INTRODUCCION
Las lesiones
cutáneas pigmentadas figuran entre los hallazgos más frecuentes en la
exploración física, las cuales algunas veces no representan ningún problema,
sin embargo la dificultad del examen de la piel radica en distinguir lo normal de
lo anormal, y los hallazgos importantes de los triviales, así mismo integrar
los signos y síntomas pertinentes en un diagnostico diferencial adecuado.
El hecho de
que la piel, el órgano más grande del cuerpo humano sea visible, es al mismo
tiempo una ventaja y un inconveniente para el examinador. Una ventaja debido a
que no se necesita ningún instrumento especial, aparte de un
lupa, para examinarla, además es posible tomar muestras para biopsia
prácticamente sin ninguna molestia. Sin embargo el observador casual puede
verse abrumado por la gran variedad de estímulos, y puede dejar pasar
importantes, aunque sutiles signos, ya sea de enfermedad cutánea o sistemica.
Por ejemplo la diferencia mínima de tamaño y color que diferencian a un
melanoma de un nevo pigmentario puede ser difícil de reconocer.
La prevención
y el control del cáncer es un campo en constante crecimiento, gracias a los
avances en el conocimiento de la etiología de la carcinogénesis. Este campo ha
ido más allá del diagnostico y la prevención a través del conocimiento de la
complicada maraña de sucesos que conllevan a la formación de una neoplasia,
para abarcar intervenciones especificas que conduzcan a reducir el riesgo de
cáncer y realizar una detección temprana de esta patología.
Para la
prevención y control del cáncer es fundamental comprender que la carcinogenesis
no es un suceso sino un proceso, una serie de cambios celulares que terminan en
procesos cada vez más autónomos, de los cuales el paciente se convierte en su
víctima. El desarrollo de un tratamiento eficaz contra el cáncer es un punto
importante en la investigación biomédica, que cada día muestra avances más
importantes para mejorar la supervivencia y la calidad de vida de nuestros
pacientes. Sin embargo el diagnostico precoz y adecuado por parte del personal
medico de primer nivel ha demostrado ser la medida más costo/efectiva para el
manejo del cáncer, así como también para el pronostico del paciente.
La aplicación
de las técnicas actuales de tratamiento conducen a la
curación de más del 50% de los pacientes diagnosticados con cáncer. Sin embargo
estos pacientes experimentan una de las experiencias más traumáticas y
perturbadoras de su existencia, independientemente del pronostico, el
diagnostico produce un cambio de la imagen corporal de la persona y de su
misión en el hogar y en el trabajo.
El cáncer
progresa y el paciente se siente traicionado por su propio cuerpo, ya que es
esté quien sea ha vuelto contra él y lo ataca, por lo cual siente que no solo
una parte de su organismo esta enferma, como sucedería con la mayoría de las
entidades morbosas, si no que todo su sistema se ha transformado y es un
componente más de la patología que lo aqueja. Entonces así, el medico no es
solo responsable de la salud de su paciente, sino también de como afectan sus
decisiones en el desenvolvimiento del individuo, sea para bien o para mal.
Nuestra misión es que siempre sea lo mejor para el paciente y que mejor que
hacer un diagnostico temprano, especialmente de una serie de enfermedades tan catastróficas y/o
desfigurantes como las tratadas en las próximas paginas.
Finalmente
persiguiendo el axioma de que es mejor prevenir que curar podemos concluir que
la forma más eficaz de tratar a un paciente es por medio de la intervención
temprana y la evaluación permanente de los factores de riesgo que presente, con
el fin de corregirlos y mejorar así las oportunidades de una existencia
saludable y prospera.
La
piel esta constituida por dos capas diferentes, epidermis y dermis. La
epidermis deriva del ectodermo y la dermis del mesodermo.
Epidermis: En un inicio, la epidermis consiste en una capa de
células ectodérmicas que proliferan y forman una capa protectora que se llama
peridermo. Las células de esta capa se esfacelan y forman parte del vérmix
caseoso, que recubre y protege la piel del feto de la exposición constante al
líquido amniótico, el cual contiene orina que produce el feto. Además el vérmix
caseoso ayuda al nacimiento del feto debido a que puede actuar como lubricante
por su viscosidad.
Alrededor de la undécima semana, las células de la
capa basal, que se llaman estrato germinativo, formaran una capa intermedia. Al
nacer se encuentran todas las capas de la epidermis del adulto. La restitución
de células peridérmicas continua casi hasta la
vigesimoprimera semana; después de manera gradual desaparece el peridermo a
medida que se forma el estrato córneo. También, la proliferación de células en
el estrato germinativo origina los rebordes epidérmicos, que se extienden hacia
la dermis en desarrollo. Estos rebordes comienzan a aparecer en embriones de
alrededor de 10 semanas y se establecen hacia la decimoséptima de forma
permanente.
Los rebordes epidérmicos producen rebordes y surcos
en la superficie de las palmas de manos y plantas de los pies, que incluyen los
dedos. El patrón de desarrollo se determina de manera genética.
Durante el periodo fetal temprano, las células de la
cresta neural migran hacia la dermis y de diferencian en melanoblastos; poco después
estos penetran en la epidermis y se diferencian en melanocitos, que se
encuentran en la unión dermoepidermica. En la piel de las palmas de las manos y
de las plantas de los pies se desarrollan muy pocos
melanocitos. De manera principal la formación de
melanina ocurre después del nacimiento, cuando la radiación ultravioleta
estimula el proceso.
Dermis: La dermis deriva del mesodermo subyacente al
ectodermo superficial. Hacia la undécima semana, las células mesenquimatosas,
que se derivan del mesodermo comienzan a producir fibras de tejido conjuntivo
colágenas y elásticas. A medida que se forman los rebordes epidérmicos, la
dermis se proyecta hacia la epidermis en forma superficial y forma papilas
dérmicas. En algunas de ellas se desarrollan asa de capilares y en otra se
forman terminaciones nerviosas sensoriales. El principal patrón vascular de la
dermis se establece hacia el final del primer trimestre.
Glándulas
sebáceas: Se desarrollan a partir de
yemas laterales de los folículos pilosos en desarrollo. Las yemas glandulares
penetran en el tejido conjuntivo circundante y se ramifican para formar los
primordios de varios alveolos y de sus conductos concurrentes. La vérmix
caseosa esta compuesta por la combinación de la secreción oleosa de las glándulas
sebáceas, con células epidérmicas y pelos en degeneración.
La
piel se encuentra formada por dos capas: la epidermis y la dermis, la dermis
corresponde a la lamina propia de las membranas mucosas. Estas dos capas se
adhieren con firmeza entre sí y su grosor puede variar de 0.5 a 4 mm o más en
diferentes partes del cuerpo. Por debajo de la dermis existe una capa de tejido
conectivo laxo que varía de areolar a adiposo, esta capa se le denomina
hipodermis, la cual se fija a la dermis por medio de fibras de tejido conectivo
que van de la una a la otra.
La piel puede clasificarse como gruesa y delgada
dependiendo del grosor de la epidermis y no del total de la piel. La gruesa se
encuentra en la palma de las manos y la planta de los pies, piel menos gruesa
puede observarse en la nuca y los hombros. La piel es delgada en el resto del
cuerpo, excepto en párpados y genitales externos donde es muy delgada.
Epider
mis:
La
epidermis la forman cuatro tipos de células: los queratinocitos, los
melanocitos, las células de Langerhans y las células de Merkel. Predominan los
queratinocitos, las cuales son células que se han diferenciado para producir
queratina, esta forma las capas superficiales e inertes de la piel, las cuales
deben ser reemplazadas continuamente con células que se producen en la capa
basal, convirtiendose en queratina a medida que ascienden, es por eso que la
organización celular de la epidermis refleja las etapas de vida del
queratinocito.
1.
Estrato germinativo o basal: Capa de células
cilíndricas, que poseen invaginaciones de la lamina
basal que anclan el epitelio a la dermis subyacente.
2.
Estrato
espinoso: Formado por células poliedricas irregulares que se aplanan hacia la
superficie. Poseen proyecciones que se unen para formar los puentes
intercelulares. Esta capa contiene los melanocitos, las células de Langerhans y
las de Merkel.
3.
Estrato
granuloso: Células aplanadas que poseen gránulos de queratohialina, que son
expulsados al espacio intercelular y funcionan como barrera impermeable,
especialmente para el agua.
4.
Estrato lucido:
Compacto, posee gránulos de heleidina, cuya función no es bien conocida.
5.
Estrato córneo: Células
claras, muertas, que se aplanan y fusionan, esta capa sufre descamación
constante.
En la piel fina suele faltar el estrato lucido, el
espinoso no es tan extenso, además la queratinización no es tan notable, ni
continua como en la piel gruesa.
Pigmentación: La coloración de la piel depende de tres factores:
·
El caroteno, que
le da un color amarillo natural a la piel, esté se deposita en el estrato
córneo y la grasa de la dermis e hipodermis.
·
La sangre que se
observa a través de la dermis vascular subyacente le da un tinte rojizo.
·
La melanina
presente en cantidad variable explica el color pardo de la piel, se encuentra
en los estratos germinativo y espinoso.
La melanina es producida por células especializadas
de la epidermis, los melanocitos, los cuales se encuentran dispersos entre los
queratinocitos en el estrato germinativo y espinoso, también se encuentran en
los folículos pilosos y en el tejido conectivo de la dermis. La formación de
melanina ocurre dentro de los melanosomas, dichos gránulos contienen
tirosinasa, la cual es sintetizada por los ribosomas y trasportada por el
retículo endoplasmico a la zona de Golgi, donde es empacada junto con los premelanosomas , los cuales se transformaran en melanosomas
maduros, que emigran por las prolongaciones dendriticas del melanocito, hacia
los queratinocitos del estro germinativo y espinoso.

Las diferencias en el color de la piel se deben a
variaciones en la cantidad y tamaño de los melanosomas en los queratinocitos. Influye
además la herencia, las hormonas y el ambiente. La genética determina el tamaño
de la unidad epidermis-melanina y del melanosoma. La MSH estimula la migración
de los melanocitos hacia las prolongaciones dendriticas y su transferencia a
los queratinocitos. La ACTH produce estimulación de la melanogenesis, al igual
que lo hacen los estrógenos. El ambiente depende de la exposición a los rayos
UV, los cuales aumentan la actividad enzimática del melanocito, lo que conduce
a un aumento en la producción y deposito de melanina.
Las células de Langerhans, hacen parte de la
población inmunológica de la piel, ya que poseen antígenos de superficie
comunes a la mayor parte de las células B, linfocitos T y monocitos. Las
células de Merkel tienen una amplia distribución en la epidermis, funcionan
como mecanorreceptores y hacen parte del sistema de captación y
descarboxilación de aminas.
Dermis:
Es
difícil definir los limites exactos de la dermis, ya
que se fusiona con la capa subcutánea. Sin embargo el grosor varia
de 0.5 a 3 mm. La dermis determina el modelo de desarrollo de la epidermis.
Esta formado por tejido conectivo denso de disposición irregular, que se puede
subdividir en capa papilar y reticular.
Capa papilar: Incluye crestas y papilas que sobresalen hacia la
epidermis, algunas de estas crestas poseen terminaciones nerviosas y otra vasos
sanguíneos capilares. Existen además fibras colágenas, reticulares y elásticas.
Capa
reticular: Es el
principal lecho fibroso de la dermis. Consta de fibras colágenas gruesas,
densas y entrelazadas, mezcladas con fibras reticulares y elásticas. Esta capa
forma las líneas de tensión de la piel.
La
sustancia fundamental es una matriz amorfa de colágeno y fibras elásticas.
Otras
células son los fibroblastos, macrófagos, grasa y cromatoforos, que son
similares a los melanosomas.
Existen
también fibras musculares como los piloerectores.
Hipodermis:
No
es parte de la piel, sino que aparece como una extensión profunda de la dermis.
Funciona como anclaje a planos profundos, reserva de grasa y aislante.
Folículos pilosos:
Están
formados por una vaina compuesta por una externa de tejido conectivo derivada
de la dermis y una radicular epitelial derivada de la epidermis. Hacia la
profundidad forma el bulbo piloso, que esta invaginado por tejido conectivo,
rodeado además por la glándula sebácea, formando la unidad pilosebacea.
Glándulas sebáceas:
Se
localizan en la dermis, donde están encapsuladas por tejido conectivo.
Sintetizan lipidos que son llevados hacia el cuello de los folículos pilosos.
La secreción de estas glándulas es fundamentalmente holocrina, perdiendose
células que son restituidas por proliferación de las células basales cercanas a
la pared del conducto.

La
expulsión de la secreción es favorecida por la contracción del piloerector y la
presión intraalveolar de la glándula.
Glándulas sudoriparas:
Son
glándulas tubulares no ramificadas y enrrolladas que se distribuyen por toda la
piel, excepto en el lecho ungueal, los bordes de los labios, el glande del pene
y la membrana del tímpano. La porción secretoria es profunda en la dermis o la
hipodermis, mientras que la porción excretora asciende en un trayecto largo
sinuoso, a través de la epidermis, para desembocar en un poro sudoriparo. Estas
son de secreción merocrina, produciendo unas secreción viscosa o líquida
dependiendo si son glándulas mayores o menores.
BIOSINTESIS
DE LA MELANINA
Tirosina
Tirosina hidroxilasa
Dopa
Tirosina hidroxilasa
![]()
Dopaquinona

![]()
|
CO2 5-s-cisteinil-dopa 5-s-cisteinildopaquinona Quinoleina
intermedio |
Leucodopacromo Dopacromo 5,6-Dihidroiindol Indol
5,6-quinona |


![]()
|
Feomelaninas |
Intermedia Tricromos |
Melanina mixta |
Melanocromo Eumelanina |
FISIOLOGIA CUTÁNEA
La
piel proporciona al organismo una cubierta protectora elástica y fuerte capaz de
autorregenerarse. Tiene además otra importante función: la piel y sus
derivaciones constituyen nuestra principal presentación ante el mundo exterior.

Los
procesos fisiológicos que en ella se producen facilitan diferentes funciones
integrales, como proteger frente a la invasión de microorganismos y cuerpos
extraños, así como frente a pequeños traumatismos físicos. Limita además la
perdida de líquidos del organismo, proporcionando una barrera mecánica.
Contribuye a regular la temperatura mediante radiación, conducción, convección
y evaporación, también proporciona la percepción sensorial mediante las
terminaciones nerviosas libres y los receptores especializados.
Otra
de las funciones es producir vitamina D a partir de los precursores cutáneos,
contribuye a regular la presión sanguínea mediante la constricción de los vasos
sanguíneos cutáneos. Su función en la reparación de las heridas superficiales,
acelerando el proceso normal de renovación celular es de gran importancia. Por
ultimo la excreción de sudor, urea y ácido láctico, por medio del sudor ayuda a
mantener el equilibrio interno del organismo.
Finalmente
la piel es la encargada de dar a conocer al mundo exterior todas nuestras
emociones.
Es
por eso que la piel adquiere gran importancia en la función corporal, y por lo
tanto debe ser evaluada minuciosamente por parte del médico tratante, haciendo
en lo posible diagnostico temprano de las lesiones que puedan afectar este
importante órgano.
Cabe
recalcar que a los largo de la vida existen diferencias que son importantes a
la hora de considerar la patología cutánea.
La
piel de los lactantes y niños tiene un aspecto más suave que la de los adultos,
lo que se debe, en parte, a la relativa ausencia de pelo terminal y, en parte,
al hecho de que la piel no ha estado expuesta tanto tiempo a la acción de los
elementos. Desde el nacimiento o poco tiempo después puede producirse
descamación del estrato córneo, cuya intensidad puede ir desde el suave
desprendimiento de pequeños fragmentos, hasta la exfoliación de grandes laminas de epidermis queratinizada. Las glándulas
sudoríparas comienzan a funcionar a partir del primer mes de vida, mientras que
la secreción de las glándulas apocrinas aún no ha comenzado, razón por la cual
la piel del niño presenta una textura menos oleosa y una perspiración
prácticamente inodora.
En
los adolescentes las glándulas apocrinas aumentan de tamaño durante la
adolescencia y se vuelven activas, originando una sudación axilar cada vez más abundante,
con el consiguiente olor corporal característico. Las glándulas sebáceas,
aumentan la producción de sebo en respuesta a los mayores niveles de
andrógenos, lo que le confiere al piel un aspecto
oleoso. En las gestantes el mayor flujo sanguíneo hacia la piel, especialmente
pies y manos, es el resultado de la vasodilatación periférica y al mayor numero
de capilares. Se produce una aceleración de la sudoración y de la actividad de
las glándulas sebáceas. Ambos procesos ayudan a disipar el exceso de calor
originado por el metabolismo más activo del embarazo. Las lesiones dérmicas que
existían con anterioridad podrían aumentar de tamaño. Las modificaciones
hormonales también provocan aumentos de la pigmentación en la cara, los
pezones, las aréolas, las axilas y la vulva.
En
los ancianos la actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas es menor en
personas de edad avanzada, lo que hace que la piel se reseque y produzca menos
perspiración. La epidermis se vuelve más fina y aplanada, adquiriendo un aspecto
apergaminado a medida que la vascularización de la dermis se reduce. La
permeabilidad de la epidermis aumenta, lo que reduce su eficacia como barrera,
la dermis se hace menos elástica, pierde fibras de colágeno y elásticas, y se
contrae, logrando que la epidermis se pliegue y adquiera un aspecto arrugado.
GENERALIDADES DE LESIONES PREMALIGNAS Y MALIGNAS
La incidencia de cáncer cutáneo esta aumentando de
forma significativa, entre 1986 y 1996 ha existido un aumento de un 4% anual.
En la actualidad el cáncer cutáneo, es el cáncer con una prevalencia mayor en
la raza blanca. Si esta tendencia continúa, un varón blanco de 22 años tiene un
riesgo del 33% de desarrollar un carcinoma basocelular y más de un 9% de
desarrollar un carcinoma epidermoide. El más frecuente de los cánceres cutáneos
es el melanoma, seguido por el carcinoma basocelular, siendo el ultimo el
carcinoma espinocelular, de los cuales la gran mayoría ha tenido una lesión
previa de la cual se origino la neoplasia, y la mayor parte de estos pacientes
tienen consultas previa a los servicios de salud, donde en casos desafortunados
son mal diagnosticados, o en el peor de los casos no reciben el tratamiento
oportuno y adecuado.
Por lo tanto es de suma importancia conocer
los factores que influyen en la carcinogenesis cutánea, las lesiones
precancerosas cutáneas y los cánceres cutáneos.
El
factor más importante que influye en la carcinogenesis cutánea es ciertamente
la radiación ultravioleta y la respuesta cutánea a esta radiación, que viene
graduada por el grado de pigmentación con el que se responde conocidos como los
fototipos de piel que oscilan desde el fototipo I hasta el fototipo VI.
Además de la
radiación ultravioleta y su respuesta existen otros factores en el desarrollo
del cáncer cutáneo como son la radiación ionizante, ciertos productos químicos,
determinadas genodermatosis, infecciones víricas y situaciones de
inmunodepresión.
Radiación
ultravioleta: La mayor parte de los
cánceres cutáneos está en relación con la exposición crónica a la radiación
ultravioleta. El constante aumento en la incidencia de cáncer cutáneo se ha
relacionado con diversos factores que incluyen los cambios en los estilos de
vida, esperanza de vida ya que con la edad aumentan las posibilidades del daño
por UV y se reduce la capacidad de reparar el DNA dañado por la ultravioleta y
la mayor exposición medio ambiental que exigen cierto tipo de actividades, sobre
todo las que necesitan gran cantidad de tiempo al aire libre. Existen
evidencias epidemiológicas que confirman la relación entre la radiación
ultravioleta y el desarrollo de cáncer cutáneo, por ejemplo los pobladores de
las zonas ecuatoriales, tiene mayor incidencia de cambios cutáneos inducidos
por la radiación solar, la cual esta dentro del espectro de la radiación
ultravioleta, con longitud de onda entre 200 y 400 nm, especialmente los UVB
(entre 290 y 320). La radiación UVA es 1600 veces menos carcinogénica, pero es
mucho más abundante. Las formas más frecuentes de cánceres cutáneos se
relacionan con las dosis acumulativas totales de radiación ultravioleta, el melanoma se relaciona con dosis intermitentes intensas. De
tal forma que el carcinoma basocelular y el epidermoide se observan con mayor
frecuencia en áreas expuestas como la cara, espalda, manos y cuello en personas
que están constantemente expuestas al sol como en los agricultores o los
pescadores, mientras que el melanoma se observa especialmente en áreas
expuestas de forma intermitente.
En relación directa con la radiación solar se
encuentran el estado de la capa de ozono puesto que la radiación ultravioleta
que llega a la superficie terrestre ha aumentado en muchas partes del planeta
en los últimos años. El ozono atmosférico, es un filtro muy eficaz para la
ultravioleta B, especialmente de las UVB de alta energía de 290-300 nm. Una
disminución del ozono afectaría especialmente a los UVB de 290 nm, que es entre
1000 y 10.000 veces más eficaz en la realización de daño celular.
La radiación UV que llega a la superficie terrestre
actúa sobre el desarrollo de cáncer cutáneo a 2 niveles, primero causa
mutaciones en el DNA celular y las alteraciones en la reparación de estas
alteraciones genéticas son la que en un último paso dan lugar a un crecimiento
no controlado y a la formación del tumor, además la radiación ultravioleta
tiene marcados efectos en el sistema inmune, produciendo una situación de
inmunodepresión relativa que evita el rechazo del tumor.
En
el modelo de varios estadios del desarrollo tumoral el primer estadio de
iniciación tumoral viene determinado por una única mutación inducida por la
radiación ultravioleta (UV) en un protooncogen, especialmente el p53 y a partir de ahí se produce la expansión
clonal de las células premalignas. La proliferación tumoral se caracteriza por
un aumento en la proliferación celular en la que se produce un papiloma
escamoso benigno o una queratosis actínica.
En ausencia de más exposiciones a UV la lesión puede
regresar. La exposición continuada a UV puede causar mutaciones
adicionales y dar lugar cambios celulares del tipo
aneuploidia, alteraciones cromosómicas y displasia citológica. Este estadio
incluye varios ciclos de selección y puede ser un factor limitante en la
carcinogenesis ya que la mayoría de las mutaciones son deletereas para las
células. La conversión maligna a carcinoma escamoso representa el estadio
final, ocurriendo espontáneamente en el 5% de los papilomas o lesiones
premalignas.
La radiación ultravioleta solar altera la función de
presentación antigénica de las células de Langerhans y causa un influjo de otro
tipo de células inflamatoria, la radiación UV también facilita la producción de
citocinas por parte de los queratinocitos. Estos fenómenos inhiben el
desarrollo de linfocitos Th1 y facilitan el desarrollo de los linfocitos Th2,
dando lugar a la supresión de la inmunidad celular
Otros factores importantes en el desarrollo de cáncer
cutáneo son la radiación ionizante y la carcinogenesis química.
También la genética influye en la aparición de
lesiones dérmicas, tal es el caso del síndrome de cáncer cutáneo hereditarios, del
cual forma parte el Síndrome del carcinoma basocelular nevoide, este es un
síndrome de herencia autosómica dominante que se caracteriza por el desarrollo
de carcinomas basocelulares a edades tempranas, con una edad media de 20
años Los carcinomas basocelulares en
estos pacientes suelen ser de pequeño tamaño afectando especialmente a la cara,
cuello y espalda. Estos pacientes tiene una mayor
sensibilidad a la radiación ionizante, lo que hace que en aquellos casos en que
son tratados mediante radioterapia puedan desencadenarse carcinomas
basocelulares más agresivos.
Otra
patología relacionada con la herencia es
el xeroderma pigmentoso el cual representa un conjunto de síndromes de herencia
autosómica recesiva caracterizados por una marcada sensibilidad a la luz solar
y el desarrollo de carcinomas cutáneos a edad temprana, debido a un defecto en su capacidad de
reparar el DNA dañado por la luz ultravioleta. Se calcula que al menos el 42%
de los pacientes con xeroderma pigmentoso por debajo de los 20 años ha
desarrollado al menos un carcinoma basocelular y un carcinoma epidermoide, con
una edad media de la aparición del primer tumor a los 8 años, lo cual
representa una incidencia de cáncer cutáneo 4800 veces superior a la población
normal.
Por
ultimo el síndrome de melanoma familiar representa un conjunto de síndromes de
herencia poligénica, caracterizados por la presencia de múltiples nevus
atípicos y melanomas cutáneos múltiples. Se calcula que alrededor del 6%
de los melanomas son familiares, estos melanomas suelen desarrollarse a una
edad más temprana.
Inmunosupresión: La inmunosupresión bien como resultado de una
enfermedad sistémica, por medicaciones inmunosupresoras o por infección por HIV
se asocia con un aumento en la incidencia de cáncer cutáneo. Estos pacientes
están sujetos a un riesgo elevado de desarrollar cáncer cutáneo así como en
otras localizaciones. La frecuencia de cáncer cutáneo es entre 4 y 20 veces
superior a la de la población normal y además estos pacientes, los tumores
suelen aparecer entre 3 y 7 años tras el inicio de la inmunosupresión y por lo
general desarrollan los cánceres a edades más tempranas.
Papilomavirus humano: La asociación
entre la infección por papilomavirus humano y el desarrollo de cáncer cutáneo
se ha demostrado con varios serotipos. En los pacientes con epidermodisplasia
verruciforme, las lesiones neoplásicas se desarrollan en verrugas de larga
duración que contienen el HPV-5.
Edad: La incidencia de lesiones malignas y premalignas de
piel aumentan exponencialmente con la edad, si bien la incidencia depende mucho
de las diferencias regionales, la frecuencia de aumento con la edad es
independiente a otros factores ambientales. El envejecimiento da más oportunidades
para la iniciación de la formación y promoción tumoral, también influyen en la
respuesta inmune a los tumores.
Lesiones
cutáneas preexistentes: Las
cicatrices, ulceras y quemaduras aumentan la incidencia de Ca basocelular y
espinocelular en una proporción de 3:1 y 7:1 respectivamente. Los tumores
originados sobre estas lesiones frecuentemente tardan en ser
diagnosticados y tienen un comportamiento agresivo.
El
nevus sebáceo actúa como un factor predisponente para el desarrollo en especial
del carcinoma basocelular. Entre el 30-50% de los casos de nevus sebáceo va a
desarrollar un basocelular tras la pubertad.
Lesiones precancerosas epiteliales: Describe aquellas lesiones que tienen características
clínicas y patológicas de neoplasias sin serlo y que muestran tendencia a
desarrollar neoplasias verdaderas. Son estas las que con más frecuencia
desencadenan el desarrollo de cáncer cutáneo, y junto a los demás factores de
riesgo y la intervención temprana, hacen de estas patologías potencialmente
prevenibles, o candidatas al tratamiento temprano y un excelente pronostico.
LESIONES PREMALIGNAS
QUERATOSIS ACTINICA
La prevalencia de cancer de piel en el mundo es alarmante. Preston and Stern reportan que en Estados unidos un tercio de todos los cánceres son no melanoma Básicamente, lo que se busca es el ideal de prevención, reconociendo precozmente lesiones como la queratosis actínica, que con tratamiento precoz disminuirán enormemente la incidencia de cáncer cutáneo.
Esto es aún más cierto, ya que hasta el
60% de la población mayor de 40 años
tiene al menos una lesión de queratosis actínica .
DEFINICIÓN
Es un defecto localizado de los
queratinocitos, en la cual hay una proliferación anormal, y formación
defectuosa del estrato córneo y una variable displasia de la epidermis
inferior.
ETIOLOGÍA Y PATOGENESIS:
La exposición prolongada a la luz
ultravioleta solar del rango que produce una quemadura solar (290-320nm,UVB) es el factor más importante en la génesis de esta
lesión.


CUADRO CLINICO E HISTOLOGICO
Las
lesiones, generalmente son múltiples, aparecen especialmente en el rostro,
caras laterales del cuello, pabellón auricular, dorso de antebrazos o manos, y
en cuero cabelludo en personas con alopecia. Son tumoraciones, placas o papulas
de color café claro a oscuro , gris o negro, no muy bien delimitadas, su tamaño
varía entre 5 mm y 1 a3 cm, los pacientes se quejan dede sensación de ardor y
tensión a su nivel, en ocasiones, ellos mismos terminan por excoriar la lesión,
observándose ocasionalmente lesiones exudativas y congestivas con
telangiectásias.
A la palpación se puede percibir una
sensación de aspereza y rugosidad ( papel de lija). A
veces es imposible diferenciar clínicamente del carcinoma escamocelular
invasivo, por lo cual es necesario la evaluación histológica de la lesión. Se
observa un crecimiento circunscrito con cambios celulares atípicos de los
queratinocitos, asociados con cambios en el proceso de queratinización. El
núcleo de los queratinocitos, muestra un crecimiento pleomórfico y alargado. El
citoplasma es eosinófilo, aumento de la actividad mitótica, y muchos
queratinocitos aparecen vacuolados.
Podemos observar signos de cornificación
anormal, como la presencia de paraqueratosis, que puede ser vista en la
superficie del epitelio atípico, también hiperqueratosis, con fenómenos de
disqueratosis. En la zona suprabasal estas células pueden perder sus puentes
intercelulares (acantolisis). En el corion hay diversos grados de degeneración
actínica del tejido conectivo y fenómenos inflamatorios crónicos con capilares
dilatados. En etapas tempranas, se pueden perder los contornos netos de la
union dermoepidérmica, dando la impresión de ruptura de la membrana basal. En
un momento determinado la proliferación rompe la basal convirtiendose en un carcinoma
epidermoide invasor.



La
frecuencia de invasión de la queratosis actínica depende de muchos factores,
como el estado inmunológico del paciente y del grado de dño producido por la
lesión en la piel. Muchos autores consideran, que el tiempo de evolución de la
lesión, tiene mucho que ver con el potencial de invasión a la dermis.
Es más discordante la cifra de progresión
al carcinoma escamocelular entre los autores, ya que varía de porcentajes de
malignización por del 12 al 13%, del 0.24%, del 10.2%, 25%, observemos pues
tales discrepancias.
Dodson et al [22] calcula que
un paciente con 7.7 lesiones en un periodo de 10 años, se puede malignizar
hasta en un 10.2%.
Tenemos que tratar al paciente de una
manera integral, no solo mirar la enfermedad en si. El apoyo psicológico es de
mucha importancia en el éxito del tratamiento medico o quirúrgico.
Muchas de las lesiones no progresaran a
un carcinoma espinocelular o eventualmente un basocelular, pero el riesgo
potencial hace que se deba recomendar una extirpación conservadora, realizar un
adecuado seguimiento y dar recomendaciones de la protección de lo dañinos rayos
ultravioleta.
La terapia es destructiva;
electrofulguración, curetaje o congelación con nitrógeno líquido, este ultimo
el mas usado en el momento, además ofrece una curabilidad muy alta con mínima
cicatrización. La dermoabrasión convencional ofrece un muy buen pronóstico, al
igual que otras medidas en manos expertas como el “peeling” químico, o el
criopeeling.
La tetrinoína tópica, en ocasiones la
isotretinoína oral pueden producir mejorías.
El antimitótico 5-fluorouracilo es un medicamento aprobado, pero por la
gran irritación que produce debe ser manejado por el dermatólogo, otra
sustancia muy similar a la anterior el masoprocol, auque produce menos
irritación. Estas lesiones no curan pero si facilita su vigilancia posterior.
QUERATOSIS ARSENICAL
El elemento químico Arsénico (As), se
encuentra presente en la naturaleza y su referencia dentro de la literatura,
las leyendas y su empleo dentro de la medicina data de tiempos remotos. Es
utilizado en pesticidas y como componente de conservadores de maderas, al par
de ser responsable de provocar cáncer de piel, pulmonar y de otras
enfermedades.
La contaminación del aire y loa presencia
de residuos peligrosos es causa del aumento del arsénico en el ambiente. El As
es una sustancia metaliforme presente en el polvo de la fundición del cobre. Su
toxicidad varía de acuerdo su composición, así el arsénico inorgánico es más
tóxico que el orgánico.
La mayoría de las exposiciones humanas se
deben: 1) alimentos (70%), ello debido a los residuos de pesticidas
antibióticos suministrados a los animales, 2) aire (1%), es una forma
inorgánica, en pequeñas cantidades pero dañina al fin. Los fumadores tienen un
riesgo extra, y 3) agua (29%), se ha demostrado que el arsénico se incorpora a
las aguas subterráneas.
Lamentablemente poco se puede hacer para
evitar la exposición al arsénico producto de la adicción al tabaco (tabaquismo
pasivo). Los niños constituyen una población en riesgo porque consumen
cantidades de agua que representan mucho en su peso corporal y juegan con la
tierra donde muchas veces se presenta el As.
Cuando nos referimos a las
dermatosis de causa química, debemos recordar que son originadas por
innumerables sustancias que toman contacto o son ingeridas por los seres
humanos, no obstante la disposición orgánica de cada uno, es un dato a
considerar. La manera de actuar en cuanto al vía del tóxico puede ser de origen
externo o interno.
En cuanto a las de origen externo debemos
tener en cuenta los siguientes: 1) ácidos y álcalis fuerte.
2) aceite determinante de lesiones pustulosas. 3) alquitrán de hulla. 4)
iperita (sulfuro de etilo diclorado y otros gases de guerra). 5) producto
vegetales (aceites y resinas del quebracho y del molle) y 6) productos
animales.
El tratamiento siempre debe ser
específico, mediante las vacunas hiposensibilizantes, además de
los sintomático.
Las de origen interno se conocen como
toxidermias salvo que el agente sea un fármaco donde recibirá el nombre de
farmacodermias. En cuanto a las de origen interno debemos tener en cuenta los
siguientes: 1) arsénico. 2) bismuto. 3) analgésicos, sedantes y laxantes. 4)
compuestos halogenados (yodo).
5) sales de plata y oro, y 6)
administración de derivados sulfamídicos.
La presencia de arsenicales con tres y
cinco valencias suministrados por vía oral o parenteral pueden llegar a
provocar intoxicaciones calificadas de agudas (su descripción pertenece a la
toxicología); subagudas (se presenta por dosis excesiva o intolerancia en caso
de tratamiento con sales orgánicas); o crónicas (de origen profesional,
medicamentoso, industrial o ambiental).
Para el caso de intoxicación aguda la
hipersensibilidad es la manifestación de la enfermedad originada poco tiempo
después del suministro de arsénico. Esta forma aguda apariencia en pacientes
tratados con ésta droga para combatir el cuadro sifilítico. Las secuelas son
polineuritis dístales y simétricas y arreflexia aquiliana. El tratamiento de
esta forma aguda se realiza con BAL (british anti lewisite), un ditiol 2,3
dimercaptopropanol en solución con benzoato de bencilo y aceite de maní (BAL 10
g; BB, 20g, y aceite de maní 70g). El BAL se combina con el As fracturando la
unión de éste con los grupos SH y libera así a la célula del tóxico
eliminándose con él.
El Arsenicismo crónico es la consecuencia
de la ingesta de As, en pequeñas cantidades y por períodos de tiempo
generalmente superiores a los 10 años donde aparecen lesiones cutáneas y
viscerales. La melanosis arsenical se localiza en el tronco describiendo una
leucomelanodermia (huevo de tero) las lesiones se hacen ver en el cuello,
tórax, estomago, en el dorso. También aparecen placas leucoplasiformes.
Una de la notas más
distintivas es la queratodermia arsenical, no obstante pueden originarse
queratosis en otros campos del tegumento. Así se puede observar una
queratodermia difusa, puntiforme o estriada en la superficie de las palmas de
las manos y plantas de los píes. La forma histológica más común es el
epitelioma disqueratósico, del tipo Bowen o el espino celular. Las uñas
presentan estrías longitudinales blanquecinas donde se asienta el As. Se
considera patológico cuando el superior al 0,01mg %.
La enfermedad puede ser de origen
medicamentoso o endémica y regional al consumirse aguas arsenicales con
contaminantes por encima de 0.02 mg %. Ello se diagnosticó en psoriásicos que
por años, recibieron licor Fowler para el tratamiento de dermatosis.
.
El diagnostico positivo se hace con la
dosificación de As en las uñas y en el pelo. Así es posible comprobar el
envenenamiento aún después de la muerte. No existe tratamiento curativo
pudiéndose extirpar las neoplasias que aparezcan.
El tratamiento de las dermatosis de
origen interno comprenden: 1) supresión del agente caudal. 2)medicación
desintoxicante. 3) BAL en casos de metales pesados. 4) corticosteriodes y 5)
localmente.
El tratamiento de la queratosis es la
resección quirúrgica o la amputación en los casos extremos. La radioterapia
esta indicada para controlar las metástasis en caso de que se presenten.
.
QUEILITIS
ACTINICA
DEFINICIÓN:
La queilitis actínica es una lesión aguda o crónica
provocada por la exposición exagerada a los rayos ultravioleta del sol.
ETIOLOGÍA:
La forma crónica se produce más sobre la semimucosa del
labio inferior en individuos de piel blanca, por lo
general personas que trabajan al sol,la dañina luz ultavioleta (UVB) sobre todo
en personas ancianas puede afectar toda la semimucosa .
CUADRO CLINICO:

Sequedad, aspereza, descamación, irritación y da
lesiones muy diversas como son: escamas, fisuras, erosiones, ulceraciones, casi
siempre dolorosas y con tendencia al fácil sangrado, pérdida de la elasticidad
normal del bermellon Posteriomente se cubren de costras hemáticas y/o
melicéricas que si se intentan desprender ocasionan dolor y sangran muy
fácilmente. Con el tiempo se va produciendo un epitelio cicatrizal poco
vascularizado y atrófico, que predispone al carcinoma escamocelular.
TRATAMIENTO:
Una vez obtenida la comprobación histológica del
diagnóstico, la queilitis actínica se debe tratar, pues se asocia con el
carcinoma escamocelular. Para tal fin, puede emplearse el laser de carbono; el
5-fluorouracilo, aunque produce dolor y se asocia con recurrencias frecuentes;
o la cirugía.
RADIODERMATITIS
CRÓNICA
DEFINICIÓN:
Cuadro poiquilodérmico secundario a las radiaciones
ionizantes, son cambios definitivos en la piel y tejido celular subcutáneo
por radiaciones de diferentes características que produce daños vasculares, coagulación por
necrosis, infección y daños celulares permanentes.
ETIOPATOGENIA:
Es el resultado de radiación breve o prolongada,
intensa o repetida, terapéutica para afecciones benignas o malignas, o accidentales,
como ocurre muchas veces en profesionales que laboraron sin la protección
adecuada.
Dosis total de 6000rad, aplicada en fracciones de
300-1000rad diariamente con intervalos semanales, provoca un intenso eritema a
lo que denominamos radiodermatitis aguda, reacción que pueden potencializar
algunos antimitóticos, el efecto crónico aparece mucho tiempo después, años mas
tarde se considera que dosis umbral acumulativa para radiodermatitis crónica es
de 1000 rad con la terapia de rayos roetngen.Factores que aumentan el riesgo de
cáncer cutáneo corresponde a áreas de mayor exposición a la luz ultravioleta,
personas con menor cantidad de melanina y lesiones localizadas en el
rostro. Esta enfermedad se asocia con degeneración
maligna hasta en un 30% d los casos.
CUADRO CLINICO:
La piel se torna lisa, atrófica, brillante, sequedad,
falta de sudoración, fibrosis, telangiectasias, caída del pelo, superficie
áspera, costras, placas rojas o amarillas, induración en algunas zonas. Areas
circunscritas de hiperqueratosis que se tornan verrugosas. Las uñas pueden caer
o sufrir transtornos tróficos. Las lesiones
de la cara pueden fijar los rasgos. En la fase aguda el cuadro simula
una quemadura térmica.
En aquellos casos de sobredosis se presenta un cuadro
mucho más severo, en cualquier sector pueden aparecer escaras o ulceraciones
crónicas, difíciles de manejar.
PATOLOGÍA:
Despegamiento dermoepidérmico, se resuelve dejando
una epidermis adelgazada, trastornos de los anexos, fibrohialinosisde la demis
y capilares muy dilatados.
TRATAMIENTO:
Puede ser preventivo y paliativo, pero en si esta muy
lejos de encontrarse estandarizado, por la poca investigación al respecto. El
tratamientp incluye el empleo de productos emolientes y antiinflamatorios en la
fase aguda. Se utiliza una una mezcla de preparados hidrofóbicos (ácido
esteárico) y una sustancia hidrofílica (propilen glicerol, glicerol y alcoholes
poliinsaturados) en emulsión se a utilizado en la forma aguda con excelentes
resultados. La pentoxifilina y la vitamina E pudieran tener algún papel en la
reconstrucción de la eudermia. El tratamiento quirúrgico de la hiperqueratosis
y el desbridamiento enzimático son otras medidas, en casos severos se utiliza resección y el cubrimiento con injertos libres o
colgajos y, en algunos casos la amputación.
CUERNO CUTANEO
ETIOLOGÍA
El
origen del cuerno cutáneo puede ser una
verruga viral hiperqueratósica, un papiloma cornificado, un nevus
hiperqueratósico, una queratosis seborreica queratósica y, finalmente, una queratosis actínica hipertrófica. Esta última es la causa de los cuernos
cutáneos verdaderos. No obstante, los
cuernos cutáneos han sido reportados en asociación con diversos tipos de
patología tumoral premaligna, maligna o benigna.
Se manifiesta como
una hiperqueratosis densa compacta, que forma un verdadero cuerno o cacho. Habitualmente ubicado en la cara, área malar
o frente y en el dorso de las manos en personas de edad, alcanza diversos tamaños,
desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros.
El cuerno cutáneo
ha sido reportado en diversas áreas anatómicas incluyendo el glande, y también
asociado con variadas patologías como leishmaniasis, adenoma sevaceo, molusco
contagioso y VIH, enfermedad de Paget y carcinoma epidermoide asociado con HPV
16.
Algunas de las
lesiones de largo tiempo de evolución se hacen eritematosas en sus bordes y se
infiltran, fijándose a los planos
profundos; esta es una señal de la posible existencia de una
transformación maligna, especialmente aquellas originadas en una queratosis
actínica. Sin embargo, por lo general,
los carcinomas epidermoides originados en estas lesiones tienen un
comportamiento bastante benigno, debido a su gran diferenciación y su pronóstico
es muy bueno luego de una amplia extirpación quirúrgica.
En un estudio
retrospectivo de 643 cuernos cutáneos, el 38.9% se derivaron de lesiones epidérmicas premalignas o malignas, y el
61.1% de lesiones benignas. Las cuatro
características más importantes de esta serie de pacientes fueron: 1) La edad de los
enfermos fue 8.9 años mayor en el grupo de lesiones malignas o premalignas; 2)
las lesiones originadas en patología premaligna predominaron en el sexo
masculino; 3) el 70% de las lesiones
premalignas se encontraban en la nariz, orejas, dorso de manos, antebrazos y
cara; 4) las lesiones cuya base era mayor que su altura tenían mayor
posibilidad de tener patología premaligna en su base.
Varía de acuerdo
con los hallazgos histopatológicos de la lesión subyacente; es clásico el gran
aspecto hiperqueratósico con queratina compacta y densa en la parte superior de
la epidermis.

![]() |
La asociación
entre los nevos nevocelulares y el melanoma maligno se conoció hace más de 160 años,
aunque hasta 1978 no se describió con detalle el verdadero precursor del
melanoma maligno. En 1978, Clarck y
colaboradores detallaron las
características de las lesiones que denominaron lunares “BK” (un nombre
derivado de las iniciales de los apellidos de las dos primeras familias
estudiadas).
Clínicamente los
lunares BK –o, como se denominan frecuentemente, nevos displásicos- son mayores que la mayoría de los nevos
adquiridos (con frecuencia más de 5mm de diámetro) y pueden aparecer por centenares
en la superficie del cuerpo. Se trata de
málucas planas o placas ligeramente elevadas con una superficie “de
guijarros”. Habitualmente tienen
variabilidad en la pigmentación (policromía) y los bordes son de contorno
irregular. A diferencia de los lunares
ordinarios, los nevos displásicos tienen tendencia a aparecer tanto en zonas
expuestas al sol como en zonas no expuestas.
En familias propensas a desarrollar melanoma maligno (el síndrome del
melanoma hereditario) se han documentado nevos displásicos en muchos
miembros. En estos casos, los análisis
genéticos han demostrado que se trata de un rasgo heredado de forma autosómica
dominante, posiblemente implicando a un gen de susceptibilidad que se localiza
en el brazo corto del cromosoma 1, cerca del locus del Rh. Los nevos displásicos pueden presentarse
también como lesiones aisladas no asociadas al síndrome de melanoma
hereditario, en cuyo caso el riesgo de transformación maligna parece ser bajo. Realmente se han documentado, clínica e
histológicamente, transiciones de estas lesiones a melanoma precoz en un
período tan breve como varias semanas.
Sin embargo, la mayoría de los nevos displásicos son lesiones
clínicamente estables.
Varios tipos de
pruebas apoyan el concepto de que algunos nevos displásicos son precursores del
melanoma maligno. En un estudio, se
encontró que en un elevado número de
familias propensas al desarrollo de melanoma, más del 5% de los miembros de las
familias desarrollaron melanoma en un período de seguimiento de 8 años, y que sólo aparecieron nuevos melanomas en
personas con nevos displásicos. A partir
de esta base de datos, se concluyó que la probabilidad actuarial de que las
personas con el síndrome de los nevos displásicos desarrollen melanoma es del ¡59% a la edad de 59 año.
Los nevos
displásicos también muestran expresión de algunos antígenos de la superficie
celular anormales, alteraciones en el cariotipo y vulnerabilidad en vitro a los
efectos mutágenos de la luz ultravioleta.
Clarck y sus
colaboradores han propuesto varios pasos por los que los nevos benignos pueden
experimentar una diferenciación aberrante para volverse displásicos y
finalmente tumores malignos metastatizantes.
Pueden encontrarse paralelismos en neoplasias que afectan a otros
sistemas orgánicos, y por tanto algunos consideran los nevos displásicos como
un modelo general de progresión tumoral.
|
CLASIFICACION DE
NEVUS DISPLASICOS |
||||
|
Tipo de nevo |
Melanoma en
familia |
Nevo D. En dos o
más familias |
Riesgo de
melanoma |
No. de afectados Pobl. Gral |
|
A “Esporádico” * B Familiar C Esporádico + Melanoma D-1 Familiar + Malanoma D-2 |
No No Si Un pariente Dos o más |
No Sí No Sí Si |
Muy bajo Bajo Alto Muy alto Muy alto |
Numerosos Numerosos Pocos Escasos Escasos |
|
* BK – Mole de
Clark (se asocia con HLA-1 A-9 y BW-22) |
||||
|
MANEJO DEL NEVO
DISPLASICO |
||||
|
Riesgo |
Dificultad de
seguimiento |
Definición |
Manejo de fotos |
Seguimiento |
|
Bajo Alto Bajo o alto |
Fácil Fácil o difícil Difícil |
No hay melanoma fam. o personal. Pocas lesiones y
atipias Historia
melanoma personal/fam. Muchas lesiones
marcada atipia |
Panorámica Panorámica lat. Acercamiento Panorám. Lateral
Acercamientos |
C/12 meses/5 años Auto-examen C/12 mes/por
vida cada que cambien los nevos.
Auto-examen C/12 meses/por
vida más si cambian nevos. Auto-examen
|
Los nevos pilosos gitantes
o nevos en traje de baño o nevos pilosos congénitos (y que pese a su nombre
pueden no ser pilosos) representan un grupo especial de lesiones melanocíticas
que generalmente cubren grandes áreas de la superficie corporal. Dos características los distinguen de otras
lesiones pigmentadas: su gran tamaño y su ocasional asociación a melanocitosis
de las leptomeninges.
Los nevos pilosos
gigantes asumen una significación especial debido a su predisposición a la
transformación maligna.
Estos nevos
pilosos gigantes pueden abarcar zonas como el dorso de la mano, el hombro, las
nalgas, todo el brazo o todo el tronco.
Estas lesiones se llaman descriptivamente nevos en “mangas de abrigo”
“cupo”, “nido”, o “pantalón de baño”.
El color de estas
lesiones va del marrón al negro. La
intensidad del tono aumenta aparentemente durante la infancia a la adolescencia
y luego tiende a atenuarse. Las lesiones
pueden ser bastante elevadas, y frecuentemente muestran pequeñas proyecciones
papilomatosas que cubren toda su superficie.
Los pelos que
caracterizan a muchos nevos gigantes, se hacen más gruesos, más oscuros, y más
numerosos al final de la infancia.
Aparecen nódulos y excrecencias verrugosas. Los nevos pilosos gigantes, particularmente
los del cuello y cuero cabelludo pueden asociarse a desórdenes neurológicos como epilepsia u otros signos de
anormalidades neurológicas focales. El
melanoma maligno es de una frecuencia significativa en los nevos pilosos
gigantes; y el melanoma que se forma en un nevo piloso gigante puede aparecer
durante la niñez y en épocas posteriores.
Los cortes
muestran numerosos melanocitos dispuestos en dos formas histológicas
principales. En una de ellas los melanocitos
tienen las características de los que se ven en típicos nevos compuestos e
intradérmicos en la otra la histología es la de nevos dérmicos que poseen
numerosas estructuras de tipo neural.
En los casos de
nevos pilosos gigantes con participación leptomeníngea, el examen microscópico
de las leptomeninges hiperpigmentadas y encéfalo adyacente muestra
melanocitosis leptomeningea y melanocitos que forman manguitos alrededor de los
vasos que penetran en la sustancia encefálica.

El buen
tratamiento de los nevos pilosos gigantes exige la escisión total seguida por
la colocación de injertos de piel de espesor dividido en el asiento
operativo. Si el nevo es demasiado
grande para un solo procedimiento múltiples operaciones en secuencia pueden ser
necesarias y a menudo tienen mucho éxito.
Es un hematoma,
nevos congénito, organoide que cuando está maduro contiene gran número de
folículos pilosos abortivo y glándulas sebáceas.
Se asocia con el
frecuente desarrollo tardío de carcinomas basocelulares y otros tumores
anexiales.
Es una lesión
usualmente congénita pero no hereditaria.
El origen de esta displasia es desconocido.
Se presenta como áreas
alopécicas o verrugosas especialmente en el cuero cabelludo, en las regiones
temporal y frontal, pero también pueden observarse en la zona periauricular y
párpados. No es una lesión muy frecuente
pero las posibilidades de su transformación en lesiones cancerosas hacen
necesario tenerla en cuenta e identificarla.
Usualmente es
irregular, redondeado o lineal, y los tamaños oscilan entre uno y varios
centímetros.
En sus primeras
etapas posee poco relieve y la superficie es lisa, tornándose francamente
verrugosa con los años, llegando a ser multimicronodular.
El 70% se localiza
en el cuero cabelludo y un 25% en la cara.
Cuando el paciente llega a la edad mediana, una proporción apreciable de
estos nevos organoides desarrolla focos de epiteliomas basocelulares,
queratoacantomas, hamartomas apocrinos o ecrinos de diverso tipo y raramente un
carcinoma espinocelular. No se sabe qué
induce las diversas etapas de los nevos sebáceos, pero probablemente existe un
estímulo asidrogénico ya que la lesión muestra su máximo crecimiento en la
pubertad.
En un principio
sólo se observa una discreta acantosis con papilomatosis, folículos pilosos
atróficos sin tallo piloso, cuyos infundíbulos aparecen llenos de un material
queratínico laminar. Anexa a sus
paredes, se observan glándulas sebáceas hipertróficas, que con el correr de los
años aumentan considerablemente de volumen al igual que el epitelio, el cual se
torna verrugoso. Acompañan a estos
elementos glándulas y conductos apocrinos dilatados.
Entre un 15-20% de
estas lesiones originan un CA basocelular, aún en edades tan tempranas como los
15 ó 20 años. También se han reportado
casos de CA epidemoide. El diagnóstico
diferencial del nevo sebáceo se hace con: nevus verrugoso simple, los nevus
epidérmicos papilomatosos, las verrugas virales en placas y el nevocelular
intradérmico.
La extirpación
quirúrgica es el único tratamiento efectivo, el estudio histopatológico de la
pieza quirúrgica es imperativo; debe hacerse anotar que una extirpación
incompleta o la electrofulguración puede dejar remanentes de la lesión que en
el futuro tendría transformación maligna.

NEVO DE JADASSOHN EN REGION PREAURICULAR
QUERATOACANTOMA
El Queratoacantoma también llamado molusco sebáceo, úlcera crateriforme e la
cara o carcinoma escamoso múltiple de
curación espontánea es un tumor benigno
de crecimiento muy rápido,
localmente destructivo, con aspecto clínico de neoplasia maligna (generalmente un cáncer
escamocelular, caracterizado por su forma nodular y presencia de un tapón
corneo central.
El Queratoacantoma se caracteriza por presentar una hiperplasia
seudoepiteliomatosa, que algunos han atribuido a un origen viral, ya que muchos
autores han encontrado en las lesiones presencia de partículas virales que
corresponden a papilomavirus. No
obstante, evidencia reciente sugiere que los métodos diagnósticos actuales
no son suficientemente específicos para
confirmar esta etiología. Probablemente se
origina en las estructuras del folículo piloso.
En cuanto a su regresión espontanea, actualmente se
tiene evidencia de que es mediada inmunológiacamente por linfocitos activados
TCD4+; las moléculas de adhesión juegan
un papel importante en la respuesta inmune, hallazgos que no comparte con el
cancer espinocelular, tumor con el cual puede confundirse.
Esta lesión se ha relacionado con otros tipos de
etiologías como son; la exposición solar,
la inmunosupresión, el trauma , la
radiodermitis y la herencia.
Esta proliferación benigna habitualmente aparece en
zonas expuestas a la luz del sol, en especial cara, cuello, orejas y las
regiones subungueales de las
extremidades superiores; en personas de edad madura o avanzada, siendo más
común en hombres que en mujeres en relación de 3:1.
El 98% de estas lesiones se caracterizan por un
crecimiento muy rápido en 2 a 4 meses, a partir de una pápula puntiforme e
inflamatoria que aumenta de tamaño hasta formar un nódulo firme y esférico, no
adherido de bordes color piel o rosado, sin línea de demarcación clara, con
telangiectasias que se umbilica en el centro, llenándose de queratina; los
nódulos así formados frecuentemente de 1 a 3 cms. presentan un tapón corneo
central que lo hacen casi inconfundible con
otros tumores. Aunque durante su
evolución natural regresa espontáneamente en unos meses (generalmente en 2 a 8
semanas aunque puede durar hasta 8 meses), debe extirparse preferiblemente en
su totalidad, para su diagnóstico histológico.

El diagnóstico diferencial debe hacerse con el
carcinoma epidermoide bien diferenciado por su marcada semejanza clínica e
histológica.
Si bien es cierto que la forma única y cupuliforme es
la más común, se han descrito varios tipos morfológicos y evolutivos que
comprenden el 2% restante, tales como los queratoacantomas autocicatrizantes
múltiples de Ferguson-Smith, el queratoacantoma gigante, el llamado
queratoacantoma marginatum centrífugum de crecimiento excéntrico y los
queratoacantomas confluentes o agregados, algunas de ellos muy agresivas y
mutilantes, que inclusive no ceden a la terapia común. También se han reportado
estas lesiones en ubicación subungueal, las cuales son de difícil diagnóstico, pues semejan una paroniquia crónica y su diagnóstico a veces es demorado si no se
sospecha su crecimiento rápido.
Radiológicamente forman una imagen lítica en forma de copa en la falange
distal.
El queratoacantoma eruptivo generalizado de Grzbowski es una variante
rara, con cientos o miles de pápulas
foliculares que histológicamente son típicas de las formas
habituales. Responde pobremente a los
retinoides orales.
El queratoacantoma se ha relacionado con cáncer
cutáneo, excluyendo el melanoma, hasta en un 21% y su agresividad tiene
relación con el sitio, el tipo clínico y las condiciones del paciente

Aunque el tumor tiene características bien definidas,
es necesario que el patólogo disponga de los datos clínicos básicos como son; edad, tiempo de evolución,
localización y sintomatología. Si
la biopsia se realiza dentro de los dos primeros meses de aparición, se pueden
encontrar mitosis a veces importantes aunque típicas y moderada
queratinización, las crestas interpapilares crecen con un frente de invasión
hacia la dermis, rodeadas de un denso infiltrado inflamatorio mixto linfoplasmocitario,
ocasionalmente con numerosos
polinucleares, el epitelio normal en la periferia, se eleva en pendiente suave, aplanándose y dándole a la tumoración una
forma redondeada. Aunque la lesión tiene
un crecimiento acelerado, se observa una tumoración bien diferenciada, queratinizante.
En las crestas interpapilares sus células basales no
muestran atipia alguna, hallazgo propio
de la lesión maligna, especialmente en
las formas indiferenciadas.
En etapas más avanzadas, las características son más
típicas: queratinización de las crestas que comprometen también la basal y
aspecto de pseudo-invasión por sectores con infiltrado similar; formándose a
veces una reacción giganto-celular de tipo cuerpo extraño.
Se han probado múltiples
tratamiento básicos como
electrofulguración y curetaje, infiltraciones intralesionales de triamcinolona y la criocirugía. Sin embargo, lo más aconsejable es practicar la extracción completa del tumor,
para poder contar con un estudio histopatológico adecuado y porque es un
procedimiento curativo.
En algunos casos seleccionados; en especial aquellos de gran tamaño y difícil
acceso quirúrgico, está indicada la extirpación mediante la cirugía
micrográfica (técnica de Mohs), la cual ha sido una excelente terapia,
particularmente por ser un método conservador pero de gran eficacia.
En las formas refractaria se
ha utilizado el metrotexate intralesional
con éxito, igualmente el 5-fluorouracilo
en las formas múltiples y en los pacientes trasplantados.
Con la isotretinoina oral se logró la resolución
total en una lesión recidivante en un
paciente de 45 años que presentaba una lesión grande en el rostro, evitándose
una ablación múltiple. El Etretinato
también ha sido utilizado exitosamente pero su uso debe limitarse las lesiones múltiples, cuyo manejo
quirúrgico es delicado, o en sitios de difícil acceso para llevar a cabo los
tratamientos destructivos de la lesión.
El Interferón alfa 2b ha sido útil en algunos
queratoacantomas gigantes. La radioterapia superficial ha sido la solución
final para pacientes con lesiones grandes y de difícil acceso quirúrgico.
El queratoacantoma subungueal debe de ser tratado con
la remoción quirúrgica total de la neoplasia y su seguimiento debe continuarse
por lo menos durante dos años.
Es importante tener en cuenta que en términos
generales cualquier lesión que no demuestre involución entre el 60% y el 70% en
dos semanas se debe resecar por la destrucción local que puede originar y para descartar la presencia de un
tumor maligno local asociado.
LEUCOPLASIA
Es un neolatinismo a partir de palabrea griegas que significa una placa o aplanamiento blanco. Este término clínico acuñado a fines del
siglo pasado se refiere a unas lesiones
blancas de una mucosa o semimucosa.
Como quiera que algunas de estas lesiones blancas desarrollan finalmente un carcinoma epidermoide invasor; el
término de leucoplasia clínica se ha tomado como un signo de muy probable
transformación maligna. Como se ve el
diagnóstico de toda leucoplasia debe ser sustentado siempre por medios
patológicos, para evitar la ambigüedad.
La palabra leucoplasia será utilizada para referirse
a una hipertrofia focal displásica de la mucosa que clínicamente consiste en
una placa de color de la leche.
La Organización Mundial de la Salud ha definido en
una forma sencilla este cuadro
estrictamente clínico para algunos y conceptualmente confuso para muchos
médicos como ; “Una placa blanca que no puede ser
removida fácilmente o ser reconocida
como otra entidad patológica clínica”.
Es el resultado de una irritación crónica y posee la
tendencia a convertirse en un carcinoma espinocelular. Como en cierta forma es un diagnóstico de
exclusión, los factores etiológicos son muy variados, siendo los más comunes el
trauma físico crónico, el empleo de tabaco y alcohol y las infecciones,
especialmente la candidiasis, se asocia
con esta entidad también la glositis atrófica,
la sífilis, el liquen escleroso y atrófico (hasta en un 20%) y la
involución atrófica de la vagina. Puede originar una lesión maligna hasta en un
5% especialmente la leucoplasia con
parches blancos o grises y las asociadas a candidiasis.
Generalmente aparece en personas mayores de 40 años,
pero a veces en más jóvenes. Las
lesiones orales son más comunes en los hombres que en las mujeres y se ubican
en labios, lengua, región gingival, mucosa yuga ly paladar. La irritación local, por factores tales como
el excesivo fumar, o mordisquear el labio, la lengua o la mucosa yugal, dientes
ásperos o dentaduras mal fijadas y una higiene dental deficiente, producen la
mayor parte de los casos de leuplasia oral.
Las lesiones pueden aparecer también en los genitales
masculinos y femeninos, en los primeros es más frecuente en los hombres sin
circuncisión y se asocia con poca higiene y presencia de esmegma.
Del total de leucoplasias se calcula un grado de malignización de
aproximadamente el 5% al 25% incluidas aquí formas displásicas o neoplásicas
microscópicas. El examen macroscópico
hace imposible definir si la lesión es premaligna o maligna, sin embargo
clínicamente existen algunas directrices; las cuales hacen pensar que la
leucoplasia empieza a presentar una
transformación maligna como son:
·
Placas bien
delimitadas.
·
Aspecto
verrugoso.
·
Presencia e
pápulas e hiperqueratosis.
·
Aspecto difuso.
·
Áreas
eritematosas en su interior (eritroleucoplasia).
·

Zonas atróficas extensas, en una mucosa que
presenta en su interior parches hiperqueratósicos.
Eritroplasia :
Este
es un parche rojiso que no se puede quitar con facilidad y no representa una
entidad específica para hacer el diagnóstico.
No se puede asociar con trauma y puede
ser idiopática. Histológicamente
hay displasia epitelial, carcinoma in situ, o carcinoma invasor con una
frecuencia de un 85%.
Leucoplasia verrugosa proliferativa:
Es
un cuadro de leucoplasia progresiva que se disemina en la mayor parte de la
mucosa oral, con un aspecto rugoso y blanquecino. Es propio de personas viejas y
predominantemente mujeres. El aspecto
verrugoso posteriormente la hace clínicamente indiferenciable del carcinoma
verrugoso, y se necesitan de múltiple biopsias para observar la hiperqueratosis
papilar que es el hallazgo inicial y la dispasia evidente y progresiva de
las formas tardías que pueden
transformarse en carcinoma espinocelular o en carcinoma verrugoso.
Leucoplasia
vellosa:
En los últimos años se ha descrito este cuadro, el
cual consiste en la formación de placas mal definidas en la cara lateral de la
lengua con aspecto “velloso” bastante característico dado por bandas de tejido
blanquecino alternando verticalmente con zonas de color rosado de mucosa
normal. Estas lesiones se han
constituido en un marcador (con frecuencia de los primero signos clínicos) de
la presencia del virus HTLV-II en
pacientes con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, pero se la puede ver
en otro inmunosuprimidos e incluso se
sabe de algunos casos sin esta entidad clínica.
Es producida por el virus Epstein-Barr.
Su tratamiento es dificultoso, mejora cuando el paciente recibe
azidotimidina, aciclovir o podofilina localmente, para recaer más tarde. El aspecto histológico de la leucoplasia
vellosa se asemeja al del condiloma inducido por virus del papiloma.
Es básica para le diagnóstico de la lesión; puede
verse cualquiera de los siguientes hallazgos:
·
Un epitelio
engrosado, acantósico, con edema extracelular que determina un aspecto
esponjoso en las capas altas, citoplasma ensanchado, conservación de los núcleos
normales, ausencia de capa granulosa,
capa basal normal y un infiltrado y un infiltrado inflamatorio
linfoplasmocitario, de variable intensidad, en el corion superior. Este cuadro puede definirse como una simple
leucoqueratosis que representa la expresión de un mecanismo irritativo de poco
tiempo de evolución.
·
El epitelio está
acantósico con una granulosis e hiperqueratosis ortoqueratósica y
ocasionalmente presenta células disqueratósicas; la basal
bien conservada y un proceso inflamatorio crónico con capilares
dilatados en grados variables, expresan conjuntamente una metaplasia escamosa
de la mucosa. Habitualmente corresponde
a un traumatismo crónico.
·
Un epitelio acantósico o atrófico, con presencia de
granulosis y cronificación ortoqueratósica, grados variables de modificación
estructural general, disqueratosis más o menos
abundante, mitosis aumentada, células con hipercromatismo nuclear,
poiquilocarinosis y poiquilocitosis.
Estos elementos reunidos y acompañados de una capa basal conservada y de
un fenómeno inflamatorio crónico con telangiectasias, hacen el diagnóstico de
una lesión maligna in situ, que para algunos debe definirse como “displasia
severa” y para otros como la verdadera leucoplasia premaligan, que en un
momento determinado, originara un carcinoma epidermoide infiltrante. Como se
ve, la leucoplasia clínica no siempre corresponde a una lesión premaligna, y
solo el criterio anatomo-clínico permitirá llegar a una conclusión cierta, de
lo cual se derivará el tratamiento adecuado. La biopsia, por lo tanto, es
indispensable para hacer el diagnostico diferencial.
Entre las enfermedades que puede
producir lesiones blancas sobre la mucosa oral encontramos el liquen plano y el
lupus eritematoso.


También la
cándidia oral crónica puede presentar queilitis angular con placas blanquecinas. La falla de una respuesta rápida a la terapia anti-cándida es
razón suficiente para la realización de una biopsia.
La displasia Epitelial no es en si un diagnóstico
clínico sino histológico y correspomde a
hallazgos muy diversos en el examen del
enfermo. Pero en la forma más común
corresponde a una zona leucoplásica, eritroplásica o leucoeritroplásica en
zonas mucosas de alto riesgo: piso de la boca áreas ventrales o laterales de la
lengua, paladar blando u orofaringe.
Sucede más en hombres pero a medida que haya más fumadoras, la
diferencia es estrecha. El diagnóstico
dependerá de encontrar por lo menos 2 de
los siguientes hallazgos:
·
Características Citológicas
Aumento de la relación nucleo-citoplasma
Hipercromatismo nuclear
Pleomorfismo nuclear con grandes nucleolos
Excecivo número o mitosis anormales.
·
Caracrerísticas Morfológicas:
Papilas dérmicas bulbosas en forma de “gota de agua que cae”
Pérdida de la polarización y orientación
Exagerado espaciamiento intercelular.
TRATAMIENTO
Depende del tipo clínico-patológico y e las causas,
si la lesión blanca lleva poco tiempo de establecida )semanas o meses, y si se
ha encontrado una causa probable o
cierta , debe corregirse esta,, con lo cual generalmente la leucoplasia desaparece
espontaneamente. Sin embargo lesiones
más crónicas, que no se resuelven espontaneamente, deben tratarse en forma más
agresiva, para ello se puede emplear:
1), La crioterapia, que bien manejada o con controles de temperatura, permite
la curación con resultados estéticos muy buenos. 2).La Electrofulguración que puede hacerse
con mucho cuidado procurando producir el mínimo daño. 3). La Decorticación quirúrgica, consiste en
eliminar la lesión tras un corte a ras superficial: el tejido se envía al
patólogo para su posterior estudio. 4)
La Vaporización con laser de CO2.
De todos los sistemas el más seguro es el tercero,
porque el estudio histopatológico de la lesión no dirá si esta fue o no
eliminada totalmente y de si existe algún foco epiteliomatoso que haya pasado
inadvertido.
Se emplea experimentalmente la Tretinoina tópica la cual puede presentar
algunos beneficios, así como la Bleomicina.
LÉNTIGO MALIGNO

DEFINICIÓN
También llamado
melanoma in situ, peca melanocítica de Hutchinson o melanosis precancerosa e
Dubreuilh. Reciben estos nombres los
característicos cambios melanocíticos que se desarrollan con capacidad maligna,
en lo que por largo tiempo parecía ser
una queratosis seborreica plana o un léntigo.
La condición es más común en la cara y el melanoma maligno que de ella
surge no es tan serio como ocurre en los otros tipos de esta neoplasia, La palabra léntigo viene de una palabra
latina que significa "en forma de lente" o "un punto como una peca".
ETIOLOGÍA Y
PATOGÉNESIS
Desconocida,
probablemente tenga influencia la exposición del sol.
CUADRO CLÍNICO

Se caracteriza
clínicamente por el crecimiento lento de un área de pigmentación irregular, que
se extiende periféricamente, pudiendo
alcanzar un tamaño de varios centímetros.
Domina en las zonas expuestas a la luz del sol, especialmente en las zona laterales de la cara. Su color, pardo en su inicio y
más o menos uniforme,
va mostrando con el tiempo zonas más
hiperpigmentadas que corresponde a elevaciones discretas e la epidermis, la
cual adopta una forma abirragada, debido a la aparición de diferentes
tonalidades de color. La lesión tiende a
extenderse periféricamente por sectores, mientras ofrece signos de regresión en
otras áreas. Raras veces estas lesiones
son amelanóticas. Se las ve generalmente
en las personas más maduras y la lesión probablemente permanece en esta forma
por un promedio de 0 a 15 años antes de hacerse invasiva. La transformación maligna ha sido reportada
en un rango del 55 al 505 de los
casos. La mayoría de autores la
consideran como un melanoma maligno in situ.
En ocasiones el
léntigo maligno se presenta como una lesión sin pigmentación, de color rosado o
levemente pigmentada, pero debido a su
crecimiento progresivo, muy similar al de la lesión pigmentada, obliga a
tomar una biopsia que descubre su verdadera naturaleza melanocítica.
El diagnóstico
diferencial más importante es el léntigo
senil , lesión que aparece como una mácula parda, de
tonalidad uniforme, bordes bien definidos, angulados o redondeados, con tamaños
que varían entre algunos milímetros y varios centímetros, localizadas
especialmente en áreas expuesta como: cara, cuello, parte alta el tórax,
antebrazos y el dorso de las manos, pero que no atenúan ni palidecen con las maniobras de protección solar. La pigmentación es uniforme y menos profunda
que el léntigo maligno. Con el tiempo,
debido a la elastosis solar, que puede también afectar a dicha mácula, no es
raro observar áreas hiperpigmentadas o atróficas en su interior.
PATOLOGÍA
Si se examina un
área representativa de la lesión, se
puede observar transiciones, desde el simple aumento del número e melanocitos
normales en la capa basal hasta otros francamente atípicos en la capa basal de
la epidermis.
Las paredes de los
folículos pilosos quedan involucradas en el proceso y es posible observar
melanocitos atípicos hasta el nivel del conducto excretor y lóbulos de las
glándulas sebaceas situadas en el límite dermohipodérmico.
En un porcentaje no
muy bien establecido, estas lesiones en cualquier momento rompen la membrana
basal y se convierten ya en un melanoma invasor este es el llamado léntigo
maligno-invasor, que habitualmente es invasor.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
En primer lugar
debe tenerse muy en cuenta el léntigo senil, que a pesar de su nombre léntigo
no presenta aumento en el número de melanocitos ni fenómenos de atipia celular,
sino un simple aumento del número y
tamaño de los gránulos de melanina,
siendo los molanosomas de un tamaño mayor, pero siempre localizados en la capa
basal, además las paredes de los folículos pilosos no presentan alteraciones
melanocíticas de ninguna naturaleza, ni mayor concentración de pigmento en los
infundíbulos.
También existen
cambios similares en las queratosis seborreicas, las pecas y en los nevus
pigmentarios planos simples, lesiones que deben considerarse en el diagnóstico
diferencial.
TRATAMIENTO
En la etapa del
léntigo maligno, sin melanoma invasor, el tratamiento es quirúrgico,
preferiblemente extirpando la lesión en bloque incluyendo la grasa subcutanea,
porque el compromiso de los folículos pilosos en las áreas más profundas haría
facil la recurrencia. Por tal motivo se
han abandonado los tratamientos dirigidos solamente hacia la mancha
superficial, tales como la electrodesecación y el curetaje.
Otras alternativas
del tratamiento son la radiación con electrones o convencional fraccionada y la
criocirugía, en manos expertas, procedimientos con los cuales se ha demostrado
una alta tasa de curación, comparable con
la de la cirugía convencional. No
obstante en este último procedimiento se cuenta con la ventaja e poder estudiar
histológicamente la pieza quirúrgica en relación con las márgenes de
excisión y a posibles cambios tempranos
de malignización, si los hubiere.
La cirugía
micrográfica de Mohs, es un procedimiento que garantiza aún más la extirpación
completa del léntigo maligno, y en los últimos años se la ha combinado con
anticuerpos monoclonales (HMB-45) y tinciones de inmunoperoxidasa, para
detectar con mayor precisión la extirpación de células tumorales, especialmente
localizadas en las márgenes de la lesión y muy particularmente en aquellas de
pobre delimitación.
OTRAS
LESIONES PREMALIGNAS
EPIDERMODISPLASIA
VERRUCIFORME
Es una enfermedad rara, caracterizada por lesiones
verrugosas virus-inducidas polimórficas y difusas que inician en la niñez y
duran toda la vida estas lesiones pueden transformarse en carcinomas sobre todo
en la piel de zonas foto expuestas.
Se presenta en la segunda y tercera década de la
vida. Se a observado en 25 A 33% de
quienes la padecen, que después de 30 años de evolución se han malignizado.
Se conoce que este tipo de verruga es producida por
el virus papiloma humano con tropismo cutáneo, pero existe un componente
genético familiar que predispone a los expuestos a desarrollar la enfermedad.
La adquisición del virus es por contacto sexual pero también
por contacto directo especialmente entre los niños y sus cuidadores. Hay un
periodo de incubación de las lesiones cutáneas que va desde 3 semanas hasta 8
meses. Al entrar en contacto el virus
con el huésped este, por su tropismo, va
infectar solamente las células epiteliales y se replica activamente en células
epidérmicas que en este caso serán los queratinocitos . Dentro de estas ultimas
células el ADN viral no se integra con
el ADN del huésped sino que permanece independiente, en forma de episoma o sea,
como un mini cromosoma aislado. En esta
forma el virus se replica sin destruir la célula hospedera y al momento de esta
ultima dividirse los virus pasan a las
nuevas células, así se diseminan;
luego el ADN viral induce al ADN hospedero a mutaciones produciendo células displásicas que van a
constituir los nidos intra epidérmicos que forman finalmente la lesión
verrugosa.
En los últimos estudios del potencial oncogénico del
VPH, se ha descubierto que en los
carcinomas desarrollados a partir de Epidermodisplasia Verruciforme (EV)
contienen DNA del HPV tipo 5 y ocasionalmente de otros tipos como el3,8,11 y el 20.
También se conoce que la neoplasia se desarrolla por exposición solar y
compromiso inmunológico. Los pacientes que han recibido un transplante y
tratamientos inmunosupresores asociados desarrollan frecuentemente verrugas y
cánceres de piel en los que se aíslan VPH de la familia de los identificados en
la EV.
En tumores cutáneos no-melanoma, la detección de VPH
es variable y de importancia etiológica no establecida. En carcinomas
basocelulares la fracción de positividad puede alcanzar el 70-80% y en
carcinomas escamosos puede alcanzar el 50-60%. Las dificultades más importantes
de interpretación de estos datos residen en la detección frecuente de los
mismos marcadores en piel normal. Posiblemente la distinción entre infecciones
asociadas a neoplasia e infecciones comensales irrelevantes requerirá la
identificación de otros marcadores de actividad biológica (integración, carga
viral, implicación de genes celulares...) de los que poco sabemos hasta el
momento.
CLÍNICA:
Las primeras manifestaciones son congénitas o
aparecen durante la infancia y la pubertad.
Las lesiones son mayormente verrugosas, liquenoides, pàpulas planas que
se parecen a las verrugas planas. La
confluencia de pàpulas forma grandes placas, especialmente en
rodillas codos y tronco. También se
presentan como una erupción con máculas o pàpulas que pueden tener escamas finas con bordes policiclicos que pueden confluir imitando una tiña versicolor.
Cualquiera de estas lesiones se localizan
generalmente en áreas expuesta al sol como cara, cuello, y miembros superiores, pero también se
presentan en áreas no expuestas como palmas de las manos, plantas de los pies y
tronco. No comprometen mucosas.
DIAGNÓSTICO
Por el examen físico se puede diagnosticar pero la
biopsia nos puede informar la malignidad
de la lesión.
Evitar la exposición al sol, usar protectores solares. La remoción quirúrgica de las lesiones
malignas.
El uso de terapia de rayos x no se recomienda en vista del posible efecto
estimulante de daños de DNA inducidos
por rayos x en el proceso de integración virósica de DNA.
CRAUROSIS VULVAR
DEFINICIÓN
Variante femenina del Liquen Escleroso y Atrófico,
caracterizada por adelgazamiento de las paredes vaginales y queratinización de
la membrana de revestimiento; que tiene su pico de incidencia en la edad
climatérica, y predispone a la leucoplasia y carcinoma de la vulva.
Es importante mencionar que el liquen escleroso es
una dermatosis inflamatoria crónica que se manifiesta como placas blancas con
atrofia epidérmica; en la que hay dos variedades: la forma extracutanea y la
genital dentro de esta con mayor frecuencia en la mujer como craurosis y en el hombre como balanitis xerótica
obliterante. Las presentaciones
genitales, vulvar y peneana, exceden en número por más de 5:1 con la presentación extragenital.
La relación varón-hembra es 1:6 con los casos genitales. Hasta el 15% de los casos está en
niños con mayor presentación vulvar.
La causa de esta enfermedad es desconocida pero se ha
asociado con la disminución de
estrógenos,
La inflamación y la función alterada del fibroblasto
en el dermis papilar conduce a la fibrosis de la
epidermis.
Un riesgo creciente del carcinoma escamo-celular existe en enfermedad vulvar, pero el aumento
exacto en el riesgo y qué cofactores (HPV o radioterapia anterior) puede estar
implicado todavía no se define
Las pacientes se quejan generalmente de prurito,
dispareunia, disuria o sangrado genital.
El prurito es más intenso en las noches, se circunscribe en vulva y es
de evolución crónica.
La lesión se caracteriza
inicialmente por pápulas blancas y planas con un halo eritematoso y una serie
de tapones foliculares negros y duros; esta primera lesiones progresan y forman
una placa hipopigmentada o blanca acompañada de piel fina y apergaminada, y
mucosa de aspecto atrófico
, en raras ocasiones y en casos muy severos puede haber estenosis del
introito por unión de los labios
vaginales.
A la palpación de la vulva es imposible pellizcar la
piel, porque está rígida, similar a las
placas de morfea.
Además de la clínica se puede tomar biopsia de la
lesión y el estudio histopatológico confirmarnos o informarnos la enfermedad y
la benignidad de la misma.
El tratamiento descansa en el uso de
antipruriginosos, de cremas vaginales humectantes e incluso con suplemento
hormonal y los ensayos con antioxidantes como la Vitamina E ayudan a la mejoría
de los síntomas de las pacientes.
BALANITIS XEROTICA OBLITERANTE
DEFINICIÓN
Variante masculina de
Liquen escleroso y atrófico que
se caracteriza por producir fimosis por
reacción dérmica del prepucio de causa
desconocida.
La incidencia mundial de la Balanitis xerótica obliterante(BXO) se estima que es de 1 en 300 a 1 en 1000.
Ninguno de los estudios recientes existen para confirmar esta estimación, pero sin embargo no
se considera una condición rara.
Esta enfermedad no tiene predilección de raza,
se presenta en varones de mediana edad, pero puede también presentarse en niños
y adolescentes en menor frecuencia.
La etiología de la BXO es desconocida, pero al
parecer hay factores que contribuyen para
hacer posibles esta enfermedad
como son:
La circuncisión
después de los 13 años; hay un estudio reciente en el cual de 52 pacientes con
esta enfermedad 51 eran no circuncidados (98%).
Al parecer la presencia de un prepucio no circuncidado promueve el
alojamiento de microorganismos hasta el momento no conocidos que
subsecuentemente pueden producir cambios compatibles con BXO.
La presencia del virus del papiloma humano(VPH)
se ha encontrado en casos de balanitis xerótica obliterante de la niñez , pero finalmente no se sabe si este virus
condiciona para padecer esta enfermedad o por el contrario la BXO promueve la
infección por el VPH .
La enfermedad compromete el glande, prepucio o
residuos de este, y el meato urinario, se a presentado
también lesiones en el escroto pero esto
es raro.
En la etapa temprana de la enfermedad se
caracteriza por ser relativamente asintomático y por manifestaciones físicas leves
como: eritema suave no específico,
hypopigmentación suave del glande o prepucio.
Luego este cuadro puede progresar a pápulas
eritematosas discretas solas o múltiples; o a
máculas blancas que confluyen formando un anillo fino endurecido en la
extremidad del prepucio. El anillo fino
en un inicio es atrófico y de color
marfil, trascurrido meses o años se torna ulceroso y estas al cicatrizar torna
esclerótico el prepucio y por tanto in-retractil.
Finalmente el prepucio se torna adherente produciendo
fimosis o parafimosis, en esta etapa
también se ve involucrado el meato uretral haciéndose estrecho y en los casos más
severos producir retención urinaria.
Durante toda la evolución de estas lesiones se
acompañan de síntomas como prurito, dolor urente, hipoestesia del pene o glande, disuria, erección dolorosa, y
disminución en la fuerza del chorro al orinar en las etapas más avanzadas.
Se pueden
presentar otras lesione menos frecuente como las erosiones, las grietas, los petiches, las bullas serosas y hemorrágicas,
y telangiectasias del glande.
Dentro de las lesiones la más diciente de este
diagnostico en la etapa temprana es el anillo blanco en la extremidad del
prepucio. Ya en la etapa tardía la no
retracción del prepucio siendo anteriormente retráctil es el principal síntoma
y signo para pensar en la balanitis xerótica obliterante.
El estudio histopatológico de esta lesiones
nos confirman el diagnostico y también nos informa de la benignidad de
ésta.
Existen dos tendencias, la conservadora que
promueve el tratamiento medico y la radical que apoya la cirugía, a
continuación comentaremos las dos.
·
Tratamiento
medico: Dentro de este se ha usado :
Esteroides tópicos intralesional.
Propionato de testosterona
tópica.
Tratamiento con láser de dióxido de carbono
para vaporizar las lesiones.
La eficacia de los anteriores es poca pues
todos traen recurrencia del cuadro volviéndolo crónico. Pero esto es refutado por los de la tendencia
conservadora quienes creen que la función del prepucio es muy importante como
para resecarlo y promueven el uso de esteroides, antibióticos y medidas de
higiene, porque consideran que el origen de esta enfermedad es infeccioso.
Estos
medicamentos son una alternativa para quienes ya están circuncidados y padecen
la BXO.
·
Tratamiento
Quirúrgico: La circuncisión
es la opción para los pacientes no
circuncidados, esta es una buena
alternativa pero también se han visto
recurrencias, por eso se apoyan con los medicamentos antes mencionados.
Los que promueven la circuncisión sugieren que
es el prepucio quien predispone a padecer la BXO.
Finalmente no existe un consenso de cuando es
útil cada tratamiento o cual es mejor.
La balanitis xerótica obliterante es una enfermedad
progresiva y crónica que puede dejar secuelas como atrofia de las zonas
expuestas o lesionadas produciendo disfunción sexual.
La otra pero poco frecuente es la
transformación maligna de las lesiones, siendo los más común, el cancer
escamocelular, el adenoescamoso y el
cancer verrucoso. Para iniciar a
sospechar la malignidad podemos fijarnos en el tiempo de evolución y la poca
respuesta al tratamiento. El estudio
histopatológico siempre nos sacara de la duda.
LESIONES
MALIGNAS
CARCINOMA BASOCELULAR

EPIDEMIOLOGÍA:
El
carcinoma basocelular (CBC) es el cáncer mas frecuente en el mundo (75% de
todos los cánceres de piel en personas de raza blanca). En los últimos años se
ha reportado un incremento en la incidencia en la mayoría de los países,
probablemente ligada a una mayor exposición a la luz solar por la población
general. En Colombia, por su ubicación en el trópico, los rayos solares inciden
más perpendicularmente, generando un
factor de riesgo adicional. En el Instituto Nacional de
Cancerología en el año 1998 se registraron 335 nuevos casos de carcinoma
basocelular, lo cual equivale al 53% de todos los cánceres de piel. Las
personas de raza blanca son las más afectadas. En la raza negra, la incidencia
es baja.
A partir de
la edad de 50 años, la incidencia aumenta significativamente. El tumor se
presenta por igual en hombres y en mujeres en 80 a 90% de los casos o se
localiza en cabeza y cuello. Es una neoplasia de agresividad local que
excepcionalmente exhibe diseminación metastásica.
ETIOPATOGENIA:
El carcinoma basocelular es un tumor
de origen epitelial que se desarrolla en los queratinocitos basales de la
epidermis y de la vaina radicular externa del pelo.
Los
factores etiológicos implicados pueden subdividirse en:
Constitucionales
§
Piel clara, fototipos I y II.
§
Hamartomas y tumores benignos: nevus
sebáceo de Jadassohn, nevus basocelular unilateral y algunos dermatofibromas.
§
Genodermatosis: xeroderma pigmentoso,
albinismo, síndrome de nevus basocelular, de Bazex, de Rombo y epidermolisis
ampollosa congénita.
Ambientales
§
Exposición solar, puvaterapia y cámaras de
bronceo.
§
Radiación ionizante.
§
Ulceras crónicas, quemaduras y otras
cicatrices.
§
Exposición a arsénico.
§
Tratamiento inmunosupresor en transplante
de órgano.
§
Mostaza nitrogenada tópica.
CUADRO
CLÍNICO:
Se
distinguen varias entidades que se pueden clasificar en circunscritas (de
límites bien definidos) y difusas (de límites mal definidos). La clasificación clínica,
si bien es similar a la histológica, no siempre corresponde con esta última.
Carcinomas
basocelulares circunscritos:
§
Carcinoma basocelular nodular: Se
caracteriza por un nódulo de tamaño variable, de superficie brillante con
telangiectasias, a veces pigmentado. Se distinguen dos variedades: el carcinoma
basocelular vegetante, clínicamente similar a un carcinoma escamocelular, y el
carcinoma basocelular quístico.
§
Carcinoma basocelular nódulo-ulcerativo:
Presenta las mismas características del anterior y adicionalmente, ulceración
de tamaño variable.
§
Carcinoma basoescamoso o metatípico: No
presenta características clínicas específicas y sería una forma intermedia
entre el carcinoma basocelular y el carcinoma escamocelular.
§
Fibroepitelioma de Pinkus: Es un tumor
firme, a veces pediculado, que tiende a localizarse en el tronco.
Carcinomas
basocelulares difusos
§
Carcinoma basocelular superficial: Aparece
como una placa eritematosa, escamosa y costrosa, de tamaño variable. Se
localiza con mayor frecuencia en el cuello y el tronco.
§
Carcinoma basocelular plano cicatricial: Se
caracteriza por una cicatriz central, rodeada por un borde papuloso periférico,
pigmentado o no.
§
Carcinoma basocelular morfeiforme: Es un
tumor de bordes mal definidos, infiltrado, similar a una placa de morfea.
§
Carcinoma terrebrante: Es un tumor
infiltrante y destructor de los tejidos profundos (músculo, cartílago y hueso).
Existen
varios patrones de importancia pronóstica: nodular o sólido, basoescamoso, adenoide,
superficial, micronodular, morfeiforme, trabecular o infiltrativo. Con fines
terapéuticos, se da creciente importancia al patrón de crecimiento de la
neoplasia, por lo cual se tiene en cuenta la siguiente clasificación.
De límites
bien definidos
§
El CBC nodular o sólido se caracteriza por
masas tumorales de diferentes tamaños y formas, localizadas en la dermis, compuestas por células basaliomatosas con
empalizada periférica. Los bordes son muy bien delimitados, lo que refleja el
patrón de crecimiento expansivo. Es frecuente observar áreas de retracción
alrededor de las masas tumorales.
§
El patrón basoescamoso tiene gran
importancia, pues a pesar de tener límites bien definidos, es un CBC agresivo
con mayores tasas de recidiva e incluso de metástasis. Está conformado por
zonas análogas a un escamocelular y a un basocelular con una zona de transición
que los conecta.
§
El CBC adenoide presenta un patrón
reticulado, con formación de áreas pseudoglandulares. El estroma es con
frecuencia mucinoso.
De límites
mal definidos
§
El patrón superficial se caracteriza por
nidos pequeños de células basaliomatosas que nacen de la epidermis y se
extienden en la dermis superficial. La extensión mas allá de la dermis papilar
es inusual y en forma estricta; si se observan nidos aislados dentro de la
dermis, debe considerarse patrón nodular. Posee y exhibe empalizada periférica,
retracción estromal y un estroma fibromixoide variable. Sus márgenes laterales
son notoriamente difíciles de delinear histológicamente, porque en las dos
dimensiones habituales de la histología da la apariencia de estar constituido
por múltiplestumores pequeños independientes, por lo cual el patólogo puede
informar en forma errónea que el tumor ha sido totalmente extirpado, al
observar que los bordes están libres.
§
El patrón micronodular en la práctica
corriente se confunde con el nodular, error que trae consecuencias negativas
importantes para el paciente porque el CBC de patrón micronodular presenta una
extensión subclínica importante. Los nidos tumorales en el micronodular son
uniformemente redondeados y, como su nombre lo dice, son pequeños, de un tamaño
aproximado o más pequeños que los folículos pilosos. Laempalizada periférica
puede no estar tan desarrollada como se observa en el patrón nodular el estroma
es con frecuencia más colagenizado que mixoide.
§
El CBC morfeiforme, es una variedad de
crecimiento agresivo, no circunscrito, de límites mal definidos. Su crecimiento
es infiltrativo y no expansivo, como el del nodular. Este patrón de crecimiento
se relaciona estrechamente con la gran extensión subclínica, que puede llegar a
la dermis profunda, tejido celular subcutáneo, músculo, cartílago e incluso
hueso. La invasión local es especialmente cierta en las áreas anatómicas con
poco tejido celular subcutáneo. Con más frecuencia infiltran el espacio
perineural. Las células basaliomatosas se observan como cordones lineales,
angostos, embebidos en un estroma denso, fibroso o esclerótico. Los cordones
varían en tamaño y forma, pero generalmente tienen una o dos capas de células.
No se observa ni empalizada periférica ni retracción del estroma.
§
El CBC trabecular o infiltrante es igual al
anterior en su comportamiento agresivo, pero se diferencia en algunos aspectos
histológicos: presenta en forma varible un componente nodular en la superficie,
aunque estos nódulos tienen proyecciones agudas, dentadas, puntiagudas,
irregulares y anguladas. Al igual que el morfeiforme, presenta un patrón de
crecimiento de límites mal definidos, no circunscrito e infiltrativo. A
diferencia del morfeiforme, su estroma no es esclerótico.
Estos
subtipos pueden asociarse entre sí dando origen al patrón mixto. El subtipo
agresivo es el que determina el pronóstico del paciente; habitualmente se lo
encuentra en la profundidad del tumor, por lo cual no se observa en las
biopsias superficiales. Las otras variantes histológicas reflejan una
diferenciación tisular particular (pilar, sebácea, ecrina, apocrina) pero no
tienen importancia pronóstica ni terapéutica.
En todo
informe de patología se debe describir e informar:
1. Patrón o
patrones histológicos.
2. Patrón
arquitectural de crecimiento del tumor.
3. El nivel
de profundidad alcanzado por el tumor: dermis superficial, media o profunda,
tejido celular subcutáneo o estructuras más profundas.
4.
Presencia o ausencia de invasión perineural.
5. Análisis
de los bordes laterales y profundos: en las piezas quirúrgicas, describir si
existe o no compromiso de los bordes y en caso de estar libres, informar la distancia
del tumor a los mismos; incluir un esquema en el informe para hacerlo más claro
y didáctico.
DIAGNÓSTICO:
El
diagnóstico es clínico y debe ser confirmado por el estudio patológico. La
biopsia es incisional, por sacabocado o con bisturí. Debe ser amplia e incluir
la base del tumor con el fin de tipificar el carcinoma basocelular y detectar
los patrones mixtos. La muestra no debe manipularse con pinzas a fin de no
maltratarla, y debe ser depositada en formol amortiguado al 10%. El espécimen
debe ser orientado y enviado con una descripción completa de la lesión, un
resumen de la historia clínica y un esquema de la lesión, demarcando el sitio
de donde fue practicada la biopsia.
§
CLÍNICOS
§
Edad del paciente: los menores de 30-35
años tienen peor pronóstico.
§
Tumor primario o recidivante: los tumores
recidivantes tienen peor pronóstico.
§
Tiempo de evolución: a mayor tiempo, mayor
riesgo de extensión tumoral y de invasión profunda.
§
Velocidad de crecimiento: los de crecimiento
rápido exhiben comportamiento más agresivo.
§
Tipo clínico de carcinoma basocelular y
límites de la lesión: los carcinomas basocelulares nodulares y de bordes bien
definidos son de mejor pronóstico. Los carcinomas basocelulares superficiales
pueden tener una extensión subclínica importante,pero
no en profundidad. Los de patrón esclerodermiforme y los tumores mal definidos
son de peor pronóstico.
§
Tamaño de la lesión: los tumores mayores de
1 cm son más agresivos, siendo los mayores de 2 cm los de peor pronóstico.
§
Localización anatómica: en la literatura se
describen áreas anatómicas de mayor riesgo de recidiva, pero hay divergencias
entre los autores, aunque en pequeños detalles. En nuestro medio no se han
descrito las áreas de mayor riesgo de recidiva. Según la localización, pueden
clasificarse en tumores de bajo, mediano y alto riesgo. Los tumores de alto
riesgo están localizados en la llamada zona H de la cara (región centrofacial,
periorbitaria inferior, temporal, pre y retroauricular). Los tumores de mediano
riesgo están localizados en la zona no H de la cara y en la región occipital
del cuero cabelludo y los de bajo riesgo en el resto del cuerpo (cuello, tronco
y extremidades).
·
PATOLÓGICOS:
§
Patrón histológico del tumor: el carcinoma basocelular
de tipo nodular o sólido es de buen pronóstico. Los tipos micronodular,
esclerodermiforme, trabecular y basoescamoso son agresivos. El tipo
superficial, si bien no invade en profundidad, puede tener una invasión
subclínica importante y requiere márgenes de tratamiento adecuados. La variedad
adenoide no tiene un pronóstico definido. El patrón arquitectural de
crecimiento tumoral es muy importante como factor pronóstico siendo los de
límites mal definidos los de peor pronóstico.
§
Características histológicas: la
profundidad de infiltración del tumor: periostio y/o pericondrio es un factor
de mal pronóstico. La invasión perineural, especialmente de grandes troncos
nerviosos, le confiere al CBC una especial agresividad.
La
clasificación TNM del AJCC es más adecuada para el manejo del carcinoma
escamocelular. En el carcinoma basocelular es poco utilizada y se prefiere
utilizar los factores de riesgo anteriormente citados.
T Tumor (T)
TX El tumor
primario no se puede determinar.
TO No hay
evidencia de tumor primario.
Tis
Carcinoma in situ.
T1 Tumor
< 2 cm en su máximo diámetro.
T2 Tumor
mayor de 2 cm y menor de 5 cm.
T3 Tumor
> 5 cm.
T4 Tumor
invade estructuras extracutáneas profundas (cartílago, músculo esquelético
y hueso).
N Ganglios linfáticos
regionales (N)
NX No se
puede determinar adenopatías.
N0 Ausencia
de adenopatías.
N1
Presencia de adenopatías.
M
Metástasis distantes (M)
MX No se
puede determinar metástasis.
M0 Ausencia
de metástasis.
M1
Presencia de metástasis.
Estadificación
0 Tis, N0,
M0
I T1, N0,
M0
II T2 o T3,
N0, M0
III T4, N0,
M0 o cualquier T, N1, M0
IV
Cualquier T, cualquier N, M1
El
tratamiento se dirige a la curación del tumor, minimizando el riesgo de
recidivas, con las menores secuelas funcionales y estéticas. En ciertos casos
avanzados, el objetivo es únicamente
paliativo.
Antes de
emprender el tratamiento, se determinan los factores de riesgo del tumor (bajo,
mediano y alto riesgo), la edad y estado general del paciente, con el fin de escoger
la modalidad terapéutica más adecuada. En caso de tipos histológicos mixtos, el
tratamiento se debe orientar en función del tipo más agresivo.
CIRUGIA
La cirugía
convencional es el tratamiento de elección en la gran mayoría de los casos, si
aparece posible resecar toda la lesión y las condiciones generales del paciente
lo permiten.
La técnica
convencional permite disponer y orientar adecuadamente la pieza quirúrgica para
patología. Cuando se informa compromiso de los bordes, el cirujano está en
capacidad de intervenir únicamente el sitio afectado. En caso de imposibilidad
de reintervención por invasión de estructuras vitales, se recomienda manejo con
radioterapia complementaria.
La cirugía
micrográfica de Mohs es especialmente útil en tumores localizados en zonas
periorificiales, de alto riesgo de recidiva, y en tumores mal delimitados o difusos.
Es de
primera elección en los tumores recidivantes y morfeiformes, si las
posibilidades institucionales lo permiten.
§
Sólo una alteración muy severa del estado
general del paciente puede contraindicar la resección. La edad avanzada en una
persona en buenas condiciones generales no constituye contraindicación absoluta
a la cirugía. La inmensa mayoría de las intervenciones son realizadas con
anestesia local.
§
Compromiso mayor de estructuras vitales,
técnicamente imposibles de resecar.
En cirugía
convencional, las tasas de curación en tumores primarios es
del orden de 95-98% a 5 años, en tumores recidivantes de aproximadamente 80%.
En cirugía
micrográfica de Mohs, las tasas de curación a 5 años en tumores primarios son
cercanas a 99% y en tumores recidivantes, las tasas de recurrencia a 5 años son
de 6%, aproximadamente.
El cierre
primario o la reconstrucción con colgajos locales disminuyen la morbilidad y
minimizan secuelas, disminuyen el tiempo de incapacidad (las áreas que cierran
por segunda intención se demoran más en sanar) y se gana tiempo quirúrgico en
función de la reconstrucción inmediata. Incluye varias técnicas quirúrgicas
bajo anestesia local o tumescente.
La cirugía
mocrográfica de Mohs proporciona las más altas tasas de curación a 5 años y
permite preservar tejido sano alrededor de la lesión, minimizando secuelas
funcionales y estéticas.
La cirugía
convencional requiere de entrenamiento y experiencia del cirujano. La cirugía
micrográfica de Mohs es una técnica quirúrgica posible en instituciones con la
infraestructura necesaria. Implica aumento de costos y de tiempo quirúrgico,
por lo cual se recomienda seleccionar los pacientes, pues no se justifica
emplearla en todos los casos de CBC.
CRIOCIRUGIA
Se practica
“saucerización” (resección “en canoa” con el bisturí en plano paralelo al de la
piel) del carcinoma y a continuación la criocirugía. Esta práctica permite el
análisis de patología. Las consideraciones para la magnitud de los márgenes en
criocirugía son las mismas que se tienen para cirugía convencional.
Carcinomas
basocelulares primarios nodulares y superficiales menores de 2cm, localizados
en zonas de bajo y mediano riesgo de recidiva. Es un excelente método paliativo
en tumores inoperables e irresecables.
Intolerancia
al frío dada por urticaria al frío, criofibrinoginemia, crioglobulinemia,
enfermedad de Raynaud.
Tumor
profundo, recurrente de márgenes clínicos mal definidos, carcinomas con patrón
histológico agresivo. El cuero cabelludo es muy vascularizado y es difícil
alcanzar temperaturas de menos 50 grados; por esto, para los carcinomas
localizados en cuero cabelludo no es una buena indicación. Los miembros
inferiores tampoco son una buena indicación para criocirugía, por la mala
cicatrización en dicha localización.
La tasa total
de curación en tumores primarios de menos de 2 cm es de 95-98%.
Simplicidad,
bajo costo y seguridad. Util en pacientes embarazadas, pacientes con alto
riesgo quirúrgico, con marcapaso, con coagulopatías o pacientes ancianos o
debilitados.
Excelente
resultado estético en pieles blancas.
Requiere un
equipo adecuado y experiencia del dermatólogo. Tiene mayor morbilidad que la
cirugía, dado que forma una ampolla y posteriormente un área cruenta que tarda
en cicatrizar entre 4 y 6 semanas. Sin embargo, las cicatrices, son de buena
calidad, aunque hipopigmentadas, lo cual debe tenerse en cuenta en personas de
piel oscura.
§
Temporales: Cicatriz
hipertrófica, especialmente al tratar carcinomas extensos. Como toda cicatriz
hipertrófica, mejora en forma espontánea con el tiempo (pocos meses) por sí
sola y en forma más pronta con tratamiento.
§
Permanente: Retracción
de tejidos (como se presenta en cualquier cicatrización por segunda intención).
Es menor en ancianos, y mejora con el tiempo por la laxitud de los tejidos.
En pieles
oscuras, la hipopigmentación es una desventaja de tipo estético.
Tratamiento
de carcinomas basocelulares en los cuales la resección quirúrgica esté
contraindicada. Generalmente no es la primera elección.
Complemento
de la cirugía en casos de bordes comprometidos imposibles de
reintervenir por proximidad a estructuras vitales o de
invasión perineural.
Excelente
método paliativo en los casos avanzados.
§
Pacientes menores de 50 años, por el riesgo
de cáncer radioinducido y de radionecrosis que aumentan con el tiempo.
§
Pacientes portadores de genodermatosis.
§
Carcinomas clínicamente mal delimitados.
§
Carcinomas de patrón histológico agresivo.
§
Carcinomas recidivantes posterior a
radioterapia.
Los buenos
resultados con radioterapia, son operador dependientes.
El radioterapeuta debe conocer a fondo los principios de la radioterapia
cutánea y los factores de riesgo de los diferentes carcinomas.
Las tasas
de curación a 5 años en tumores primarios son de 96%, aproximadamente. Las
tasas de recurrencia en tumores recidivantes son del orden de 27%.
Útil en
pacientes con fobia a cirugía y en pacientes con alto riesgo quirúrgico, con
marcapasos, coagulopatías o ancianos o debilitados.
El aspecto
estético de la cicatriz es inicialmente excelente, pero empeora con el tiempo;
sólo 50% de los pacientes presenta un buen resultado a los 9-12 años después de
la terapia.
Las
recidivas posteriores a radioterapia, así como los cánceres radioinducidos, son
muy difíciles de tratar, incluso con cirugía de Mohs. Las recidivas posteriores
a radioterapia no se deben tratar nuevamente con radioterapia. Desde el punto
de vista quirúrgico, es bien difícil operar en áreas irradiadas. Como todo
método ciego, no se puede tener información de las características histológicas
ni de la presencia de tumor residual.
En los
casos de tumor residual posterior a la radioterapia, este puede crecer por
largos períodos antes de ser clínicamente evidente.
§
Tempranas: Eritema,
xerosis, atrofia, descamación húmeda, dolor, pérdida del cabello y las
pestañas.
§
Tardías: Mala vascularización y radionecrosis
de la piel, del cartílago o hueso subyacentes al sitio de radioterapia (1 a 5%
de los pacientes). Las áreas de mayor riesgo son las áreas de irritación
crónica, las expuestas al sol y ciertas localizaciones anatómicas como
pabellones auriculares, alas nasales, cantos. El tratamiento de la
radionecrosis es difícil. Los carcinomas que comprometen hueso no se deben
irradiar, porque la posibilidad de curación es mínima y la posibilidad de
osteonecrosis alta.
§
Telangiectasias, fibrosis, cánceres
radioinducidos. En fosas nasales son frecuentes las epistaxis
post-radioterapia.
§
Desde el punto de vista estético,
telangiectasias y pérdida permanente del cabello. En los pacientes de piel tipo
II - III en adelante, hipopigmentación post-radioterapia.
§
Pueden presentarse retracciones, que en los
sitios de márgenes anatómicos libres ocasionan defectos funcionales y
cosméticos (ectropión, retracción del ala nasal, etc.).
§
El tratamiento de tumores perioculares se
puede complicar con queratitis, cataratas y excepcionalmente, perforación del
globo ocular.
§
Doble electro-curetaje
Técnica
económica y sencilla que requiere experiencia del operador. La biopsia previa
debe realizarse con afeitado y no con sacabocado, pues en esta última situación
se dificulta manipular la cureta. Puede ser útil en tumores de bajo grado o en
carcinomas superficiales.
§
Láser y terapia fotodinámica
Util en
lesiones superficiales grandes. Aún no hay estudios extensos para preferir este
tratamiento sobre los anteriores. Aumenta costos y requiere experiencia del
cirujano. No permite disponer de la pieza quirúrgica para patología. No existen
estudios a largo plazo sobre los efectos secundarios de este tipo de radiación
luminosa.
§
Interferón y retinoides.
Está en
investigación y es de alto costo. Hay resultados prometedores en cuanto a
oncomodulación, pero los estudios publicados presentan resultados
contradictorios.
La
protección solar es la piedra angular de la prevención del cáncer de piel. En
el carcinoma basocelular, la exposición solar en los 20 primeros años de vida
está particularmente implicada en su etiopatogénesis. Es por esto que la
protección solar debe hacerse desde la infancia, particularmente en los
individuos de alto riesgo (sujetos blancos de fototipos I y II, con
genodermatosis). Esta protección comprende medidas generales para evitar la
exposición al sol entre las 10 AM y las 3 PM, el uso de vestido y sombreros
adecuados, así como el uso regular de protectores solares.
SEGUIMIENTO
El objetivo
del seguimiento es doble:
§
detectar recidivas loco-regionales;
§
detectar nuevos tumores (36% de los
pacientes presentan un segundo carcinoma basocelular en los primeros 5 años).
§
Se efectúa un seguimiento clínico y se practica
biopsia de piel en las lesiones sospechosas.
§
Primer año: 1, 3, 6 y 12 meses.
Segundo año: 6 y 12 meses.
A partir del tercer año: control
anual.
§
Se efectúa seguimiento clínico y se
practica biopsia de piel en las lesiones sospechosas.
§
Primer año: 1, 3, 6, 9 y 12 meses.
§
Segundo año: 4, 8 y 12 meses.
§
A partir del tercer año: control anual.
TRATAMIENTO
INTERDISCIPLINARIO
El tratamiento
racional del carcinoma basocelular implica la evaluación completa de los
factores de riesgo del tumor (tumores de bajo, mediano y alto riesgo), la
evaluación del estado general del paciente y sus deseos.
Para que un
tumor se considere de bajo riesgo debe reunir todas las características
siguientes:
§
Tumor primario y de bordes bien definidos.
§
Tamaño menor o igual a 1 cm.
§
Localización anatómica en zona de bajo
riesgo.
§
Patrón histológico nodular y sin signos de
invasión perineural, a periostio o pericondrio.
El
tratamiento de elección es la resección quirúrgica con 4 mm de margen lateral.
Segunda
elección: criocirugía.
Tercera
elección: radioterapia (pacientes mayores de 50 años).
Tumores de
las siguientes características:
§
Tumor primario de bordes bien definidos.
§
Tamaño de 1 a 2 cm en zona de bajo riesgo.
§
< de 2 cm en zona de mediano riesgo y
§
< de 1 cm en zona de alto riesgo
§
Patrón histológico nodular y sin signos de
invasión perineural, a periostio o pericondrio.
El
tratamiento de elección es la resección quirúrgica, con 4 mm de margen lateral.
Segunda
elección: criocirugía.
Tercera
elección: radioterapia (pacientes mayores de 50 años).
Los tumores
de alto riesgo incluyen 2 tipos de tumores según el patrón histológico:
§
no agresivos
§
agresivos
§
Tumor primario o recidivante de bordes bien
definidos.
§
Tamaño > 2 cm en zona de bajo y mediano
riesgo.
§
Tamaño > 1 cm en zona de alto riesgo.
§
Patrón histológico nodular y sin signos de
invasión perineural, a periostio o pericondrio.
El
tratamiento de elección es la resección quirúrgica con margen lateral de
seguridad mínimo de 6 mm o cirugía de Mohs, en caso de ser necesario conservar
tejido sano.
Segunda
elección: radioterapia (no candidatos a cirugía y pacientes mayores de 50
años).
§
Tumor primario o recidivante.
§
Tipo clínico agresivo y/o de bordes mal
definidos.
§
Cualquier tamaño o localización.
§
Patrón histológico agresivo y/o con signos
de invasión perineural, a periostio o pericondrio.
El
tratamiento de elección es la resección quirúrgica amplia (mínimo 8 mm) o
controlada por cortes por congelación, o cirugía de Mohs si los recursos lo
permiten.
Segunda
elección: radioterapia (no candidatos a cirugía y pacientes mayores de 50
años).
Tumor
metastásico
El
tratamiento del tumor metastásico se decide en junta interdisciplinaria. El tratamiento
del tumor primario se realiza según los patrones anteriores y el tratamiento de
las metástasis según su localización:
§
ganglionares, las mas frecuentes: disección
ganglionar y/o radioterapia
§
otras: quimioterapia.
Una vez
resecado el tumor, la reconstrucción debe realizarse en el mismo acto
operatorio. Existen, fundamentalmente, cinco modalidades, a saber:
Cierre por
segunda intención Cuando se trata de pequeñas áreas cruentas, menores de 5 mm,
que cicatrizan por el fenómeno de contracción, puesto que son de espesor total.
Tienen mejor resultado estético en superficies cóncavas. No está indicado en
bordes libres (por ejemplo párpados, nariz, labios) porque pueden generar
retracciones produciendo deformidades y alteraciones funcionales y estéticas.
El cierre toma 14 a 21 días. En superficies mayores se recomienda hacer
cobertura cutánea. En casos seleccionados (por ejemplo los de riesgo quirúrgico
elevado) puede estar indicado el cierre por segunda intención, que tiene
ventajas sobre los métodos “ciegos”: rapidez, economía, disponibilidad de toda
la pieza quirúrgica para el estudio de las características del tumor y de los
márgenes quirúrgicos.
Usualmente
es un cierre en huso, que puede implicar un pequeño sacrifico de piel sana en
los extremos del defecto. La cicatriz final debe adaptarse a las líneas de
tensión de la piel. Cuando se comprometen los bordes libres, como el párpado o
el labio, la resección debe hacerse en forma de pentágono para evitar
retracciones. La cicatrización es similar a la del cierre por primera
intención, y las suturas se retiran en el mismo tiempo que luego del cierre de
una herida simple de piel, según el sito anatómico (por ejemplo, en cara entre
5 y 7 días).
Se utilizan
en superficies preferiblemente convexas (como la nariz) o cuando no hay tejido
disponible para un colgajo. En cara se prefieren de espesor total para
disminuir el fenómeno de la contracción secundaria, la cual genera retracciones
y deformidades con implicaciones estéticas y funcionales no deseadas. Pueden
además ser complemento de los colgajos cuando el tamaño y localización del
defecto lo requiera. Dependen de un lecho bien vascularizado.
En defectos
relativamente pequeños, menores de 5 cm de diámetro, cuando no es posible el
cierre primario, se pueden utilizar diversos colgajos locales. Tienen la
ventaja de ser injertos de piel similar a la del defecto, no se contraen y
pueden crecer a la misma velocidad y tienen circulación propia, es decir que no
dependen del lecho, lo cual permite cubrir estructuras nobles. El diseño
depende de la forma, tamaño y localización del defecto, así como de la
disponibilidad de tejidos adyacentes, de la circulación del mismo y de la
experiencia del cirujano. Permiten hacer reconstrucciones inmediatas y el
tiempo quirúrgico es comparable al de los injertos. El proceso de cicatrización
tiene las mismas condiciones que las de un cierre primario.
Colgajos a
distancia y colgajos libres (microquirúrgicos)
Pueden ser
axiales, fasciocutáneos o músculocutáneos. Su elección depende del tamaño y
tipo del defecto y de si se requiere, además de los tejidos de cobertura,
tejido de soporte como hueso o cartílago, ya sea asociando colgajos con
injertos o transportando colgajos compuestos. Implican condiciones del paciente
previas que le permitan ser llevado a cirugía mayor, de la experiencia del
cirujano y de los recursos técnicos.
En cirugía convencional
se resecan los cánceres de piel con base en el aspecto clínico de los límites
del tumor, y a partir de este juicio se dejan márgenes de resección amplios,
tratando de extirpar el cáncer en su totalidad.
La Cirugía
Micrográfica de Mohs es una técnica para la extirpación secuencial del cáncer
de piel, ideada por Frederick Mohs, en 1936. Se denomina micrográfica porque un
100% del área de corte se analiza por congelación al microscopio y además
porque se marca y se hace una gráfica de cada uno de los bordes de sección, de
suerte que en todo momento se establece una orientación microscópica clara y
precisa entre cada uno de los bordes y su exacta localización en el paciente.
Esto
permite operar un cáncer de piel en forma secuencial, resecando en forma
tridimensional únicamente los sitios comprometidos por el tumor, respetando la
piel sana.
En otras
palabras, la cirugía micrográfica de Mohs permite resecar un cáncer de piel con
máxima seguridad oncológica y con mínima deformidad funcional y estética, pues
se conserva la piel sana. La principal indicación para realizar la cirugía
micrográfica de Mohs es cuando los límites clínicos o histológicos del tumor no
son precisos y cuando el tumor está localizado en áreas en las cuales es
indispensable ahorrar tejido sano con fines funcionales y estéticos (por
ejemplo, párpados, nariz, pabellones auriculares, etc).
La cirugía
micrográfica de Mohs exige óptimos recursos técnicos, tanto de laboratorio como
humanos.
RADIOTERAPIA
Rayos X superficiales
Se puede
usar rayos X superficiales o de ortovoltaje.
Para
lesiones de 0,5-2 cm la dosis total varía entre 45-51 Gy, en fracciones de 3
Gy/día, con energías de 50-150 Kev con hvl de 0,7 mm de aluminio hasta 0,52 mm
de cobre, con márgenes de 5-10 mm o fraccionamientos diferentes, hasta dosis
equivalentes totales iguales a las descritas.
Se deben
agregar 0,5 cm a los márgenes en carcinoma basocelular morfeiforme, a fin de
disminuir recurrencias locales.
Los rangos
permitidos varían dependiendo del juicio clínico, estado tumoral y respuesta
clínica del tumor y pueden variar entre 30 y 60 Gy, en fracciones de 2-5
Gy/día.
Para
lesiones de 0,5-2 cm la dosis total varía entre 49 y 56 Gy, en fracciones de
3,3 Gy/día con fotones, de 4-6 Mev o con electrones de 9-16 Mev, en fracciones
de 2 Gy/día, dejando márgenes de 10-15 mm.
Para
lesiones mayores de 2 cm la dosis total varía entre 55-60,5 Gy, en fracciones
de 2,75 Gy/día con fotones, de 4-6 Mev o con electrones de 9-16 Mev, en fracciones
de 2 Gy/día, dejando márgenes entre 1 y 2 cm.
Para
lesiones mayores de 2 cm que comprometan hueso, la dosis total varía entre
68-72 Gy, en fracciones de 2 Gy/día, con energías de fotones de 4-6 Mev, dejando
márgenes entre 1 y 2 cm, o con electrones de 9-20 Mev, en fracciones de 2 Gy,
día dejando márgenes entre 2 y 2,5 cm.
Los rangos
varían dependiendo del juicio clínico, estado tumoral y respuesta clínica del
tumor, y pueden oscilar entre 30 y 75 Gy, en fracciones de 2-5 Gy/día.
En el
Instituto Nacional de Cancerología la recomendación es tratar con rayos X o
electrones. Describimos la técnica con fotones de acuerdo con la literatura,
pero no la recomendamos, salvo casos de grandes lesiones, en las cuales la
combinación fotones y rayos X o electrones es utilizada con frecuencia.
CRIOCIRUGÍA
La
criocirugía es una técnica eficaz y económica desarrollada para el tratamiento
del cáncer de piel en los años 1970. Requiere capacitación especial y el uso de
material adecuado. Utiliza el nitrógeno líquido como criógeno, lo cual permite
alcanzar temperaturas muy bajas en los tejidos, temperaturas que llevan a su
destrucción. Se utilizan cuatro técnicas principales: atomizador “ spray” abierto, atomizador “ spray” cerrado, conos y
probetas que requieren un equipo especial de crioterapia. En el tratamiento del
cáncer es indispensable a la monitoría de las temperaturas en los tejidos
mediante “ termocouples” y de un aparato especial de
medición.
En un
primer tiempo, se delimita al tumor y se dibujan los márgenes quirúrgicos de
una manera análoga a los que se usan en cirugía convencional. Se realiza una
“saucerización” del tumor para estudio de patología, curetaje y se colocan 2
termocouples, uno lateral y uno en profundidad. Se practica la criocirugía
utilizando una de las cuatro técnicas previamente descritas, hasta lograr una
temperatura en los tejidos de –50°C. El tiempo de descongelación debe ser mayor
al tiempo de congelación y varía según la técnica. Después de la descongelación
completa de la lesión se realiza un nuevo ciclo de congelación–descongelación.
La cicatrización por segunda intención dura aproximadamente 6 semanas.
Esta
técnica quirúrgica esta basada en la diferente de consistencia entre el tejido
tumoral y el tejido sano. Los buenos resultados dependen de la experiencia del
operador.
Se delimita
el tumor y se dibujan los márgenes igual que en la cirugía convencional. Se
realiza una “saucerización” del tumor para estudio de patología. Se practica un
primer curetaje, con cureta grande seguido por electrofulguración del lecho
quirúrgico. Acto seguido, se repite el procedimiento con cureta pequeña. La
cicatrización por segunda intención dura 3 a 6 semanas, según la localización y
el tamaño del tumor.
CARCINOMA ESPINOCELULAR (CEC)
DEFINICIÓN
Neoplasia maligna que
se origina en el epitelio escamoso estratificado y que retiene algunas de las características
de la epidermis suprabasal normal. En la piel, lo hace mas comúnmente a partir
de la epidermis, específicamente de los queratinocitos, aunque también puede
originarse en el epitelio de los anexos. El tumor aparece en varias formas con
diferentes grados de malignidad, sus características más importantes son:
anaplasia, rápido crecimiento, destrucción tisular local y capacidad para hacer
metástasis.
Menos frecuente que
el Ca. Basocelular (relación 1:10), ocupa el segundo lugar en frecuencia
dentro de los tumores de piel. Mayor frecuencia en hombres, debido al trabajo
al aire libre, sobretodo en población rural. La forma más frecuente ocurre en
la transición de la piel a la mucosa y en la misma mucosa. La edad de
presentación es entre 60 y 80 años, pero es inferior en países soleados.
Ha habido un aumento en su incidencia en los últimos
años. En el Instituto Nacional de
Cancerología, en el año de 1998 se observaron 163 casos nuevos de CEC, es
decir, 25,7% de todos los cánceres de piel. En Estados Unidos se diagnostican
de 100.000 a 200.000 CEC al año. A menor latitud, y por tanto, mayor exposición
solar, la relación CEC/carcinoma basocelular aumenta. El sitio del mundo donde
existe la mayor incidencia de cánceres de piel diferentes del melanoma es
Australia, donde 1%-2% de la población está afectada. Aunque la incidencia del cáncer diferentes del melanoma aumenta, la mortalidad
está disminuyendo en 20-30%.
ETIOLOGÍA Y PATOGENENESIS
Los factores etiológicos se dividen en dos grandes
grupos: constitucionales y ambientales.
Fenotipo y fototipo: Piel clara, fototipos I y II.
Lesiones premalignas: La gran mayoría de los CEC se origina en una lesión
premaligna, que por definición es aquella que tiende a
malignizarse con el tiempo.
Una forma didáctica de verlas es clasificándolas
según su etiología:
· Queratosis actínicas: Son lesiones papulares o en
placa, queratósicas, de forma irregular, localizadas en áreas de piel actínica
estropeada. Su tamaño varía de 2 a 10 mm, aunque tienden a confluir y formar
áreas de varios centímetros y de límites difíciles de definir. En estos casos,
es más fácil palparlas que verlas. En nuestra raza se pueden pigmentar, lo cual
plantea diagnóstico diferencial con queratosis seborreica o léntigo maligno.
Las queilitis actínicas son queratosis actínicas localizadas en los labios.
Algunos autores las consideran CEC in situ, que no tiene capacidad de dar
metástasis.

· Relacionadas con virus: Enfermedad
de Bowen, papulosis bowenoide,
eritroplaquia de Queirat, condiloma gigante, epidermodisplasia
verruciforme.
· Relacionadas con agentes externos: Arsenicales,
hidrocarburos y relacionadas con radiodermitis crónica.
· Lesiones cicatriciales: Ulceras (estasis,
Marjolin), quemaduras (térmicas, eléctricas), fístulas.
· Dermatosis erosivas o cicatriciales: Liquen
escleroso y atrófico, liquen plano hipertrófico cutáneo, lupus eritematoso
discoide, epidermolisis ampollosa.
Genodermatosis: Epidermodisplasia verruciforme, xeroderma pigmentoso, albinismo,
poroqueratosis, epidermolisis ampollosa distrófica.
Radiación
ultravioleta
La exposición a la luz ultravioleta en forma crónica
ocupacional (actividad al aire libre), especialmente la exposición en los 10
años anteriores al diagnóstico, se cree que es el factor de riesgo mas importante en las personas con piel tipo I. La radiación
ultravioleta B (UVB) (280-320 nm) está implicada en forma directa, aunque se
sabe que la radiación UVA es coadyuvante con la UVB para la génesis de cáncer
cutáneo. Aunque existe controversia, la terapia PUVA (psoraleno + UVA) se
asocia con aumento en la incidencia de CEC.
Radiación
ionizante
Está demostrado que las bajas dosis de rayos X, por
ejemplo para el tratamiento de queloides, inducen la formación de CEC.
Igualmente, existe evidencia de que la incidencia de CEC en pacientes
irradiados se correlaciona en forma directamente proporcional con la dosis
acumulada. Además, la radiación ionizante es sinérgica con la radiación UV para
la formación de CEC. El período de latencia varía de meses a años y la mayoría
de los casos se presenta 20 años después de la radioterapia. Estos CEC
radioinducidos tienen un pésimo pronóstico, pues exhiben una marcada tendencia
a la recidiva (70%) y metástasis, con supervivencia de sólo 50% a los 5 años.

La exposición crónica a radiación infrarroja (calor),
al cigarrillo, al arsénico ingerido oralmente (presente en ciertas fuentes de
agua, en ciertos medicamentos y en ciertos pesticidas) puede dar origen a CEC.
El hábito de fumar no sólo produce CEC en los labios y la mucosa oral, sino que
también se relaciona con cáncer cutáneo. Ya se conocen virus con capacidad
cancerígena plenamente identificados, por ejemplo los tipos 5, 8, 16 y 18 del
virus del papiloma humano. Por regla general, los virus tienen esta capacidad
cancerígena en pacientes inmunocomprometidos.
Grado I <25%
Grado II <50%
Grado III <75%
Grado IV >75%
El
comportamiento biológico del CEC depende en parte de la localización anatómica:
piel expuesta
contra la no expuesta y de la presencia de factores de riesgo Por ejemplo, los
CEC que se originan en piel actínico estropeada tienen un pronóstico
relativamente bueno en un paciente por lo demás sano, pero son especialmente
agresivos en pacientes inmunosuprimidos o en los que han recibido radioterapia.
La
neoplasia es más frecuente en mucosas y semimucosas que en la piel. Se localiza
especialmente en: cara (labio inferior), manos, brazos, genitales y mucosas. Tiene
tendencia a metastatizar por vía linfática.
Su forma de presentación más común es la de una
pápula roja y firme o una úlcera poco profunda con borde duro, elevado y bien
definido, también puede encontrarse una costra que deja expuesta una superficie
granular al retirarla.
Se han
descrito los siguientes tipos clínicos:
·
Carcinoma
espinocelular intraepidérmico: Se
produce en la epidermis, denominado carcinoma in situ; puede producirse en
lesiones cutáneas existentes como queratosis térmicas, crónicas por radiación,
cicatrízales, por hidrocarburos, solares, cuernos cutáneos, arsenicales o como
formas morfológicas, como la enfermedad de Bowen y la eritroplasia de Queyrat.
·
Carcinoma
espinocelular invasor: El crecimiento
es ilimitado y rápido, afecta al estado general y si se deja sin tratamiento
puede provocar la muerte. La proporción de invasión en queratosis solar es del
12%, de la enfermedad de Bowen es del 5% y de la eritroplasia de Queyrat del
10%. El 20-40% de las eritroplasias se transforman en carcinomas epidermoides
infiltrantes. El originado en piel normal es rápidamente invasor y metastásico,
así como los localizados en labio, pene, vulva y ano. Puede invadir nervios
periféricos en la región cefálica y cervical. La superficie puede sangrar, ser
granulosa o costrosa, los márgenes de la úlcera se elevan y endurecen. El
originado en dermatitis tardías por radiación es peligroso y puede crecer
rápidamente, denominándose carcinoma de células en huso (diferenciar de
fibrosarcoma y melanoma maligno).
·
Formas
especiales
Son los llamados CEC “de novo”. En general tienen un
comportamiento biológico más agresivo.
Se describen aquellos que surgen de dermatosis
cicatriciales e inflamatorias, cicatrices, quemaduras, úlceras crónicas, áreas
de radioterapia. Igualmente, encontramos los CEC periungueal y subungueal, que
inicialmente tienen la apariencia de verrugas y son tratados como tales por
medicina general, con el grave inconveniente de retardar el diagnóstico y
empeorar en forma significativa el pronóstico. Finalmente, los CEC verrugosos
que son de aspecto verrugoso y se localizan en distintos sitios, tienen un
comportamiento local agresivo, pero excepcionalmente dan metástasis.
o
CEC de labio (bermellón): Es el más
frecuente dentro de los cánceres de mucosas. Más frecuente en el labio inferior
y en el hombre. A partir de
preneoplasias (leucoplasia, queilitis actínica preneoplásica o queilitis
abrasiva); escama adherida, erosión, úlcera indolora, nódulo sólido con
necrosis. Desplaza el ángulo de la boca, con metástasis a ganglios linfáticos
regionales y más tarde alejados.
o
CEC
pene:
Entre
40-70 años, requiere diagnóstico y tratamiento precoz por su mal pronóstico;
proliferación papilomatosa exofítica con necrosis, induración y ulceración;
gran cantidad de vasos sanguíneos y linfáticos que favorecen las metástasis; en
el 50% de los casos metástasis precoces, principalmente en ganglios regionales.
Surgen por lo general en el glande de pacientes no circuncidados o con
eritroplastia de Queyrat, papilomatosis o papuloma bowenoide.
o
CEC vulva:
En
ancianas, son infiltrantes, ulcerativos y papilomatosos; pronóstico
desfavorable debido a las metástasis que aparecen; puede aparecer a partir de
un liquen escleroso y atrófico, de la enfermedad de Bowen, de una eritroplasia
o de la enfermedad de Paget extramamaria. Es el más frecuente de esta región.

o
CEC
lengua: En
varones es 10 veces superior que en mujeres; en forma de nódulos o induraciones
sobre lesiones previas; metástasis precoces a ganglios linfáticos regionales,
mal pronóstico. Diagnóstico diferencial con el goma
sifilítico.
o
Carcinoma verrucoso: Fue descrito
inicialmente por Ackerman en la cavidad oral cuando se presenta en la plante
del pie se llama epitelioma cuniculatum. Es un subtipo de carcinoma escamoso de baja malignidad; aspecto exofítico y
verrugoso en región plantar, cavidad oral, anal y genital; crecimiento lento,
localmente agresivo; baja producción de metástasis. Puede empeorar con
radioterapia. Producido por la acción del papilomavirus humano.
En
todo carcinoma epidermoide que se descubra y se envié muestra a patología el
reporte debe contener:
§
Patrón histológico: Los
patrones de células fusiformes o acantolítico tienen mal pronóstico.
§
Grado
de diferenciación: CEC bien, moderada o pobremente diferenciado (los
mal diferenciados dan metástasis en 32,8% de los casos, en contraste con los
bien diferenciados que sólo las dan en un 9,25%). Además, puntualizar la
presencia o ausencia de queratina.
§
Patrón arquitectural del tumor: Informar el
patrón de invasión del borde de avance del tumor. Los tumores bien
circunscritos se relacionan con muy poca extensión subclínica; en contraste,
los CEC pobremente organizados, con células menos cohesionadas y dispuestas en
pequeños cordones y trabéculas que infiltran los márgenes profundos y
laterales, tienen mayor extensión subclínica y por lo tanto mayor tendencia a
dar recurrencias.
§
Grosor tumoral (equivalente
a Breslow)
§
Invasión a tejidos profundos (equivalente
al Clark): Estructuras comprometidas en laprofundidad, especialmente si la
lesión infiltra grasa, músculo, hueso.
§
Invasión perineural y/o perivascular: Los CEC con
invasión perineural dan recurrencias en 47% de los casos.
§
Análisis de los bordes laterales y
profundos: Describir si existe compromiso de los
bordes y en caso de estar libres, informar la distancia del tumor a los mismos.
El patólogo debe incluir un esquema con su informe para que este sea mucho mas claro y didáctico.
También como datos importantes que
patología nos puede reportar tenemos que ver:
§
CEC in situ
(enfermedad de Bowen y variantes): Atipia en mayor extensión y hacia niveles
epidérmicos más elevados y posible compromiso anexial.
§
CEC Invasor: Patrón
de crecimiento invasor. El criterio mínimo para su diagnóstico es invasión a la
dermis por queratinocitos anaplásicos en forma no continua, desprendidos de la
epidermis suprayacente.
§
Variantes: Células
en huso, adenoide, acantolítico, verrucoso y adenoescamoso. Una forma especial
y de bajo grado es el carcinoma verrucoso. El CEC de células en huso es preciso
diferenciarlo, por inmunohistoquímica, del fibroxantoma atípico, del melanoma
desmoplásico, etc.
El diagnóstico se hace en forma clínico-patológica, o
sea que tiene que haber correlación de la clínica con la histopatología.
Existen recomendaciones importantes para seguir en el momento de tomar la
biopsia:
a.
La biopsia debe
ser amplia y del sitio más grueso de la lesión, para permitir que el patólogo
realice un adecuado estudio. La mayoría de las células anaplásicas y el mayor
número de mitosis se observan en la profundidad del tumor (esto contraindica la
“saucerización” o los procedimientos que no dejen evaluar el fondo del tumor).
b.
El espécimen no
debe manipularse con pinzas; debe manejarse sin maltratarlo, con delicadeza y
debe ser depositado rápidamente para fijación en formol amortiguado y diluido
al 10%.
c.
El espécimen
debe ser orientado y enviado al patólogo con una descripción completa de la
lesión, incluyendo un resumen de la historia clínica. La solicitud del estudio
debe ir acompañada de un esquema, dibujo o un documento gráfico (foto) de la
lesión inicial, demarcando el sitio donde fue practicada la biopsia.
d.
Estudios
adicionales según cuadro clínico: BACAF ganglionar; radiografía de tórax,
ecografía abdomino- pélvica, TAC, RMN.
Estos
dependen de varios factores, los cuales a continuación mencionaremos:
·
Etiología
Hasta hace unos pocos años se afirmaba que los CEC que
se originaban en queratosis actínicas eran neoplasias de bajo riesgo que
raramente resultaban metástasis (0,5%) y muerte.
En la actualidad, basándose en estudios de tasas de
mortalidad versus tasas de incidencia de CEC, se ha definido que el riesgo real
de dar metástasis es de 2% a 6%. Este
nuevo conocimiento tiene trascendental importancia, puesto que implica cambios
en la conducta frente a los CEC originados en queratosis actínicas, que son la
mayoría.
·
Tasa de crecimiento
Los CEC con crecimiento rápido se pueden confundir con
queratoacantomas, pero es fundamental diferenciarlos, pues el pronóstico es
malo para los primeros.
·
Definición clínica de los bordes
El CEC esclerótico no tiene márgenes definidos y por lo
tanto es difícil determinar con precisión los márgenes quirúrgicos.
·
Sitio anatómico
Existen ciertas localizaciones que estadísticamente
tienen mayor riesgo de recurrencia y/o metástasis: tal como los labios, con
mayor capacidad de dar metástasis (13,7%).
Como por ejemplo el pericondrio, que es rico en vasos
linfáticos y sanguíneos, lo cual permite la diseminación del tumor (11%), sin
comprometer directamente el cartílago. Trago y regiones pre y post-auriculares.
Cuero cabelludo. Regiones periorbitarias, cantos internos y externos.
Sien. Nariz. Miembros inferiores. Lecho y pliegues ungueales. Piel no expuesta
o una cicatriz; tienen aun más capacidad de dar metástasis (30%). Genitales.
Mucosas labial, nasal, oral, genital.
·
Tratamiento previo
(30% de metástasis)
Tumor parcialmente resecado.
Tumor recurrente.
Tumor que surge en área de piel irradiada.
·
Diámetro de la lesión
9,1% de los menores de 2 cm dan metástasis, contra
30,3% de los mayores de 2 cm.
·
Histopatología
Patrones histológicos agresivos: las lesiones de
células fusiformes y los tipos acantolítico y mal diferenciado. El patrón de
invasión infiltrativo del borde de avance del tumor también es considerado como
patrón histológico agresivo. Las principales características histológicas son
la invasión a tejidos profundos (grasa, músculo, hueso), el compromiso
perineural y el compromiso perivascular.
·
Estado inmune del paciente
Los pacientes inmunosuprimidos tienden a presentar
mayor número de CEC, y son por regla general pobremente diferenciados y tienen
mayores tasas de recurrencias y de metástasis.
§
Factores clínicos
·
Tamaño: Los mayores de 2 cm tienen una tasa
de recurrencia de 15,2%.
·
Localización: Los del
labio inferior y el pabellón auricular tienen una tasa de recurrencia de 10,5%
y 18,7%, respectivamente.
·
CEC recurrente: Tasa de
recidiva de 23,3%.
·
Inmunosupresión: Pacientes
que han recibido trasplantes (renal).
§
Factores histológicos
·
Grosor y profundidad: Los mayores
o iguales a 4 mm de Breslow o mayores o iguales a IV de Clark tienen una tasa
de recurrencia de 17,2%.
·
Diferenciación histológica y borde de
avance: Los menos diferenciados tienen más
extensión subclínica y tasas de recurrencias de 28.6%. Igual comentario merece
la arquitectura del borde del tumor: los que tienen un borde no circunscrito,
infiltrante se relacionan con mayor extensión subclínica.
·
Invasión perineural: Cuando el
CEC entra en el espacio perineural, se extiende a grandistancia del tumor
original dando recurrencias del orden de 47%
Factores clínicos
·
Etiología: El CEC que
surge de úlceras crónicas y fístulas tiene un riesgo entre 18 y 31%; cicatrices
entre 25 y 37,9%; áreas de irradiación previa, tienen riesgo del orden de 20 y
30%.
·
Tamaño: CECs
mayores de 2 cm tienen una tasa de metástasis de 30,3%.
·
Localización: Pabellón
auricular (11%), labio (13,7%), invasión directa a glándula parótida (50%),
sien, pene, escroto, ano y dorso de la mano.
·
CEC recurrente: Riesgo para
CEC de piel 25%, labio 31,5% y pabellón auricular 45%.
·
Inmunosupresión: Incluye
pacientes en tratamiento inmunosupresor.
Factores histológicos
·
Profundidad (Clark) y grosor (Breslow): Los de
grosor mayor de 4 mm tienen un riesgodel 45,7% de dar metástasis. De igual
forma, los que tienen un Clark mayor de IV tienen un riesgo aumentado.
·
Diferenciación histológica: Los CEC mal
diferenciados tienen un riesgo de metástasis de 32,8%. Los subtipos
histológicos acantolítico y de células en huso se han relacionado con riesgo de
hacer metástasis.
·
Invasión perineural: Tienen un
riesgo del 47,3%.
La clasificación TNM sigue vigente pero presenta
algunos inconvenientes. Por ejemplo, el T (tumor) se mide por el diámetro del
tumor de T1 a T3, siendo T1 los tumores con 2 cm o menos y el T3 tumores que
miden mas de 5 cm. Un poco inexplicablemente, en el T4
ya no se mide diámetro sino profundidad (T4= tumores que invaden estructuras
profundas extradérmicas). Otros inconvenientes del TNM son que el T1 incluye
lesiones menores de 2 cm, lo cual significa que incluye tumores que van a dar
metástasis; expresado en otra forma, en el T1 podríamos incluir subgrupos.
Igual comentario merece el T2 (2 cm a 5 cm).
En el TNM del CEC se debería incluir el análisis
histológico del CEC. La información del grosor (Breslow) es esencial, pues los
que tienen un grosor menor de 4 mm y/o nivel Clark menor o igual a III, tienen
una tendencia a dar metástasis del orden de 6,7%, mientras los de un grosor
mayor o igual a 4 mm y/o nivel Clark mayor o igual a IV, lo hacen en un 45,7%.
La gran mayoría de los CEC de piel se diagnostica en
las fases iniciales y en ese estado inicial es más exacto tratar a los
pacientes con base en los factores de riesgo de recidiva y de metástasis con
base en la clasificación TNM.
La clasificación TNM (se excluye párpado, pene y
vulva) para el carcinoma espinocelular
es:
Tumor primario
Tx El tumor
primario no se puede determinar
T0 No hay
evidencia de tumor primario
Tis Carcinoma in
situ
T1 Tumor de 2 cm
o menos en su máximo diámetro
T2 Tumor mayor
de 2 cm pero menor de 5 cm
T3 Tumor mayor
de 5 cm
T4 Tumor invade estructuras extradérmicas profundas
(cartílago, músculo esquelético, hueso)
Adenopatías regionales
NX No se pueden
determinar adenopatías
N0 Sin
metástasis regionales a ganglios
N1 Metástasis
regionales a ganglios
Metástasis a distancia
MX La presencia de
metástasis no se puede determinar
M0 No hay
metástasis a distancia
M1 Metástasis a
distancia
Estados
Estado 0 Tis N0
M0
Estado I T1 N0 M0
Estado II T2 N0 M0
T3 N0 M0
Estado III T4 N0
M0
Cualquier T N1 M0
Estado IV
Cualquier T Cualquier N M1
El mejor tratamiento es la prevención y, en el caso del
CEC es la fotoprotección. La mejor forma de hacerla es aislarse de la radiación
solar en forma física, es decir utilizar sombreros y ropas adecuados que no
permitan el paso de la radiación ultravioleta B. En forma coadyuvante, se deben
utilizar los filtros solares y específicamente aquellos que filtren la
radiación ultravioleta B.
Las modalidades de tratamiento para el CEC son variadas
e incluye: resección quirúrgica, cirugía micrográfica de Mohs, radioterapia,
criocirugía, electrofulguración y curetaje.
La escogencia de la modalidad de tratamiento debe
individualizarse para cada paciente, para evitar las recidivas, dado que los
CEC recurrentes que se originan en piel actínico
estropeada tienen un alto porcentaje (25%) de metástasis (excluyendo los de
labio y pabellón auricular, cuyos porcentajes son mayores). Siempre hay que
tener en cuenta el estado inmune del paciente antes de decidir su terapia.
En el CEC localizado (estados 0, I y II) el tratamiento
se basa en los factores de riesgo:
Para los CEC que no tienen factores de riesgo, existe
toda una gama de terapias: electrofulguración y curetaje, criocirugía,
lasercirugía, terapia fotodinámica, quimioterapia tópica, radioterapia, cirugía convencional,
etc. En los casos en que el tumor no se delimita claramente por la clínica o a
la histopatología, es preferible practicar resección local amplia con control
de márgenes quirúrgicos por congelación, en la medida en que los recursos lo
permitan.
El tratamiento
óptimo para los CEC con factor de riesgo alto de recidiva local es la cirugía
micrográfica de Mohs. La gran mayoría de los pacientes se tratan con cirugía convencional,
con control de márgenes por parafina en la pieza quirúrgica, procedimiento que
es práctico y muy útil. La tendencia actual es la reconstrucción inmediata o
temprana cuando los criterios de seguridad oncológica así lo permitan, buscando
en lo posible mejor calidad de vida para el paciente.
La disección ganglionar profiláctica es tema de
discusión y por este motivo se debe decidir en junta médica interdisciplinaria.
En principio es prudente ofrecerla a aquellos pacientes con CEC que tienen una probabilidad
mayor de 20% de desarrollar metástasis ganglionares.
La disección ganglionar terapéutica está indicada
siempre y cuando los pacientes sean candidatos a resección quirúrgica completa
del tumor primario. Se exceptúan los pacientes en los que existan
contraindicaciones médicas y en este caso se puede ofrecer radioterapia.
El estado IV tiene mal pronóstico y, por lo tanto, el
enfoque terapéutico se orienta en mejorar calidad de vida, es decir, a prevenir
y tratar síntomas. Se utilizan la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia.
Los modificadores de la respuesta biológica también
juegan su papel en el tratamiento del CEC. En los pacientes con gran
predisposición a desarrollar múltiples CEC, se debe considerar la quimioterapia
preventiva. Los retinoides orales han demostrado su utilidad en estos casos.
CIRUGÍA
En primera instancia, el tratamiento del CEC es
quirúrgico, buscando la resección completa del tumor. Los CEC sin factores de riesgo
importantes (menores de 2 cm, bien diferenciados, localizados en área anatómica
de bajo riesgo, con nivel Breslow 4
mm y con nivel Clark IV)
se deben resecar con margen mínimo de 4 mm; los de riesgo intermedio (mayores
de 2 cm, con diferenciación moderada o mala, localizados en área anatómica de
alto riesgo y con Clark de
IV), con márgenes mínimos de 6 mm; en los de más alto riesgo, (p. ej. con
invasión perineural) el margen no debe ser inferior a un centímetro.
Contraindicaciones
Resultados
Ventajas
Desventajas y limitaciones
CRIOCIRUGÍA
Se puede practicar resección por “saucerización” del
carcinoma y a continuación la criocirugía. La ventaja es que permite el
análisis por patología. Las consideraciones para la magnitud de los márgenes en
criocirugía son las mismas que se tienen para cirugía convencional. La
criocirugía oncológica se debe practicar con termocouples para tener la
seguridad de alcanzar temperaturas de menos 50ºC.
Indicaciones
· Tumores de bajo a mediano riesgo de recidiva y de metástasis, nivel de Clark menor o igual a II.
·
Paliación
Contraindicaciones
·
Tumores
profundos, mal delimitados a la clínica o a la histopatología.
·
Intolerancia
al frío que se manifiesta por urticaria al frío, criofibrinoginemia,
crioglobulinemia, fenómeno de Raynaud.
·
Relativas:
el cuero cabelludo es muy vascularizado y es difícil alcanzar temperaturas de
menos 50°C, por lo cual los carcinomas localizados en cuero cabelludo no son
buena indicación. Los miembros inferiores, tampoco son una buena localización
para criocirugía.
Resultados
·
La tasa de
recurrencia para tumores primarios a 5 años es de 3,2%.
Secuelas
·
Temporales:
Cicatriz hipertrófica, especialmente al tratar carcinomas extensos. Como toda cicatriz
hipertrófica, mejora en forma espontánea con el tiempo (pocos meses) sin
terapéutica y más pronto con tratamiento.
·
Permanente:
Retracción de tejidos (como se presenta en cualquier cicatrización por segunda
intención). Es menor en ancianos, y mejora con el tiempo por la laxitud en
tejidos. En piel tipo II en adelante, la hipopigmentación es una desventaja de
tipo cosmético.
Ventajas
·
Se dispone
de la pieza quirúrgica para analizar las características histológicas del
tumor.
·
Pacientes
embarazadas, pacientes con alto riesgo quirúrgico, con marcapaso, con
coagulopatías o pacientes ancianos o debilitados.
·
Simplicidad
·
Bajo costo
·
Seguridad
·
No
incapacita al paciente
·
Buen
resultado cosmético en piel tipo I
Desventajas y limitaciones
·
La
hipopigmentación
·
Requiere
experiencia y buen adiestramiento del dermatólogo.
Indicaciones
·
Tumores menores de 2 cm
·
Tumores de 2 a 5 cm
·
Tumores mayores de 5 cm
·
Regiones: labios, párpados, pabellones auriculares,
nariz
·
Cánceres de alto riesgo.
·
Como complemento a la cirugía.
·
Compromiso ganglionar (parótida).
Contraindicaciones
·
Paciente
menor de 50 años, porque la cicatriz empeora con el tiempo; El riesgo de cáncer
radioinducido y de radionecrosis aumentan con el tiempo.
·
Carcinomas
mal delimitados a la clínica o a la histopatología.
·
Carcinomas recidivantes posterior a radioterapia.
·
Genodermatosis.
·
Carcinomas
relacionados con virus (carcinoma verrucoso).
Resultados
·
Las tasas
de recurrencia para tumores primarios a más de 5 años es de 10%.
·
Los buenos
resultados con radioterapia, son operador dependiente. El radioterapeuta debe
conocer a fondo los principios de la radioterapia cutánea y los factores de
riesgo de los diferentes carcinomas.
·
En los tumores
de muy alto riesgo, ni la cirugía ni la radioterapia obtienen buenos resultados
en forma aislada. La RT es de mayor utilidad como terapia adyuvante de la
cirugía para los tumores de alto riesgo.
Secuelas
·
Tempranas: eritema,
xerosis, atrofia, descamación húmeda, dolor, pérdida del cabello y pestañas.
·
Tardías: mala vascularización y radionecrosis
de piel, o de cartílago o hueso subyacentes al sitio de radioterapia (1 a 5% de
los pacientes). Las áreas de mayor riesgo son las áreas de irritación crónica,
las expuestas al sol y ciertas localizaciones anatómicas, como pabellones
auriculares, alas nasales, cantos. El tratamiento de la radionecrosis es
difícil. Los carcinomas que comprometen hueso no se deben irradiar, porque la
posibilidad de curación es mínima y la posibilidad de osteonecrosis alta.
Telangiectasias, fibrosis, cánceres radioinducidos. En fosas nasales son
frecuentes las epistaxis postradioterapia. Desde el punto de vista estético,
telangiectasias, pérdida permanente del cabello. En los pacientes de piel tipo
II ó III en adelante, hipopigmentación posradioterapia. Como toda cicatrización
por segunda intención pueden presentarse retracciones, que en los sitios de
márgenes anatómicas libres ocasionan defectos funcionales y cosméticos (ectropión,
retracción del nasal, etc).
·
El
tratamiento de tumores perioculares se puede complicar con queratitis,
cataratas o perforación del globo ocular.
Ventajas
·
Util en
pacientes con fobia a cirugía.
·
Pacientes
con alto riesgo quirúrgico, con marcapasos, coagulopatías o pacientes ancianos
o debilitados.
·
El aspecto
estético de la cicatriz es excelente inmediatamente, pero empeora con el
tiempo; sólo 50% de los pacientes presentan buen resultado a los 9-12 años
posteriores a la terapia.
Desventajas
·
Las
recidivas posteriores a radioterapia y los cánceres radioinducidos son muy
difíciles de tratar, incluso con cirugía micrográfica de Mohs.
·
Las
recidivas posteriores a radioterapia no se deben tratar nuevamente con
radioterapia. Desde el punto de vista quirúrgico, es bien difícil operar en
áreas irradiadas.
·
Como todo
método ciego, no se puede tener información de las características histológicas
ni de la presencia de tumor residual. Tampoco de la presencia de queratosis
actínicas adyacentes, que son causa importante de “recidiva tumoral”.
·
Los
carcinomas bien diferenciados requieren mayores dosis de radioterapia en
relación a los menos diferenciados.
·
En los
casos de tumor residual posterior a la radioterapia, este puede crecer por
largos periodos antes de ser evidente a la clínica.
SEGUIMIENTO
Las metástasis ocurren más frecuentemente en los
primeros 5 años del tratamiento:
CEC in situ
CEC invasor
CEC
Invasor, menor o igual a 1 cm:
CEC Invasor 2
cm
Etiología
Otros
Ca de VERMILLÓN
Ca in situ de vermillón:
Ca Invasor de vermillón:
Ca de Labio Superior
NOTA IMPORTANTE: El
tratamiento del CEC de las mucosas de labio es diferente.
Por presentar bordes bien definidos, se puede resecar
con 3 mm de margen de seguridad; previa cauterización de vasos epiesclerales, se
inicia queratectomía superficial, cuidando de no lesionar la membrana de
Bowman, ni penetrar esclera. La resección debe incluir conjuntiva y tenon;
luego se realiza plastia conjuntival. Si hay compromiso intraocular, se debe
enuclear. Si infiltra la órbita, se debe exanterar.
Radioterapia:
al realizar
exanteración, si la patología informa incompletamente resecado en ápex,
complementar radioterapia. Si hay compromiso periorbitario, se debe resecar en
bloque: maxilectomía o cirugía craneofacial.
Quimioterapia:
Cuando hay tumores corneo-conjuntivales que no permiten
la oclusión palpebral por su tamaño y en los que queda tumor residual
epiescleral, se puede realizar quimioterapia tópica combinada con cortisona
colirio para evitar querato-conjuntivitis química.
EPIDEMIOLOGÍA:
Se estima que anualmente hay 40.000 nuevos casos de
melanoma en Estados Unidos, lo cual corresponde a 12,9/100.000 personas al año.
La incidencia varía en los diferentes grupos étnicos, siendo extremadamente
baja en negros y orientales y alta en blancos. El melanoma lentiginoso acral
predomina en personas de razas negra y oriental y en latinoamericanos, mientras
en blancos predomina el melanoma de extensión superficial.
En Colombia, la incidencia ha aumentado en los últimos
años, con una cifra global de 3,5/100.000, con predominio en el sexo masculino.
El melanoma más frecuente es el de tipo lentiginoso acral. En el Instituto
Nacional de Cancerología, en el año de 1998 se atendieron 99 casos nuevos de
melanoma.
En América Central la incidencia global es de
aproximadamente 1,5/100.000 y en América del Sur de 3,5 /100.000, con
diferentes variaciones en los países y en los grupos étnicos. En Asia y en el
continente africano, el melanoma se comporta en forma similar a Latinoamérica:
la incidencia es baja y varía entre 0,2 y 0,6/100.000 habitantes.
En Europa,
la incidencia varía entre 2,5 y 9/100.000 habitantes. En Australia, se reporta
la más alta incidencia de melanoma del mundo, con cifras de 40/100.000
habitantes en ciertas regiones.
DEFINICIÓN:
Neoplasia maligna originada de los melanocitos,
células provistas de melanosomas y especializadas en la biosíntesis y
transporte de melanina, el pigmento que da color a la piel y al pelo, así como
a la úvea ocular.
Su presentación suele ser cutánea en la mayoría de
los casos, por tanto en la superficie del organismo, pero puede acaecer en
otras localizaciones, como la intraocular, constituyendo el tumor primario más
común en la raza blanca en esa ubicación, donde se origina a partir de
melanocitos uveales.
BREVE RESEÑA HISTÓRICA:
La primera descripción de un melanoma aparece en los
escritos de Hipócrates, en el siglo V antes de J.C.; asimismo, se ha detectado la
enfermedad en varias momias incas precolombinas de aproximadamente la misma
época.
La primera publicación moderna sobre un paciente con
la enfermedad, se debe a John Hunter en 1787. Inicialmente, la enfermedad fue
denominada “melanosis” término acuñado por René Laennec en 1812.
El término melanoma fue sugerido por primera vez por
Robert Carswell en 1838. En 1907, William Sampson Handley describió las vías
anatómicas de diseminación y su extensión linfática centrífuga.
EMBRIOLOGÍA:
Los melanocitos, células productoras de melanina, y
responsables de la pigmentación de la piel, derivan de células pluripotenciales
de la cresta neural, al igual que diversos tipos celulares como neuronas,
células gliales y células secretoras del sistema neuroendocrino periférico. Sus
precursores, conocidos como melanoblastos, emigran durante el primer trimestre
de la gestación para poblar diversas regiones tisulares, como la piel, úvea,
meninges y mucosa ectodérmica.
La diferenciación progresiva de los melanoblastos en la piel durante el
desarrollo embrionario, fetal y neonatal, produce los melanocitos maduros de la
epidermis del adulto, que son células dotadas de un citoplasma con marcadas
prolongaciones o dendritas, y fuertemente pigmentadas.
La regulación específica de algunos antígenos durante el proceso de
diferenciación de los melanoblastos, sugiere que su expresión, es
característica de los precursores de los melanocitos, probablemente de los
melanoblastos.
La migración de los melanoblastos desde la cresta
neural y su entrada en el estrato epidérmico y en folículos pilosos, es un
proceso que requiere la digestión proteolítica de la matriz extracelular para
facilitar su penetración a través de los somitos y de otros tejidos. De esta
forma, cuando las células de la cresta neural en proceso de diferenciación se
orientan hacia el linaje melanocítico, activan un programa de expresión
genética que les concede la capacidad de invadir y migrar. Los melanoblastos en
fase de migración deben ser capaces de reconocer y seguir “pistas” moleculares
que los lleven a su correspondiente destino. Una vez en él, la diferenciación
posterior debe incluir la desactivación del programa de expresión genética para
la migración. Se cree que su reactivación, puede ser uno de los principales pasos
que llevan a los melanocitos atípicos, que crecen autónomamente de forma
localizada, a convertirse en células metastatizantes, capaces de migrar e
invadir. Por tanto, las investigaciones más recientes se han centrado en los
aspectos moleculares de los mecanismos responsables de esta reactivación, que
pueden ser el objetivo de nuevos métodos terapéuticos eficaces para combatir la
enfermedad diseminada, que se asocia a una supervivencia a largo plazo
extremadamente baja.
En la piel, los melanocitos se sitúan en la capa basal de la epidermis, y bajo
el estímulo de dos hormonas, hormona estimuladora del melanocito (alfa MSH) y
hormona adrenocorticotropa (ACTH), elaboran pigmento melánico; se considera que
alfa MSH, además, puede desempeñar cierto papel en el mantenimiento de la
diferenciación de estas células.
La síntesis de melanina tiene lugar en el melanosoma,
organela intracelular característica del melanocito maduro, dónde, el
aminoácido tirosina, al oxidarse por acción de la tirosinasa, se convierte en DOPA
(dihidroxifenilalanina), y después en dopaquinona, que se polimeriza para
formar melanina. El paquete de melanosomas pigmentados sale de los melanocitos
a través de las dendritas y es fagocitado por los queratinocitos circundantes,
quienes, a su vez, emigran en sentido ascendente a través de la epidermis,
confiriendo los factores fenotípicos y grados de color a la piel, pelo y ojos.
El número de melanocitos por unidad de superficie
cutánea no muestra correlación significativa con la predisposición a desarrollar
melanoma. Lo demuestra el hecho que este tumor es mucho más frecuente en la
raza blanca que en la negra, a pesar que ésta última se caracteriza por poseer
una densidad de melanocitos mucho mayor.
Por otra parte, se ha comprobado, mediante estudios
en cultivos celulares, que las células tumorales, difieren de los melanocitos
normales en que, aunque éstos precisan para proliferar el estímulo de ciertas
sustancias presentes en el medio, como insulina o IGF-1, las primeras crecen de
forma continuada aun sin factores exógenos de crecimiento, debido a mecanismos
autoestimuladores que parecen consistir en factores de crecimiento y citoquinas
producidos por las propias células neoplásicas; de éstos, el más significativo
es el factor de crecimiento básico de fibroblastos (bFGF), un mitógeno presente
en algunas células humanas normales, pero no en melanocitos.
ETIOPATOGENIA:
En la mayoría de las series se registra historia
familiar en 5 a 10% de los pacientes. En el caso de un pariente afectado, el
riesgo relativo es de 2,3 y de 5 en el caso de 2 parientes.
Fenotipo (características físicas del
individuo):
Piel clara, ojos azules y cabello rubio o rojizo son
factores conocidos de riesgo de melanoma. A los ojos claros se les atribuye un
riesgo relativo de 2, al pelo rubio o rojizo un riesgo entre 2 y 4, y a la piel
clara un riesgo entre 1 y 3. La presencia de efélides es un factor importante
de riesgo, así como la presencia de múltiples nevus adquiridos y de nevus
atípicos.
Fototipo (capacidad de bronceo de un
individuo)
Fototipo I Siempre se quema, nunca broncea.
Fototipo II Usualmente se quema, algunas veces broncea.
Fototipo lll Algunas veces se quema, usualmente
broncea.
Fototipo lV Siempre broncea, nunca se quema.
Fototipo V Individuo de piel oscura.
Fototipo Vl Individuos de raza negra.
Los fototipos I y II se asocian con un mayor riesgo.
Algunos casos de melanoma han sido reportados en
pacientes con inmunodeficiencias primarias, inmunodeficiencias secundarias a
enfermedades autoinmunes, linfomas y en quienes recibieron trasplante de médula
ósea.
Radiación: múltiples estudios indican que es uno
de los principales factores de riesgo.
La radiación ultravioleta B es la más implicada. El
riesgo es mayor en los casos de exposición intermitente al sol. Se han descrito
casos asociados a episodios de quemaduras solares con ampollamiento en la
infancia y adolescencia, factor que es evidente en los melanomas nodulares y en
los de extensión superficial. En el caso del léntigo maligno, la exposición
solar crónica es un factor prevalente. Las lámparas fluorescentes, de bronceo y
la puvaterapia han sido implicados en el aumento de la incidencia de melanomas
en algunos estudios. También se han reportado algunos casos posteriores a la
exposición a radiación ionizante.
Se han
informado casos aislados originados en cicatrices de quemaduras. Los agentes
químicos clásicos causantes de cánceres experimentales han sido asociados al
melanoma, entre ellos los hidrocarburos policíclicos, monómeros del vinilo,
solventes, bifenilos policlorinados y ciertos metales. El virus del papiloma
podría actuar como cofactor de la radiación ultravioleta en ciertos casos de
pacientes inmunosuprimidos.
Lesión del ADN
celular y cáncer de piel: Recientemente
se ha sugerido que también los UVA pueden desempeñar un papel en la etiología,
aunque de forma indirecta, por medio de sustancias químicas
fotosensibilizantes; por ello, algunos estudios señalan que el uso de filtros
solares puede incluso aumentar el riesgo, al permitir un mayor tiempo de
exposición a los UVA.
Es característico el caso de los pacientes con
xeroderma pigmentosum, un defecto genético humano poco frecuente que consiste
en la alteración de los mecanismos de reparación del ADN, en los que, en
presencia de radiación ultravioleta, aparecem alteraciones celulares en la piel
que se traducen en una altísima incidencia de tumores cutáneos; para ellos, el
riesgo de melanoma antes de los 20 años de edad es 2000 veces mayor que en la
población general.
Factores de crecimiento y oncogenes: Las células normales responden a ciertas proteínas,
denominadas factores de crecimiento, iniciando la secuencia de división y
diferenciación, hallándose codificadas por genes denominados proto-oncogenes;
cuando estos últimos sufren una mutación o una integración viral, se activan,
dando lugar a un crecimiento celular descontrolado debido a la producción de la
proteína estimuladora del crecimiento o del receptor para la misma,
denominándose entonces oncogenes.
La radiación ultravioleta puede desencadenar este fenómeno, y de hecho aumenta
los niveles de factores de crecimiento en los tejidos. Muchos de estos factores
(melanotropinas) son estimulantes de melanocitos.
Factores hormonales
Su papel es poco claro, siendo la tasa de incidencia
similar en ambos sexos, aunque las mujeres tienen un pronóstico global mejor
que los hombres, ventaja que desaparece tras la menopausia.
Algunos estudios asocian mayor incidencia de melanoma
a la ingesta de anticonceptivos orales, sobre todo si tiene lugar durante un
período superior a 5 años; sin embargo, no está confirmado.
La influencia del embarazo es muy discutida, con resultados contradictorios.
Lesiones
precursoras: Se ha acuñado el término
“síndrome del nevus displásico” (SND), ahora más conocido como “síndrome del
nevus atípico”, para describir un conjunto de lesiones clínicas e histológicas
que se heredan de forma autosómica dominante. Los pacientes afectos presentan
múltiples nevi que comienzan a aparecer en la adolescencia, aunque pasados los
35 años siguien apareciendo nuevas lesiones. Este síndrome se asocia tanto a
melanoma familiar como al esporádico, aunque, si el paciente tiene antecedentes
familiares, el riesgo de desarrollar la enfermedad es prácticamente del 100%.
Por tanto, en estos casos es obligatorio realizar revisiones periódicas cada 6
meses, y extirpar toda lesión sospechosa.
También existe asociación con nevus congénito gigante
(mayor de 20 cm de diámetro), cuyo riesgo de desarrollar melanoma oscila entre
el 5 y 20%.
Estudios citogenéticos: En los últimos años, los avances en las técnicas de
mapeo genético han permitido localizar e identificar numerosos genes causantes
de enfermedades. En el caso que nos ocupa, se han detectado varios genes
asociados.
Melanoma ocular, raro (un 9% del total) pero a menudo
mortal por su diagnóstico tardío, se asocia a monosomías del cromosoma 3, a
duplicaciones del brazo largo del cromosoma 8, y a alteraciones del cromosoma 6
(duplicación del brazo 6p o delección del 6q), de los cromosomas 7 y 9.
Melanoma cutáneo se asocia a otras alteraciones
diferentes, localizadas sobre todo en cromosomas 1, 6, 7, 9, 11, 10, 22 e Y. El
gen que más se ha estudiado, por desempeñar un papel predominante en el
desarrollo neoplásico, es el del inhibidor de quinasas dependiente de ciclina 2
(CDKN2) o p16INK4a, localizado en la banda p21 del cromosoma 9. Este gen se
encuentra alterado con mucha frecuencia en las líneas celulares de melanoma y
también en pacientes con presentación familiar. Codifica proteínas relacionadas
con el ciclo de control celular frente a la transformación maligna, pero aún no
se ha definido su papel específico.
Por otra parte, este gen se encuentra también
alterado en otros tipos de cáncer, y su asociación con la forma esporádica, es
menos frecuente.
CUADRO
CLÍNICO:
Lesiones precursoras:
·
Nevi
congénitos: Son acúmulos de
melanocitos névicos benignos que pueden situarse en la epidermis, dermis o en
ambas, y que, por definición, están presentes en el momento del nacimiento o
aparecen durante el primer año de vida, existen en cerca del 1% de los recién
nacidos. Crecen con el individuo (crecimiento proporcional), y en el adulto
suelen medir más de 1 cm de diámetro. Se diferencian en congénitos pequeños
(menores de 1,5 cm de diámetro), medianos (de 1,5 a 20 cm) y gigantes (de
diámetro mayor de 20 cm).
Clínicamente, estas lesiones pueden ser claras u
oscuras, con márgenes más o menos definidos, y planas o papulosas, pudiendo
contener pelo. Su contorno y color suelen ser uniformes, son asintomáticas.
Nevi congénitos gigantes pueden darse en cualquier
parte del cuerpo, pero son más frecuentes en la espalda.
Histológicamente, nevi congénitos contienen las
mismas células névicas que nevi comunes adquiridos. Sin embargo:
§
Nevi congénitos
presentan infiltración de células névicas en la parte inferior de la dermis
reticular.
§
Es
característica la estrecha asociación de células névicas con estructuras subyacentes,
como vasos sanguíneos, nervios, glándulas sudoríparas y folículos pilosos.
Todas estas lesiones deben considerarse precursoras.
Se calcula que el 1-2% de melanomas surgen sobre lesiones pigmentadas
congénitas.
El riesgo de melanoma a lo largo de la vida en
pacientes con nevi congénitos gigantes se cifra entre un 5% y 40%. Existe
aumento significativo del riesgo en pacientes con nevi
congénitos que cubren más del 5% de su superficie corporal.
Por tanto, se recomienda la extirpación de nevi congénitos
grandes a partir de los 6 meses de vida. Nevi pequeños pueden extirparse con
anestesia local después de los 10 años.
Nevi comunes adquiridos o benignos: Aparecen a partir del primer año de vida, y
generalmente antes de los 35 años de edad. Son conjuntos de melanocitos
proliferantes aparentemente normales.
Clínicamente, son lesiones de superficie homogénea,
pigmentación uniforme, contorno redondo u ovalado y bien
circunscritas. Pueden ser papilomatosos, en cúpula, pediculados o
planos. La coloración puede ser rosada, del color de la piel, parda o negra. Su
tamaño suele ser menor de 1 cm de diámetro, siendo asintomáticos. Hay tres
tipos: de conjunción, compuestos, y dérmicos.
Nevi de conjunción son los más corrientes en todos
los sujetos, y tienden a aparecer en zonas expuestas;.
se trata de lesiones planas, ocres o marrones, y su
contorno es circular. Color es siempre uniforme, conservando los pliegues
normales de la piel. La mayoría tienen menos de 5 mm de diámetro, y muy pocos
sobrepasan los 9 mm. Se componen de melanocitos en la capa basal de la
epidermis que se extienden focalmente dentro de la dermis papilar.
Nevi compuestos comienzan como lesiones marrón oscuro
ligeramente sobreelevadas, de contorno uniforme, constituyendo lentamente un
nódulo. Suelen ser menores de 1 cm de diámetro. Los melanocitos se sitúan en la
epidermis y en dermis. Ciertos nevi tienen células gigantes multinucleadas.
Nevi dérmicos son lesiones en cúpula, normalmente
desprovistas de pigmento (acrómicas). Tienen solamente un componente dérmico.
En cuanto al riesgo de melanoma asociado a nevi
comunes adquiridos, se sabe que el número de éstos es
inversamente proporcional al grado de pigmentación cutánea. En general, se
considera que los individuos que presentan más de 50 nevi comunes adquiridos
tienen un riesgo relativo 5-17 veces mayor de desarrollarlo.
Nevi atípicos: Son lesiones melanocíticas tanto precursoras como indicadoras del
melanoma. Se consideran nevi atípicos los que presentan:
§
Aspecto
asimétrico.
§
Mala
delimitación de bordes, irregulares y a menudo borrosos.
§
Heterocromía, de
pardo a marrón oscuro, a veces con fondo rosado.
§
Tamaño grande, a
menudo mayor de 5 mm de diámetro.
§
Contorno macular,
y a veces un componente central pequeño y palpable.
Estas lesiones aparecen con más frecuencia en áreas
expuestas, como el torso, pero pueden aparecer en áreas normalmente ocultas.
Aunque los pacientes con síndrome del nevus atípico o
displásico (SND) presentan a menudo decenas o cientos de lesiones, éstas pueden
aparecer aisladamente o en escaso número. Además, los nevi atípicos evolucionan
con el tiempo, modificando sus rasgos y acentuando con frecuencia su atipia;
algunos, en cambio, involucionan y desaparecen espontáneamente.
Histológicamente, se caracterizan por desorganización
estructural y grados variables de atipia nuclear en los melanocitos, aunque
ésta suele ser discontinua y no estar completamente evolucionada.
La mera presencia de nevi atípicos,
independientemente de la historia familiar, condiciona un mayor riesgo. La
prevalencia de los mismos en España se calcula en un 4,8%.
Con el estudio de la naturaleza familiar de los melanomas y de los nevi
atípicos, se ha acuñado el concepto que inicialmente se denominó “síndrome B-K
mole”, y posteriormente “síndrome del nevus displásico” (SND). Actualmente se
emplea de forma más extendida el término "síndrome del nevus
atípico".
La clasificación de Kraemer (Tabla 1) divide a los
sujetos con “síndrome del nevus displásico” en varias categorías, según
historia personal y familiar, y según el riesgo de desarrollo de melanoma.

Tabla 1. Clasificación de Kraemer de los tipos de
SND.
Clase
|
Nombre |
Características |
|
A |
SND esporádico |
Sólo un miembro de la familia tiene SND |
|
B |
SND familiar |
Dos o más miembros de la familia tienen SND |
|
C |
SND esporádico y melanoma |
Sólo un miembro de la familia tiene SND y melanoma |
|
D1 |
SND familiar y melanoma |
Dos o más miembros de la familia tienen SND, pero sólo uno
melanoma |
|
D2 |
SND familiar y melanoma |
Dos o más miembros de la familia tienen SND y melanoma |
Los sujetos de la clase A tienen el menor riesgo de desarrollarlo,
aunque éste es 27 veces mayor que el de la población general. El riesgo máximo
lo tienen los pacientes pertenecientes a la clase D2, en la que es 148 veces
mayor que el de la población general.
·
Léntigo
maligno (LM): También denominado
“nevus melanótico de Hutchinson”. Muchos autores lo consideran un melanoma
preinvasor inducido por el efecto acumulativo a largo plazo de la radiación
ultravioleta. Su incidencia es máxima en zonas más soleadas.
Aparece en personas mayores, constituyendo máculas grandes, de forma y pigmentación irregular y poco delimitadas. La mayoría surgen
en cabeza y cuello, sobre todo en la nariz y en pómulos, creciendo lentamente.
Bajo una epidermis atrófica se observa proliferación de
melanocitos atípicos en fila única en la unión dermoepidérmica. Hay elastosis
solar, borramiento de papilas dérmicas, y normalmente se encuentra un
infiltrado inflamatorio. Es característica la extensión de la proliferación
melanocítica al epitelio de los anejos cutáneos.
Generalmente, se considera un precursor del léntigo
maligno melanoma (LMM), bien sea “nevus severamente displásico” o “melanoma in
situ”; al menos un 5% de los LM progresan a LMM, por lo tanto, está indicada la
extirpación quirúrgica y vigilancia posterior, por su tendencia a la recidiva.
·
Tumor de
Spitz: También denominado melanoma
juvenil. La edad media de diagnóstico es de 10 años.
Su distinción histológica del melanoma maligno, es
muy difícil, pero su comportamiento es benigno en la mayoría de casos. Es una
lesión en general relativamente pequeña (menor de 5 mm), simétrica y bien
circunscrita. Suele ser convexa, rosada o rojiza, y crecer con rapidez en pocos
meses.
Consiste en una proliferación de melanocitos
fusiformes o epitelioides que con frecuencia forman nidos en la unión
dermoepidérmica y se extienden hacia la profundidad a través de ésta formando
cordones. Es un patrón de infiltración en cuña, que infiltra no sólo dermis
sino también anejos y nervios. Las células muestran características
particulares, con citoplasma opaco o “en vidrio deslustrado”.
Los tumores de Spitz que muestran características
aberrantes en su componente epidérmico o dérmico se denominan tumores de Spitz
atípicos. Aunque tienen un comportamiento benigno en general, incluso las
variantes atípicas, en algunos casos han presentado recidiva y metástasis,
llegando a ocasionar la muerte. A estas lesiones se les ha denominado tumores
de Spitz malignos o metastatizantes. Suelen ser de tamaño grande ( > 1 cm), con extensión en profundidad y celularidad
prominente.

·
Nevus azul: Proliferación melanocítica que afecta a la dermis
papilar, a la reticular o a ambas. En raras ocasiones, pueden dar lugar a
melanoma, en cuyo caso se denominan nevi azules malignos.
Presentan pleomorfismo celular y actividad mitótica,
por lo que a veces plantean dudas de diagnóstico diferencial.

CLASIFICACION CLINICA DEL MELANOMA:
Clasificación histórica de Clark según fases de
crecimiento: A finales de los años
60 y principios de los 70, Clark y cols. propusieron
que el melanoma puede dividirse en cuatro o más tipos distintos, basándose en
rasgos clínicos y anatomopatológicos que reflejan, básicamente, su patrón de
crecimiento.
·
Los cuatro
principales, según la clasificación de Clark son:
·
Léntigo maligno
melanoma (LMM).
·
Melanoma de
extensión superficial (MES).
·
Melanoma nodular
(MN).
·
Melanoma
lentiginoso acro (MLA).
Se reconocen dos fases principales en el desarrollo del
tumor, la denominada fase de crecimiento radial, u horizontal, se caracteriza
por la proliferación de melanocitos neoplásicos en el espesor de la epidermis,
sin invasión de dermis papilar, que clínicamente forma una mancha de extensión
radial. Esta fase se observa en melanoma de extensión superficial, léntigo
maligno melanoma, y melanoma lentiginoso acro. La segunda fase, denominada fase
de crecimiento vertical, muestra proliferación de melanocitos malignos que se
originan en epidermis, expandiendo a la dermis papilar con invasión de dermis
reticular y de grasa subcutánea; esta fase suele mostrarse como un nódulo en
expansión, y conlleva la adquisición de la capacidad de metastatizar. La
progresión de esta segunda fase ha permitido definir los niveles de invasión
(ver Tabla 2) y las medidas de espesor tumoral, que son por el momento los
principales parámetros histológicos que permiten determinar el pronóstico.
Melanoma nodular es un ejemplo básico de este patrón de crecimiento, ya que en
él se observa la fase de crecimiento vertical, sin asociar crecimiento radial.
Tabla 2. Niveles de invasión de Clark.
Nivel
|
Características |
|
I |
Epidérmico (melanoma “in situ”). |
|
II |
Epidérmico,
con invasión dérmica por células aisladas o pequeños nidos celulares. |
|
III |
Nódulos en expansión en dermis papilar, que se ensancha. |
|
IV |
Algunas células infiltran dermis reticular. |
|
V |
Infiltración de grasa subcutánea. |
Melanoma acral lentiginoso: se localiza
en las superficies volares de manos y pies, así como en los lechos ungueales.
Su frecuencia es igual en todas las razas. Es el tipo más frecuente en los
latinos. Se inicia como una mácula pigmentada irregular, que al aumentar de
tamaño se torna asimétrica, de bordes irregulares y con variación en el color.
La evolución varía
desde unos pocos meses hasta varios años, con una media de 2,5 años, más corta que
en otros tipos de melanoma. Se observan fases de crecimiento tanto radial como
vertical, pero ésta última sucede a la primera con más rapidez que en LMM y en
MES. Afecta a individuos mayores, como media en la séptima década de la vida.
El comportamiento
biológico, parece ser más agresivo que el de LMM, al que se parece, con más
posibilidades de metastatizar. El diagnóstico suele ser tardío, dada su
localización a menudo oculta. El espesor del primario puede ser engañoso. El
diagnóstico diferencial es con verrugas, tumores dérmicos, hematomas
traumáticos.
El melanoma acral lentiginoso subungueal se inicia en
la matriz ungueal y afecta más frecuentemente el primer artejo de los pies.
Melanoma subungueal: es una variante del MLA que constituye el 2-3%
de los melanomas en la raza blanca. Incide en ambos sexos por igual, y en
edades sobre todo entre 55 y 65 años. Más del 75% de estas lesiones
aparecen en el primer dedo de la mano o del pie. Comienza como una mancha
en el lecho ungueal, cerca de la base, que se confunde fácilmente con un
hematoma subungueal. La afectación del pliegue posterior de la uña (signo
de Hutchinson) es un signo de mal pronóstico, indicando lesión avanzada.
El 10-15% son amelanóticos, con apariencia carnosa. Debido a que el
diagnóstico suele ser tardío, y no a la naturaleza biológica de los
melanomas subungueales, el pronóstico es malo.Melanoma léntigo maligno: Aparece sobre todo en piel expuesta de pacientes
mayores. La edad media al diagnóstico es de 65 años. Constituye el 4-15% de
todos los melanomas. Las ubicaciones más comunes, son faciales: regiones malar
y temporal. A veces aparece en otras localizaciones, como en dorso de manos o
en miembros inferiores, pero sólo si hay afectación solar significativa.
La lesión precursora, léntigo maligno (LM), persiste
de forma característica durante un largo período, que suele ser de 5 a 15 años,
pudiendo llegar incluso a los 30 o 40 años, antes de adquirir capacidad
invasora. La aparición de áreas sobreelevadas, generalmente, pardo-negruzcas, o
incluso nódulos, proclama el comienzo de la invasión.
El riesgo de desarrollar LMM a partir de un LM es de
un 4,7% a los 45 años, y de un 2,2% a los 65 años de edad.
Clínicamente, las lesiones de LMM suelen ser grandes
(mayores de 3 cm) y planas. Pueden existir variantes amelanóticas. Tienen
bordes muy contorneados, con indentaciones. Son notablemente planas, sobre todo
en las fases iniciales; cuando se hacen palpables, indican invasión dérmica.

Histológicamente, en las áreas no invasivas de LMM, y
en todo el LM, la parte inferior de la epidermis muestra proliferación de
melanocitos atípicos, como células aisladas y en grupos. Melanocitos atípicos
surgen en la epidermis atrófica, sobre una dermis dañada por el sol, y con
frecuencia se extienden en profundidad a lo largo de los folículos pilosos.
Melanoma nodular: Es el segundo tipo más frecuente de melanoma, y comprende del 10 al 30%
de ellos. A diferencia del LMM y del MES, es más agresivo, y su fase clínica
previa a la invasión profunda es más breve. Puede afectar a cualquier grupo de
edad, con una media de 53 años; aparece habitualmente en el tronco, cabeza o cuello.
Puede desarrollarse sobre un nevus o, con más frecuencia, sobre piel normal;
carece de una fase de crecimiento radial manifiesta. Tiene una evolución
rápida, y su historia es característicamente de crecimiento rápido durante
varios meses. La variante polipoide del melanoma nodular, con pedículo y
aspecto de coliflor, es especialmente agresiva.
MN aparece de forma habitual como pápula o nódulo de
coloración uniforme negro-azulada, de 1 a 2 cm de diámetro. Puede ser difícil
distinguir entre MN y hemangioma, hematoma, granuloma piógeno, nevus azul,
poroma ecrino o carcinoma basocelular pigmentado. Aproximadamente el 5% de los
MN carecen de pigmento y tienen aspecto carnoso.
Microscópicamente, MN es un tumor en el que el crecimiento
intraepidérmico siempre va asociado a invasión dérmica.


Melanoma de
extensión superficial: Constituye el
tipo más frecuente en la raza blanca y representa en torno al 50-70% de todas
las lesiones. Se produce en cualquier punto de la superficie cutánea, pero
suele verse en espalda y miembros inferiores en mujeres, y en tronco en
hombres. Es frecuente que aparezca sobre un nevus común o displásico
preexistente. La edad de aparición es de los 30 a los 50 años, situándose la
media al principio de la 5ª década de vida, sin predilección por sexo. La fase
de crecimiento radial es más corta que en los pacientes con LMM, del orden de 6
meses a 7 años. Cuando MES aparece
sobre un nevus, la anamnesis revela la aparición de cambios progresivos en el
mismo en los últimos 1 a 5 años. Al principio de su evolución, suele ser una
lesión plana o ligeramente elevada, de coloración irregular, aunque
intensamente pigmentada. También muestra irregularidades del borde y de la
superficie, más acusadas conforme progresa el crecimiento, pudiendo aparecer
variaciones de color que van del marrón oscuro al negro, o del gris azulado al
rosado o blanquecino. La ausencia de pigmentación en el seno del tumor puede
indicar regresión, que se observa mejor con luz de Wood (ultravioleta de
longitud de onda larga) como un área hipopigmentada. La superficie se hace cada
vez más brillante.
La fase de crecimiento vertical da lugar a un
componente nodular prominente, único o múltiple, que puede acompañarse de
ulceración de la superficie.
La fase de crecimiento radial de este tipo de melanoma muestra proliferación de
melanocitos atípicos bastante uniformes, aislados y en grupos, en todos los
niveles de la epidermis; también puede verse invasión focal de la dermis
papilar por células aisladas o pequeños grupos. Puede asociarse a esta fase un infiltrado
denso y superficial de linfocitos maduros, y fibrosis de la dermis papilar.
A menudo se alude a MES como melanoma pagetoide por la tendencia de las células
tumorales a disponerse en todos los niveles de la epidermis, un patrón que
recuerda a la enfermedad de Paget.

Con el comienzo de la fase de crecimiento vertical,
los melanocitos malignos ocupan la dermis papilar y se extienden profundamente
hacia dermis reticular y tejido celular subcutáneo.
El diagnóstico diferencial en las fases iniciales debe
hacerse con nevus melanocítico adquirido atípico, nevus de Spitz, carcinoma
basocelular pigmentado, queratosis seborreica y nevus melanocítico adquirido.
Otros: melanoma lentiginoso de mucosas, melanoma neurotrópico
desmoplásico y melanoma amelanótico.
DIAGNÓSTICO:
Diagnóstico clínico:
Se basa en historia y exploración física minuciosas.
Hay que reconocer ciertas características sobresalientes en las fases iniciales
del desarrollo tumoral, momento en el que es posible su extirpación quirúrgica
y curación completa. Una vez detectada la lesión sospechosa, la biopsia y
ulterior estudio histológico proporcionan el diagnóstico definitivo,
determinando su orientación terapéutica.
·
Historia
clínica:
Es importante preguntar al paciente acerca de
posibles antecedentes familiares de la enfermedad; a veces es difícil comprobar
este dato, ya que, para muchas personas, el término “cancer de piel” se limita
a tumores epiteliales.
También se debe preguntar sobre el comportamiento de
la piel del sujeto frente al sol. Existen en la raza blanca cuatro categorías o
fototipos, del I al IV; correspondiendo la piel marrón y negra a los fototipos
V y VI, respectivamente (Tabla 5).
Tabla 5. Fototipos cutáneos de Fitzpatrick*.
|
Color
de la piel (sin exposición) |
Fototipo cutáneo |
Quemadura
solar |
Bronceado |
|
Blanco |
I
|
Sí |
No |
II
|
Sí |
Mínimo |
|
III
|
Sí |
Sí |
|
IV
|
No |
Sí |
|
|
Marrón |
V
|
No |
Sí |
|
Negro |
VI |
No |
Sí |
* Para asignar
un fototipo cutáneo, se interroga al paciente acerca de su respuesta de
quemadura / bronceado a una exposición solar no protegida inicial, estacional y
moderada (3x la dosis mínima de eritema, de 45 a 60 minutos).
Hay que conocer también la historia personal de
exposición solar, sobre todo especificando si se sufrieron quemaduras solares
severas, incluso con formación de ampollas, en la infancia o adolescencia.
En cuanto a signos y síntomas, el rasgo principal de
una lesión cutánea que demuestra ser un melanoma es su modificación en meses.
Las más sospechosas, y subsidiarias de atención, son aquellas que cambian de
tamaño o color a lo largo de 3 a 12 meses. Son importantes el aumento de
diámetro o altura, las variaciones de color, del patrón de pigmentación, y el
sangrado, prurito o ulceración.
El aumento de tamaño y cambio de color son los
síntomas más precoces, y se presentan en más del 70% de los tumores fácilmente
curables. Suele darse un oscurecimiento progresivo, o bien la aparición de
color rojo o rosado. Son sospechosas áreas de pigmentación densa y abigarrada,
sobre todo si se sitúan de forma excéntrica. El aclaramiento puede indicar
regresión espontánea. También puede aparecer un halo de hipopigmentación en
torno a la lesión o de otros nevi distantes. La hipopigmentación de piel por lo
demás normal, denominada leucodermia asociada a melanoma, aparece en en
lesiones más avanzadas.
El prurito sucede en el 25% de los pacientes. El
sangrado es propio de lesiones más avanzadas, con invasión profunda, y
secundario a un traumatismo ligero. Ulceración y dolor son también signos
tardíos, y se observan solamente en un 5-8% de lesiones incipientes. La
existencia de ulceración, sobre todo, siempre debe recogerse en la historia
clínica, ya que tiene gran valor pronóstico.
El explorador debe:
1. Determinar el número total de todo tipo de nevi.
2. Buscar nevi melanocíticos clínicamente atípicos,
que muestran características pigmentarias como color variegado, áreas centrales
más oscuras, halos de pigmento (tipo diana), y con frecuencia bordes
irregulares. Suelen ser grandes, a veces mayores de 10 mm de diámetro.
3. Buscar nevi melanocíticos congénitos. Personas con
nevi congénitos grandes o gigantes, tienen durante toda su vida un riesgo
incrementado en un 6%, de desarrollar melanoma.
·
Características
clínicas:
La enfermedad pueden
aparecer en cualquier superficie cutánea o mucosa.
Es conveniente observar las lesiones con una luz
brillante, dirigida primero perpendicular y luego tangencialmente a la piel,
para apreciar mejor la coloración característica, e irregularidades de la
superficie.
En orden de importancia, los signos que sugieren que
la lesión es maligna incluyen:
§
Irregularidades
en el color y patrón de pigmentación.
§
Borde irregular,
con indentaciones.
§
Superficie
irregular y sobreelevada (a menudo requiere iluminación lateral para su
apreciación).
§
Asimetría de la
lesión.
§
Aumento de
tamaño.
§
Aumento de la
altura.
§
Ulceración.
§
Dolor.
§
Prurito.
§
Sangrado.
Entre el 2 y 8% de los tumores son amelanóticos.
A pesar del exámen clínico experimentado y cuidadoso,
cierto grupo de lesiones de aspecto atípico siguen siendo extremadamente
difíciles o imposibles de diagnosticar basándose sólo en aquélla, dividiéndose en
dos tipos principales:
§
Las que simulan
clínicamente carcinomas basocelulares.
§
Las que
presentan rasgos hiperqueratósicos o verrucosos, que imitan queratosis
seborreicas o verrugas vulgares.
La mayoría de estas lesiones son amelanóticas, siendo
indicadores de sospecha, la presencia de una lesión nueva o cambiante.
§
Irregularidad
del color y del patrón de pigmentación: Es una característica frecuente, sobre todo del tipo MES: se da en el
55% de las lesiones de grado II. Los colores sugerentes de malignidad son
rojizos, blanquecinos y azulados en lesiones de color general pardo o negro. La
presencia de color blanco grisáceo en el centro de una lesión pigmentada debe
siempre inducir sospecha. En algunas ocasiones se observa un halo de hipo o
despigmentación alrededor de una lesión pigmentada; si este halo es asimétrico
y la lesión se dispone en su centro de forma también asimétrica, es muy
indicativo.
La pigmentación irregular no aparece en algunos
tumores, sobre todo en los de tipo nodular, que suelen ser negro-azulados,
negro-grisáceos o rojo-azulados.
Léntigo maligno y su forma invasiva, LMM, presentan color entre pardo y pardo
oscuro, salvo en el componente invasivo, que puede ser pardo, negro,
negro-azulado o rara vez amelanótico. Pueden observarse áreas de regresión
dentro de la lesión como manchas blancas, blanco-grisáceas o azul-grisáceas.
MLA, palmo-plantar, es característica la distribución de color al azar.
La variedad subungueal muestra una marcada
irregularidad de color, con bandas pardas, azuladas, blanquecinas o marronáceas
bajo la uña.
§
Irregularidad
del borde: MES, y LMM exhiben con
frecuencia un borde irregular, con pseudópodos, escotaduras, o incluso
configuración en alas de mariposa. Por el contrario, MN suelen ser simétricos,
y no muestran irregularidad en los bordes.
§
Irregularidad
de la superficie: Muchos lesiones
presentan elevaciones irregulares, que pueden resaltarse con iluminación
lateral. Los pliegues cutáneos pueden estar inicialmente aumentados, y más
tarde obliterados, sobre todo en el tipo MES. La pérdida de pliegues cutáneos
es un signo tardío de la enfermedad.
§
Aparición
tardía: Nevi normales suelen
aparecer durante la infancia y al comienzo de la edad adulta. Es sospechosa la
aparición de una lesión pigmentada a edades avanzadas.
·
Técnicas
complementarias para el diagnóstico clínico:
Las principales técnicas de desarrollo reciente, son
microscopía de epiluminiscencia (MEL) y estudio de imagen computerizado.
MEL es una técnica clínica no invasiva en la que se aplica
a la lesión un material transparente o aceite de inmersión, y se examina con
una lupa, dermatoscopio de mano, estereomicroscopio, o con técnicas de imagen
digitales computerizadas. Con MEL pueden observarse estructuras anatómicas que
de otra forma pasan desapercibidas a simple vista. Estas estructuras anatómicas
han dado lugar a una nueva terminología y a un conjunto de criterios clínicos
para el exámen de lesiones pigmentadas. Se ha demostrado que MEL puede aumentar
la exactitud del diagnóstico clínico, y facilitar su distinción de otras
lesiones pigmentadas, si se realiza por un experto.
Una estructura importante y fácilmente reconocible
con MEL es la retícula pigmentaria; su reconocimiento, indica que una lesión
pigmentada es melanocítica, y su ausencia suele indicar una lesión no
melanocítica. Una retícula con líneas finas, regulares, que se borran
gradualmente hacia los bordes indica patrón benigno, como en nevi dérmicos,
mientras que el patrón maligno, es una retícula pigmentaria irregular, variable
y ensanchada, en la que el pigmento termina bruscamente en la periferia.
Por otra parte, el tratamiento digital de las
imágenes se está empleando como método no invasivo para documentar lesiones
pigmentadas y para permitir comparaciones a lo largo del tiempo. Este método
puede ser útil en el seguimiento clínico de pacientes con nevi atípicos o
múltiples, y también para distinguir melanoma de otras lesiones pigmentadas,
estudiando características como forma, área, dimensiones, asimetría, bordes,
color y reflexión de los infrarrojos. Su ventaja es que proporciona resultados
objetivos y reproducibles.
DIAGNOSTICO PATOLÓGICO:
A toda lesión sospechosa se le debe tomar biopsia bajo
las siguientes condiciones:
§
Toda lesión sospechosa de melanoma,
pigmentada o no, debe ser sometida a biopsia y debe practicarse el tratamiento
adecuado a la mayor brevedad, en cuanto
se tenga el diagnóstico histopatológico.
§
Toda lesión pigmentada que presente o haya
presentado cambios en su forma, color, contorno o en sus características
habituales debe ser evaluada por dermatología y/o cirujano oncólogo y de ser
sospechosa someterse a biopsia.
§
Siempre se debe practicar biopsia cuando el
paciente exige la seguridad de un diagnóstico (benigno versus maligno).
Consideraciones al tomar la biopsia
a. La biopsia en lo posible debe incluir toda la
lesión, a menos que ésta sea muy extensa; en este caso se debe practicar una
biopsia lo más amplia posible y que incluya las zonas más representativas la lesión
(la más pigmentada y/o más elevada). La resección completa está sujeta a la
localización anatómica y al tamaño.
b. La biopsia debe ser practicada bajo anestesia local,
con bisturí o sacabocados y no con electro bisturí. La infiltración del
anestésico se debe realizar por fuera de los confines del tumor, evitando
penetrarlo.
c. En lo posible, se deben realizar incisiones
elípticas para facilitar el cierre primario y la elipse debe ubicarse en el
sentido del trayecto de los linfáticos de drenaje. En las extremidades, las
incisiones deben ser verticales u oblicuas; en el tronco, dirigidas hacia la
axila, la ingle o el cuello, dependiendo de la vecindad de la lesión a dichas
regiones; en la cara, de acuerdo a las vías de drenaje de los linfáticos.
d. Se debe tomar como mínimo un margen de 2 mm de
tejido macroscópicamente sano.
La incisión siempre debe incluir la grasa subcutánea
hasta la fascia. Las biopsias de las mucosas se realiza
de idéntica manera a las de la piel.
e. Las lesiones pigmentadas de las uñas requieren
anestesia por bloqueo y sin
vasoconstrictores. Si la
lesión está en el lecho ungueal, se debe remover la placa ungueal. Toda lesión
pigmentada de una uña debe ser valorada por Dermatología y/o un cirujano
oncólogo.
Lesiones plantares: teniendo en cuenta que en nuestro
medio la frecuencia de melanoma plantar es muy alta, el médico debe examinar en
todos los pacientes las plantas en cualquier examen de rutina y cuando
encuentre lesiones pigmentadas en esta localización, debe remitir al paciente
al dermatólogo o al cirujano oncólogo. De no disponer del recurso, se debe
practicar la biopsia. Las biopsias en esta localización deben ser profundas,
incluyendo tejido celular subcutáneo, recordando que en esta localización el
espesor de la epidermis es mayor.
Lesiones en las manos: por ser la
piel más delgada que en los pies, se debe tener cuidado de no lesionar
estructuras nerviosas, tendinosas o vasculares.
Lesiones en la espalda: las
biopsias deben ser lo suficientemente profundas, puesto que la dermis en esta
región es particularmente gruesa.
Cualquier
adenopatía sospechosa de enfermedad metastásica debe ser investigada mediante
biopsia con aguja fina. La biopsia deberá practicarse con una aguja calibre 21G
y con pistola de succión continua. No se requiere el uso de anestesia. Se hacen
2 extendidos como mínimo y se fijan inmediatamente en alcohol absoluto. En caso
de que la punción sea inadecuada, se debe repetir el procedimiento. Se remite
al laboratorio de patología con datos clínicos completos y localización
anatómica del ganglio a estudiar. El resultado negativo no descarta la
posibilidad de metástasis. Si el informe ofrece ambigüedad o el resultado de la
biopsia con aguja fina no es conclusivo y persiste la sospecha clínica, se debe
realizar biopsia a cielo abierto.
Técnicas especiales de biopsia: Para obtener una muestra de biopsia del lecho
ungueal, se recomienda extirpar la uña, total o parcialmente. Si la lesión se
sitúa en matriz ungueal, debe orientarse de forma transversal, para disminuir
la cicatriz. Si está en el lecho, debe ser longitudinal, puesto que el epitelio
del lecho ungueal a menudo está unido a la uña; debe incluirse ésta con el
espécimen, ya que puede contener parte o incluso toda la lesión.
La biopsia de lesiones de mucosa oral o genital se
realiza mediante la misma técnica que en lesiones cutáneas.
La biopsia con aguja se realiza mediante aguja fina,
aspirando con jeringa de 20 cc. Puede emplearse punción-aspiración con aguja
fina (PAAF) para el diagnóstico citológico del
enfermedad metastásica, pero no debe utilizarse para diagnosticar primarios, ya
que permite solamente el diagnóstico citológico, y no proporciona ninguna
información sobre la profundidad tumoral.
Estudio anatomopatológico:
Se diagnostica una lesión cuando muestra suficiente
atipia estructural y citológica y cuando los cambios histopatológicos
específicos se correlacionan con la melanoma. Se
entiende como atipia severa un marcado agrandamiento celular y nuclear, con
variaciones del tamaño y forma del núcleo (anisocariosis). La presencia de
mitosis en el componente dérmico y la parte más profunda de la dermis afectada
también apoya el diagnóstico, sobre todo si son atípicas.
Inmunohistoquímica en el diagnóstico diferencial de
lesiones melanocíticas: Tiene escaso
valor práctico en el diagnóstico de rutina, aunque es útil en ciertas
situaciones. Los marcadores más utilizados son: proteína S-100 y HMB-45. La
primera, se expresa en prácticamente todos los melanomas y en nevi melanocíticos,
pero también en gran variedad de tumores, incluyendo los de vainas nerviosas
periféricas, cartilaginosos, osteosarcoma, carcinomas ecrinos y viscerales,
gliomas malignos y tumores de células de Langerhans, entre otros. HMB-45 es un
anticuerpo monoclonal altamente específico de melanoma, y en general no es
inmunorreactivo con carcinomas, linfomas ni sarcomas. En general, HMB-45 no
tiñe al melanoma desmoplástico, y puede no hacerlo con el de células fusiformes
(Tabla 2). Sin embargo, casi todos los tumores de estos tipos son
inmunorreactivos para la proteína S-100 y otros marcadores, como el NKI/C3 y la
enolasa específica para neuronas. La reacción de polimerasa en cadena (PCR),
para la detección de melanocitos en sangre o en el ganglio centinela (ver
apartado de Tratamiento), se realiza mediante transcriptasa inversa, empleando
marcadores específicos para ARN mensajero de la tirosinasa. La especificidad
es, por tanto, tisular, no tumoral, ya que la tirosinasa se expresa tanto en
melanocitos normales como en tumorales.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL:
Deben en distinguirse lesiones pigmentadas
sospechosas, de los 10 a 40 nevi benignos que cualquier individuo puede
presentar. Es útil recordar que las neoplasias malignas pigmentadas, a
diferencia de nevi benignos, suelen mostrar color y bordes irregulares,
asimetría, tamaño mayor de 1 cm. y aparecer a una edad anómala; la excepción,
la constituye nevus atípico o displásico, que puede mostrar características
similares a las del melanoma.
Entre las distintas lesiones cutáneas que pueden
considerarse en el diagnóstico diferencial, se hallan lesiones benignas
precursoras:
·
Nevi
melanocíticos congénitos.
·
Nevi
melanocíticos adquiridos o comunes, sobre todo los de conjunción y los
compuestos.
·
Nevi atípicos o
displásicos.
·
Nevi azules.
·
Tumores de
Spitz.
Asimismo, debe mencionarse halo-nevus, una lesión que
a menudo sufre regresión clínica espontánea, y presenta atipia citológica. En
algunos casos halo-nevi son histológicamente intermedios entre benignidad y
malignidad.
Suelen mostrar uno de los dos patrones siguientes:
·
Como nevus
compuesto simétrico con márgenes bien definidos.
·
En el contexto
de un nevus displásico, con extensión lateral de un componente de conjunción
irregular.
Halo-nevus suelen distinguirse por presentar simetría
estructural, maduración y grado menor de atipia citológica.
Hay un fenómeno, el del nevus recidivante,
consistente en el desarrollo de pigmentación en el lugar de un nevus extirpado
anteriormente. Presenta disposición irregular de los elementos névicos de la
unión y frecuentes cambios citológicos epitelioides, que se acompañan
ocasionalmente de atipia nuclear.
Pueden distinguirse de la enfermedad, por su bajo
grado de atipia nuclear, y porque se circunscriben a la zona cicatricial.
Nevi o tumores pigmentados de células fusiformes
imitan al melanoma merced a sus fascículos de células fusiformes intensamente
pigmentadas, y a una cierta migración celular hacia la superficie. Se
distinguen por su simetría global, regularidad de los fascículos y uniformidad
del tipo celular. No presentan atipia celular.
Otras lesiones cutáneas de distinta estirpe que
pueden plantear también la necesidad de realizar diagnóstico diferencial, son:
·
Carcinomas
basocelulares, sobre todo nodulares y pigmentados.
·
Queratosis
actínica y seborreica pigmentadas.
·
Hemangiomas,
granulomas piógenos y lagunas venosas.
Carcinoma basocelular nodular suele aparecer como una
pápula translúcida que crece en áreas con antecedentes de sobreexposición en
sujetos de edad avanzada y piel clara. Suele presentar telangiectasias. Puede
confundirse con melanoma amelanótico, no obstante, la apariencia translúcida es
frecuente en el carcinoma basocelular, pero rara en el primero.
Carcinoma basocelular pigmentado muestra pápulas
blanco-grisáceas o perladas mezcladas con áreas de coloración azulada o marrón;
la pigmentación irregular y muchas veces oscura, induce sospechas. Si aparece
como nódulo negro-azulado, es clínicamente indistinguible de MN.
Queratosis actínica pigmentada aparece en áreas
expuestas y puede confundirse con LM o con LMM. A menudo presenta bordes
irregulares, y variaciones en la coloración pardo-rojiza. Presenta, de forma
característica, excrecencias hiperqueratósicas focales oscuras y ásperas al
tacto.
Queratosis seborreica pigmentada, suele consistir en
lesiones múltiples, que ermanecen estables durante largos períodos, de
apariencia cérea y confluyente, y color pardo, asintomáticas; en ocasiones
aceitosas al tacto. Aparecen generalmente después de los 40 años de edad, y a
veces en gran número. No es difícil diferenciar estas lesiones merced a su
disposición confluyente en la superficie cutánea, a que presentan botones
hiperqueratósicos oscuros focales, a su coloración parda y uniforme, contorno
también uniforme, y a un escalón característico. Una propiedad de las
queratosis seborreicas, ausente en melanoma, es la presencia de perlas córneas
o de queratina.
Hemangiomas son relativamente frecuentes, sobre todo
en sujetos de edad avanzada. Pueden sangrar con un traumatismo, inflamarse o
necrosarse, en cuyo caso el paciente observa la “aparición repentina de una
lesión pigmentada que crece”. Son significativos los antecedentes de un
hemangioma en la zona.
Granuloma piógeno, puede confundirse con MN
amelanótico. Es una forma de hemangioma con forma característica en cúpula, y
tinte grisáceo con puntos negro-azulados o negros en su base. Suele
diferenciarse, por su historia de crecimiento rápido.
Lagunas venosas, son dilataciones venosas cutáneas
frecuentes en ancianos. El diagnóstico se realiza al comprimir la lesión, pues
la pigmentación, consecuente al contenido de sangre venosa, desaparece.
DIAGNÓSTICO DE ENFERMEDAD METASTÁSICA:
La presentación y curso clínico, pueden ser más variables
que los de casi todos los demás tumores humanos, por tanto, es necesario
comprender los patrones temporales y anatómicos de las metástasis, conocer los
métodos de diagnóstico de la enfermedad metastásica y los factores que influyen
en el pronóstico de estos pacientes.
Los pacientes con melanoma en estadio I o II
(enfermedad localizada) tienen una media de progresión de 34 meses, y los de
estadio III (afectación regional), de tan sólo 10,8 meses. La recidiva tardía,
que se define como el diagnóstico de metástasis después de un intervalo libre
de enfermedad de 10 años o más, es un fenómeno clínico raro, pero bien
conocido. En pacientes con lesiones de poco espesor, las metástasis aparecen
con escasa frecuencia, pero pueden darse incluso 15 o 20 años después de la
lesión primaria. El 50% de los melanomas de espesor grueso que metastatizan, lo
hacen antes de 1 año tras el diagnóstico del primario. El grado de ulceración,
y el momento del tratamiento quirúrgico definitivo también influyen en el
desarrollo de metástasis.
Los tumores de mayor espesor tienden a recidivar
primero localmente, mientras que los de menor, tienen mucha tendencia a
metastatizar primero a distancia.
En el 4-12% de pacientes con enfermedad metastásica,
acuden con metástasis ganglionares o a distancia sin antecedentes de melanoma
ni lesión primaria detectable. Aproximadamente dos tercios de los pacientes con
primario oculto, se presentan con metástasis ganglionares (sobre todo en
axila), mientras que el tercio restante, comienzan con metástasis a distancia
(piel, tejido subcutáneo, pulmón o sistema nervioso central).
Las dos explicaciones más comunes para melanoma
metastásico de tumor primario desconocido son:
·
Melanoma que
surge de novo en un ganglio linfático o víscera.
·
Regresión
espontánea de la lesión primaria.
El primer paso en el exámen de un paciente con
melanoma metastásico de tumor primario desconocido, es explorar cuidadosamente
la piel en busca de una posible lesión primaria, biopsiando toda lesión
sospechosa, sobre todo si es pigmentada. A continuación debe investigarse la
existencia de metástasis viscerales o diseminadas, mediante examen del fondo de
ojo, radiografía de tórax y análisis séricos, entre otros.
El órgano inicial de metastatización suele ser la
piel, tejido celular subcutáneo o pulmón (ver Tabla 4). Hígado y sistema
nervioso central también son lugares comunes de recidiva inicial.
Tabla 6. Localizaciones más frecuentes del melanoma
metastásico.
|
Localización |
Estudios
clínicos (%) |
Estudios de
autopsias (%) |
Piel, tejido celular
subcutáneo y ganglios linfáticos
|
42-59 |
50-75 |
Pulmón
|
18-36 |
70-87 |
Hígado
|
14-20 |
54-77 |
Sistema nervioso central
|
12-20 |
36-54 |
Intestino
|
1-7 |
26-58 |
|
Corazón |
<1 |
40-45 |
|
Páncreas |
<1 |
38-53 |
|
Glándulas suprarrenales |
<1 |
36-54 |
|
Riñón |
<1 |
35-48 |
|
Tiroides |
<1 |
25-39 |
La muerte de los pacientes con enfermedad metastásica
se debe sobre todo a afectación pulmonar o cerebral.
FACTORES PREDICTORES DE PRONÓSTICO:
Parámetros clínicos
·
Sexo.
·
Edad.
·
Localización de
la lesión primaria.
·
Nevus
preexistente.
Las mujeres parecen tener mayor supervivencia que los
hombres; la curva de supervivencia entre ambos géneros durante los primeros 2
años tras el diagnóstico es muy parecida, pero después varía, de modo que a los
5 años, la supervivencia de los hombres es sólo del 83%, frente al 90% de las
mujeres. Es posible que esto se deba a la localización preferente en
extremidades en la mujer, ya que se trata de una zona de pronóstico más
favorable.
Pacientes menores de 50 años tienen mejor pronóstico
(supervivencia a 5 años del 90%) que los mayores de esa edad (del 84%). Esta
diferencia se atribuye a varios factores, como espesor tumoral y perfiles
hormonales: los pacientes mayores tienen lesiones de mayor espesor que los más
jóvenes, y mayor porcentaje de MLA, de peor pronóstico medio. Por otra parte,
en mujeres, el medio hormonal cambiante en la menopausia puede ser responsable
del efecto adverso de la edad sobre el pronóstico.
Localizaciones anatómicas de peor pronóstico son: cuero cabelludo, manuales y podálicas, mientras que el resto
de extremidades parece ser una localización favorable. Las lesiones en la línea
media, así como las situadas en partes acras de extremidades tanto superiores
como inferiores, conllevan peor pronóstico independientemente del espesor de la
lesión.
Aproximadamente el 20% de los pacientes con melanoma,
tienen evidencia histológica de un nevus melanocítico preexistente; estos
tumores tienen mejor pronóstico que los de espesor similar sin nevus
melanocítico asociado.
Los factores de pronóstico en el melanoma son
fundamentales para la toma de decisiones terapéuticas. Los factores de
pronóstico son diferentes, según la estadificación.
Melanoma localizado (Estado I y II)
La tasa de supervivencia promedio a 5 años es de 79%
(65% - 85%).
Las variables predictivas más importantes son:
a. Grosor, nivel de invasión y ulceración
El grosor del tumor, medido por el método de Breslow,
es el factor pronóstico aislado más importante en los estados I y II;
generalmente es más preciso que la medición de la profundidad, o nivel de
Clark.
Clasificación de Breslow (medida cuantitativa del
grosor del tumor):
§
Melanoma in situ, no se mide.
§
Menor o igual a 0,75 mm.
§
Mayor de 0,75 a 1,5 mm.
§
De 1,5 mm a 4 mm.
§
De 4 mm.
Clasificación de Clark (medida cualitativa de la
profundidad que alcanza a invadir el tumor):
§
Nivel 1. Melanoma in situ.
§
Nivel 2. Compromiso tumoral de la dermis
papilar y perianexial pero sin llenar la dermis reticular.
§
Nivel 3. Llena la interfaz retículopapilar.
§
Nivel 4. Franca invasión de la dermis
reticular.
§
Nivel 5. Invasión de tejido celular
subcutáneo.
El espesor, medido cuantitativamente (Breslow), es más
fácil de realizar y predice con mayor confiabilidad el riesgo de metástasis.
Los melanomas localizados en piel muy delgada (por ejemplo párpado) son la
excepción a la regla; en éstos, si el nivel de Clark indica un peor pronóstico,
se debe tener en cuenta este último como criterio para la estadificación
tumoral en vez del método de Breslow.

Los melanomas ulcerados tienen un comportamiento más
agresivo, con una tasa de supervivencia a 10 años de 50%, contra 78% en los no
ulcerados.
La ulceración se correlaciona con el espesor en forma
directa (p=0,0001). La extensión de la ulceración también es un factor
importante. Los que exhiben áreas de ulceración menor de 6 mm, tienen un mejor
pronóstico. Los hombres tienen una mayor proporción de melanomas ulcerados con
respecto a las mujeres (29% vs 19%).
El riesgo de recaídas locales, satelitosis y metástasis
en tránsito se correlaciona en forma directa con el espesor.
b. Sexo y sitio anatómico.
Las dos características clínicas más importantes como factor
pronóstico son el sexo y el sitio anatómico. Las mujeres tienen mejor
pronóstico que los hombres. Los pacientes con melanoma de las extremidades
(exceptuando acrales lentiginosos), tienen una mejor tasa de supervivencia que
aquellos con melanoma del tronco o cabeza y cuello (p= 0,00001).
Los que se localizan en el cuero cabelludo tienen un
peor pronóstico que los ubicados en otros sitios de la cabeza o el cuello. Los
melanomas localizados en palmas y plantas tienen peor pronóstico que los
localizados en otros sitios de las extremidades.
c. Otros factores
El índice mitótico cuantifica el número de mitosis por
milímetro cuadrado del tumor en la fase de crecimiento vertical. Más de seis
mitosis por mm2 es índice de mal pronóstico.
La infiltración linfocítica como factor aislado no
tiene valor pronóstico. En cuanto a la regresión tumoral espontánea, hay datos
contradictorios y por ello no se puede definir si es factor de buen o mal
pronóstico.
En lo pertinente al patrón de crecimiento, teniendo en
cuenta el espesor, no hay diferencia entre un melanoma nodular y un melanoma de
extensión superficial. El acral lentiginoso parece tener un peor pronóstico, en
forma independiente del espesor. La invasión linfática y la angiogénesis
tumoral son factores que continúan siendo evaluados.
Metástasis ganglionares (Estado III)
La mayoría de los pacientes en este estado son hombres,
con tumores gruesos (>1,5 mm) y ulcerados. La tasa de supervivencia a cinco
años varía entre 27% y 42%. El factor pronóstico más importante es el número de
ganglios comprometidos. Los pacientes con metástasis ganglionares ocultas
(demostradas por histopatología), o con una sola metástasis, tienen mejor
evolución. También tienen mejor pronóstico aquellos pacientes con lesiones no
ulceradas y con niveles de Breslow menores de 1,5 mm.
a. Número de metástasis ganglionares
El número de ganglios comprometidos es el factor
pronóstico más importante en el estado III: pacientes con un ganglio
metastásico tienen una tasa de supervivencia a 10 años de 40%; con dos a cuatro
ganglios metastásicos 26% y los que tienen 5 o más ganglios comprometidos, 15%
(p<0,001).
b. Ulceración del tumor primario. La ulceración es un
factor predictivo importante en el
estado III. La tasa de supervivencia a 3 años de los pacientes en estado III
con melanoma ulcerado es 20%, comparada con 35% para pacientes con melanoma no
ulcerado (p<0,00001).
c. Sexo, localización, edad y remisión.
La mayoría de los pacientes en el estado III son
hombres (70%). No existe diferencia en la tasa de supervivencia según sexo. El
55% de los melanomas está localizado en tronco o cabeza y cuello. Los pacientes
con melanomas en las extremidades (no acral lentiginoso), tienen un mejor
pronóstico. El promedio de edad de presentación es de 46 años. Los pacientes
mayores de 50 años tienen peor pronóstico (p=0,0001).
Metástasis a distancia (Estado IV)
El número y el sitio de las metástasis son los factores
pronósticos más importantes. El tiempo de supervivencia en promedio es de 6
meses.
a. Sitio de metástasis
Los sitios iniciales más frecuentes son piel, tejido
celular subcutáneo y ganglios. La supervivencia promedio para pacientes con
metástasis en estas localizaciones es de 7 meses. El segundo sitio es el pulmón
(36%). Los pacientes con metástasis aisladas en pulmón exhiben la supervivencia
más larga (11 meses). El tercer sitio en frecuencia se distribuye entre
cerebro, hígado y hueso. El promedio de supervivencia para estos pacientes es
él más bajo, 2 a 6 meses. Tienen mejor pronóstico los pacientes con compromiso
no visceral en términos de supervivencia (8 vs 3 meses).
b. Número de metástasis
En los pacientes con metástasis a distancia el número
de sitios metastásicos es el factor pronóstico aislado más importante (p<0,000001).
En promedio, la supervivencia es de 7 meses para pacientes con metástasis en un
sitio anatómico, 4 meses para dos sitios y dos meses para tres o más. Al
combinar los sitios, sólo las combinaciones pulmón más piel, tejido celular
subcutáneo o metástasis a ganglios distantes son de mejor pronóstico que otras
combinaciones (6 vs 2 meses).


La estadificación patológica incluye la
microestadificación del melanoma primario y la información patológica sobre los
ganglios regionales, luego de linfadenectomía parcial o total, excepto en
pacientes en Estado patológico 0 o IA que no requieren evaluación patológica de
sus ganglios linfáticos.
En general, el método de medición micrométrico de
Breslow tiene mayor importancia pronóstica que el método de medición por
niveles de Clark. En los sitios anatómicos donde la piel es muy delgada, si la
medición de los niveles por el método de Clark indican
peor pronóstico, se debe utilizar este último como criterio para la estadificación
del tumor.

Factores pronósticos en la enfermedad metastásica
Según numerosos estudios, la supervivencia media de
pacientes en estadio IV oscila de 4,7 a 11 meses, con una media de 8,5 meses;
sin embargo, hay gran variabilidad individual, y se conocen supervivencias a
largo plazo. La supervivencia estimada para estos pacientes a los 5 años es del
6-10%. Es importante su determinación, con objeto de orientar el tratamiento
individual.
·
Factores
clínicos y anatomopatológicos: Los
que predicen la supervivencia de forma independiente en estos pacientes son:
§
Número de puntos
de metástasis. En pacientes con metástasis única, la supervivencia a 1 año fue
del 36%, frente al 13% en pacientes con dos metástasis y al 0% en los que
tenían 3 o más.
§
Duración de la
remisión (inferior o mayor a 12 meses).
§
Localización de
la enfermedad metastásica (visceral, no visceral, o ambas). La supervivencia a
1 año fue del 40% en los pacientes con metástasis no viscerales, del 11% en
pacientes con metástasis viscerales, y del 8% en los que presentaban ambas.
Asimismo, se cree que sexo, espesor, nivel de Clark
del primario, localización inicial de las metástasis a distancia, número de
puntos de metástasis, período libre de enfermedad y estadio previo de la misma,
se asocian de forma significativa con la supervivencia.
·
Parámetros
analíticos: En pacientes en estadios
III y IV, los siguientes factores son predictores significativos independientes
de la supervivencia:
§
LDH sérica (su
elevación, de mal pronóstico).
§
Albúmina sérica
(su disminución, de mal pronóstico).
§
Recuento
plaquetar.
§
Afectación
visceral.
§
Sexo.
·
Parámetros
subjetivos: Calidad de vida. Se han
realizado estudios sobre la influencia de la calidad de vida en la
supervivencia, comprobándose que ciertos aspectos de la misma tienen poder
predictivo independiente significativo, como son:
§
Índice de
calidad de vida de Spitzer, que mide la misma en una escala según el médico.
§
Escala lineal
análoga de autoevaluación (LASA), que mide la calidad de vida según el
paciente, incluyendo el estado de ánimo y apetito.
§
Calidad de vida
global.
·
Factores
genéticos: Se han estudiado como
factores pronósticos la ploidía del ADN y la fracción de fase S en tejido
tumoral. Se ha analizado también el nivel de expresión del gen nm23, que se cree
que es un regulador principal del proceso metastásico, como marcador pronóstico
en etapa metastásica. Se cree, aunque no está claro, que estos factores se
relacionan con la supervivencia en estos pacientes.
TRATAMIENTO
La extirpación local amplia constituye el tratamiento
quirúrgico de elección para el melanoma, teniendo siempre en cuenta los
principios de asepsia quirúrgica oncológica.
El margen de seguridad lateral está en relación directa
al pT. En las extirpaciones es
recomendable seguir las vías de drenaje linfático. El espécimen debe incorporar
la piel y el tejido celular subcutáneo hasta la fascia, pero sin incluirla. En
los casos en los cuales el tumor comprometa o esté cerca de la fascia, ésta
deberá incluirse en la extirpación.
Los defectos ocasionados por estas extirpaciones son
cerrados en forma primaria y en caso de no ser posible, se utilizan colgajos
sin tensión, en dos planos de sutura. Está proscrito el uso de suturas negras,
especialmente la seda, ya que ellas pueden simular una recaída de la
enfermedad. En general, los injertos de piel no producen un buen resultado
cosmético, por lo cual es mejor utilizarlos sólo cuando no sea posible la
reconstrucción con colgajos.
La disección ganglionar profiláctica es tema de
discusión y debe ser decidida en junta multidisciplinaria. En la medida en que
los recursos lo permitan, se preferirá la técnica del ganglio centinela. La
disección ganglionar terapéutica esta indicada para el control regional.
La terapia inmunomoduladora, al igual que el manejo de
las metástasis en tránsito, son consideradas en junta médica
multidisciplinaria.
El estado IV tiene mal pronóstico, con una
supervivencia media de 6-12 meses, por lo cual el enfoque terapéutico se
orienta a mejorar calidad de vida; es decir, a prevenir y tratar síntomas. Se
utilizan la cirugía, la radioterapia, la hormonoterapia y la quimioterapia.
El manejo de melanoma de cabeza y cuello requiere
consideraciones especiales.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO:
Melanoma in situ. Dependiendo de la localización, estos
tumores deben extirparse con un margen de 0,5 cm, exceptuando el léntigo
maligno, al cual se le debe dar hasta un 1 cm.
Estado I A
Melanoma primario igual o menor a 1 mm de espesor sin
ulceración, T1a, NO, MO: extirpación local amplia, con 1 cm de margen.
Estado I B
Melanomas primarios 1 mm con ulceración y de 1 a 2 mm sin ulceración,
T1b – T2a, N0, MO: extirpación local amplia con margen de 1 cm.
Estado lla
Melanomas primarios de 1 a 2 mm con ulceración y de 2 a
4 mm sin ulceración, T2b – T3a, N0, M0: extirpación local amplia con margen de
2 cm.
La disección ganglionar depende del resultado positivo
del estudio de ganglio centinela.
Estado IIb
Melanoma primario de 2 a 4 mm con ulceración y mayor a 4
mm sin ulceración, T3b – T4a, NO, MO: extirpación local amplia con margen de 2
a 3 cm.
La disección ganglionar depende del resultado positivo
del estudio de ganglio centinela.
La disección ganglionar profiláctica se realiza cuando
no se disponga de la técnica del ganglio centinela, en casos escogidos y
presentados en junta multidisciplinaria.
Estado IIc
Melanoma primario mayor de 4 mm con ulceración T4b, NO,
MO: extirpación local amplia con margen 2 a 3 cm. La disección ganglionar
depende del resultado positivo del estudio de ganglio centinela.
Estado llIa
Melanoma primario de T1a, T2a, T3a y T4a, (sin
ulceración) N1b, MO (clasificación clínica). T1a, T2a, T3a y T4a, (sin
ulceración). N1a, MO (clasificación patológica).
El tumor primario se trata de acuerdo con el grosor del
tumor “T”.
Se hará disección ganglionar terapéutica en el grupo
N1b (un ganglio clínicamente positivo).
Estado IIIb
Melanoma primario de T1a, T2a, T3a y T4a (sin
ulceración), N2b, MO (clasificación clínica), o T1a, T2a, T3a y T4a (sin
ulceración), N1b, N2a, MO (clasificación patológica):
El tumor primario se tratará de acuerdo con el grosor
del tumor.
La disección ganglionar depende del resultado positivo
del estudio del ganglio centinela.
Se hace disección ganglionar terapéutica en los casos
de los grupos N1b y N2b (uno a tres ganglios clínicamente positivos).
Estado IIIc
Melanoma primario de cualquier tamaño sin ulceración,
T1a, T2a, T3a y T4a, N2c, N3, MO (clasificación clínica) o T1a T2a, T3a y T4a,
N2b, N2c, N3, MO (clasificación patológica) y T1b T2b, T3b y T4b (con
ulceración), con ganglios positivos clínica o patológicamente o combinación de
metástasis en tránsito o satelitosis, con MO.
El tratamiento del tumor primario será de acuerdo con
el grosor del tumor. La disección ganglionar depende del resultado positivo del
estudio del ganglio centinela.
Se hace disección ganglionar terapéutica en el caso de
los grupos N1b, N2b y N3 (ganglios clínicamente positivos).
Se considera la disección profiláctica en los pacientes
que presenten lesiones cercanas a cadenas de drenaje linfático o en pacientes
de difícil control, previa discusión en junta multidisciplinaria.
Los melanomas con niveles de Breslow menores de 1 mm, tienen
una probabilidad menor de 5% de presentar metástasis ganglionares. Los
pacientes con niveles de Breslow entre 1,5 y 4 mm presentan micro-metástasis
ganglionares hasta en 25% de los casos.
Los melanomas con más de 4 mm de espesor exhiben
compromiso ganglionar hasta en 60% de los casos. El manejo del tumor primario
dependerá del espesor de la lesión (micromedición de Breslow) y de su
localización, según las anteriores recomendaciones.
En los pacientes con metástasis ganglionar, se debe
practicar disección (Drake et al 1993), de la cadena ganglionar comprometida y
el siguiente nivel ganglionar.
Cuando la disección es inguino-ilíaca, se puede
realizar por incisión única o doble incisión.
Siempre se coloca drenaje de succión cerrada (tipo
Hemovac) por contrapertura cerca de la incisión, para favorecer el campo de
irradiación en caso de requerirse radioterapia complementaria.
La terapia con interferón y otras sustancias
inmunomoduladoras será decidida en junta multidisciplinaria, mediante los
protocolos aprobados en la institución para su uso. Las metástasis en tránsito
son de manejo multidisciplinario.
Estado IV
Los pacientes con diagnóstico de melanoma y metástasis
sistémicas tienen un pronóstico muy pobre; la supervivencia media se encuentra
alrededor de 6 a 12 meses. Hay una serie de opciones terapéuticas que previenen
o disminuyen los síntomas y mejoran la calidad de vida del paciente.
El Estado IV, por definición, es aquel en el cual
existe cualquier T, cualquier N con M y se divide en tres grupos:
M1 metástasis cutáneas, subcutáneas y
ganglionares (a distancia), LDH normal.
M2 metástasis pulmonares LDH normal.
M3 otras metástasis viscerales o cualquier
metástasis a distancia, LDH normal o elevada.
Estado IV M1
Una vez realizada la confirmación histológica, se
define si la extensión de la enfermedad es susceptible de tratamiento
quirúrgico. Las siguientes son las posibilidades quirúrgicas:
§
Extirpación local amplia: es factible en un
número reducido de metástasis en piel y tejido celular subcutáneo. Su
extirpación debe incluir un margen de 1 cm.
§
Disección ganglionar.
§
Amputaciones: la mayoría son indicadas con
criterio higiénico paliativo. Los casos de difícil decisión son sometidos en
junta multidisciplinaria En aquellos pacientes que no son discutidos para
manejo quirúrgico, se realiza
radioterapia paliativa o criocirugía paliativa.
Su ingreso a protocolos de terapia sistémica
(bioquimioinmunoterapia) se decide en junta interdisciplinaria.
Estado IV M2
Los casos de metástasis pulmonares confinadas al
parénquima pulmonar, en número reducido, con un tiempo de doblaje mayor a 60
días y en individuos con un buen estado funcional y previamente discutidos en
junta interdisciplinaria, podrían ser candidatos a resección quirúrgica y
posteriormente podrán ser incluidos en un protocolo de terapia sistémica.
Estado IV M3
Las metástasis cerebrales únicas y sintomáticas se
pueden beneficiar con la resección quirúrgica. Si la condición física del
paciente lo permite, se administra radioterapia holoencefálica posteriormente.
Metástasis en otras localizaciones: su manejo sistémico
y/o quirúrgico se determina en junta interdisciplinaria, puesto que en algunos
casos el tratamiento obedece a situaciones particulares que no están
consignadas en ningún protocolo de manejo.
RADIOTERAPIA:
Usos y aplicaciones
En enfermedad localizada Estado II, la radioterapia
está indicada en los siguientes casos:
§
Lesiones primarias inoperables e
irresecables por contraindicaciones inherentes al paciente.
§
Márgenes positivos para tumor, en los
cuales no sea posible ampliar la resección por contraindicaciones debido a la
condición del paciente por su localización.
En enfermedad regional Estado III, la radioterapia
puede ser utilizada en los siguientes
casos:
§
Cuando por dificultades técnicas no se
logra resección completa.
§
En enfermedad metastásica (Estado IV), se
usa la radioterapia paliativa en SNC:
a. Únicas: radiocirugía siempre y cuando reúna los
requisitos de la radiocirugía, con control del tumor primario, o radioterapia
convencional.
b. Múltiples: radioterapia convencional (ver guías de
metástasis cerebrales)
§
Metástasis en tránsito.
§
Metástasis cutáneas.
§
Tejido óseo.
§
Metástasis a mediastino.
§
Dolor.
§
Sangrado.
§
Metástasis viscerales.
Dosis
Se recomienda hiperfraccionamiento debido a la larga
reparación del daño subletal. En la medida que aumenta la dosis por fracción,
por lo general se aumentan la respuesta y el control local.
Las dosis dependerán de la localización, tamaño del
campo e intención del tratamiento.
Dosis y fraccionamientos recomendados:
2,5 Gray/día, hasta 60 Gray.
6 Gray/día, dos veces a la semana hasta 36 Gray
3 Gray/día, hasta 30 G en paliaciones al SNC o a
tejidos blandos
9 Gray los días 1, 7, 21.
QUIMIOTERAPIA:
Enfermedad metastásica
El melanoma ha sido tradicionalmente considerado como
resistente a la terapia
sistémica, pero el
panorama ha cambiado y con el advenimiento de la terapia biológica en un
subgrupo de pacientes se puede alcanzar respuesta completa, aun con enfermedad
metastásica, lo cual se puede traducir en supervivencias largas libres de
enfermedad y potencial curación.
Las tasas de respuesta a la monoquimioterapia oscilan
entre 15-20%, parcial en la mayoría de los casos, con duración de 4 a 6 meses,
y sólo el 2% con supervivencias a 5 años.
Los agentes que han mostrado actividad son:
dacarbazina, vinblastina, cisplatino, taxanos y carmustine. Los dos agentes más
recientes son la temozolamida y fotemustine; tienen la ventaja de que actúan a nivel
del sistema nervioso central y producen regresión de las metástasis.
Cuando se combinan agentes quimioterapéuticos, las
tasas de respuesta son del orden de 30-50%. Los esquemas más usados son
cisplatino, dacarbazina y vinblastina (CVD) o cisplatino, dacarbazina,
carmustine y tamoxifen (CDBT “Darmoth regimen”). Recientemente se finalizó un
estudio de fase III del ECOG y el Memorial Sloan Kettering comparando CDBT con
dacarbazina que no mostró ventajas de la terapia combinada con respecto a la
monoterapia con dacarbazina.
La terapia biológica con interleucina e interferón
exhibe respuestas del orden de 20%; 6-8% son completas y potencialmente
representan opción de supervivencias prolongadas o curación.
Cuando se combinan quimioterapia más terapia biológica,
las respuestas son mayores, pero se deben esperar los resultados de un estudio
multiinstitucional a gran escala para definir parámetros como sobrevida y
respuestas completas durables.
El uso de
vacunas y anticuerpos monoclonales en combinación con agentes biológicos y
quimioterapia está en investigación; puede incrementar la proporción de
respuestas completas, que es el primer paso para lograr remisiones duraderas y
posible curación.
En general se pueden ofrecer muchas alternativas
terapéuticas a estos pacientes, que van desde la observación en los
asintomáticos, y terapia paliativa sintomática para los de edad avanzada o en
pésimo estado funcional. Solamente los pacientes con estado funcional mayor del
60% por el índice de Karnofski deben recibir quimioterapia o terapia biológica,
haciendo un ensayo con dos ciclos de tratamiento para evaluar y definir los
respondedores que pueden beneficiarse de continuar el tratamiento.
Monoquimioterapia
Dacarbazina 800 - 1000 mg/m2, día 1.
Repetir cada 3 a 4 semanas.
Poliquimioterapia
Cisplatino 20 mg/m2 diario por 4 días.
Vinblastina 2 mg/m2 diario por 4 días.
Dacarbacina 800 mg/m2 día 1.
Bio-Quimioterapia
Fase de Inducción
Cisplatino 100 mg/m2 día 1.
Interleucina –2: 18 millones UI/m2 días 3 a 6
y 17 a 21.
Interferon alfa 2b: 9 millones UI 3 veces por semana
durante toda la inducción.
Se repite un nuevo ciclo el día 28 y si hay buena
tolerancia y respuesta se aplicará un tercer ciclo de inducción.
Fase de mantenimiento
Interleucina –2: 5 millones UI/m2, días 15 a
19 y 22 a 26.
Cisplatino 100 mg/m2, día 1.
Interferon 9 millones UI 3 veces por semana durante
todo el mantenimiento. Se repite cada 5 semanas los ciclos, para un máximo de 4
ciclos.
En todos los pacientes se deben realizar exámenes de
evaluación previos a cada ciclo de quimioterapia: hemograma, vsg, lactato
deshidrogenasa, pruebas de función hepática y serología para hepatitis, función
renal, electrolitos, uroanálisis.
Además, valorar función cardiovascular en los pacientes
que reciban terapia biológica (ventriculografía nuclear) y electrocardiograma,
y audiometría en los que reciban cisplatino. La terapia se decide en junta
interdisciplinaria.


METASTASIS DE MELANOMA: RECIDIVA LOCAL.
QUIMIOTERAPIA ADYUVANTE:
Con los resultados del estudio EST 1684 del Eastern Cooperative
Oncology Group, en el cual se comparó el interferón alfa 20 millones UI/m2 /IV días 1
a 5, semanal por 4 semanas seguidos por 10 millones/m2 por vía
subcutánea tres día a la semana durante 48 semanas vs observación, la agencia
FDA de los Estados Unidos, aprobó esta medicación en 1995 para tratamiento
adyuvante en pacientes con melanoma estados IIB y III, dada la tasa de mejoría
en la supervivencia libre de enfermedad. La supervivencia global también
mejoró, aunque en forma menos sustancial.
Posteriormente se realizó el estudio 1690 que compara
tres brazos: interferón en altas dosis, como en el estudio anterior, vs bajas
dosis vs observación. Cuando se analizaron los resultados en conjunto, persiste
la mejoría en supervivencia libre de enfermedad en el esquema de altas dosis vs
los otros brazos, pero el impacto en la supervivencia global no es
estadísticamente significativo. Están pendientes los reportes finales de este
estudio, que tiene un seguimiento de 52 meses.
La terapia biológica con interferón está indicada en
los pacientes con estado III y en la recurrencias locales y ganglionares
resecadas completamente.
Esquema de tratamiento
Interferón alfa: 20 millones/m2 IV diario
por 5 días semanales durante 4 semanas, seguido de interferón alfa 10 millones/m2 por vía
subcutánea, 3 veces por semana durante 48 semanas. Todos los casos se deben
discutir en junta multidisciplinaria.
Los estudios previos incluyen valoración cardiaca
(ventriculografía nuclear), hematometría, pruebas de función hepática y
serología para hepatitis, electrolitos, función renal, uroanálisis, TAC
cerebral y torácico.
SEGUIMIENTO:
El seguimiento de todo paciente con melanoma depende
del Estado, según la clasificación internacional.
Seguimiento clínico
Estados I y II Cada 4 meses los 2 primeros años.
Cada 6 meses los 3 años siguientes.
Cada año a partir del quinto año.
Estados III y IV Cada 3 meses los 2 primeros años.
Cada 4 meses los 3 años siguientes.
Cada 6 meses a partir del quinto año.
Exámenes complementarios
Estados I y II Radiografía de tórax y LDH anual
durante 5 años.
Estado III y IV Radiografía de tórax y LDH cada 2
visitas por 5 años y
posteriormente anual por
5 años más.
Otros exámenes según hallazgos.
En los pacientes sintomáticos los exámenes dependerán
de los hallazgos clínicos.
ANEXO 1
CONSIDERACIONES ANATOMOPATOLÓGICAS:
Aunque desde el punto de vista histológico, los
melanomas se pueden clasificar en forma semejante a la clínica (lentiginosos,
nodulares, extensión superficial) lo importante para que la histología sea útil
en el diagnóstico y en el manejo del melanoma depende de la forma en que se
envía la muestra a patología, cómo se procesa y cómo se informa.
Recomendaciones técnicas
§
Los especímenes deben ser orientados y
remitidos al laboratorio con esquema o foto de la lesión, indicando la
impresión diagnóstica, técnica de biopsia utilizada (incisional o escisional),
localización anatómica y presencia de áreas de regresión.
— El tejido debe ser fijado adecuadamente en formol amortiguado
y diluido al 10%.
— Los cortes deben ser practicados a 2 mm, con
excelente técnica, incluidos en forma correcta en parafina para lograr un corte
por bloque.
— Se deben obtener cuatro niveles por bloque, que
incluyan toda la lesión.
— El corte debe ser perpendicular.
— El lente objetivo micrométrico siempre debe estar
calibrado.
— Se deben describir y codificar los artificios
técnicos.
— Describir si hay causas que invaliden la medida.
— Medir desde la capa superficial granulosa hasta el
punto tumoral más profundo en mm (Método de Breslow).
— Medir en ángulo recto, si es posible, o trazando
perpendiculares a la periferia del tumor, y en la bidisección medir la línea
paralela al mayor grosor tumoral.
— En tumores ulcerados, se debe medir desde la parte
más elevada del lecho de la úlcera, al margen tumoral más profundo.
— En melanomas verrugosos, se deben informar el menor y
el mayor grosor, y la media entre los dos.
— No se debe medir con el método de Breslow, en las
siguientes condiciones: biopsias por afeitado, melanomas in situ, nevus
adyacente al melanoma, células tumorales adyacentes a anexos cutáneos, lesiones
metastásicas o recurrentes, melanoma polipoide. No incluir en la medida
lesiones satélites, las cuales deben describirse en forma separada.
— Se debe informar epidermotropismo, para definir
metástasis versus segundo melanoma primario.
— Informar si el tamaño de las úlceras es mayor de 6
mm.
— En melanoma de mucosas no se debe informar el
Breslow, Clark o patrón de
arquitectura,
histología pero sí el tipo celular; el estudio de ganglios linfáticos debe
incluir la disección cuidadosa de ellos con identificación del número, el
tamaño, la consistencia, el color y demás características.
En el estudio del ganglio centinela se debe:
a. Practicar examen minucioso macroscópico, directo y/o
con disolventes de grasa.
b. Estudio microscópico de todo el ganglio linfático.
c. Cortes seriados con H&E (10-15 cortes).
d. Inmuno-histoquímica con S-100, HMB-45, A103, etc.
e. RT-PCR (reverse trascriptase polimerase chain
reaction), tirosinasa, etc.
Otros: Citometría de flujo, cultivo de tejidos.
La toma de decisiones en casos problemas se hacen en
juntas de patología y en reuniones multidisciplinarias.
Reporte unificado
Todo informe patológico debe tener la siguiente
información completa:
a. En relación al paciente, identificación correcta y
completa.
b. En relación al espécimen, se deben tener en cuenta
las siguientes observaciones:
Tumor primario
Sitio de la lesión.
Mapa, esquema o foto de la lesión.
Muestra para diagnóstico: biopsia incisional,
escisional.
Ayudas diagnósticas: histoquímica, inmunohistoquímica,
P.C.R.
Tumor residual
Tipo de resección (completa o incompleta).
Estudio de ganglios linfáticos
Localización.
Número y tamaño.
Compromiso extracapsular.
Ayudas diagnósticas: histoquímica, inmunohistoquímica,
etc.
Estudio de lesiones metastásicas distantes
Localización.
Tipo de resección(completa o
incompleta).
En relación al diagnóstico histológico definitivo,
codificar por SNOMED (Systematized Nomenclature of Medicine).
TUMOR PRIMARIO
Tumor primario y/o residual: si existe sitio de biopsia
previa.
Tipo de tumor: definir fase de crecimiento radial y/o
vertical en:
Melanoma de diseminación superficial (MDS).
Melanoma lentigo maligno (MLM).
Melanoma acral (MA).
Melanoma nodular (MN).
No determinado.
No evaluable.
FASE RADIAL, FASE VERTICAL, NO TUMOROGÉNICO
TUMOROGÉNICO
No hay
No hay
Asociada con MDS
Asociada con MLM Tipo celular: epitelioide,
fusocelular, etc.
Asociada con MA No evaluable
Asociada con melanoma indeterminado
MICROINVASIÓN NEVUS ASOCIADO
Presencia de células tumorales No hay en dermis
papilar. Presentes (indicar tipo histológico).
Grupo de células tumorales más pequeño que el grupo más
grande
intra epidérmico
y ausencia de mitosis, de fibrosis fibroreticular
y lamelar.
ULCERACIÓN INVASIÓN VASCULAR
No hay
No hay
Medir en mm Presente
No evaluable
No evaluable
SATELITOSIS
No hay Presente
No evaluable
INFILTRADO DE CÉLULAS LINFOIDES BORDES LATERALES Y
PROFUNDO
No identificadas Libres
Leve Comprometidos
Marcado
No evaluables
No evaluable
REGRESIÓN PIEL NO TUMORAL
No hay No identificada
Presente Lesiones asociadas, como No evaluable cambios
actínicos, hiperplasia
melanocítica, nevus
melanocítico, etc.
METÁSTASIS EXTRA-GANGLIONARES
GANGLIOS LINFATICOS
Numero de ganglios comprometidos Sitio anatómico
comprometido en relación con la totalidad Tipo de resección Niveles estudiados
y descritos en Compromiso líneas de
sección forma individual.
Compromiso extracapsular Diámetro mayor en cm.
ANEXO 2
CASOS ESPECIALES
Los melanomas localizados en algunas regiones del
organismo constituyen un reto para su manejo quirúrgico, dando un margen
adecuado y logrando un resultado estético satisfactorio y funcional (Ejemplo:
articulaciones mayores).
Cara:
La resección con margen de 1 cm es generalmente
aceptada como el tratamiento aunque en ciertos sitios como ojos, nariz y boca
es más difícil obtener estos márgenes.
Si la lesión esta localizada en la oreja, se puede
realizar una cuña o una amputación parcial y cuando la lesión es extensa se
debe amputar toda la oreja.
Estos pacientes deben ser discutidos en junta
multidisciplinaria con los servicios de cabeza y cuello y cirugía plástica.
Manos y pies:
Los melanomas subungueales son aquellos que nacen en la
matriz ungueal. La
mayoría de los
pacientes con tumores en estas localizaciones consultan tardíamente porque no
reconocen el problema. Estos pacientes requieren amputación como tratamiento
definitivo; sin embargo, si la lesión se encuentra localizada en la matriz
ungueal del dedo pulgar y es pequeña, se puede considerar una amputación
interfalángica. En los otros dedos se debe realizar la amputación a nivel de la
articulación interfalángica proximal, dejando una articulación libre. En los
dedos de los pies se debe practicar una amputación a nivel metatarsofalángica,
puesto que ésta no ocasiona déficit funcional.
Las lesiones de las plantas de los pies se deben manejar
de acuerdo al nivel de
invasión.
ANEXO 3
GANGLIO CENTINELA EN MELANOMA
Esta técnica consiste en realizar la localización
anatómica y la extirpación de un ganglio, el cual, como su nombre lo indica, es
el primero en recibir el drenaje de la lesión.
Este procedimiento surgió a raíz de varios estudios que
mostraron falsos positivos en la evaluación clínica de los territorios
ganglionares.
La técnica consiste en la aplicación de colorantes en
forma perilesional, tales como el azul de isosulfan o azul de metileno, el cual
se inyecta en cada cuadrante de la lesión; posteriormente se inicia un masaje
suave en forma proximal y a los 3-5 minutos se realiza la incisión en el área
de drenaje.
Existe otro método para marcación con substancias
radioactivas con tecnecio, pero requiere una gamacámara manual o una marcación
previa en el servicio de medicina nuclear; su combinación con los colorantes ha
dado los mejores resultados.
La recomendación de todos los autores es realizar el
aprendizaje de este procedimiento, con un grupo que tenga experiencia.
Posteriormente se realiza el procedimiento asistido, pero a su vez se les
practica a estos pacientes la disección ganglionar para conocer falsos
positivos y negativos.
Lesiones premalignas
y malignas de piel
Manizales, Junio 27 de 2002
JULIAN MAURICIO GALLEGO
DIANA CAROLINA GIRALDO SANTA
YEZID GONZALEZ CANIZALES
ELIA BEANY LASSO CERON
DEYVI LASSO NOGUERA
JUAN CARLOS MARIN OCAMPO
DIEGO MORÁN ORTIZ
CARLOS ANDRES MOSQUERA ABELLO
Cirugía Plastica, Universidad de Caldas