Breve historia de Mud-Anchee

En el borde noroeste de Selva Azul se encuentra la gloriosa ciudad de Mud-Anchee, que debe su nombre al Gran Sacerdote Anchee.

Puede que utilizar el término “ciudad” para describir Mud-Anchee resulte incompleto; sería mucho más adecuado el término de “ciudad-fortaleza”, pues Mud-Anchee es una ciudad completamente bélica.

Cuando los bárbaros consiguieron definitivamente someter las últimas ciudades continentales Mud’s, algunos supervivientes decidieron emigrar hacia las nuevas tierras donde se decía que moraba su dios. Por ello, la mayor parte de ellos eran guerreros, algunos excepcionalmente poderosos, que no aceptaron su destino y su derrota hasta que fue realmente evidente. Así, varios grupos numerosos de guerreros, con sus familias, se encaminaron hacia la península de Okon.

Pero los exploradores que se adelantaban al primer grupo de inmigrantes no trajeron buenas noticias a su llegada encontraron conflictos. Los Mudokon que habían llegado durante las dos últimas décadas a Okon estaban ahora sumidos en pequeñas pero constantes escaramuzas contra una raza autóctona de la península, los Therowock.

Rápidamente se dieron cuenta de que intentar cruzar la Selva Azul no era un buena idea. Los Oddowock rápidamente hicieron acto de presencia, y no fueron pocos los asaltos a grupos reducidos de inmigrantes.

Pero el peligro real eran los Therowock. Sumidos en pequeñas escaramuzas contra la ciudad de Mud-Omo, la selva era un hervidero de actividad militar pequeños regimientos de soldados, patrullas, operaciones logísticas, campamentos improvisados... Las acciones hostiles por parte de los Therowock de Mun-Umphi hacia Mud-Omo eran reiteradas, y Mud-Omo estaba replegada. No era seguro cruzar la selva. Así que apostaron por pasar inadvertidos por los Therowock y asentarse en la zona norte de la península.

Su carácter bélico y el miedo a ser descubiertos por las tropas Therowock, propiciaron la creación de un primer asentamiento pensado desde el punto de vista defensivo se construyó un fuerte dentro del cual se podía encontrar un auténtico barracón militar; las viviendas eran simples tiendas, y todos sus habitantes contribuyeron a mejorar la nueva ciudad fuerte.

Los años fueron pasando, y lo que en un principio fue un fuerte, se convirtió en una ciudad. Poco a poco la presencia Therowock en la selva fue disminuyendo y se pudo establecer contacto con la ciudad de Mud-Omo. A partir de es momento, llegaron a la ciudad grupos de Mudokon de Mud-Omo y Mud-Ahae, y la ciudad empezó a prosperar rápidamente. Sus dotes militares fueron como anillo al dedo al resto de Mudokons, pues el ambiente en la Selva Azul olía a guerra. Grandes fueron los recursos invertidos en el adiestramiento de nuevos guerreros de las dos ciudades sureñas, y esto dio un empujón a la ciudad, que se expandió de forma espectacular.

La guerra no se hizo esperar, incluso empezó antes de lo que los Mudokon creían. Esto hizo que las defensas no estuvieran preparadas, y la ciudad de Mud-Omo sufrió importantes pérdidas ante el asedio Therowock. Aunque la ciudad más cercana a los Therowock era Mud-Anchee, los cavernícolas decidieron atacar y hacerse con Mud-Omo, para así poder restablecer sus asentamientos en las minas de Mun-Ackan.

Un formidable ejército partió de Mud-Anchee e hizo frente al asedio. Los guerreros pudieron abrirse paso hasta la ciudad y ocupar posiciones defensivas junto a sus hermanos de sangre. Este hecho provocó que el combate se igualara, igualdad que se rompería con la llegada de las tropas y las provisiones procedentes de Mud-Ahae. Tras una sangrienta batalla, el ejercito Therowock se dispersó, y sus restos se refugiaron en Mun-Umphi.

Tras esta batalla, y para reafirmar su poder y controlar la salida de los Therowock, el ejército Mudokon invadió parte de los asentamientos superficiales de los cavernícolas, y se fundó una nueva ciudad, la última, Mud-Enzhi, en la que se establecerían Mudokons de todas las ciudades.

 

Organización de Mud-Anchee

Como ya hemos podido discernir, la ciudad de Mud-Anchee es una ciudad claramente orientada hacia el arte de la guerra. El gobierno de la ciudad esta formado por un Caudo, el jefe militar, y un Sumo Sacerdote, que hace de líder espiritual. En realidad, el que el poder real en la ciudad (una ciudad-fortaleza insisto) es del Caudo, pero los Mudokon aprendieron bien su lección, y no olvidan que en su vida debe estar presente la religión.

El Caudo tiene a su servicio seis subordinados directos, llamados Caudillos. Cada jefe dispone de un regimiento de mil Mudokon. El Sumo Sacerdote tiene dos subordinados directos, llamados Grandes Sacerdotes.

El Caudo siempre es varón; ninguna hembra puede optar a este rango militar. Cuando el Caudo considera que ha llegado el momento de dejar el puesto, reúne a los seis Caudillos y se organiza una especie de torneo, en el cual cada uno de los Caudillos se enfrenta a los cinco restantes; el que gana más combates, consigue el rango de Caudo (en caso de que dos Caudillos quedaran igualados en victorias, se desempataría con un combate entre ellos). Estos combates se hacen en una sala del Templo de Anchee especialmente pensada para ello, y sólo los presencia el Caudo en funciones, el Caudo Honorífico (si lo hay) y la guardia personal del Caudo en funciones; así no hay riesgo de que ninguno de los Caudillos derrotados pueda ver mermados su valía y su liderazgo frente a sus tropas, como podría pasar si los combates se realizaran ante los ojos de todos los soldados. Son combates rápidos, a primera sangre, nunca deben acabar con malheridos ni muertos. El Caudo en funciones, o en su defecto, el Caudo Honorífico, tienen el derecho y la obligación de ordenar, cuando crean oportuno, el fin de cada combate. Cuando uno de los Caudillos asciende a Caudo, el Caudo anterior pasa a ser Caudo Honorífico; a partir de ése momento no volverá a pisar el campo de batalla, y se limitará a aconsejar a su nuevo líder, gracias a su experiencia y a su avanzada edad.

Esto pasa cuando es el propio Caudo el que decide su sucesión; pero cuando el Caudo muere repentinamente (enfermedad, accidente o muerte en el campo de batalla), si se puede convocar a los seis Caudillos, se hace, y el supervisor de los combates es el Caudillo Honorífico, o en su defecto, el Sumo Sacerdote. Si por alguna causa (normalmente, tiempos de guerra) no se pudiera reunir a los seis Caudillos, el Caudo Honorífico, o en su defecto, el Sumo Sacerdote, escogerían a dedo, de entre los Caudillos, un Caudo provisional, hasta que la situación se normalizara, y se pudieran celebrar los combates.

El Caudillo que ascienda a Caudo, de entre su propia guardia personal (formada por los mejores guerreros de su regimiento), elegirá al nuevo Caudillo.

Pocas veces el Caudo muestra interés por asuntos no relacionados con la guerra. Y es aquí donde entra en juego el papel del Sumo Sacerdote y sus dos subordinados. El Sumo Sacerdote acostumbra a ser un Mudokon muy anciano, normalmente un sacerdote Mud-Omhot.

Sus dos subordinados son los que realmente se encargan de velar por la ciudad de forma práctica y habitual. Uno de ellos se ocupa de los asuntos que conciernen a temas de carácter religioso, diplomático y a todos los temas que conciernen a la sabiduría de un modo general (organización de la biblioteca, etc...). El otro se dedica a la organización de la vida en la ciudad, en especial las actividades económicas que se dan en la ciudad.

Todos los Mudokon nacidos en Mud-Anchee, tanto varones como hembras, tiene la obligación de, a la edad de diez años, cuando alcanzan la madurez y no antes de haberse bautizado en las aguas de Mud-Omo, de ser entrenados en el arte de la guerra. Se asignan tutores para grupos reducidos de jóvenes Mud-Anchee’s, y es el tutor el que decide cuando cada joven debe concluir su adiestramiento. En el caso de que ella joven decida ingresar en el ejército regular, es su tutor el que decide a qué regimiento debe ir el nuevo soldado. Aunque la mayoría de soldados son varones, las hembras no tienen prohibido ingresar en el ejercito, y tienen el mismo derecho que cualquier soldado varón a escalar puestos y optar incluso al puesto de Caudillo, pero nunca de Caudo.

Los Mudokon residentes de Mud-Anchee que no ingresan en el ejército, pueden ser requeridos como milicianos en tiempos de guerra. Primero los varones, luego las hembras.

Hay que tener en cuenta que los descendientes directos de los guerreros fundadores de la ciudad acostumbran a ser muy respetados por el resto de habitantes de la ciudad, y no se ha dado el caso aún de que ninguno de estos descendientes deshonre a su familia renunciando a la vida militar. Normalmente, estos son los mejores guerreros, y en muchas ocasiones son los que llegan a convertirse en Caudo o Caudillo.

Como ya he dicho, la mayoría de los Mudokon nacidos en Mud-Anchee deben cumplir el servicio militar. Pero se hacen excepciones cuando se observa que un joven es muy poco diestro con las armas, y en cambio demuestra ciertas capacidades mágicas, rápidamente se le aparta de la vida militar, y se le asigna un sacerdote, que le hará de maestro hasta que adquiera los conocimientos mínimos sobre sabiduría general y sobre el arte de la canalización de la esencia. Si el joven es especialmente bueno, se le manda a Mud-Omo.

Aunque lo ideal es ingresar en una el ejército de joven, nunca es tarde para intentar de nuevo ingresar en él cualquier Mudokon adulto, sea o no nacido de Mud-Anchee, que pretenda ingresar en una de ellas, deberá pasar algunas pruebas, con el fin de asegurarse que su nivel es el requerido.

 

Los Guerreros Mud-Anchee

El ejercito Mud-Anchee está dividido en siete regimientos de unos mil soldados cada uno.

El regimiento que lidera el Caudo es un regimiento formado por los mejores jinetes, pues todos sus soldados van montados en elums. Los soldados de este regimiento van armados con lanza de caballería, una arma de mano y un escudo, todo de bronce. Se protegen con un casco de bronce y una armadura de cuero grueso, cubierta en el pectoral y los hombros por placas de bronce.

Dos regimientos están formados por guerreros equipados para el combate cuerpo a cuerpo. Acostumbran a ser luchadores jóvenes, con mucho ímpetu y buena forma física. Cada guerrero es libre de escoger su armamento, pero debe ser siempre un armamento ligero el más usual es la combinación de dos armas a una mano, o de arma y escudo ligero. Su armadura es de cuero, ligera, y un casco que le cubre el cráneo, pero no la cara. Son ágiles en el cuerpo a cuerpo; sus mejores armas son la velocidad y los golpes certeros.

Otros dos regimientos están orientados también a la infantería; en este caso, están formados por guerreros más experimentados en el campo de batalla. Su armadura es pesada cuero grueso con placas de bronce en pectoral hombros y brazos; también van equipados con un casco que les cubre hasta los ojos. Su armamento es siempre una lanza y un escudo grande, pero también llevan una arma de mano. Sus puntos fuertes son la resistencia de sus armaduras y su gran experiencia en el campo de batalla.

Otro regimiento está formado por Mud-Anchee’s con mejor puntería. El arma reglamentaria es el arco. Utilizan simplemente una armadura de cuero, y llevan una pequeña arma de mano.

Por último, otro regimiento de ataque a distancia está formado por Mud-Anchee's armados igual que los descritos anteriormente, pero montados en elums.

Los Mud-Anchee (y el resto de los Mudokon aun menos) no acostumbran a utilizar armas pesadas, puesto que su fuerza física no es su mejor cualidad.

Aunque los Mud-Anchee son guerreros natos, todos acostumbran a aprender pequeños hechizos sencillos que les puedan ayudar en combate; por ejemplo, aprenden a mover pequeños objetos, a esquivar proyectiles, etc... Algunos llegan a desarrollar mucho esta faceta y despuntan sobre sus compañeros; generalmente, los Caudillos, y por lo tanto el Caudo también, son hábiles en la combinación de la magia y el combate con las armas.

Cuando los mudokons tienen que ir al campo de batalla se pintan distintas partes del cuerpo con pintura azul, un color que se cree que tiene poderes mágicos, de protección, por ser el color del lapislázuli y el símbolo de su dios.

Los Caudillos, y el Caudo portan cascos con grandes plumajes, visibles claramente por los soldados.

Las armas Mud-Anchee siempre son de bronce, de buena calidad. Los Caudos y Caudillos disponen de armas personalizadas, decoradas con piedra lapislázuli en sus mangos, en los cascos y las placas de las armaduras. Pero lo más importante es que los sacerdotes forjan runas mágicas en el armamento de los dirigentes, que pueden tener distintos fines. Estas armas son valiosísimas. De hecho, los sacerdotes de Mud-Anchee son famosos por su arte en la forja.

En estas forjas no se utiliza el fuego, pues las armas son forjadas mediante poderes mágicos. Debido a la naturaleza maléfica del fuego, sólo los militares de mayor rango pueden autorizar, durante la noche, el encendido de antorchas y hogueras, para combatir las fuerzas de la oscuridad.

 

La Ciudad

Cuando los Therowock se adentraron en sus laberintos subterráneos planeando el asedio contra Mud-Omo, la ciudad-fortaleza de Mud-Anchee empezó a construirse y ha hacerse grande. Se construyeron altas y gruesas murallas, torres de defensa y portones. Cuando se ve desde fuera la ciudad de Mudokon, se tiene la sensación de estar en una gran fortaleza y no en una ciudad.

La ciudad-fortaleza está asentada en la parte alta de una montaña, que acaba en un pico de reducidas dimensiones en comparación con el resto de la ciudad, y bastante escarpado, de pura roca, que por eso recibe el nombre de La Roca. En las laderas de dicha montaña se controla el crecimiento de la vegetación, para un mayor control de los alrededores de la ciudad, y por consiguiente, una defensa más eficaz.

La ciudad-fortaleza se organiza a partir de un único camino que asciende zigzagueando. El camino supera varias zonas, separadas entre ellas por murallas, y accesibles solo a través de una única puerta. Describiré la ciudad siguiendo la leyenda que hay en el plano:

1- La Primera Puerta: Este es el único acceso a la ciudad fortaleza. Un gran portón de madera, realmente grande, está flanqueado por dos puertas más pequeñas (pero todo y así, muy altas también). La puerta central solo se abre en tiempo de guerra, para facilitar el movimiento de tropas. Las dos laterales son las que se usan a diario. Una es de entrada, y la otra es de salida. Están fuertemente custodiadas, por guardias y por torres de vigilancia. De hecho, este acceso es el único punto de interrupción de la muralla de la ciudad, que se extiende semicircularmente, y que cada cierta distancia consta de una torre de vigilancia. La muralla no se cierra, porque la parte este de la montaña es inaccesible, y no se pudo construir (tampoco se teme que ningún ejército enemigo sea capaz de escalar esas rocas). Lo que sí es cierto, es que por la vertiente Este, hay puesto de vigilancia camuflados, para evitar la incursión de individuos no deseados, espías, etc...

2- Zona residencial: esta zona residencial se encuentra al lado del Fuerte Bajo, y es por lo tanto una de las zonas menos deseadas para vivir. Aquí habitan los Mudokon con menos recursos. Muchas de las viviendas que se pueden encontrar aquí, no parece que puedan ser fijas, sino que algunas parecen tiendas de campaña improvisadas (cuando no lo son). En esta zona entre la zona residencial y el Fuerte Bajo, hay los grandes pozos de agua.

3- El Fuerte Bajo: Este es uno de los dos fuertes de la ciudad. Aquí se encuentran los dos regimientos de elums, el del rey y el de los arqueros. También se encuentran las dos unidades de infantería ligera. Es la zona también donde se cumple el servicio militar, donde se entrena a los nuevos milicianos.

4- La Segunda Puerta: Esta es la segunda puerta de la ciudad; a partir de aquí, todas las puertas son iguales. Cada puerta esta formada por dos puertas, dejando un espacio intermedio entre ellas, un patio. En las cuatro esquinas del patio, en cada una, hay una torre de vigilancia. Estas torres están unidas entre ellas, por murallas, desde las que seria fácil atacar. Así, el patio interior se inventa como zona de ataque en caso de ceder la primera puerta. Las puertas están decoradas con frisos y pequeñas estatuas de guerreros y escenas de guerra que recuerdan las victorias del ejército de la ciudad.

5- Zona residencial: Esta es una zona residencial donde habitan los ciudadanos de a pie de la ciudad. Siguiendo el camino de subida, a la izquierda encontraríamos las casas de adobe, y a la derecha la muralla. Las casas son de adobe, y se apelotonan unas a otras formando estrechas y laberínticas callejuelas, que van subiendo poco a poco por la ladera de la montaña. Así, en muchas ocasiones la cubierta de una casa se convierte en la terraza de la casa situada más arriba.

6- Mercado: ésta gran zona pavimentada, igual que el camino de ascenso, se utiliza como mercado de intercambio. Es aquí donde los habitantes de la ciudad realizan sus truques, y sus compras.

7- La Tercera Puerta: Igual que la anterior.

8- Zona residencial: Igual que 5.

9- La Cuarta Puerta: Igual que la anterior.

10- Zona residencial: Igual que 5.

11- La Quinta Puerta: Igual que la anterior.

12- Zona residencial: en esta zona residencial viven los descendientes de los fundadores de la ciudad. La mayoría son miembros respetables de ejército. Son muy respetados por el resto de ciudadanos. Sus casas no difieren mucho de las casas de las zonas anteriores, pero sí que es cierto que no están tan apelotonadas.

13- La Sexta Puerta: Igual que la anterior.

14- El Fuerte Alto: Esta es la zona neurálgica de la ciudad. Aquí se encuentra el segundo fuerte de la ciudad: los regimientos de infantería pesada, y los arqueros y la mayor parte de almacenes de armas y equipo, así como los palacetes de los seis Caudillos, el granero de la ciudad, y espacios pensados para albergar provisiones en tiempos de guerra.
También hay los pozos de extracción; el monte en el que se asienta la ciudad es rico en estaño. Si bien el cobre se obtiene en Mud-Enzhi, y los talleres de fundición están en esa misma ciudad, es aquí donde se extrae el estaño parra poder obtener el bronce, un material muy preciado para la producción de armas. Así, desde este nivel se organizan minas verticales, fuertemente custodiadas por el ejército y organizadas por algunos de los mejores mineros de Mud-Enzhi. Estas minas, en tiempos de guerra, sirven de pozos de agua, pues en sus partes más bajas hay ríos subterráneos.

15- La Séptima Puerta: Igual que la anterior.

16- Al atravesar la Séptima Puerta, encontramos un basto muro de piedra, de unos 12 metros de alto, con torres de vigilancia que siguen un ritmo constante. Una puerta única de unos 10 metros de altura atraviesa este muro; en su parte superior, encontramos un gran busto de Anchee, que vigila la entrada. Al atravesar esta puerta, llegamos a una gran plaza rectangular, rodeada por pórticos. Al frente hay el Templo de Mud, a la derecha el Templo de Anchee, y a la izquierda el Palacio del Caudo (donde viven el Caudo en funciones y el Caudo Honorífico, con sendas familias y sirvientes).

Como ya he dicho, la plaza está rodeada de pórticos; estos pórticos son de tres plantas de altura, y albergan galerías y estancias alrededor de la plaza. Estas estancias están cerradas al público, y no se sabe a ciencia cierta como son, pero sí se sabe que albergan las bibliotecas, las herrerías y las estancias de los sacerdotes. Solo se prohibe la entrada a esta plaza a los ciudadanos de a pie en tiempos de guerra. Algunos días a la semana está cerrada, cuando se imparten clases magistrales a los guerreros más aventajados para aprender el dominio e la esencia.

El templo de Mud tiene dos escaleras transversales que llegan a la puerta de entrada. Los devotos pueden entrar en el templo en fechas señaladas. Así, estas escaleras sirven de recorrido; se entra al templo por la de la derecha y se sale por la de la izquierda. Se dice que debajo del templo hay estancias subterráneas donde se entrenan los sacerdotes y donde se realizan los combates de sucesión para nuevo Caudo.

Enfrente de las escaleras de templo de Mud, hay una gran estatua de Anchee. Está tallada en lapislázuli, un mineral de color azul intenso. Anchee permanece erguido e impasible, dirigiendo la mirada hacia el continente, como un guardián vigilando la entrada a la península. Está representado vestido de batalla: una armadura pesada, con multitud de adornos, que explican la historia de su pueblo; un casco que le cubre la mayor parte de la cabeza y que sólo deja entrever los ojos del sacerdote, adornado además por dos hileras de grandes plumas, que le llegan casi hasta el suelo; en la mano derecha, empuña una gran lanza esculpida en todo su mango, y con runas mágicas en la punta; y un escudo con una imagen del propio sacerdote en pleno combate, mostrando toda su ira, en la mano izquierda. Realmente es una imagen impresionante.

 

La Economía En Mud-Anchee

Aparentemente, la ciudad de Mud-Anchee no tiene ninguna fuente de producción (y por lo tanto, de ingresos) lo suficientemente grande como para poder hacer frente a los costes de la guerra. De hecho, no es una ciudad productora. La ciudad asume su papel de guardiana de la península, y vive de las riquezas de las otras ciudades. A grandes rasgos, Mud-Enzhi abastece de gran cantidad de armamento a su ejército, Mud-Omo abastece de lapislázuli al Caudo para pagar a sus soldados y Mud-Ahae abastece de elums y material logístico vario. Fuera de lo que realmente es la muralla de la ciudad, hay pequeñas zonas de cultivo. Lo abrupto de la zona hace muy difícil el cultivo, y lo poco que se produce no abastece toda la ciudad. Así, que Mud-Ahae es la encargada de aportar también gran parte de los alimentos.

Tres son los servicios y productos que ofrece esta ciudad al resto: un ejercito poderoso y bien formado, las armas con runas mágicas, y el estaño.

Desde las épocas en que hubo especial tensión entre Mudokon y Oak’Okolth, Mud-Anchee se convirtió en la primera barrera a superar en caso de una posible guerra. Además, su ejército era mucho mejor que el del resto de ciudades; en caso de guerra, la caída de Mud-Anchee supondría el principio del fin. Así, el resto de ciudades no dudaron en invertir con tal de asegurar que Mud-Anchee se convirtiera en una potencia militar.

La ciudad por su parte, debería asegurarse de crearse un ejército excepcional, y de formar los ejércitos propios del resto de ciudades. Así, las ciudades del sur entrenan a sus tropas en Mud-Anchee, pues es donde mejor entrenamiento podrán obtener. Los ejércitos de las tres ciudades restantes acostumbran a estar acaudillados por generales de sangre Mud-Anchee, pues son los mejor preparados.

Además de actuar como puerta hacia el continente i de formar los ejércitos de las ciudades del sur, Mud-Anchee participa activamente enviando tropas a Mud-Enzhi, para hacer frente a los conflictos existentes con los Therowock.

Por último, las tropas especializadas de Mud-Anchee también actúan como guardianes del paso de Ya-Mun. Los grandes cargamentos de elums desde Mud-Ahae, los cargamentos importantes de lapislázuli desde Mud-Omo o los cargamentos de armas de Mud-Enzhi están siempre custodiados por el ejército de Mud-Anchee, para evitar el pillaje de los Oddowock.

Las armas mágicas están forjadas en el templo de Mud; son verdaderas joyas de guerra, y su poder es impresionante. Se necesita mucho tiempo, esfuerzo y sabiduría para poder realizarlas, y manejarlas. En Mud-Anchee, algunos sacerdotes se especializan en este arte. Este tipo de armas son únicamente accesibles para grandes guerreros de Mud-Anchee y otras ciudades, lideres y sacerdotes. Muy pocos particulares pueden pagar una de estas preciosas joyas.

Estas armas se pueden fabricar de tres modos distintos:

- La hoja del arma es de Lapislázuli Puro, con una empuñadura metálica. Se utiliza para armas de pequeño tamaño, como por ejemplo dagas o puntas de flecha.
- A una arma, escudo o armadura de bronce de excelente calidad, se le incrustan yemas de lapislázuli puro, en sitios distintos, dependiendo de la forma del objeto. En un escudo, las yemas podrías formar un círculo en el borde, en una espada, estar en la empuñadura o la base de la hoja, en una placa de pectoral, adornra éste mediante yemas, etc.
- El tercer caso, es el más sofisticado. SSe convierte e lapislázuli puro en polvo, y se añade al bronce cuando este aún está fundido, creando un nuevo metal azulado de gran potencial. Se puede crear cualquier objeto.

En cualquiera de los tres casos, la gente sabe que éstas armas son muy poderosas, pero nadie sabe a ciencia cierta el tipo y la magnitud de los poderoso que afrece a su portador.

Por último, las minas de estaño hacen posible la obtención del bronce. En Mun-Umphi hay grandes betas de cobre, pero no estaño. Así, el estaño extraído en Mud-Anchee se traslada hasta las forjas de Mud-Enzhi para poder realizar el armamento de cobre.

A nivel de los habitantes de la ciudad, a una escala más reducida, todos los soldados del ejercito regular de Mud-Anchee (excepto los milicianos que se están entrenando, ya sean propios o de otras ciudades) reciben por parte del Caudo un sueldo, que aumenta según el rango. Para los soldados de a pie (la gran mayoría), este sueldo no es excesivamente alto.

Aunque pueden dedicar su vida a la carrera militar, la mayoría no lo hacen. Así pues, aunque el papel de las hembras en la sociedad Mud-Anchee pueda parecer secundario, su participación es de gran importancia. Como ya he dicho antes, los sueldos de los militares no permiten grandes riquezas, y muchas familias Mud-Anchee’s apenas tienen para subsistir, pues lo que da el Caudo a sus soldados no acostumbra a ser suficiente; dependiendo de lo numerosa que sea la familia, los soldados no pueden cubrir todos los gastos, de modo que las familias se deben sustentar gracias a los negocios domésticos que desarrollan las hembras, y en los que acostumbran a ayudar los pequeños de la casa. Estos negocios domésticos permiten a las familias poder contar con alguna fuente de ingreso adicional, al comerciar unas casas con otras, y las familias más grandes y opulentas, incluso pueden hacer pequeños negocios con algún comerciante Mud-Ahae. Esta forma de pensar y de vivir, inexplicable para otros Mudokon, en especial los comerciantes de Mud-Ahae, se debe a la mentalidad de que ser guerrero es una gloria y un servicio al dios, y que por lo tanto no debe dar cabida a individuos mercenarios que deseen ganar dinero; es pues, un sueldo fijado simplemente para ayudar a las familias.

Como ya he dicho antes, todos los hogares tienen alguna manera de producir: algunos hogares fabrican ropa, otros elaboran calzado, otros comida, otros producen exvotos de Anchee, otros regentan tabernas y hostales... Así, la economía doméstica de la ciudad se mantiene casi por sí sola. Pero es apoyada por pequeños mercaderes que llegan al Mercado. Éstos pequeños comerciantes normalmente ofrecen materias primas necesarias para la producción de materiales elaborados en los hogares, o productos acabados que no se pueden obtener en un simple hogar. Algunos de los actuales grandes comerciantes de Mud-Ahae empezaron aquí su riqueza.

En las partes bajas de la ciudad, la zona donde hay las residencias más pobres y el Fuerte Bajo, existen grandes pozos de donde se extrae el agua para toda la ciudad. Un oficio extendido entre los Mud-Anchee’s que no se dedican a la carrera militar es el de cargar con basijas de agua de abajo a arriba repartiéndolas por las casas.

 

La Religión en Mud-Anchee

Los Mud-Anchee's creen en Mud, como todos los Mudokon, pero tienen especial aprecio hacia su patrón, de alma guerrera.

Los guerreros, en especial los que dominan el arte de la esencia, son muy religiosos, y oran diariamente a Anchee y a Mud. Para ellos, la guerra es un arte, en el que tener a su dios y a su patrón de cara es necesario. Cuando un guerrero va a entrar en combate, encomienda su alma a Mud y a Anchee, y les pide valor y honor en el combate.

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