ning�n pudor las comadres Se�alaban cierto lugar Que como es natural mi madre Me ha prohibido aqu� citar. Ojo al gorila De repente se abre la puerta de la jaula del animal �C�mo es posible que est� abierta? alguien debi� cerrarla mal; El mono al verse sin grilletes En vez de �Viva la libertad! Dijo toc�ndose el paquete "Hoy pierdo la virginidad". Ojo al gorila El guardi�n con gesto afligido pens� para si "�Santo Dios! Es un gorila reprimido y la culpa la tengo yo"; y todas las viejas curiosas de que al principio les habl� pusieron pies en polvorosa a pesar suyo, yo lo s�. Ojo al gorila Incluso aquellas que miraban al gorila como a un don Juan fingieron estar asustadas por aquello del qu� dir�n; el fornicio les daba miedo pero ustedes y un servidor sabemos que el quiero y no puedo es un suplicio mucho peor. Ojo al gorila Todo el mundo alocadamente huye lejos del animal salvo una vieja indiferente y un joven juez sin moral; El mono al ver el fracaso Y que todos huyen de �l empez� a acelerar el paso hacia la vieja y hacia el juez. Ojo al gorila "�Bah!" dec�a la solterona "�c�mo un mono me va a querer? Si al menos fuese yo una mona pero soy toda una mujer" Y el juez pensaba insobornable "Que el elegido sea yo es completamente improbable" Ya veremos luego que no Ojo al gorila Supongamos por un instante que igual que el mono debe usted elegir como dulce amante bien a una vieja, bien a un juez; pienso que si esta alternativa la debiera decidir yo la vieja, aun sin ser atractiva ser�a el objeto de mi elecci�n. Ojo al gorila Pero aunque el bueno del gorila sea Tarz�n haciendo el amor por el contrario cuando cavila da m�s gatillazos que yo; con que en vez de optar por la vieja como har�amos usted o yo agarrando al juez de una oreja bajo a un �rbol se lo llev�. Ojo al gorila lo que viene despu�s es algo que hubiera querido contar pero me estimo en lo que valgo y no quiero degenerar; basta decir que el juez gem�a y que luego empez� a gritar como el hombre que el mismo d�a �l hab�a mandado ahorcar. |
| OJO AL GORILA G. Brassens / J. Carbonell / J. Sabina |