LOS DADOS ETERNOS

 

Para Manuel Gonzales Prada, esta
emoción bravía y selecta, una de las
que, con más entusiasmo, me ha aplau-
dido el gran maestro.

Dios mío, estoy llorando el sér que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios míos, y esta noche sorda, obscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.

TRILCE 

 

 

Hay un lugar que yo me sé

en este mundo, nada menos,

adonde nunca llegaremos.

 

 

Donde, aún sin nuestro pie

llegase a dar por un instante

será, en verdad, como no estarse.

 

 

Es ese un sitio que se ve

a cada rato en esta vida,

andando, andando de uno en fila.

 

 

Más acá de mí mismo y de

mi par de yemas, lo he entrevisto

siempre lejos de los destinos.

 

 

Ya podéis iros a pie

o a puro sentimiento en pelo,

que a él no arriban ni los sellos.

 

 

El horizonte color té

se muere por colonizarle

para su gran Cualquieraparte.

 

 

Mas el lugar que yo me sé,

en este mundo, nada menos,

hombreado va con los reversos.

 

 

-Cerrad aquella puerta que

está entreabierta en las entrañas

de ese espejo. -¿Esta? - No; su hermana.

 

 

-No se puede cerrar. No se

puede llegar nunca a aquel sitio

-do van en rama los pestillos.

 

 

Tal es el lugar que yo me sé

 

 

TIEMPO TIEMPO

 

II

 

 

 

Tiempo Tiempo.

 

Mediodía estancado entre relentes.

Bomba aburrida del cuartel achica

tiempo tiempo tiempo tiempo.

 

 

Era Era.

 

 

Gallos cancionan escarbando en vano.

Boca del claro día que conjuga

era era era era.

 

 

Mañana Mañana.

 

 

El reposo caliente aun de ser.

Piensa el presente guárdame para

mañana mañana mañana mañana.

 

 

Nombre Nombre.

 

 

¿Qué se llama cuanto heriza nos?

Se llama Lomismo que padece

nombre nombre nombre nombre.

 

 

 

 

 

 

 

LOS NUEVE MONSTRUOS

 

I, desgraciadamente,

el dolor crece en el mundo a cada rato,

crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,

y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces

y la condición del martirio, carnívora voraz,

es el dolor dos veces

y la función de la yerba purísima, el dolor

dos veces

y el bien de sér, dolernos doblemente.

 

Jamás, hombres humanos,

hubo tánto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,

en el vaso, en la carnicería, en la arimética!

Jamás tánto cariño doloroso,

jamás tan cerca arremetió lo lejos,

jamás el fuego nunca

jugó mejor su rol de frío muerto!

Jamás, señor ministro de salud, fue la salud

más mortal

y la migraña extrajo tánta frente de la frente!

Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,

el corazón, en su cajón, dolor,

la lagartija, en su cajón, dolor.

 

Crece la desdicha, hermanos hombres,

más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece

con la res de Rousseau, con nuestras barbas;

crece el mal por razones que ignoramos

y es una inundación con propios líquidos,

con propio barro y propia nube sólida!

Invierte el sufrimiento posiciones, da función

en que el humor acuoso es vertical

al pavimento,

el ojo es visto y esta oreja oída,

y esta oreja da nueve campanadas a la hora

del rayo, y nueve carcajadas

a la hora del trigo, y nueve sones hembras

a la hora del llanto, y nueve cánticos

a la hora del hambre y nueve truenos

y nueve látigos, menos un grito.

 

El dolor nos agarra, hermanos hombres,

por detrás de perfíl,

y nos aloca en los cinemas,

nos clava en los gramófonos,

nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente

a nuestros boletos, a nuestras cartas;

y es muy grave sufrir, puede uno orar…

Pues de resultas

del dolor, hay algunos

que nacen, otros crecen, otros mueren,

y otros que nacen y no mueren, otros

que sin haber nacido, mueren, y otros

que no nacen ni mueren (son los más)

Y también de resultas

del sufrimiento, estoy triste

hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,

de ver al pan, crucificado, al nabo,

ensangrentado,

llorando, a la cebolla,

al cereal, en general, harina,

a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,

al vino, un ecce-homo,

tan pálida a la nieve, al sol tan ardio!

¡Cómo, hermanos humanos,

no deciros que ya no puedo y

ya no puedo con tánto cajón,

tánto minuto, tánta

lagartija y tánta

inversión, tanto lejos y tánta sed de sed!

Señor Ministro de Salud; ¿qué hacer?

!Ah! desgraciadamente, hombres humanos,

hay, hermanos, muchísimo que hacer.

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