Como
vitrificado demente atado a su cama
siento
que la oscuridad agoniza
y cual
enferma niebla sin su víctima
la cruel
modorra no me besa
Malditas
manecillas del reloj,
maldito
sea tu tortuoso oficio
de
empujar el tiempo
de
masticar mi vida
de
tragarte mis sueños
Malditas
manecillas del reloj
que
transformaron lo que ayer
fue diáfano
sueño hecho realidad
en un
borroso recuerdo
Detesto
el silencio de tu olvido
Detesto
el silencio de esta noche
Detesto
el silencio de mi espera
Y el teléfono
jamás sonó