Un s�bado decidimos irnos para la Huasteca, a recorrer los m�s de 80 kms. hasta El Cercado.
Temprano en la ma�ana, alrededor de las 6:45, nos reunimos en la caseta de cobro del parque, y a eso de las 7 le empezamos a dar, con mucho �nimo y ganas de aventura. And�bamos frescos, ya que el sol de la ma�ana a�n no se asomaba sobre las cordilleras que rodeaban los inmensos valles que atravesamos en las primeras dos horas de camino. El viento matutino soplaba por entre las paredes rocosas de los ca�ones. Durante el camino, este Antonio y yo nos adelantamos un poco de Arturo y Paco, ya que a �stos dos les cayeron un poco pesaditas las chelas de la noche anterior. Llegamos al rancho Las Tinajas, y ah� est�bamos To�o y yo platicando con el ranchero que se llama Isabel, cuando de repente vimos pasar a Paco hecho madre, pasandose y sin pararse. Le gritamos que se parara, y nada, le sigui� dando. Entonces lo segu�, y batall� en alcanzarlo porque iba bien r�pido. Lo bueno fue que se par� m�s adelantito. Ya regresamos a las Tinajas, donde para ese entonces ya hab�a llegado Arturo.
Nos detuvimos a comer y a descansar un rato, platicando mientras con el ranchero Isabel, que, ustedes pensar�n que por el nombre, es una mujer, pero no, es un hombre (le dicen Chabelo); y nos estaba contando de c�mo una vez pasaron por su rancho una pareja de caminantes; la chava estaba bien cansada y rosada, ya no pod�a m�s, pero su compa�ero insensato, indiferentemente la dej� ah�. La siguiente parte del relato ninguno de nosotros la entendi� bien, pero va m�s o menos as�: Chabelo la ayud� y la llev� a su rancho, para que descansara y tomara agua... hasta que se recuper� y pudo salir por s� sola de las monta�as.
Pasada una hora, emprendimos de nuevo el camino, pasando la intersecci�n donde se desv�a el camino a la derecha hacia el Pajonal. Nosotros le seguimos por la izquierda, hacia San Crist�bal. Unos dos kms. adelante, nos internamos en un ca��n, y aunque est� bastante canijo darle sobre la bici, hicimos nuestro esfuerzo y nos lo echamos todo rodando. Saliendo del ca��n, llegamos al rancho El Marrubial. Para este entonces, el sol ya estaba picando fuerte, por lo que nos pusimos m�s protector solar para evitar quedar negros. Unos veinte minutos despu�s, al final del valle, el sendero gir� hacia la derecha, conduci�ndonos a la reja de madera de San Crist�bal. Llegamos aqu� alrededor de las 12 y media. Nos acercamos al rancho, y llamamos en voz alta para quesaliera alguien. Nadie contest�. Entonces vimos que los corrales estaban vac�os, no hab�a ni un solo animal. Excepto un gallo gigante y un perro-oveja rondando por ah�. Decidimos detenernos del otro lado del lecho del r�o, y a la sombra de unos �rboles, nos sentamos a comer.
Una hora m�s tarde, nos levantamos y seguimos nuestra traves�a. Hasta San Crist�bal, hab�amos recorrido ya alrededor de 45 kms., por lo que nos faltaban otros quince para Cienega. �sto nos lo confirmaron los rancheros del siguiente y �ltimo rancho, donde rellenamos agua para el �ltimo tramo que nos faltaba para llegar a Cienega de Gonz�lez. Ya preparados con suficiente agua, proseguimos nuestro camino. Aunque Paco sufri� una ponchadura, la arreglamos en poco tiempo y proseguimos. En este punto, la brecha se interna directa en el lecho del r�o, por lo que empezamos a batallar caminando entre piedra suelta, y buscando las indicaciones del camino. En un cierto punto, nos topamos con un grupo de trotadores que estaba descansando. Estos weyes ven�an desde Villa de Santiago, donde hab�an subido y cruzado una monta�a, viniendo a dar a Ci�neguilla. Nos dijeron que faltar�an como unos 4 kms. m�s, y que m�s adelante, ya en el ca��n, nos topar�amos con unos "alpinistas".
Entonces nos internamos en el impresionante e imponente Ca��n de San Crist�bal, con las bicis al lado, porque en este punto era ya imposible pedalear. Inclusive, en muchos lugares, ten�amos que cruzar el lecho del r�o cargando las bicis. Finalmente, despu�s de una hora o m�s de navegar por este bell�simo ca��n, comenz� el �ltimo ascenso, bastante pronunciado, que nos llevar�a hasta Cienega de Gonz�lez. Unos pedalendo y otros jalando las bicis, subimos y subimos. Casi al final de la subida, nos topamos con los supuestos alpinistas, que nos parecieron m�s bien un grupo de hippies. Nos echaron �nimos como "��Vienen desde la Huasteca?!������������Chiiiiiiiiidooooooooooo!!!!!!!!!!!!"; mejor le seguimos, y finalmente llegamos al final de la subida, que al parecer, hab�a sido in�til, ya que de nuevo el camino descend�a. Desde este punto se apreciaba una vista impresionante de la salida del Ca��n. Aprovechando para tomarnos una fotos, descansamos un poco; diez minutos despu�s, llegamos a Ci�nega de Gonz�lez.
Eran alrededor de las 6 de la tarde, y nos faltaban a�n como veinte kil�metros de carretera hasta El Cercado. Rellenamos agua, y decidimos hacer el �ltimo esfuerzo. Lo m�s dif�cil, en verdad, estaba frente a nosotros. Unas cuatro o cinco subidas bastante pronunciadas, antes de llegar a la altura del Manzano, donde comenzar�a el descenso hasta la Carretera Nacional. Arturo ya no pod�a m�s, y decidi� detenerse a pedir raid. Nos esperar�a abajo en El Cercado, donde un amigo de Paco Morales nos estar�a esperando en una camioneta para recogernos. Entonces decidimos enfrentar los cuatro ascensos, To�o, yo, y Paco, en fila india. Pedale�bamos y pedale�bamos, empujando el pedal hacia abajo, subiendo lentamente, pero avanz�bamos. To�o y yo nos adelantamos, y finalmente llegamos al Manzano. Las subidas hab�an concluido. Sin embargo, el descenso pod�a ser peligroso, si las piernas no nos respondieran. Pero a�n nos sent�amos con las fuerzas suficientes, por lo que despu�s de una breve pausa decidiendo si esperar a Morales o no, empezamos a descender. La carretera empez� a inclinarse peligrosamente, y adem�s hab�a bordos y baches.
Demasiadas vueltas en u, en las que varias veces pensamos que no lograr�amos frenar para dar vuelta. �bamos tan r�pido que rebasabamos carros, los conductores vi�ndonos asombrados y con una mirada de "��stos est�n completamente locos!". En un punto, casi me doy en la ma.... porque unos perros que vieron pasar a To�o (que iba delante m�o) se cruzaron para perseguirlo; pero los idiotas no me hab�an visto, por lo que casi chocamos. Y una ca�da a 70 kms por hora............ Pero, considerando todo, este es un descenso lleno de adrenalina.
Finalmente, llegamos a El Cercado a las 7 y media, donde ya nos estaba esperando Arturo, que hab�a llegado tan s�lo tres minutos antes. M�s tarde lleg� el amigo de Morales. Y media hora despu�s, Paco, que a pesar de todo lo hab�a logrado. Todos lo logramos. Y satisfechos, nos fuimos a taquear a una taquer�a all� enfrente, y despu�s de unos buenos tacos echados a nuestras panzas, nos subimos a la camioneta, que nos llev� a la Huasteca. Llegamos all� como a las 10 de la noche.