| COMO UNOS VIEJOS CALCETINES J. Sabina / A. Garc�a de Diego. |
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| Cuando las cartas salen malas y van los dioses a lo suyo, cuando la luna es un anuncio de ne�n, cuando el silencio te apu�ala y te hipotecan el orgullo, cuando el sol te pega un bofet�n, cuando las calles se amontonan cuando no llegas a la cita cuando los bares coleccionan ansiedad cuando las fuerzas te abandonan cuando la sangre se encabrita cuando se marchita el carnaval cuando se afilan las navajas cuando se rompen las barajas cuando el futuro imita al cobrador del frac cuando agonizan las verbenas cuando las penas se repiten cuando los trenes se equivocan de ciudad cuando los besos envenenan cuando los huesos se derriten cuando se gangrena la amistad y demasiadas madrugadas amanece nublado el coraz�n, y demasiadas noches paso durmiendo solo al raso bajo el reloj de la puerta del sol con un oso y un madro�o preguntandole al oto�o quien le puso ese nombre de estaci�n. cuando los angeles blasfeman cuando las secretarias lloran cuando el tel�fono se olvida de sonar cuando los telegramas queman cuando los celos te devoran a la hora de la soledad cuando los ni�os nacen viejos cuando conspiran los espejos cuando la carne sabe a carne de ca��n y el coraz�n hecho un gui�apo como la lluvia en Buenos Aires como unos viejos calcetines de ocasi�n como una lagrima de trapo como un domingo por la tarde al volver del cine a la pensi�n. |
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