SIN TITULO
Doce
semanas
contemplando
un velero encadenado
a
un espejismo.
Tragando
tenedores,
fingiendo
una sonrisa
de
marioneta apolillada ,
Ocultando
una tristeza
de
pifano beduino.
Comiendo
cerezas,
eyaculando
cenizas
Y
frente a m�
tres
ven�ticas meretrices
se
marchan
sonri�ndole
a sus
sombras.
Ellas
se negaron
a
cabalgar mi lira.
Comprendo
que la vida se encierra en
su
gavia herrumbrosa.
Y
mis muelas cayeron
como
una gota de sangre
en
el acero candente.