
Los Therowock son una raza autóctona de Okon. Actualmente viven en el Monte Mun-Umphi y en las cavernas de la meseta de Okolth. Son de pequeña estatura (130-140cm); su cuerpo es fuerte y robusto, y extremidades, cortas y también robustas. Suelen moverse a sobre dos patas, pero aveces se mueven a cuatro patas, para ganar velocidad y agilidad. Tienen cuatro dedos en manos y pies. Tienen el rostro picudo, aunque el pico, a diferencia de sus vecinos, los Oddowock, no es duro, sino carnoso. Los ojos están desprovistos de pupilas y normalmente son de color amarillo o rojizo; en la oscuridad, los ojos les proporcionan una visión realmente fantasmagórica.

La textura de la piel es áspera y parecida a la de un sapo, a lo que al tacto nos referimos; no obstante, su piel es muchísimo más dura que la de los anfibios. La pigmentación de la piel contiene varias gamas de marrones oscuros, llegando hasta el negro. A diferencia de los Oddowock, su color de piel sólo depende de la edad; cuanto más viejo, la piel es más oscura. Maduran rápidamente, y son muy prolíficos. Aunque nadie ha sido capaz de estudiarlos, debido al peligro que ello entraña, se sabe que se reproducen muy deprisa.
Son
organizados y se someten a las órdenes de un señor de la
guerra. Son traicioneros, crueles, sanguinarios y viles. Tienen
especial predilección por capturar prisioneros. Sus hábitos
alimenticios no se conocen exactamente, pero se dicen que cuando
ganan una batalla se comen a los muertes, tanto propios como
enemigos. No tienen ningún concepto de belleza, y sus obras
suelen ser muy sencillas, grotescas o absolutamente horribles,
pero siempre son completamente útiles. Para los Therowock, sólo
el poder, la oscuridad y el mal son dignos de reverencia. Adoran
todo lo relacionado con la oscuridad, y la noche, y se sabe que
adoran al astro lunar. Se dice que en noches de luna llena se
vuelven especialmente agresivos y sangrientos. Se sabe que
espiritualmente están liderados por brujos con perversos poderes
(como el de la imagen de la izquierda).
Prefieren la noche y la oscuridad de las cavernas. Durante una noche estrellada pueden ver perfectamente, e incluso en la oscuridad más absoluta pueden intuir las formas a poca distancia. No obstante, su visión a la luz del día es bastante defectuosa, y quedan seriamente desorientados y debilitados. Pero han conseguido desarrollar cascos con diseños especiales que, mediante viseras, telas oscuras u otros peculiares sistemas, les protegen los ojos.

Aunque son bárbaros, y su cultura no se puede equiparar a la de los Mudokon o los OakOkolth, si que estan hasta cierto punto desarrollados, aunque parece obscena la simple idea de llamarles civilización.
Su armamento es generalmente de cobre, pues en Mun-Umphi no hay estaño para hacer bronce. Solo los señores de la guerra luchan con armamento de bronce, normalmente conseguido de botines de guerra. Visten harapos de ropa rota y en ocasiones muy escasa. Sus armas y armaduras son muy dispares y grotescas, y sienten especial predilección por las armas grandes y bastas, pues creen que simbolizan poder. Cuando van a la guerra se pintan la cara de blanco, hecho que les da un aspecto realmente atemorizador, pues el color blanco contrasta con el color de su piel.
Habitan en las cavernas, son autosuficientes. No necesitan salir a la superficie. Se rumorea que las grutas de Okon y las de Okolth se comunican subterraneamente, pero nadie está seguro. Se dice que las cavernas son realmente verdaderos laberintos. Muy pocos de los que se han adentrado, voluntaria o involuntariamente, en las cavernas de los Therowock, han vuelto, y los que lo han conseguido, lo han hecho en un estado mental lamentable.