
Breve Historia de Mud-Enzhi
Mud-Enzhi esta situada en el monte Mun-Umphi (fotografia). Su nombre hace honor a uno de los cuatro Grandes Sacerdotes, Enzhi.

Cuando las tropas aliadas Mudokon consiguieron rechazar la invasión Therowock en Mud-Omo, las tropas supervivientes de los cavernícolas fueron perseguidas hasta el monte Mun-Umphi; allí, los restos del ejercito Therowock se recluyeron en sus cavernas con el botín saqueado de Mud-Omo.
Pero esta vez, aprovechando el momento de desconcierto de los Therowock, y animados por las últimas victorias, los Mudokon se adentraron en las grutas Therowock, conquistando algunos antiguos complejos mineros y herrerías de sus enemigos.
Así nació Mud-Enzhi, una ciudad creada para las minas, y al mismo tiempo mantenida por las minas. Esta sería la cuarta y última ciudad que fundarían los Mudokon.
Los enfrentamientos subterráneos entre Mud-Enzhis y Therowock no han cesado nunca desde entonces.
Una
Ciudad Herrera y Minera
La ciudad y las minas están separadas. De hecho, la ciudad fue concebida en sus inicios como un lugar de residencia necesario para las familias mineras y los soldados.
De este modo, cuando un viajero se dirige a la ciudad de Mud-Enzhi, llega a través de un camino más o menos ancho a las puertas de las minas. Desde este punto, siguiendo un camino muy estrecho se llega a la ciudadela. De este modo, los comerciantes no pasan para nada por la ciudad, a no ser que deseen llegar expresamente hasta ella. Los cargamentos de mercancías (tantos los que se reciben como los que se exportan) no pasan en ningún momento por la ciudad.
Así, debe entenderse la ciudad
como un mero dormitorio de los trabajadores que hacen
funcionar las minas. Hay un único camino que da acceso a la
ciudad (1); este camino es muy estrecho (solo se puede pasar de
uno en uno) y además tiene un particular sistema de defensa: en
un punto la roca que formaba este camino se derrumbó, y se tuvo
que construir una estructura de troncos a modo de puente (2). En
caso de amenaza, estos troncos son retirados, dificultando aún
más una posible invasión. Aunque esta medida pueda parecer un
poco desmesurada, es necesaria para poder mantener a salvo a la
población en caso de invasión.
La ciudad es la más pequeña de
las cuatro ciudades Mudokon, podríamos decir que es un pueblo
grande (3, 4 y 5). La mayor parte de sus habitantes se dedican a
las minas, ya sea en las herrerías o en las minas. Los Mud-Enzhi
deben realizar un largo camino desde la ciudad hasta el complejo
minero, más o menos, una hora andando; por ello, los
trabajadores de las minas (la mayor parte de la población), se
va a las minas a primera hora de la mañana, y vuelve antes de
que se ponga el Sol, a última hora de la tarde.
La ciudad es capaz de mantenerse
por sí sola; la escasa población, y la pendiente moderada que
presenta una de las caras del monte donde se ubica el
asentamiento, hacen posible la existencia de plantaciones
suficientes para toda la población. Estas plantaciones son
posibles gracias a un sofisticado sistema de plataformas (6), que
albergan plantas de secano, capaces de absorber hasta la última
gota de agua de la tierra. Estas plantas son muy carnosas.
El cultivo debe ser de secano, pues el agua no abunda en la ciudad; ay algunos depósitos de agua, casi naturales, formados por grandes rocas agujereadas por la mano de Mud. De este modo, la ciudad no tiene ninguna otra fuente de agua, pero tampoco resulta necesaria, puesto que en las montañas las lluvias son muy frecuentes.
Tal y como se puede ir adivinando,
la vida en Mud-Enzhi es muy austera, y esto se puede obserbar en
las viviendas (7 y 8); sus habitantes viven sólo con los que
producen ellos mismos. Son pocos los comerciantes que llegan a la
ciudad, debido a que el camino de acceso desde Ya-Mun hasta la
ciudad atraviesa la Selva Azul, y son frecuentes los
encontronazos con los Oddowock; además, los pocos que llegan son
pequeños comerciantes, casi irrisorios, que sólo comercian con
lo que les cabe en uno o dos sacos de viaje. Eso sí, la
dificultad que entraña para los ciudadanos encontrar los
artículos que venden estos comerciantes propicia que estos
artículos se vendan muy caros, y este es el motivo que trae a
algunos pequeños comerciantes, medio arruinados la mayoría de
ellos, a aventurarse por la selva para poder reunir algo de
Lapislázuli fácil. Muchos de estos comerciantes
aprovechan el paso de los grandes cargamentos de estaño
procedentes de Mud-Anchee para viajar en compañía de las tropas
que escoltan las mercancías.
Mud-Enzhi es la ciudad de las
oportunidades; el modo de vida de la ciudad y el constante
ambiente de guerra que en ella se vive no atrae a nuevos Mudokons
con posiciones sociales y riquezas medianas/altas, pero sí atrae
a Mudokons arruinados, sin posesiones, o desgraciados. Los
sueldos que paga el gobierno de la ciudad por trabajar en las
minas y las herrerías son altos, y más aún lo son los de los
soldados de las minas. Así, muchos Mudokon llegan a Mud-Enzhi en
busca de Lapislázuli fácil, en busca de una oportunidad para
volver a empezar.
Así, gran parte de su
población está de paso en esa ciudad, la mayoría de mudokons
busca en Mud-Enzhi la posibilidad de hacer una riqueza relativa y
marchar luego de la ciudad. Pero algunas familias numerosas
mantienen una larga tradición minera, y acostumbran a ser los
más adinerados e influyentes en la ciudad; se dice que estas
familias son descendientes directos de los primeros Mudokon que
se establecieron en Mud-Enzhi.
Las minas, que tal y como he dicho, están segregadas de la ciudad por razones de seguridad, albergan una compleja red de cavernas, pasadizos y salas; en ellas se pone de manifiesto la habilidad minera de los ingenieros Mud-Enzhi, lograda a base de años de experiencia.
Estas minas son iluminadas por antorchas de fuego, un elemento prohibido por la religión Mudokon. Pero se hace una excepción en estas minas y en las de Mud-Anchee, porque el fuego es necesario para crear las armas; el odio de los Therowock trae la guerra, y esta necesita de las armas, que a su vez necesitan de las minas y el fuego para poder ser creadas. Los Sacerdotes Mudokon entienden que si bien el fuego es un elemento maléfico, la guerra también, y sostienen que el día que se acaben las guerras, el uso de las armas no será necesario, y tampoco el del fuego.
De hecho, la ciudad de Mud-Enzhi es
la menos religiosa de todas, debido a su régimen constante de
guerra y al carácter de sus habitantes, la mayoría poco
religiosos. Aún así, hay un templo (no muy grande) dedicado a
Mud (9 imaginar
un templo en la parte superior del monte), situado en una colina de la
ciudad; delante del templo hay una estatua a escala natural que
representa a Enzhi.
En la ciudad hay muy pocos sacerdotes, un número variable entre cinco y veinte, todos ellos nacidos en Mud-Enzhi y adiestrados en Mud-Omo. Todos ellos forman parte de las familias más antiguas de la ciudad; de hecho, todas estas familias intentan tener siempre al menos a un miembro de su familia en el sacerdocio; eso les da mucho prestigio e influencia en el gobierno de la ciudad.
Estos sacerdotes se dedican a
mantener el templo de Mud y a organizar la ciudad, tanto en su
faceta religiosa como cotidiana; así, debemos notar que no hay
ningún jefe militar con poder en la ciudad (recordemos que las
fuerzas militares están en las minas).
La organización de las minas está en manos del Gremio Minero, así como las herrerías lo están del Gremio Herrero; estos dos gremios están compuestos en su totalidad por miembros de las familias más antiguas. Así, la economía de Mud-Enzhi (y al fin y al cabo, la vida en general) está gobernada por estas familias.
La economía de la ciudad depende totalmente de su industria minera y herrera. Mud-Enzhi extrae cobre y compra el estaño a Mud-Anchee. A su vez, con ese estaño, elabora armas y armaduras, que vende al resto de ciudades Mudokon, aunque la mayor parte de la producción la compra Mud-Anchee.
Aunque se podría pensar que Mud-Enzhi tiene el monopolio de las armas y podría aprovechar para subir el precio tanto como quisiera. Pero el hecho de que el estaño que necesita para la elaboración de este armamento de bronce se lo proporcione su principal comprador imposibilita estos excesos; un aumento injustificado del precio supondría el retiro de las tropas Mud-Anchee que hay en las minas, así como el corte de suministro de una materia primera esencial en la producción del bronce (el estaño).
En las dos fotografias de abajo, se puede observar a un Mudokon minero dentro de una de las minas.

Mud-Enzhi es capaz de producir las armas gracias a que en su interior hay esparcidos algunos pozos de lava; las temperaturas son muy elevadas, y es así como se consigue fundir el metal; los Mudokon, por sí solos (sin el uso de la esencia) no serían capaces de producir temperaturas lo suficientemente elevadas para producir armas.
Es así como se entiende la lucha constante por estas minas: perderlas significaría la imposibilidad de poder producir nuevo armamento, y eso reduciría la capacidad guerrera de los ejércitos de Mudokon, de modo que los Therowock tendrían una gran ventaja ante sus enemigos.
El Ejército de Mud-Enzhi
La vida en las minas es muy distinta; algunos de los mineros y herreros más experimentados residen en ellas, a diferencia de mayor parte de los trabajadores.
Pero lo realmente fascinante es la actividad guerrera que se da en el subsuelo de Mun-Umphi. En las grutas y salas fronterizas de Mud-Enzhi se encuentran verdaderos complejos militares: fuertes, barracones, murallas... Una autentica guerra se libra continuamente ahí bajo. Pocas veces la situación ha sido alarmante para ninguno de los dos bandos. Las escaramuzas que se libran en las grutas no son más que demostraciones de poder de los bandos: los Therowock pocas veces han lanzado ataques lo suficientemente importantes como para intentar invadir las minas, de la misma manera que el ejército de Mud-Enzhi casi siempre se ha limitado a mantener a raya a los cavernícolas.
Los guerreros del ejercito subterráneo de Mud-Enzhi son especialmente temidos. Son guerreros despiadados y bárbaros. Sus músculos acostumbran a ser mucho más grandes que los del resto de los Mudokon. Viven por y para el combate y odian a muerte a los Therowock. Son temidos por el resto de los Mudokon (debido a su fuerza y mal genio) y a la vez admirados, por su labor. Todo y así, muchos de estos guerreros son carne de cañón de la sociedad; Mudokon's sin rumbo, con mentes un poco peculiares y especiales, que ven en el ejercito una forma de vida donde poder vivir sin tener que guardar las apariencias. Realmente ocupan un escalafón bajo en la sociedad; todo el mundo es consciente d su existencia, de su necesidad, pero a nadie l gustaría tener a un individuo de estos como vecino.
Estos guerreros acostumbran a ser bastante indisciplinados, aunque están dirigidos por generales Mud-Anchee, y eso les obliga a ser un poco más obedientes. Muchos de ellos se pasan la mayor parte de su vida en las minas, sin ver ni siquiera la luz del sol.
En ocasiones ellos mismo fabrican sus propias armas, o las encargan sus diseños a algún colega suyo de las herrerías. Les gustan las armas pesadas, muy pesadas; cuantos más pinchos, sierras etc... tenga el arma, muchísimo mejor. Entre los soldados se dice que el arma de cada unos indica como es, así que muchos intentan tener armas realmente grandes y aparatosas. Las armaduras también acostumbran a ser poco convencionales; escudo de pinchos, cascos con cuernos, perneras con suelas de pinchos, etc..
Los Mud-Enzhi no tienen ningún tipo de técnicas o estrategias organizadas; la fuerza bruta, la agresividad, el odio, la brutalidad... estas son las técnicas individuales de los Mud-Enzhi, acentuadas por la lucha constante contra los Therowock y la propia personalidad de los integrantes del ejército.
En su forma de luchar y su forma de vida se aprecia su poca creencia en Mud; es frecuente el uso de antorchas entre el ejército para moverse por las cavernas (del mismo modo que en las minas); mientas que para el resto de Mudokon esto sería un hecho abominable, para muchos de estos soldados es normal e incluso necesario; algunos de ellos defienden el empleo del mal contra el mal; otros no están de acuerdo con su uso, pero entienden que es necesario.
Como ya se ha insinuado, el ejercito Mud-Enzhi (como los ejércitos del resto de ciudades Mudokon) está cuartel general Mud-Anchee. El general y sus subordinados directos se las ven y se las desean para poder controlara una banda de bárbaros como los de ejército de Mud-Enzhi; un forastero diría que su labor no se aprecia, pero realmente, si no estuvieran, se notaría.
Por ejemplo, algunos de los Mudokon integrantes del ejército lo son porque cumplen alguna condena grave, y es necesario un control objetivo y duro para mantenerles a raya.
Los soldados del ejército Mud-Enzhi no requieren ningún tipo de entrenamiento: cualquier Mudokons que lo desee ingresa automáticamente en el ejército; si no tiene aptitudes en el combate, realizará labores logísticas de menor importancia.
Los generales Mud-Anchee se encargan de que las tropas tengan, por lo menos, un mínimo de preparación. Pero nadie duda que no hay mejor entrenamiento para la supervivencia en las minas que convivir con los personajes de allí abajo: los novatos con poca experiencia en las armas acostumbran a ser objeto de risas, burlas y putadas, de manera que rápido deben ganarse un cierto respeto, y eso curte a los guerreros.
Realmente, el ejército es pintoresco: libertad de sexo (aunque no son abundantes, hay algunas hembras guerreras), edad, armamento (como ya se ha dicho antes, muchos emplean gran parte de su sueldo en armas hechas a medida) y armaduras (normalmente, cuanto más pesada, mejor).
Cuando las bajas son superiores a los nuevos alistamientos, algún pequeño regimiento de Mud-Anchee apoya al ejército; su estada es temporal hasta que el ejército vuelve a tener el número de efectivos necesarios.
Los Mud-Enzhi detestan a los guerreros Mud-Anchee; tan uniformados y tan disciplinados; consideran que demuestran poca ferocidad en el combate y justifican su teoría de debilidad por el uso de la esencia entre las tropas Mud-Ancheees. En realidad, los Mud-Enzhi sienten una mezcla de envidia y admiración hacia los soldados Mud-Anchee, pero no lo admiten.