| Confinado en la UVI del agobio por culpa de una bilis maniquea, condenado a bailar con la m�s fea que no es mi Dulcinea y tiene novio. Furtivo de la orilla de la lumbre, del polvo enamorado de Quevedo, provocando, por falta de costumbre, las cornadas del hambre y las del miedo. Vagabundo son�mbulo en la rama, maletilla sin sitio en el albero, desahuciado del lado de tu cama. Pegado al transistor, no sea que radie la guerra de los mundos y el cartero llame dos veces y no le abra nadie. |
| LA GUERRA DE LOS MUNDOS J. Sabina |