Que no falte un pisco en mi velorio
ni un jalisco chingón de despedida,
respirar es un lujo transitorio,
hay vida más allá pero no es vida.

Evitadle al fiambre, ¡qué bueno era!,
el rip de la portera y el pariente,
el gori - gori de la plañidera
que no tenga mi cuerpo tan presente.

Quise viajar a todas las cuidades,
divorciarme de todas las casadas,
robarle al mar su agónico perfume.

Y apuré, vanidad de vanidades,
despues de demasiadas madrugadas,
el puré de cicuta que resume.
¡QUE BUENO ERA!
J. Sabina
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