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INTIMO E INTERACTIVO Y SIN PELOS (EN LA LENGUA) |
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CARLOS "EL
INDIO" SOLARI DEJA BIEN EN CLARO EL RUMBO 1998 DE LOS REDONDITOS DE RICOTA
Entrevista y textos: Fernando García, Ernesto Martelli y Pablo Schanton
En una entrevista que rozó las cinco horas,
la voz por detrás de la leyenda de Patricio Rey explicó al Si cómo y porqué los
redondos tuvieron un "atrevimiento tecno" en su nuevo disco
"Ultimo Bondi a Finisterre".
Estrella de rock casi impermeable, el ícono de masas que es Solari asegura que
disfruta de su soledad.
Palermo, sector "sensible", a la misma hora y a veinte cuadras de la
cancha de Atlanta donde La Renga ratifica su ortodoxia y su convocatoria.
Es el hogar de la pareja Castro (Carmen, alias Negra Poli, la manager) &
Beilinson (Skay, bah, el de las guitarras). Aquí, Carlos Solari (bueno, El
Indio, el que canta) está sentado solo en un living generoso, expulsa humo de
rubio importado y sólo se quitara sus gafas negras una vez que las palabras
echen a rodar como una bola de nieve.
Empezará con una pregunta:
"¿Escucharon el disco?" y cinco (¡si, cinco!) horas después
esbozará una solicitud:
"No quisiera quedar como un square" (cuadrado, según la
terminología de los escritos beatnik).
La charla-ritual cuenta con dos combustibles básicos: whisky y empanadas. De repuesto, Fernet y/o Coca. La excusa para que este cantante-poeta de contorno casi budista rapee ante el Sí es, justamente, poco ortodoxa.
Ultimo Bondi a Finisterre, el disco número 10 de los Redondos viene a cerrar el año como el registro más sorprendente y menos previsible en años, tal vez desde el elegante Oktubre (1986). Hablamos de una banda con veinte años de carrera en Buenos Aires e integrantes pisando los cincuenta a la que se venera como bastión del rocanrol y que se ha despachado con un disco biónico, casi techno cuyo packaging simula un cd-rom.
Récord de ventas en su primera semana,
Finisterre provocó estas reacciones en el Sí: Gustavo Cerati no tuvo empacho en
opinar sobre el disco de su supuesto polo opuesto y una voz del rock
alternativo como Rosario Bléfari de Suarez los eligió "grupo del año"
en la encuesta.
En tanto, Andrés Ciro de Los Piojos ante la misma posibilidad del ex-Soda optó
por "no opinar".
Beatniks en los 60, poco después militantes
psicodélicos y artistas clandestinos en los 70, "unders" diez años
después y últimamente los rockeros independientes más famosos y convocantes del
país, ¿van a cerrar el siglo vestidos de cyberpunks?¿Cómo van a reaccionar
los fans? ¿Se puede saber?
Indio: En Marcha "Entre los fans hay algunos que están muy
dispuestos a escuchar esto y otros que preferirían que uno siguiera haciendo
algún tipo de rock and roll más ortodoxo. Esos son los que menos me gustan
porque a mí no me gusta mucho un joven teniendo gestos conservadores. Creo que,
a veces, los chicos, un poco por rebeldía, prefieren quedarse escuchando esa
pseudo pureza porque en los medios se confunde mucho la vanguardia con la usina
de la moda. Y no me parece una buena decisión. No creo que una cultura que
tenga ambiciones de proseguir en vigencia tenga que tener, como en este
momento, más cultores que innovadores".
- ¿Finisterre surgió a partir de esta
necesidad?
- Pertenecemos a la cultura rock, que es unna cultura caníbal que ha incorporado,
a través de su historia, desde músicas étnicas hasta la última tecnología. Este
trabajo del sonido, que parece una novedad, en nuestras demos está desde hace
mucho. Yo ya componía a partir de la computadora y el sampler y después
reemplazaba la programación por la banda, pero quedaban muchas texturas por el
camino. Ahora decidimos dejar las cosas sin que el pulso rockero de los
Redondos se apoderara tanto del asunto. Y, en realidad, el acto fundacional
tiene que ver con Luzbola, que es nuestro estudio propio. La tecnología te
permite plagiar, secuestrar sonidos y eso es rico porque eso amplía el campo
posible de la música. Para nosotros, a esta edad, sería un castigo tener que
estar todos los sábados chan, cha-chan (marca un comás de blue y tararea su
legendaria "Mariposa pontiac"). Eso ya es trabajar de uno mismo,
hacer de clásico. A mí siempre me interesaron más los David Bowie que los Eric
Clapton de esta vida.
- ¿En que basás ese apunte de una juventud
conservadora que marcaste antes?
- Yo creo que hay muchos fundamentalismos, en esta época, de todo tipo. Yo
escucho lo que opinan los chicos sobre homosexuales y me asusta. Nunca me
pareció que el pasado fuera mejor. Y mirá que quizás uno podría tener derecho,
porque esta cultura fue muy rica en sus comienzos, ¿no? Mi vida, el cariño que
yo le tengo a él (Skay) y el respeto que le tengo a ella (Poli), están antes
que cualquier fundamentalismo. Me importa un pito el rock and roll, así de
simple, si es algo que me va a poner una circunstancia square. Mi negocio es la
vitalidad.
- ¿Esos jóvenes conservadores representan
el fracaso de la cultura rock?
- No...creo que todo ha mejorado mucho. Porr ejemplo, hoy se hace más difícil
que ciertos personajes estén libres por la vida. La psicodelia, ese lugar tan
extremo, ha hecho de uno un tipo lejano de la confrontación ideológica vigente.
Pero aun así, esta pequeña aventura de Pinochet en Inglaterra me sacó una
lagrimita de un ojo. Me fue imposible sustraerme.
- ¿Cómo te cayó la opinión de Cerati sobre
Finisterre?
- En ningún momento supe si era una críticaa medianamente elogiosa o no. A él le
interesó el disco porque, supuestamente, es un camino trillado medio por ellos,
por U2. Sinceramente no encuentro mucho nexo en esas cosas, porque sino el
primero que se compra una máquina, es el que tiene la patente de lo que se
puede hacer. Con respecto a la lírica, yo no tuve en ningún momento una
pretensión como dice él de hacer futurología.
- El dice que ahora están más cerca de lo
que Soda sería hoy que de Los Piojos y La Renga...
- Me interesa lo que hacen Los Piojos con ttoda esa mano del candombe. Y no
conozco la intimidad de La Renga, para pensar a priori que copian el plan de
los Redondos, aunque tampoco niego que sea así. Pero realmente no me parece que
musicalmente se parezcan en nada a nosotros. Además, de movida, los Redondos no
se parecen a los Redondos.
- ¿Y cuáles son los Redondos de hoy?
- Desgraciadamente parece que hemos cometiddo un atrevimiento. Y a mí lo que me
gustaría es que se atrevieran todos los demás. Cuando eso suceda, dejaré de
escuchar mi colección de 1700 cedés y estaré viendo a quien salta por encima de
los decorados del rock and roll.
- Vos decís que no hay futurología pero
prima la idea de un universo virtual y hasta cantás sobre un Dios digital...
- Son audiogames, son unos juegos, dramas mmusicales. Y lo hicimos en la forma
de un compact porque generalmente los chicos nuestros, la mayoría, no tienen
mucha parafernalia de CD-Roms. Está focalizado en esa especie de frontera, que
podría ser una Ciudad del Este (frontera Iguazú-Paraguay) del futuro.
- ¿Estuviste ahí alguna vez?
- Sí, estuve más de una vez. La Blade Runneer del subdesarrollo tendría que
pasar ahí.
- ¿Y ustedes, de qué lado de la frontera
están?
- Somos unos tipos que pasan en un bondi miirando a los personajes del gueto del
futuro, no a los de la parte áurea, top. Estamos hablando de los que están
marginados. Por un lado los destellos de Cyberbabel, y por otro, el castigo de
Cybersiberia. Yo prefiero, a disgusto de mucha gente, una situación medio
distante de las cosas para verlas. No creo que tenga que estar en una barricada
para decir lo que tengo que decir estéticamente. ¿Dónde está el piloto?
Se sabe: Solari detesta explicar letras. Pero
la referencia a un tal "Walter" en la canción que abre el album
("Walter invade la tierra", canta) , lo compromete esta vez a aclarar
que no se trata de Bulacio, aquel fan asesinado por la policía hace 7 años,
sino de su baterista, Walter Sidotti (¡qué autorreferenciales!). Para más, el
disco cierra piropeando a una "Sole", que -a aclarar de nuevo- no es
la de Arequito ni la de Catamarca, sino su admirada Soledad Rosa, la anarquista
argentina que se suicidó en Italia.
Tampoco es fácil, lograr que don Solari hable de sí mismo. Pero hagamos la
prueba tras un paréntesis en donde el cantante compara a su banda con Boca
("Hace una campaña con la delantera más goleadora, la defensa menos
vencida, el goleador del campeonato, todos los equipos quedaron allá lejos y
parece ser que no está bien, que no es un equipo bueno y le adjudican culpas a
los demás", ¿qué tal?).
-¿Qué diferencias hay entre Carlos Solari
y El Indio?
- Muchas veces la imagen pública mejora tu intimidad. Este tanito (se señala)
no es El Indio al que, por suerte, se le exige que sea más honesto y no que
demuela hoteles o se fume el cigarro más grande. Cómo no vas a ser un poco más
elegante que los demás, que están sujetos al hecho de andar mendigando que te
salga una nota en tal lado. Yo prefiero no tener una vida de exteriorización.
No me gusta hacerme cargo de la franela pública de miles de personas: no podés
ir al cine, no podés ir al restorán. A mí realmente me sofoca. ¡Y encima la
pelada se ve de lejos!
- ¿Y que hacés?
- Generalmente, para poder tener un poco dee ojo de libertad me tengo que ir a
otro lado. No podés ni ir a ver a los amigos que tocan en un pub porque en tu
mesa hay más quilombo que mirando el escenario y le terminás cagando la noche.
No me llevo nada bien con el asunto de la popularidad. Está claro.
- ¿Y cuál es el límite de las salidas?
¿Vas al supermercado?
- No, no, no. Yo tengo...(duda) hay un monttón de gente... Pero eso desde toda
la vida, digo. (N de R: Poly interviene para explicar que El Indio nunca fue
muy salidor). Es decir, el que trabaja en lo que le gusta, trabaja full-time,
no marca tarjeta. Estás tomando sol, en la pileta, y se te ocurre algo y te vas
hasta la casa, agarrás el papelito y escribís. Gracias a Dios, es una
esclavitud perversa que me gusta.
- En otras épocas, la noche alimentaba tu
escritura. ¿Qué paso con eso?
- A mí me gustaba la noche cuando había unaa bohemia totalmente diferente. El
mono y la resaca valen la pena si tuviste una noche enamorada de la vida.
Cuando simplemente fue un gasto para estar en el candelero, me hace daño. Hoy
prefiero levantarme a las 6 de la mañana, ver los pájaros y meterme a componer.
- ¿Esa exposición que empuja al encierro
es un precio que hubo que pagar?
- No, no...(duda, le cuesta arrancar por prrimera vez en la entrevista) es la
cosa más grata que a mí me pasa. Acordate que uno se ha forjado en una cultura
que, por un montón de vicios y de actitudes de vida, el anonimato y la
clandestinidad eran siempre lo mejor. Entonces, que de pronto, estés donde
estés, siempre hay alguien mirándote, o chiquitas que podrían ser tus hijas te
dejan besitos, no es una cosa cómoda.
- ¿Estás condenado a la soledad entonces?
- No, yo disfruto de mi soledad. Yo soy un tipo bastante lector, estoy
suscripto a más de un diario, más de una revista y un montón de cosas, y veo
que nos utilizan desde como epígrafes, para abajo de la foto, para titular,
todo el tiempo. O sea, los Redondos no funcionamos en una especie de Tupperware
del purgatorio. Eso es lo que nos diferencia de La Cofradía de la Flor Solar
(el grupo de rock-comunidad alternativa que alumbró La Plata hacia 1968).
Casualmente estos tres que ves acá (Skay, Poli y él, claro) son aquellos que se
hicieron cargo de la realidad, donde el viaje de las experiencias no ordinarias
podían tener cabida en el exterior y funcionar. Así que yo le debo tanto a La
Cofradía como a la biblioteca de mi tía Irma o a mi profesor de judo de los 12
años. Bueno, igual, éste es el último año de los Redondos.
-¿Cómo?
- No, era una jodita para Patricio Rey. (Riisas a granel)