Vencido sin honor en m�s combates
que Aureliano, el menor de los Buend�a,
harto de biselarte escaparates
a los charlines de la hipocres�a,

hastiado del servil dime y direte
de los que matan por calmar el flato,
tir�, por el desague del retrete,
los t�tulos, la pompa y el boato.

y,  tarde, � la recherche du temps perdido,
part�, otra vez, en direcci�n contraria
de los que est�n de vuelta y nunca han ido.

No me vais a creer, pero el tesoro
enterrado en la isla barataria
era silencio con pepitas de otro.
CON PEPITAS DE ORO
J. Sabina
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