v    Dios es negro...

 

Traigo África en la sangre

El retumbar de los tambores,

La punta afilada de las lanzas,

Las rayas coloridas realzando la piel

Y en la boca,

El gusto atávico de los frutos del Jardín del Edén.

 

En el alma,

Las cicatrices abiertas de tantos azotes,

El grito imperial de los cazadores de hombres,

El balanceo agónico de la travesía por el Atlántico

Y en las bodegas,

La muerte tirando cuerpos tragados por el mar

Y triturados por los dientes afilados de los peces.

 



  
 

Cuando huyo y soy libre,

En el fondo de la selva,

Recreo un espacio de libertad,

Defendiendo con espíritu guerrero mi reducto de paz.

En ese fortín vuelvo a África,

Rescato la fuerza mística de mi idioma,

Celebro fiestas y ritos.

 

 

Ciudadano de Latino América,

Todavía lucho por libertad,

Empeñado en abolir prejuicios y discriminaciones,

Grilletes forjados en la inconciencia

Y en la inconsistencia de los que insisten en hacer de la diferencia divergencia…

Ellos ignoran que Dios también es negro.

 

 

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