OPEL CORSA ECO 1.0 12V
AUNQUE FABRICANTES japoneses han recurrido con anterioridad a esta arquitectura para motores de baja cilindrada destinados a automóviles eminentemente urbanos, lo cierto es que Opel es pionera entre las firmas europeas en el lanzamiento de una versión tricilíndrica de uno de sus modelos de gama baja, el Corsa. La familia Ecotec ha crecido así por su escalón de acceso con la aparición de la mecánica protagonista de estas pá ginas, destinada a un Corsa que si duda alguna es capaz de plantar cara la filosofía de ahorro que hasta ahora monopolizaban los propulsores alimentados con gasóleo.
El nuevo Corsa Eco 1.0 12V, que ha visto la luz paralelamente a la parcial renovación de la gama, viene a situarse no en el peldaño más bajo de la familia, sino curiosamente entre dos de sus motores más populares, el 1.2 de 45 caballos y el nuevo 1.4 12v de 60 CV. Con 55 caballos de potencia, esta mecánica tiene como principal razón de ser una economía de consumos capaz de hacer sombra a los valores, en litros, que avalan a las mecánicas Diesel atmosféricas más populares. Hablar de menos de cinco litros a los cien kilómetros a una velocidad mantenida de 90 km/h o de menos de ocho litros en recorrido urbano dice mucho de las cualidades de este tricilíndrico, sin embargo este especial cuidado por mantener las cifras de gasto de gasolina por debajo de muchos de sus rivales de similar potencia no ha afectado de modo sustancial las prestaciones. De hecho, el fabricante ha querido optimizar al máximo el rendimiento de este motor no sólo en el aspecto del consumo, sino también valorando positivamente la máxima eficiencia del proceso de combustión de la mezcla aire-gasolina. Tal motivo justifica la adopción de una culata de cuatro válvulas por cilindro, una relación de compresión inusualmente alta para un modelo de esta cilindrada, ya que el valor es de 10,1:1, una cifra que hace años quedaba reservada a propulsores de alto rendimiento en potencia, y la inyección multipunto.

COMO CUATRO. Lejos de lo que esperábamos,
al girar la llave de contacto lo primero que nos sorprende es el sonido
de su funcionamiento; no es nada desagradable. Al contrario, difícilmente
se podría adivinar que se trata de un tricilíndrico, aunque
sí hay que señalar que marca cierta diferencia con relación
a otros tetracilíndricos de bajo cubicaje de la marca alemana.
Pero si satisfactoria es su sonoridad,
más aún lo es su funcionamiento. Fiel a la nueva tendencia,
el motor Eco 1.0 12V de Opel destaca ante todo por la progresividad, casi
excesiva, con que desarrolla sus curvas de par y potencia. Frecuentemente
hemos venido aludiendo al «carácter eléctrico»
que propulsores como éste manifiestan a lo largo de sus gamas de
regírnenes útiles. La entrega de potencia adolece,
de ese modo, de tirones o «patadas» a determinado régimen
de giro, siendo absolutamente uniforme, lo que en parte resta personalidad
al motor. Podemos rodar en el denso tráfico urbano sin temor
a no hacer músculos con la palanca del cambio. En tercera
es capaz de caer casi hasta el régimen de ralentí para recuperarse
de modo continuo hasta cobrar la suficiente velocidad, lo que dice mucho
de una elasticidad que tiene como principal referencia su valor de máximo
par: 8,4 kilográmetros a un régimen ligeramente inferior
a las 3.000 revoluciones por minuto.

En pro de los bajos consumos no sólo actúa el motor. Los ingenieros de Opel han optado por una caja de cambios de relaciones relativamente largas. De tal modo han asegurado unos valores ciertamente sobresalientes pero que llevan a optar por engranar la 4 a para alcanzar la velocidad máxima, ya que con 31,2 kmlh de desarrollo final para la 5', ésta queda para llanear con los consumos propios de un mechero. La combinación de los escuetos 55 caballos con esta caja no tiene sino el fin de ser la idónea para quienes vayan a someter al Coirsa Eco a una conducción tranquila, aburguesada. Todos aquellos que busquen una relativa celeridad en las recuperaciones y adelantamientos no son los clientes tipo de este modelo.
Hablar de un gasto inferior a los ocho litros, como decíamos antes, para recorridos urbanos y de valores medios alrededor de los 6,5 litros deja en una envidiable posición a este coche no sólo frente a otras mecánicas de gasolina, sino también de utilitarios movidos por ahorradores propulsores de gasoil. De cualquier manera, se permite el lujo de llanear a velocidades en torno a los 120 km/h, factor que al menos nos deja en buena posición en la lucha contra los radares de la Direción General de Tráfico.
La renovación de la gama Corsa de Opel apenas ha aportado cambios sustanciales al modelo. Sí hay que valorar positivamente la nueva geometría del eje delantero, así como las nuevas leyes de amortiguación para ambos trenes. Gracias a ello los molestos rebotes de las ruedas traseras, alérgicas antes a los pisos bacheados, se han reducido de modo sobresaliente, cosa que ha revertido en el comportamiento dinámico del coche, más noble y previsible. Menos positiva es la calificación correspondiente a la dirección. Se hace casi imprescindible recurrir a la opción de la servoasistencia eléctrica por dos razones: por un lado, por el mero confort en maniobras; por otro, para ganar en rapidez, ya que con casi cuatro vueltas de volante entró topes, no es demasiado amiga del uso en carreteras viradas o en el denso tráfico urbano. Por otro lado, poco ambiciosos han sido los ingenieros a la hora de dotar a este Corsa de un sistema de frenos. Se conforma con discos macizos para las ruedas delanteras y tambores para las traseras. Lo cierto es que el nivel de prestaciones del coche tampoco exige mucho más.
El precio del Corsa Eco 1.0 12V es otra de sus bazas. Acceder a él por menos de un millón y medio nos parece muy interesante a la vista de los bajos consumos que le avalan, pero a cambio el equipamiento es manifiestamente mejorable. El doble airbag es una opción cuyo precio asciende a 201.000 pesetas; la servodirección, a 48.000, aunque combinada con un pack que suma también elevalunas y cierre centralizado supone casi 100.000 pesetas, mientra que, por ejemplo, el aire acondicionado, sin el cual es poco aconsejable adentrarse en algunas ciudades en verano, no está aún ni siquiera disponible como elemento opcional.
Publicado en revista "TODO AUTO", Nº 92, Junio de 1997; España.