Metaprograma
Miedo-Deseo
¿Qué
motiva a las personas a Hacer Algo? ¿Qué les hace Ponerse en Acción?
Bonita
pregunta ¿Verdad?
Hasta
hoy hemos visto varias formas de trabajo de la Mente Humana, en cuanto a
Metaprogramas se Refiere hemos aprendido que algunas personas Buscan
Igualaciones Positivas. Mientras que otras se fijan en las Diferenciaciones
Negativas. Ese Metaprograma de Igualación-Diferenciación causa que el Entusiasmo
suba o baje en el Ergografo. Con lo que hace que la Mente trabaje en el modo
Eficiente-competitivo,
o en el Eficaz.
El
Metaprograma Igualador-Diferenciador, nos sirve para identificar rápidamente si
una persona es Ostra Vacía, o posible Perla. ¿Cómo? Si Diferencia mucho (se
queja de todo lo que en su vida le ocurre, y se fija en todos los pequeños malos
detalles) entonces es que es Ostra Vacía, por la sencilla razón de que estará
todo el día Bajando su Nivel de Entusiasmo, y por lo tanto, trabajando en los
modos Eficientes-Competitivos, Pasivos, o incluso Agresivos.
Sin
embargo, si es muy Igualadora, entonces puede ser una Buena Perla.
También
hemos visto que Puntos de Referencia utilizan las personas para Juzgar que es
Bueno o Malo. De eso se encarga el Metaprograma Interno-Externo. Así si una
persona es Interna, juzgará todo lo que vea por medio de lo que opine. Y si es
Externa, juzgará lo que vea, por medio de lo que
otros
digan.
El
Metaprograma Interno-Externo, nos sirve para saber por donde Enfocar nuestro
discurso de ventas. Si la persona es Externa, enfocaremos nuestras
Argumentaciones hacia los Textimonios y las opiniones de las masas. Y si es
Interno, lo enfocaremos hacia cosas que él pueda comprobar por si mismo.
Así
pues, el Metaprograma Interno-Externo, nos sirve para ayudarnos a Convencer
Mejor a Nuestros Clientes. (Etapa de Convicción de AICDRF?
Hoy
vamos a conocer algo que es Muy Importante. Fijemonos en el AICDRF. Tenemos la
Etapa "C", Convicción. Y podemos enfocarla bien gracias al Metaprograma
Interno-Externo ¿Cierto?
Pasemos
bien al Siguiente Paso, la Etapa "D", el Deseo.
¿Se
crea igual el Deseo a todas las Personas?
Aqui
es donde entra el Metaprograma Miedo-Deseo. ¿Por qué?
Porque
algunas personas se mueven por el Miedo.
Y
otras, por el Deseo.
¿El
Miedo a que? El Miedo a Evitar el Dolor.
Y
¿el Deseo a qué? El Deseo de Obtener Placer. (Del tipo que sea: Beneficios,
Felicidad, Salud, etc.)
¿Para
que nos sirve saber esto?
Muy
fácil. Igual que con el Metaprograma Interno-Externo, resulta que la mente de
algunas personas (las que tienden a trabajar en modo Eficiente-perfeccionista),
se tienden a poner en Acción para
Evitar
el Dolor, y los posibles perjuicios.
Mientras
que las Mentes de las personas que tienden a trabajar en el Modo Eficaz, se
tienden a poner en Acción para Obtener Placer y Beneficios.
Por
ejemplo. Si le dices a una persona que se mueve por el Miedo, que si "conduce
con cuidado, podrá alargar su esperanza de vida", las palabras caeran en saco
roto. Pero si le dices "Si no conduces con cuidado, te estrellaras, moriras. Y
además un Policía te pondrá una Multa de $ 500 Us" Entonces, eso si que le
llegará!
En
cambio, a una persona que se mueva por Amor al Placer, las amenzas serán como
aire para ella, porque no se mueve por Miedo, sino por Amor, por Deseo. A esta
persona podrías decirle "Conduce con cuidado, así cuidarás mejor tu coche y
podrás disfrutar del paisaje mientras conduces, con lo que convertirás ese
simple viaje, en una experiencia inolvidable y enriquecedora"
¿Te
das cuenta? Los Metaprogamas definen que es lo que hay que decir a cada persona
para que nos entienda, para que nuestro mensaje les llegue.
Nosotros
tenemos un Mensaje que Expresar, pero si no lo decimos con las palabras
adecuadas no llega. Por lo que gracias a los Metaprogramas, podemos expresarlo
con las Palabras Justas, para que este Penetre Totalmente en la Mente de la Otra
Persona, y sea entendido. (Con lo que así conseguiremos aumentar la producción)
Por
ejemplo, imaginate que una persona te dice "Voy a entrar en el modo de sólo $
100, porque así me arriesgo a perder menos".
Obviamente
esa persona se mueve por Miedo al Dolor, al dolor de perder dinero, así que por
mucho que le hables de beneficios, nada obtendrás.
Pero
si le dices "Eso está muy bien, es muy prudente por tu parte. Una cosa, ¿Te das
cuenta de que si no entras en una opción mayor puedes perder mucho dinero? En el
modo de $ 100 puedes ganar $ 1,200 mensuales. Sin embargo en el de $ 1,200 ganas
$ 5,000. Así que si no entras en el
último modo, en realidad pierdes más de 3,800 $ Mensuales.
Dime
¿Estás en condiciones de perder todo ese dinero cada mes?"
Eso
le llegaría a una persona movida por el Miedo al Dolor de la Perdida. Pero a una
que se moviera por Amor al Placer, le sonaría a chino, o a estafa!
A
esa persona, movida por Amor al Deseo, se le podría decir lo mismo con otras
palabras "Felicidades! Me alegra mucho saber que empezarás pronto en el equipo.
¿Te gustaría saber como puedes hacer para empezar más fuerte y ganar más? Si
empiezas con $ 100 puedes ganar unos $ 1,200 mensuales. Si entras con $ 1,200 te
pondrás en $ 5,000, ganarás mayor Status, mayor atención y comenzarás a
calificar para los viajes. Dime
¿Cómo cambiaría tu vida con esas ventajas?"
Como
ves, las frases son totalmente distintas, pero el mensaje... ¡Exactamente el
Mismo!
¿Cómo
puedes saber si una persona se motiva por Miedo o por Amor?
Simplemente
Observa su forma de Escribir. Si te habla todo el día en terminos de Perdidas, o
Amenazas, entonces se mueve por Miedo al Dolor, y dado que supone que todo el
mundo pensará igual que él, entonces se pone a exponer las cosas de la forma que
a él le motivaría a ponerse en acción.
El
padre que dice frecuentemente frases como: "Niño, como no te pongas a dormir te
daré una bofetada" Es una persona que se motiva por miedo al dolor, y que
seguramente se pondrá en acción si tiene una denuncia judicial. Además, será una
persona que todo lo resolverá por medio de Juicios, Amenazas e intentos de
Manipulación.
Para
esta persona todo es "O Pisas, o te Pisan", es todo Ganar-Perder, tiene una
educación de Segunda Ola y es así como vive, se mueve y respira.
A
esta persona los cursillos sobre seguridad le importan un pepino, en cuanto
pueda se quitará el casco o conducirá sin cinturón. Ahora bien, el ver a un
Policía que le pueda poner una multa, le hará ponerse a cumplir la ley
Instantaneamente.
Sin
embargo, el padre que dice cosas como: "Hijo, si te acuestas pronto, mañana te
llevaré al cine".
Es
una persona que se motiva por Amor al Deseo. Y que seguramente será
Emprendedora, ambiciosa, y se pondrá en acción si ve unos Beneficios y unas
Ventajas Atrayentes. Ademas será una persona que olvidará pronto las derrotas
pasadas, pues enseguida buscará nuevos canales para mejorar y obtener nuevos
beneficios. Tiene una educación de Tercera o Cuarta Ola, y vive para obtener el
Beneficio para si mismo, y para los demás, con una filosofía "Ganar-Ganar"
A
esta persona, los cursos sobre seguridad sólo le interesan si están enfocados
hacia un punto enriquecedor, se pondrá el Cinturón de seguridad porque aumenta
en un 80% la supervivencia, y se lo pondría aunque no existieran policias.
El
Primero tiende a trabajar en modo Eficiente-Perfeccionista, o Pasivo, o
Agresivo. Muchas veces variará dependiendo de la hora del día, de uno a otro
estado.
El
Segundo suele estar en Eficaz, y algunas veces, hasta en Estado Samurai.
Después
de lo dicho, no es muy dificil averiguar a que personas te interesa más escoger
para Pescar
Perlas
¿Verdad?
¿Qué
personas prefieres para tu Equipo?
¿Por
qué a las otras No las quieres?
¿Qué
relación existe entre este Metaprograma y los 5 Estados de la Mente? ¿Cómo Actua
sobre ellos? ¿En que parte del AICDFR utilizarías este Metaprograma?
¿Que
relación existe entre "El viejo Sabio" (Entrega Samurai), con este Metaprograma?
(Lee la entrega, y luego haz un resumen y medita sobre ello detenidamente ^_^)
EL
VIEJO SABIO
El
Viejo Sabio siempre salía de su ermita muy temprano, antes de salir el Sol. Su
viejo cuerpo no le pedía demasiado descanso y seguía lleno de vitalidad. Apenas
dormía cuatro o cinco horas, despertaba rebosante de energía y salía a barrer el
patio delantero de la ermita para que los feligreses encontrasen un lugar limpio
y ordenado en el que pudieran ordenar pacíficamente su alma. Sin embargo el
primer caminante que pasaba delante de su lugar de paz no era un feligrés suyo.
Hacía
varios mese que Gr'anSan venía observando a ese jovencito. Antes solía jugar con
los chicos de su edad, pero desde hace unos meses su comportamiento había
cambiado mucho... y eso le llamaba la atención al Viejo Sabio. Aunque lo que más
le extrañaba no era que ya no se relacionase con niños de su edad y sólo
caminara junto a hombres mucho más mayores que él. Lo que más le extrañaba al
Anciano clérigo era el brusco cambio que había sufrido su espíritu. Gr'anSan
calculaba que en estos últimos meses, el joven Kan, había madurado el
equivalente a 15 años. Y eso sí que le llamaba la atención.
El
Viejo Sabio posó la escoba contra una de las paredes de piedra que formaban su
vieja ermita, y alzó la mano para llamar la atención del Joven
Samurai.
-
Joven! - gritó a Kan - ¿Dónde vas tan temprano? A estas horas sólo los demonios
y los santos andan por la calle. Los primeros retornan a las entrañas de la
tierra a protegerse del abrasador Sol y los segundos bajan del cielo para
proteger a los hombres de las calamidades y del Mal. - Y como hacía todas las
mañanas preguntó al Joven - ¿Tú que eres? ¿Santo o Demonio?
-
Ninguna de las dos cosas – Replicó con una sonrisa Kan, todas las mañanas tenía
la misma conversación con el anciano y todas las mañanas las palabras eran las
mismas, se había convertido en un ritual diurno entre los dos - Sólo soy un
Joven Samurai que camina hasta los arrecifes para poder contemplar la belleza
del amanecer y la suavidad del fluir de las Olas en el Mar.
-
¿Y por qué haces tal cosa en vez de alargar tu descanso como el resto de los
mortales? – Preguntó el Viejo añadiendo una novedad a la
conversación.
Kan
quedó sorprendido, ya había reemprendido el camino al considerar que la
conversación había finalizado como tantos días atrás; tardó un segundo en
organizar sus ideas antes de mirar fijamente
a
los ojos del anciano y responder...
-
Porque mi espíritu guarda tal ansia por vivir la vida y por actuar que le es
difícil mantenerse dormido más de unas pocas horas al día. Sólo duermo lo
suficiente para deshacerme del cansancio del día anterior y despertar cargado de
nuevas energías. - Kan hizo una pausa para comprobar si el Anciano Clérigo
comprendía lo que le decía, el Sabio conocedor del corazón y las almas de los
hombres asintió y con un gesto de su mano invitó al Joven a continuar - Ver la
belleza del amanecer renueva y dobla mis energías, pues hace renacer en mi
espíritu la fe por las causas justas y las buenas acciones. Por otra parte el
suave mecer de las olas calma mi espíritu y me ayuda a ordenar mis ideas y a
organizar mentalmente mis tareas diarias de una forma más tranquila y
eficiente.
Violentamente
el Viejo Sabio tomó su gastada escoba y agitándola en el aire
replicó.
-
¿Entonces que haces perdiendo el tiempo con un Viejo Estúpido? Ve, Corre! Que
este Viejo Tonto te ha entretenido y no quiero que por mi culpa te pierdas ni un
momento tan sagrado de tu tiempo.
Kan,
impulsivo por naturaleza, azorado de tal manera por el anciano echó a correr
como alma que lleva el diablo hacia su lugar secreto.
-
Y después, cuando retornes y pases por aquí, pasa a ver a este Viejo Loco que
quiere hablar contigo! - Gritó Gr'anSan al joven mientras corría.
Turbado
por las palabras del joven, el Sabio Clérigo delegó esa mañana las tareas
clericales en su ayudante, un hombre de mediana edad que había sido aprendiz de
Gr'anSan desde que era sólo un niño. El viejo Sabio se retiró a su patio trasero
desde donde vería llegar antes al Joven Samurai, y se entretuvo barriéndolo
lentamente mientras dejaba que su mente viajara por los derroteros de la
meditación.
Pocos
momentos después de que los broncilíneos dedos de la Aurora dejaran de acariciar
la ondulante superficie del mar, el Anciano Clérigo vio retornar tranquilamente
a Kan por el camino del desfiladero. Su paso era tranquilo y seguro, su postura
era erguida, denotaba firmeza... y sin embargo estaba exenta de presunción. Una
de sus manos acariciaba su barbilla, aquel mentón joven que todavía no era capaz
de empezar siquiera a cubrir su cara con el vello de la madurez. Su otra mano se
movía en el aire acompañando los pensamientos del joven. Hubiera parecido un
gran Sabio meditando sobe la importancia de la existencia del hombre sino fuera
por que su joven piel y sus músculos aún sin formar delataban su extrema
juventud. Gr'anSan estaba convencido de que dentro de ese cuerpo de niño
residían el espíritu y la mente de un hombre Maduro, Sabio y Justo. Por eso
quería asegurarse de que sus intenciones eran justas y de que sus actos serían
los correctos. Pues en caso de que la injusticia rigiera sus actos aquel pequeño
sería aun más temible que el peor de los demonios, pues si una cosa era segura
era que ese niño un día cambiaría las vidas de millares de hombres... y él debía
saber si sería para bien o para mal...
-
¿Cómo ha sido hoy el amanecer Joven Samurai?
-
Precioso - respondió Kan resurgiendo de sus pensamientos - precioso... como
siempre.
-
Te he visto cruzar delante de mi ermita todos los días durante meses - dijo el
Anciano Clérigo mientras invitaba con un gesto de su mano al joven Kan a tomar
asiento a su lado - Y en todos esos meses nunca has entrado a descargar tu alma
de las malas acciones que hallas cometido.
Kan
miró con los ojos abiertos de par en par al viejo clérigo como sólo los niños
saben hacer.
¿Realmente
habían pasado meses? Le habían parecido solo unos pocos días... realmente el
tiempo cada vez corría más rápido.
-
Eh... - Kan no sabía que responder, al final miró al Viejo Sabio con una mirada
que reflejaba su inocencia y su arrepentimiento - Lo siento - Dijo
sencillamente
-
Eso está bien... pero no es suficiente. - El Anciano fijó sus ojos en Kan para
escrutar atentamente su rostro y no perderse ni la más mínima reacción de su
rostro - Dime entonces ahora cuales han sido tus malas acciones en todo este
tiempo. Incluidos los malos pensamientos...
La
voz del Anciano Clérigo era dulce y firme a la vez, sin embargo ni una sombra de
miedo, ni la más mínima duda recorrió el rostro de Kan cuando respondió, casi
automáticamente.
-
No he cometido ninguna - Y la mirada sincera que se reflejó en sus ojos, junto
con la inocente sonrisa, exenta totalmente de orgullo que se reflejó en su
rostro convenció de la veracidad de sus palabras al Viejo Sabio... el cual quedó
increíblemente impresionado por la simple afirmación del joven Kan.
El
Anciano meditó un momento, era obvio que Kan era sincero, pero sin embargo era
tan difícil...
¡Casi
imposible!
-
¿No has causado mal a nadie? – Preguntó el anciano y el joven respondió negando
efusivamente con la cabeza.
-
¿No has tomado nada que no te pertenecía? - Kan negó con una incrédula expresión
en su rostro que reflejaba que, para él, eso era algo impensable.
-
¿Quizás has tenido pensamientos negativos sobre alguna persona? - Dijo el
anciano mientras guiñaba un cómplice ojo a su interlocutor.
-
No! ¿Debería haberlo hecho? - Replicó Kan
-
¡Por supuesto que no! ¡No digas tonterías! - Dijo perdiendo los nervios
momentáneamente- Perdona... Es que como haya muchos como tú... ¡Me quedo sin
trabajo! - Y prorrompió en una enorme carcajada - Dime, tampoco has tenido
pensamientos extraños sobre las mujeres...
-
¿Como qué? - respondió extrañado Kan
-
No, nada olvídalo - ¡Tampoco eso! Claro, era demasiado joven... físicamente solo
era un niño, aunque su mente fuera la de un adulto.
-
Kan, acércate y mira... - dijo el anciano mientras sacaba un paquete de semillas
de entre su túnica blanca - Esta es mi distracción, tú miras el mar... yo doy de
comer a las palomas - Diciendo esto arrojó un gran puñado de semillas delante de
sí. Inmediatamente un estruendoso batir de alas llenó el aire, y unas pocas
palomas al principio y después docenas de ellas bajaron desde el techo de la
ermita hasta, literalmente, rodear al joven y al anciano.
-
Mira atentamente a esas palomas Kan, puesto que son iguales a los
hombres.
El
joven Kan no sabía a qué se refería el anciano, las palomas eran pequeñas y
grises, tenían pico y alas... además no sabían hablar y volaban... ¡Eran
totalmente diferentes a los hombres! Sin embargo el Samurai sabía reconocer
cuando un hombre sabio tenía ganas de hablar y dejó que la sabiduría del anciano
fluyera por su boca como un dorado río que no encuentra ninguna resistencia a su
paso, mientras riega los puros pastos que ha de alimentar.
-
Sí Kan, veo en tu cara que te extrañas... pero estas palomas, aun siendo
totalmente distintas en su envoltura a nosotros... en su esencia son iguales.
Igual que el agua que recorre el pozo y el cubo son la misma agua... el
comportamiento de las palomas es igual al de los hombres.
-
Míralas atentamente Kan, míralas y dime que es lo que ves.
-
Veo a muchas palomas comiendo - Dijo sinceramente Kan.
-
¿Seguro? - Dijo el anciano - Mira mejor!
Kan
reflexionó unos instantes y añadió.
-
Bueno, realmente hay algunas palomas comiendo y muchas que no.
-
Y... ¿Por qué esas últimas no están comiendo Kan? ¿Acaso no hay suficiente
comida?
-
Bueno... realmente sí hay comida bastante, si se juntaran un poco más y se
acercaran aquéllas del fondo... podrían comer más del doble de las que realmente
están comiendo.
-
Y... ¿Por qué no se acercan? ¿Crees que no tienen hambre?
-
Está muy claro que tienen hambre. Esa de ahí está flaquísima! - El Joven Samurai
las miró atentamente - Parece que esas del fondo tienen miedo, y por eso no se
acercan.
-
¿Dices que tienen miedo? - El anciano sonrió y miró fijamente a Kan - Pues dices
bien. Tienes toda la razón. Tienen miedo y por eso no se acercan. Y ¿Por qué
tienen miedo? ¿Les vas a hacer algo?
¿Planeas
matarlas?
-
¿Yo? - Preguntó el Joven Samurai - ¡Por supuesto que no!
-
Bien, yo tampoco... y a mí me conocen desde siempre, pues yo ya estaba aquí
mucho antes de que ellas nacieran - El Viejo Sabio señaló al Joven Samurai y le
dijo acusadoramente - Kan, la culpa de que no coman es tuya ¿No sientes
remordimientos?
-
La verdad es que eso es lo que estaba pensando - El joven Samurai se rascó la
cabeza y al final desesperado preguntó - ¿Que puedo hacer?
-
Bueno, puedes intentar decirles que no pretendes hacerles caso e invitarles a
que se acerquen a comer. - El viejo le invitó con un gesto de su mano a probar -
¡Inténtalo!
-
Palomitas bonitas, palomitas bonitas - pronunció estúpidamente Kan con una
vocecilla aguda y suavizada con intención – venid a comer, no quiero haceros
daño, si no coméis moriréis de hambre,
¡Vamos
venid!!
Las
palomas miraron a Kan como si estuviera loco y se alejaron unos pasos
más.
-
Nada, no me hacen caso! – Exclamó agobiado Kan ¡Realmente quería que las palomas
comieran!
-
Puedes probar acercarte con un puñado de comida en la mano... - dijo el viejo -
quizás al ver tanta comida cojan confianza y se posen en tus manos a
comer...
A
Kan le pareció grata la idea, así que cogió dos puñados de comida y se acercó
lentamente a las palomas mostrándoles la comida. Estas al ver caer algún grano
de las manos de Kan hicieron amago de acercarse, pero al ver las manos llenas de
semillas del joven Samurai mientras este se acercaba... echaron a volar
espantadas por la cercanía del muchacho hasta posarse en el techo de la vieja
ermita.
-
¡No lo entiendo! - exclamó enfadado Kan - ¡Estas Palomas son tontas! ¿No se dan
cuenta de que yo sólo quiero su bien? Si pudiera hacer que entrasen en razón...
¿Pero qué digo? – Exclamó dándose cuenta de un detalle - ¡Si son solo palomas!
¡Son desconfiadas y cobardes por naturaleza...
-
¡IGUAL QUE LOS HUMANOS! - Exclamó de un grito el Sabio Clérigo cortando los
razonamientos de Kan.
El
joven Samurai quedo paralizado al ver la sutil trampa que le había preparado el
Anciano Clérigo, y en su mente empezó a brillar la llama del entendimiento...
pero todavía sólo eran unas pocas chispas dispersas que no eran capaces de
alumbrar el complicado entramado de la argumentación del anciano.
-
¿Entiendes Kan?
-
Todavía no estoy seguro ...me quieres decir que todos los hombres son cobardes
por naturaleza?
-
¡Ni mucho menos! - El anciano palmeó el asiento de piedra - ven, vuelve a tu
asiento y mira.
Kan
así lo hizo... y después de un rato sin entender nada de lo que estaba viendo
preguntó...
-
¿Que estoy viendo anciano?
-
¡El comportamiento de los hombres querido niño!
-
¿Me lo puedes explicar clérigo? - La cara de Kan era una mueca torcida... como
su cabeza, que estaba ladeada en un vano intento de entender mejor el
misterio.
-
¡Mejor explícamelo tú! - EL joven Samurai le envío una mirada de misericordia -
¡Venga! ¡Descríbeme lo que ves!
-
Bueno, veo muchas palomas a nuestro alrededor - empezó Kan resignado - unas
pocas están muy lejos, mirando y alargando la cabeza, pero tienen miedo de
nosotros y no se acercan. - Kan las señaló con un gesto - La mayoría está a una
distancia de un par de brazas de nosotros...
-
La distancia justa de seguridad - añadió el anciano y ante la mirada de
extrañeza del joven agregó - Si estuvieran a una braza, podrías cogerlas con
solo alargar el brazo. Estando a dos brazas, si haces un movimiento brusco para
intentar cogerlas... ellas tendrán el tiempo justo para echar a volar y escapar
- El anciano indicó con la mano a Kan quee continuara su
descripción.
-
Pues estas palomas están picoteando unos cuantas semillas, aunque son pocas
porque la mayoría está a nuestro alrededor - El joven Samurai guardó silencio un
segundo antes de añadir - es extraño que no se acerquen más, pues son muchas
palomas para muy pocos granos.
-
Exacto! Continúa por favor.
-
Bueno, muy cercanas a nosotros - Kan estiró un brazo para demostrar sus palabras
- dentro de la distancia de una braza esttán cerca de una docena de palomas...
que se están poniendo moradas, pues se están comiendo la mayoría de los granos
que echaste al suelo.
-
Muy bien! Veo que sabes describir muy bien - El viejo señaló las manos del chico
- Ahora extiende tus manos en forma de coopa y dime lo que pasa.
El
joven Kan, dándose cuenta de que todavía llevaba en las manos las semillas que
antes había cogido, colocó coloco en forma de copa sus manos, igual que cuando
bebía de un río... y esperó .
Unas
pocas semillas cayeron de sus manos, pero al momento una paloma enorme y
preciosa se posó en el borde de sus manos y se puso a comer de la gran cantidad
de semillas que Kan tenía entre sus manos. Era obvio que esta era la paloma más
feliz de todas, pues después de echarle un par de miradas de advertencia al
joven se puso a comer como una loca, con una gran ansia y una gran alegría. Kan
la observaba con la boca abierta y sin mover un solo músculo, casi apenas
respiraba de la emoción que sentía al tener al bello pájaro entre sus manos. Era
lo que antes había deseado con las otras palomas asustadizas... al ver que
estaba segura en las manos del joven humano, la paloma relajó sus plumas,
retrajo una pata y se dispuso a comer esta vez de una forma más calmada y
relajada... aunque con grandes bocados cada vez. Si la Palomas hubieran tenido
boca en vez de Pico, Kan habría jurado que la paloma le sonreía.
-
Bien jovencito - dijo el Anciano Clérigo sacando al Joven Samurai de su
ensoñación - estoy esperando a que me lo acabes de describir.
-
Eh... - exclamó Kan buscando las palabras adecuadas - Una paloma está sobre mis
manos comiendo absolutamente todas las semillas que quiere... al principio tenía
miedo, pero ahora ha visto que no tiene nada que temer de mí y come confiada y
tranquila.
-
¿Has entendido ya lo que te quiero decir?
-
Aun no Clérigo - Dijo el joven ruborizándose - creo que voy viendo alguno de los
matices del tapiz, pero aun no soy capaz de admirar toda su
belleza.
-
Bien, te ayudaré - dijo sonriendo el Sabio Clérigo, en realidad le gustaba
resaltar ante los demás que era el más grande conocedor del corazón de los
hombres - Las palomas que ves al fondo son infelices y pasan hambre, tienen la
comida a su alcance, solo tienen que volar hasta aquí, cerca de nosotros y
cogerla... pero su miedo les impide hacerlo. Temen que les hagamos algún daño. -
El anciano hizo una pausa y miró al joven, en su rostro se empezaba a iluminar
la llama del entendimiento - Realmente esas palomas son tan capaces de coger las
semillas y comer como las demás, pero sus miedos les impiden alcanzar la
comida...
-
Los fantasmas del miedo y del fracaso los detienen - Murmuró Kan entre
dientes
-
Perdona ¿Qué decías? – Preguntó el anciano - Mis oídos no son lo que
eran...
-
Nada, nada. Por favor continuar.
-
Bueno, pues decía que son tan capaces de alcanzar la comida y de comer como las
demás, pero que su miedo les impide alcanzar la comida cuando... ¡Simplemente
tienen que hacerlo! - El anciano miró fijamente y con seriedad al joven - Esto
le pasa a muchos hombres, sólo han de actuar, de hacer las cosas, de luchar por
ellas para alcanzarlas y cogerlas... y no lo hacen por miedo a
fracasar.
-
Estas palomas que hay más cerca - Continuó en Sabio cambiando de tono y
señalándolas - como puedes ver, y tu mismo has dicho, son la mayoría. Se
conforman con unos pocos granos seguros, aunque saben que no hay bastantes para
todas. La mayoría de ellas se quedará con hambre, y cada día las veras un poco
más flacuchas. Unos días tendrán suerte y comerán un poco más, otros días
tendrán menos suerte y comerán un poco menos... sin embargo la mayoría de las
veces sólo tendrán la comida justa para sobrevivir... Realmente sólo tienen que
dar un pasito más, acercarse a la comida... ¡Y tendrán toda la comida que
quieran! - El anciano se encogió de hombros - sin embargo prefieren estar allá,
a dos brazas de nosotros porque se sienten seguras... y esa falsa seguridad las
condena... porque ¿Cómo pueden sentirse seguras si en el fondo de sí saben que
no hay comida para todas? - El anciano guardó una pausa antes de continuar -
Muchas personas son así, se agarran a una falsa seguridad y viven infelices y
preocupadas, engañándose a sí mismas y haciéndose pensar que son felices cuando
en realidad... temen que no les llegue la comida para sobrevivir.
Kan
estaba con la boca abierta, las palabras del anciano eran la sabiduría más pura
que nunca había oído... sólo estaba describiendo el comportamiento de unas
simples palomas... y estaba descubriendo el corazón humano a sangre viva... El
joven Samurai cerró su boca con la mano izquierda e intentó mantener la
compostura para asimilar mejor las palabras del Sabio Clérigo.
-
Estas otras palomas que están a nuestro alrededor son afortunadas! ¿No crees? -
La pregunta era retórica, así que no esperó a que el joven le diera contestación
- ¡POR SUPUESTO QUE NO! Estas palomas simmplemente han hecho lo que las demás no
se han atrevido a hacer... ¡Acercarse hasta nosotros y comer! - El anciano
esperó un momento a que la sabiduría impresa en sus simples palabras hiciera
mella en Kan - Lo único que han hecho es arriesgarse a venir hasta nosotros... y
comer. Nosotros no queríamos hacerles daño ¡Por eso les dimos la comida! - El
Viejo Sabio miró a los ojos a su joven pupilo - Y como confiaron, se
arriesgaron... y lo hicieron... ellas dormirán esta noche con la barriga bien
llena! Mientras que las demás sienten envidia de ellas y piensan que son
afortunadas... - Gr'anSan se rió de si mismo - Dirás que son paparruchadas de un
viejo, dirás que son sólo palomas... - El Sabio Anciano fijó su mirada en el
atento joven - ¿Pero cuántas personas duermen sintiendo envidia por los más
"afortunados"? ¿Cuántos seres humanos achacan a la "fortuna" que otros tengan
más que ellos? ¡MILLONES! - El anciano hizo batir su blanca túnica espantando a
algunas de las palomas más cercanas - y ¿Por qué ? Simplemente porque no han
tenido agallas para hacer lo que debían hacer, porque no TIENEN valor para
afrontar sus miedos y ¡ACTUAR! - El anciano andaba entre las palomas
entusiasmado - ¡No se dan cuenta! No se dan cuenta de que lo único que tienen
que hacer es ¡ACTUAR! - Señaló a Kan con un dedo en una especie de ataque de
locura... o de cordura - Creen - dijo bajando su tono de voz - ¡quieren creer!
que la vida es cuestión de suerte, que si hay una paloma que tiene más que
ellas, que está más cerca de la comida... es simplemente porque tuvo más suerte
al aterrizar... y no se dan cuenta, o no tienen el valor suficiente para dar un
pequeño salto y ganarse ese puesto privilegiado... simplemente con unos pequeños
pasos! - El anciano al fin se relajó y caminando lentamente volvió a sentarse en
su mármol banco. - Las que hacen eso, las que dan esos pequeños pasos consiguen
todo aquello que ansían. -
Y
añadió muy serio, mirando fijamente a Kan como miraría a un hombre al que va ha
revelar la ultima y más grande verdad que va ha conocer en su vida - No creas
que las palomas que tienen mucha comida a su disposición son pocas porque sea
difícil dar ese salto, o porque haya poca comida... son pocas porque la mayoría
de las palomas no tienen el valor suficiente para acercarse a la
comida...
Kan
no dijo nada, estaba bien claro lo que el anciano le había dicho. La sabiduría
de sus palabras era inmensa, por fin comprendía muchas cosas... no sólo de esa
tarde, sino de toda su vida... mientras pensaba esto Kan se fijó en la paloma de
su mano, se había quedado dormida justo encima de la comida, en ese momento
despertó ligeramente, cogió un buen bocado de semillas, las tragó y volvió a
dormirse.
-
Y esa Paloma Kan - dijo tranquilamente el viejo - Esa paloma eres TÚ! - El joven
le miró asombrado - Sí tú Kan, porque como tú esta paloma no se ha conformado
con las migajas del suelo, tú has ido directamente a la fuente y te has quedado
a vivir en ella. - El anciano se acomodó en su asiento - Si te acuerdas, al
principio esta paloma estaba asustada como la que más, sin embargo vio que la
recompensa por confiar en ti, por subirte a tu mano era enorme. ¡Esta es la
paloma más feliz y rica de todo este palomar! - Dijo el anciano resaltando sus
palabras con un gesto de sus brazos que abarcó todo el patio - Después de
arriesgarse vio que realmente estaba segura entre tus manos y se dispuso a comer
tranquilamente. Incluso ahora, mientras las palomas del fondo pasan hambre...
ella duerme tranquila, con la barriga llena y con mucha más comida a su
disposición. - El anciano señaló a las palomas del fondo - las demás podrían
hacer lo mismo, podrían volar hasta tus manos a comer y dormir tranquilas... tú
incluso se lo ofreciste a algunas, fuiste detrás de ellas y ellas echaron a
volar asustadas... ¿Acaso no tienen alas para volar a tus manos? ¿Acaso no
tienen pico para comer? - El anciano sonrió - Lo que les falta es un corazón
puro que les infunda el valor suficiente para batir sus alas y volar hasta tus
manos.
Kan
guardó silencio para meditar las palabras del anciano... eran ciertas, todas las
palomas tenían las mismas oportunidades, la única diferencia estaba en cual era
la paloma que tenía el valor para hacerlo. Igualmente todos los seres humanos
contaban con las mismas oportunidades... la diferencia estaba en quienes eran
cobardes y se escondías detrás de culpabilidades y "suertes"... y quienes eran
valientes y hacían lo que tenían que hacer para alcanzar ese premio
sublime.
-
Aún más anciano - Exclamó el Joven Samurai entusiasmado - mira las palomas,
algunas son blancas y otras grises, unas tienen más plumas y otras menos, unas
tienen las patas enteras y a otras les ha comido algún dedo algún gato... sin
embargo por ninguna de esas características externas podemos juzgar cuáles de
ellas se quedarán con hambre y cuáles no, por ejemplo aquella bellísima paloma
toda blanca - dijo señalando con su mano Izquierda, ya que en la derecha dormía
la paloma-samurai - es un paloma preciosa, con unas alas que sin duda le
facilitarían el volar rápida y presta hasta la comida, sin embargo se queda
allá, alejada y muerta de hambre porque le falta valor. Y a esta de aquí le
falta una pata, y eso no le impide comer. Bellas y mutiladas, débiles y Fuertes
están mezcladas... pero ninguna de estas características les hace alcanzar la
comida, sino que es el valor y el coraje de su corazón lo que les impedirá
morirse de hambre y comer!
-
Exacto! Has entendido muy bien! Sólo falta una cosa - El anciano miró fijamente
al joven - ¿Te acuerdas cuando te mandé que ofrecieras las semillas a las
palomas del fondo? A las cobardes... ¿Qué ocurrió?
-
Pues que huyeron, les parecería que debía de haber alguna trampa... y
prefirieron quedarse con hambre a arriesgarse.
-
Pues así actúan muchísimas personas querido Kan... ¡E incluso peor! Algunas a
las que les ofreces en bandeja de oro las semillas del éxito... huirán, otras te
insultarán, otras sospecharán de ti, otras te pondrán a prueba... ¿Por qué?
Porque su corazón es débil y cobarde, no tienen un verdadero espíritu luchador.
Y dime Kan... ¿Quieres personas así en tu ejército?
Kan
despertó en ese momento a una realidad que no había visto hasta entonces, esta
no sólo era una simple lección sobre el corazón humano, la forma de comportarse
de la gente y el cómo saber diferenciarlos, era también... ¡Un consejo de
incalculable valor! Porque si aprovechaba bien los conocimientos que hoy había
adquirido podría formar un ejercito de personas verdaderamente valientes y
audaces, podría desechar a todas las palomas cobardes y a las que viven en un
mundo de sueños y falsas realidades para quedarse solamente con aquellas que
realmente eran valientes y puras de corazón, las que venían ellas solar a comer
las semillas del éxito y con aquellas únicas palomas que iban directamente a
comer de la fuente. ¡El suyo sería un ejército invencible!
-
Claro que no quiero a cobardes en mi ejército! A partir de hoy dejaré de correr
detrás de las palomas cobardes y daré las semillas únicamente a aquellas que
tengan el valor de saber captar y aprovechar la oportunidad a la primera.
¡Porque únicamente esas son las que me interesan! ¡Sólo las valientes y
decididas!
-
Perfecto! – Contestó el anciano - Porque yo llevo toda mi vida intentando que
las personas que son como aquellas palomas del fondo vuelen hasta la comida...
¿Y sabes lo que he conseguido? - preguntó al joven - ¡NADA! Que huyan una y otra
vez... créeme, por mucho tiempo que corras detrás de ellas no conseguirás nada.
Y eso no es lo peor ¿Sabes que es lo peor?
-
Sí! - Contestó el joven Samurai sorprendiendo al Sabio Anciano - Que cada
segundo que pierdes con ello es un grano que le quitas de comer a una paloma que
sí quiere comer de tus semillas.
-
Exacto! - Contesto Gr'anSan - ¿Y sabes lo que voy ha hacer ahora? - El anciano
miró con cara divertida al joven - Voy dejar de perseguir palomas cobardes y me
voy a poner con las manos abiertas a dar semillas a las palomas valientes, pues
hoy he visto que es una tarea mucho más fácil y productiva. ¡Espera aquí un
momento! - Y diciendo esto desapareció dentro de su vieja ermita.
Kan
miró a su paloma y probó intentar colocarla en su hombro, milagrosamente la
paloma encontró más agradable el hombro del joven que su mano y decidió quedarse
a dormir tranquilamente en el hombro del que ya consideraba su almacén personal
de comida.
Al
poco rato reapareció el anciano con un ligero saco y su vieja escoba, y
echándose el primero encima de su hombro y tomando la segunda como si de una
espada se tratara preguntó al joven Samurai...
-
Admitís ancianos de noventa años en tu campamento?
-
¡Sí claro! ¿Deseas ser un Samurai?
-
¿Tendré que aprender a manejar la espada? ¿Es necesario que me levante al
amanecer y me acueste cuando la luna está en su cenit? ¿Acaso he de aprender y
enseñar todo lo que se a cientos de personas?
-
Sí, sí y Sí! - Respondió automáticamente Kan.
-
Pues entonces vamos... ¡Que estoy impaciente! - Y añadió mirando la paloma - Por
cierto te llevas a tu paloma-samurai.
-
Parece que sí, me ha tomado por un almacén de comida andante... - y acariciando
el suave pecho de la paloma añadió - Me parece que esta paloma ya ha solucionado
su vida para siempre!
Un
Fuerte Abrazo! Equipo Red
León Samurai