RECORRIDO LOS CEDRITOS - LA HUASTECA

El camino dorado


(Si quieres ver m�s fotos de este recorrido, haz click en el link que est� al final de esta p�gina)

Este domingo, aprovechando el buen clima, Miguel Mora, Arturo Del Castillo, Antonio Mendoza y yo nos fuimos de nuevo a Coahuila, para explorar un nuevo recorrido en bicicleta.

Esta vez, de Los Cedritos (en Coahuila), pedaleamos los casi 80 kms. hasta el Parque La Huasteca. Este es un camino realmente diverso.

Comienza con terracer�a de alta monta�a; cerros cubiertos por bosques de pinos rodean el sendero, a veces cerr�ndose sobre el camino, formando largas sombras, donde el fr�o de la monta�a se cobija del sol. Entre las colinas, bajo inmensos cerros cuyas puntas grises est�n iluminadas por el sol matutino, se encuentran pueblos solitarios en medio de la tranquilidad de las monta�as. Pueblos como San Antonio de La Osamenta, con su iglesia y sus casas r�sticas, con el ganado apacentando los prados cercanos y los ladridos lejanos de los perros pastores. La gente que te saluda calurosamente cuando pasas a su lado, y los rancheros que te ofrecen agua fresca tra�da de alg�n ojo de agua cercano.

Paisaje

El recorrido termina con caminos grises de piedra bola enclavados entre ca�ones imponentes, tramos a veces al borde de precipicios, y muchos descensos peligrosos (ya que por estar viendo el paisaje, descuidas el camino).

Pero comenzar� por describir nuestra salida, desde la ma�ana temprano.

Nos reunimos como siempre en la casa de To�o, y a las 6:45 AM partimos hacia Coahuila. Nos fuimos en un cami�n fletero, propiedad de Arturo, y aunque todo el camino nos lo hicimos dentro de la caja a la luz de una lamparita, disfrutamos el viaje, platicando sobre lo que nos esperaba ese d�a. Llegamos a Los Cedritos, bajamos las bicis y el equipo, y entre calentamiento y estiramientos, y �ltimos chequeos a las bicis, comenzamos a pedalear como a las 9 de la ma�ana.

Esa ma�ana estuvo muy fresca... no hay que olvidar que est�bamos a m�s de dos mil metros de altitud; de suerte el sol calentaba un poco el ambiente; salvo las sombras que estaban realmente fr�as; cuando pas�bamos por alg�n largo tramo sombreado, se sent�a m�s el fr�o, y no dudo en decir que la temperatura all� estuviera unos 7 grados m�s baja.

Comenzamos la traves�a intern�ndonos entre los cerros a nuestra izquierda, rumbo a San Antonio de La Osamenta. El camino serpenteaba sinuosamente entre las colinas, ascendiendo ligeramente. Lo bueno fue que nos topamos �nicamente con una subida considerable; pero como todos sabemos que al final de la subida viene la recompensa, con �nimos le pedaleamos y llegamos a la cima de la colina. Despu�s vinieron bajadas, tramos planos, peque�as subidas, y m�s bajadas. As� continu� el camino hasta que llegamos a San Antonio de La Osamenta. Pr�cticamente, este "pueblo" est� conformado por varias casas construidas a lo largo del sendero, por un tramo de unos 500 metros, a los pies de una colina. M�s adelante, dando la vuelta a la colina, nos detuvimos a comer. A lo lejos, se divisaban cerros cuya vegetaci�n ya era diferente, cubiertos de �rboles y matorrales en vez de pinos. As� proseguimos, y una media hora despu�s, sucedi� que se poncha la llanta trasera de la rila de Miguel.

Arreglando una ponchadura

Parchar una c�mara, parece un trabajo f�cil. Y de hecho, lo es, pero no siempre. En esta ocasi�n, en arreglar UNA ponchadura tardamos alrededor de media hora, ya que o las c�maras de refacci�n estaban en mal estado, o los parches no jalaban, o la v�lvula se romp�a de donde se conecta a la c�mara....mientras resolv�amos nuestro problema, llegaron dos motocicleteros. Aprovechamos para preguntarles acerca del legendario Paso del Gigante. Le llamo legendario, porque hemos esuchado de �l en determinadas ocasiones y jam�s lo hemos cruzado. La primera, fue cuando Eduardo Lozano (Outdoor Life) nos mencion� algo sobre este paso de monta�a, hace varios meses. Despu�s, en la traves�a pasada, unos rancheros cerca de El Manzano tambi�n nos refirieron que la entrada a tal paso se encontraba por ah� mismo en los alrededores. Sin embargo, aquella vez ni siquiera hallamos la entrada o el sendero que condujera a ella. Los motocicleteros nos dieron las justas indicaciones para llegar a �l, pero ser� en otra ocasi�n que emprenderemos el cruce del Paso del Gigante.

Reanudamos el recorrido, pero derrepente, a los 500 metros, de nuevo se ponch� la llanta de Miguel. De nuevo, m�s c�maras fregadas, y v�lvulas rotas. Finalmente, despu�s de otra media hora, arreglamos por completo la llanta y continuamos la traves�a, cruzando valles, descendiendo siempre.

Habiendo pasado Santa Cruz (donde se encuentra la desviaci�n hacia El Paso del Gigante) y m�s adelante La Morita, se abri� delante de nosotros una extensa brecha. �sta se perd�a en la lejan�a, justo en medio de un valle, entre dos sierras imponentes. Mientras avanz�bamos por el sendero, ve�amos a nuestros lados grandes campos cultivados a los pies de las monta�as cercanas. De vez en cuando, se abr�an entre ellas impresionantes ca�ones dorados, iluminados por el sol de la tarde.

Paisaje desde El Pajonal

Finalmente, m�s adelante comenzamos a escuchar el sonido del ganado; hab�amos llegado a El Pajonal. Este pueblo est� enclavado en medio de tit�nicas monta�as y al borde de lo que hace d�cadas seguramente fue una maravillosa cascada, que vert�a sus aguas dentro de un profundo precipicio. Ahora lo �nico que queda es un peque�o lago resplandeciente a un lado del pueblito. Curiosamente, hay una escuela rural en este pueblo. Realmente este lugar est� muy apartado de la civilizaci�n; tal vez es la sensaci�n que provoca el diminuto tama�o del pueblo comparado con las tit�nicas monta�as que lo rodean.

Despu�s de detenernos un tiempo para descansar y comer, proseguimos el camino. Comenz� un descenso al borde de la profunda ca�ada, en la ladera de la sierra. Nos fue muy dif�cil tener la mirada fija en la bajada t�cnica, ya que el paisaje que se nos ofrec�a alrededor era maravilloso. Est�bamos en medio de un valle cerrado, como en un c�rculo, cuyas �nicas salidas eran grandes ca�ones. Nos internamos por el ca�on hacia el norte, y despu�s de m�s descensos llenos de adrenalina, comenzamos a divisar en la salida del ca��n las conocidas monta�as de La Huasteca. Est�bamos saliendo por La Boca del Pajonal; nos encontr�bamos ya en el camino que lleva a Las Tinajas. Para este punto, nos sent�amos muy cansados, y nos faltaban a�n m�s de 25 kms, y muy dif�ciles, ya que de aqu� en adelante el camino se torn� lleno de piedra bola. Descansamos un �ltimo rato en Las Tinajas; no encontramos a Isabel (el ranchero de este lugar).

Ya eran las 4 de la tarde, nos quedaban dos horas de luz, por lo que reanudamos el camino, avanzando constantemente, dando nuestro �ltimo esfuerzo. As�, poco a poco, despu�s de una hora y media, resintiendo cada pedaleada, pisamos pavimento. Nunca una calle se nos hizo tan lisa y plana. Finalmente descans�bamos del eterno golpeteo del camino de piedra bola.

Era domingo en el atardecer, y mucha gente estaba de visita en El Parque La Huasteca. Las sombras que formaban las paredes rocosas de la monta�a era algo casi surreal. Felices de haber terminado con �xito este recorrido, nos echamos unos elotes (pichados por m�, por castigo a haber llegado tarde esa ma�ana a la casa de To�o) que nos supieron a gloria, y unos tamales.

As� terminamos el recorrido, en domingo en la noche. Un d�a lleno de aventura, recorriendo lugares espectaculares de las monta�as de nuestro estado, y viviendo experiencias �nicas.

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