| "Bases moleculares que determinan la especificidad de hospedero de Salmonella typhi" |
|||||||||||||||||||||
| Carlos A. Santiviago C. Pontificia Universidad Cat�lica de Chile Programa de Doctorado en Ciencias Menci�n Gen�tica Molecular y Microbiolog�a |
|||||||||||||||||||||
| volver a informaci�n sobre Salmonella | |||||||||||||||||||||
| Introducci�n El g�nero Salmonella comprende m�s de 2.200 serovares distintos que causan una variedad de enfermedades, tales como gastroenteritis, bacteremia y fiebre ent�rica (tifoidea y paratifoidea). Algunos serovares pueden infectar un amplio rango de hospedero. Un ejemplo de esta aparente inespecificidad se observa en S. enteritidis, que es capaz de infectar un gran n�mero de aves y mam�feros, incluyendo al hombre. En cambio, otros serovares son altamente adaptados a un hospedero espec�fico, como es el caso de S. gallinarum que infecta s�lo a aves de corral, S. choleraesuis que infecta porcinos, S. dublin que infecta bovinos, S. typhimurium que produce fiebre ent�rica al rat�n y finalmente, S. typhi que infecta exclusivamente al ser humano (Collins, 1974; Barrow y Duchet-Suchaux, 1997). El resto de los serotipos de Salmonella no produce enfermedad sist�mica en el hombre ni en animales adultos inmunol�gicamente competentes. S. typhi es una enterobacteria Gram negativa, reconocida como agente etiol�gico de la fiebre tifoidea en humanos (Selander y cols., 1990). La fiebre tifoidea es una enfermedad del sistema ret�culo-endotelial, caracterizada por una fiebre alta, que puede causar la muerte del hospedero cuando no es tratada oportunamente. Aunque la incidencia de esta enfermedad tiende a disminuir a nivel mundial, sigue constituyendo un problema de salud p�blica en Chile y en otros pa�ses en v�as de desarrollo. La OMS ha estimado que existen 16,6 millones de casos anuales de fiebre tifoidea en el mundo, con un total aproximado de 600.000 muertes (Pang y cols., 1995; Pang y cols., 1997), lo que hace imprescindible implementar nuevas estrategias de prevenci�n y control de la enfermedad. Estas estrategias deben estar dirigidas a mejorar las condiciones sanitarias, el tratamiento de las aguas y, por otra parte, a incentivar el desarrollo de vacunas que presenten mayor eficacia que las usadas hasta ahora (Dougan y cols., 1987; Pang y cols., 1995; Pang y cols., 1997). Por esta raz�n, se hace necesario estudiar las bases moleculares de los mecanismos de patogenicidad de S. typhi, cuya comprensi�n permitir� abordar un importante problema de salud p�blica desde nuevas perspectivas. A�n cuando el ciclo infectivo de Salmonella parece bien caracterizado a nivel fisiol�gico (Slauch y cols., 1997), los mecanismos moleculares de este proceso reci�n comienzan a ser entendidos. Se ha establecido que S. typhi inicia su ciclo infectivo en el hombre al ser ingerida en alimentos y aguas contaminadas. Luego de sobrevivir a los mecanismos de defensa presentes en el tracto digestivo, la bacteria atraviesa las c�lulas epiteliales del intestino delgado a nivel del �leo, para llegar al tejido linfoide subyacente. Desde aqu�, las bacterias son fagocitadas y transportadas por macr�fagos hacia los n�dulos linf�ticos mesent�ricos, donde se multiplican y se diseminan al torrente sangu�neo, desencadenando as� la fiebre tifoidea (Finlay y Falkow, 1989). Debido a la capacidad de sobrevivir intracelularmente en los macr�fagos humanos, S. typhi ha sido clasificada como un pat�geno intracelular facultativo (Groisman y Saier, 1990; Chatfield y cols., 1992). Una �ltima fase del ciclo infectivo se llevar�a a cabo s�lo en algunos individuos y consiste en el asentamiento de la bacteria en la ves�cula biliar, conduciendo finalmente al estado de portador cr�nico. Debido a que S. typhi tiene al ser humano como �nico hospedero, ha sido dif�cil estudiar sus mecanismos de patogenicidad (Chatfield y cols., 1992). La mayor parte del conocimiento respecto a la interacci�n de este pat�geno con su hospedero se basa en los resultados obtenidos a partir de ensayos in vitro usando l�neas celulares y en los resultados obtenidos del modelo de laboratorio S. typhimurium-rat�n. Mediante el uso de estas t�cnicas se ha podido demostrar una relaci�n directa entre la virulencia in vivo de la bacteria, con la capacidad de invadir c�lulas epiteliales y sobrevivir en macr�fagos in vitro, validando de esta forma la importancia de estos eventos en la patogenicidad de la bacteria (Gal�n y Curtiss, 1989; B�umler y cols., 1994; Penheiter y cols., 1997). Por otro lado, el estudio de mutantes defectuosas en estos procesos, ha permitido descifrar poco a poco los mecanismos por los cuales la bacteria logra acceder al interior del hospedero y sobrevivir en �l. |
|||||||||||||||||||||
| Bases moleculares de la virulencia en el g�nero Salmonella En los �ltimos diez a�os se ha descubierto y caracterizado un gran n�mero de genes de Salmonella involucrados, directa o indirectamente, en los procesos de entrada de la bacteria a c�lulas epiteliales y de sobrevivencia en el interior de los macr�fagos del hospedero. La mayor�a de los genes identificados se encuentran agrupados en zonas espec�ficas del cromosoma bacteriano, denominadas "islas de patogenicidad". Gran cantidad de evidencia experimental sugiere que estas regiones han sido adquiridas mediante transferencia horizontal de material gen�tico (Hacker y cols., 1997). Actualmente, se conocen cinco islas de patogenicidad en representantes del g�nero Salmonella (SPI), algunas de las cuales se encuentran presentes en cepas virulentas y ausentes en cepas no virulentas. Es importante mencionar que la relativa facilidad que presenta el trabajo gen�tico con cepas de S. typhimurium ha permitido un r�pido avance en el estudio de las relaciones estructurales y funcionales que presentan estas islas de patogenicidad. La mayor�a de los genes involucrados en el proceso de invasi�n a c�lulas epiteliales se encuentran agrupados en la isla de patogenicidad 1 (SPI 1), ubicada en el minuto 63 del cromosoma de S. typhimurium (Gal�n, 1996). Gran parte de los genes presentes en SPI 1 codifican prote�nas estructurales y regulatorias de un nuevo sistema de secreci�n de prote�nas, denominado "tipo III" (Gal�n, 1996; Hueck, 1998). Este aparato de secreci�n permite exportar algunas prote�nas, codificadas tambi�n en este locus, a la superficie bacteriana de S. typhimurium. Por otra parte, se ha observado que este sistema de secreci�n permite la translocaci�n de prote�nas "efectoras" directamente al citoplasma de c�lulas epiteliales (Collazo y cols., 1995; Wood y cols., 1996; Collazo y Gal�n, 1997). El an�lisis de secuencia de los genes estructurales del sistema de secreci�n indica que �stos se encuentran presentes en otros enteropat�genos (Shigella y Yersinia) y tambi�n en fitopat�genos (P. solanacearum y X. campestris). Adem�s, estos genes presentan homolog�a con los genes involucrados en el ensamblaje del flagelo en E. coli (Van Gijsegem y cols., 1993; Hueck, 1998). Una segunda isla de patogenicidad (SPI 2), ubicada en el minuto 31 del cromosoma de S. typhimurium, fue descubierta mediante selecci�n de mutantes incapaces de sobrevivir en ratones (Hensel y cols., 1995; Shea y cols., 1996; Ochman y cols., 1996). El an�lisis de secuencia de los genes presentes en este locus indic� que codifican para un segundo aparato secretor tipo III, cuya expresi�n ser�a requerida para la sobrevivencia de la bacteria dentro de los macr�fagos del hospedero (Shea y cols., 1996; Ochman y cols., 1996). Otro locus asociado a la virulencia de Salmonella (SPI 3) ha sido descrito en el minuto 82 del cromosoma de S. typhimurium y contiene genes esenciales para la sobrevivencia bacteriana en macr�fagos (Blanc-Potard y Groisman, 1997; Blanc-Potard y cols., 1999). Cercano al minuto 92 del cromosoma de S. typhimurium se ha reportado la presencia de una cuarta isla de patogenicidad (SPI 4) (Wong y cols., 1998) y, m�s recientemente, se ha caracterizado una quinta isla (SPI 5), cuyos genes codificar�an prote�nas requeridas para la enteropatogenicidad de Salmonella, pero no para la capacidad de producir una infecci�n sist�mica (Wood y cols., 1998). Hasta el momento, tres de estas islas de patogenicidad (SPI 1, SPI 2 y SPI 4) han sido descritas en cepas de S. typhi (Ochman y Groisman, 1996; Wong y cols., 1998). |
|||||||||||||||||||||
| La especificidad de hospedero, un puzzle sin resolver A pesar del r�pido progreso en la identificaci�n de algunos de los elementos clave en la virulencia de Salmonella mediante el uso del modelo de tifoidea murina, nuestro conocimiento acerca de los genes y mecanismos envueltos en la expresi�n de la especificidad de hospedero es muy limitado. Estudios acerca de la distribuci�n de islas de patogenicidad y operones requeridos para la bios�ntesis de fimbrias y c�psula en distintos serotipos de Salmonella sugieren que, durante la evoluci�n, nuevas combinaciones de determinantes de virulencia surgieron a trav�s de m�ltiples eventos de transferencia horizontal de genes. Este proceso evolutivo podr�a haber conducido al desarrollo de la adaptaci�n a un hospedero �nico (Ba�mler y cols., 1998). Sin embargo, la adaptaci�n a un hospedero espec�fico no puede ser explicada �nicamente por la adquisici�n de islas de patogenicidad como SPI 1 y SPI 2, ya que estos determinantes de virulencia se encuentran presentes en todas las subespecies de S. enterica estudiadas. As�, en el desarrollo de una especificidad de hospedero podr�a estar envuelta la coordinaci�n de ciertos factores que le permitan al pat�geno usar todo su arsenal de virulencia en el contexto de un hospedero determinado (B�umler, 1997). Fuera del g�nero Salmonella, recientemente se ha relacionado la p�rdida de material gen�tico con la expresi�n de ciertos factores de virulencia. La mayor�a de las cepas de E. coli producen la actividad lisina descarboxilasa (LDC), codificada en el gen cadA. Esta actividad no est� presente en Shigella, ya que dicha bacteria carece de una regi�n importante de material gen�tico que incluye al gen cadA. Sorprendentemente, cuando se introdujo el gen cadA de E. coli en cepas de Shigella, disminuy� considerablemente la virulencia y la actividad de la enterotoxina producida por el pat�geno (Maurelli y cols., 1998). Los resultados de este trabajo sugieren fuertemente que la aparici�n de deleciones cromosomales espec�ficas ("black holes") representa un mecanismo que contribuye, junto con adquisici�n de genes, a la evoluci�n de la patogenicidad en algunas bacterias. En forma similar, el proceso de adaptaci�n a un nuevo hospedero podr�a estar determinado por la adquisici�n de nuevos determinantes de virulencia y tambi�n por la p�rdida de ciertos genes o de sus funciones. Un ejemplo destacable de este proceso de adaptaci�n se observa en S. gallinarum y S. pullorum, ambos miembros del mismo serotipo de Salmonella, que presentan una marcada especificidad de hospedero por aves acu�ticas y de corral. Se ha especulado que su linaje evolucion� a partir de un ancestro muy similar a la actual S. enteritidis, que presentaba un amplio rango de hospedero. El proceso de divergencia a partir del ancestro com�n condujo a que S. gallinarum y S. pullorum perdieran la capacidad de expresar el flagelo (y por lo tanto su motilidad) y de mediar hemaglutinaci�n sensible a manosa (MSHA) como consecuencia de la adquisici�n de ciertas mutaciones puntuales. Notablemente, cepas de S. enteritidis y S. typhimurium capaces de enfermar aves frecuentemente son incapaces de mediar MSHA y han perdido su motilidad. Estas observaciones han llevado a postular que la selecci�n de mutaciones puntuales en los genes requeridos para la bios�ntesis del flagelo y fimbrias de tipo 1, que ocurrieron durante la adaptaci�n de Salmonella a hospederos av�colas, pueden dar cuenta en parte de la p�rdida de virulencia de S. gallinarum/pullorum en ratones (B�umler y cols., 1998). Al igual que S. typhimurium, S. typhi es capaz de penetrar el epitelio intestinal del rat�n (Pascopella y cols., 1995). Por su parte, S. typhimurium y S. typhi son capaces de penetrar c�lulas epiteliales humanas in vitro (Mills y Finlay, 1994), sugiriendo que ambos serovares utilizan mecanismos similares de invasi�n y "tr�fico intracelular" en el epitelio intestinal y que este proceso no ser�a clave en la definici�n de la especificidad de hospedero que presentan ambas bacterias. Ya que los macr�fagos de distintas especies animales podr�an diferir en su capacidad de neutralizar un serotipo particular de Salmonella, la adaptaci�n a un nuevo hospedero requerir�a de una adaptaci�n a sus fagocitos mononucleares. Con esta hip�tesis en mente se ha podido establecer que S. typhi es capaz de sobrevivir en macr�fagos de origen humano, pero no en macr�fagos de origen murino. De manera rec�proca, S. typhimurium es capaz de sobrevivir en macr�fagos de origen murino, pero es incapaz de hacerlo en macr�fagos de origen humano (Vladoianu y cols., 1990). En conjunto, estos datos sugieren fuertemente que la habilidad de los distintos serotipos de Salmonella para causar una enfermedad sist�mica se relaciona de forma directa con su capacidad de resistir la acci�n bactericida de los macr�fagos de un hospedero determinado. De esta forma, los fagocitos mononucleares comprender�an una barrera importante, si no la principal, capaz de restringir el rango de hospedero de los distintos serotipos de Salmonella. En a�os recientes ha sido reportado que la invasi�n de Salmonella a macr�fagos in vitro causa que una importante poblaci�n de estas c�lulas hospederas entren en apoptosis (Monack y cols., 1996; Chen y cols., 1996; Lindgren y cols., 1996). La citotoxicidad producida en los macr�fagos es estrictamente dependiente de la expresi�n de los genes presentes en la SPI 1 (Chen y cols., 1996; Lundberg y cols., 1999). Estas observaciones han permitido postular que la capacidad de inducir la muerte de los macr�fagos infectados es un mecanismo esencial de virulencia para S. typhimurium (Lindgren y cols., 1996). Como se ha discutido, las caracter�sticas del proceso infeccioso producido por Salmonella sugieren que la capacidad de sobrevivir en los macr�fagos, m�s que la capacidad de matarlos, es el mecanismo m�s coherente para explicar la etiolog�a de las fiebres ent�ricas. De hecho, si la citotoxicidad producida en los macr�fagos fuese esencial para la infecci�n sist�mica, uno esperar�a que cepas con mutaciones en genes de la SPI 1 fueran atenuadas al ser inoculadas en ratones por v�a intraperitoneal. Contrariamente, estas mutantes han demostrado ser totalmente virulentas al realizar este tipo de ensayos (Groisman y Ochman, 1997). |
|||||||||||||||||||||
| Factores del hospedero que afectan la susceptibilidad a ser infectado por Salmonella No todas las cepas de rat�n son igualmente susceptibles a ser infectadas por S. typhimurium. Actualmente se conocen varios loci que afectan la capacidad del rat�n para resistir infecciones sist�micas causadas por S. typhimurium y otros pat�genos invasivos. Uno de estos loci corresponde a ity. Ha sido descrito que ratones con mutaciones en este locus (ItyS) poseen una baja poblaci�n de macr�fagos y c�lulas polimorfonucleares activadas, que los hace susceptibles a ser infectados por S. typhimurium, mientras que los animales ItyR presentan resistencia a la infecci�n (Salyers y Whitt, 1994). Los fenotipos de resistencia y susceptibilidad a la infecci�n asociados al locus ity son expresados a nivel de los macr�fagos peritoneales y espl�nicos del rat�n (Lissner y cols., 1983; Salyers y Whitt, 1994). Otro locus importante es lps, cuya mutaci�n afecta a una variedad de tipos celulares, como linfocitos B y T, macr�fagos y fibroblastos. Ratones con mutaciones en lps no producen citoquinas cuando son inyectados con LPS (Salyers y Whitt, 1994). Un tercer locus importante es xid, cuya mutaci�n genera animales con linfocitos B alterados, que producen anticuerpos (IgG e IgM) m�s lentamente que linfocitos de ratones normales (Salyers y Whitt, 1994). Es importante destacar que todos los loci involucrados con la susceptibilidad de un hospedero animal a sufrir infecciones causadas por pat�genos invasivos corresponden a factores que, de alguna forma u otra, modulan la actividad y agresividad del sistema inmune, preferentemente a nivel de sus macr�fagos. Recientemente, se ha establecido una importante diferencia entre los mecanismos de invasi�n usados por S. typhi y S. typhimurium. S. typhi utiliza al CFTR (Cystic Fibrosis Transmembrane conductance Regulator) como receptor para entrar en c�lulas del epitelio intestinal humano, mientras que S. typhimurium no lo usa (Pier y cols., 1998). Esta marcada diferencia podr�a estar relacionada con los diferentes rangos de hospedero y los s�ntomas de la enfermedad causada por ambos pat�genos. Interesantemente, �ste es uno de los pocos trabajos en que se relaciona la invasi�n del epitelio intestinal con la especificidad de hospedero de distintos serovares de Salmonella. |
|||||||||||||||||||||
| El fen�meno de "avirulencia" y la respuesta hipersensible Como es sabido, durante la evoluci�n los animales han desarrollado una variedad de mecanismos para la detecci�n y el control de las infecciones microbianas. Algunos de estos mecanismos no requieren de un encuentro previo con el pat�geno y son altamente inespec�ficos. Tambi�n existen otros mecanismos que requieren de un encuentro previo con el pat�geno y tienden a ser extremadamente espec�ficos. Sorprendentemente, la posible existencia de un mecanismo que permita el reconocimiento de ciertos pat�genos comunes en forma espec�fica por un hospedero mam�fero "naive" no ha sido estudiada en profundidad (Gal�n, 1998). Este mecanismo ha sido ampliamente descrito en plantas, las cuales carecen de un sistema inmune adaptativo y han evolucionado estrategias para reconocer y eliminar en forma espec�fica ciertos pat�genos microbianos, montando una respuesta de defensa localizada conocida como la "respuesta hipersensible". Esta respuesta es caracterizada por una destrucci�n localizada del tejido en el sitio de la infecci�n (necrosis local), la que restringe severamente la diseminaci�n sist�mica del pat�geno en el organismo vegetal (Van den Ackerveken y Bonas, 1997; Bonas y Van den Ackerveken, 1997; Gal�n, 1998). La respuesta hipersensible es acompa�ada por otras respuestas de la planta, entre las que se incluyen un estallido oxidativo, la acumulaci�n de mol�culas mensajeras intracelulares, como el �cido salic�lico, y la activaci�n transcripcional de genes que codifican prote�nas relacionadas con la defensa ante una agresi�n mediada por pat�genos (PR) (Parker y Coleman, 1997). Este conjunto de respuestas anexas a la respuesta hipersensible es conocida como la "respuesta sist�mica adquirida" (SAR). La especificidad de hospedero en enfermedades bacterianas ha sido extensamente estudiada en fitopat�genos de los g�neros Pseudomonas y Xanthomonas. El estrecho rango de hospedero que presentan estos pat�genos resulta de la habilidad, que posee la mayor�a de las plantas (las llamadas "no hospederas"), de reconocer a la bacteria en etapas tempranas del proceso infectivo y de montar una bater�a de respuestas de defensa. Hoy sabemos que las bases gen�ticas del proceso de resistencia est�n determinadas por la presencia de los llamados "genes de resistencia" (R), presentes en el hospedero, y de los correspondientes "genes de avirulencia" (avr), presentes en el pat�geno (Van den Ackerveken y Bonas, 1997). De esta forma, la respuesta de defensa existe como una consecuencia de la interacci�n espec�fica entre el producto de un gen R y el producto de un gen avr, tal como propuso Flor cuando enunci� su famosa hip�tesis del reconocimiento "gen por gen" (Flor, 1971; Leach y White 1996). |
|||||||||||||||||||||
| �Avirulencia en Salmonella? Estudios recientes han establecido que la mayor�a de los factores de "avirulencia" de fitopat�genos son "presentados" al hospedero mediante sistemas de secreci�n de prote�nas de tipo III, cuyos componentes se encuentran muy conservados en pat�genos animales (Van Gijsegem y cols., 1993; Hueck 1998). Estas observaciones permiten inferir que alg�n pat�geno animal que posea dicho sistema de secreci�n podr�a utilizarlo para introducir "equivalentes funcionales" de determinantes de avirulencia en su hospedero. Esta novedosa hip�tesis se ha visto respaldada por la aparici�n de un trabajo que describe la identificaci�n y caracterizaci�n de una prote�na de S. typhimurium llamada AvrA, que es secretada y translocada al interior de c�lulas eucariontes por medio del sistema de secreci�n tipo III codificado en la isla de patogenicidad SPI1 (Hardt y Gal�n, 1997). De hecho, el gen que codifica para esta prote�na (avrA) tambi�n se localiza en esta isla de patogenicidad. AvrA comparte una gran similitud a nivel de secuencia aminoac�dica con YopJ, prote�na secretada por Yersinia spp., y AvrRxv, prote�na de avirulencia secretada por Xanthomonas campestris. Notablemente, AvrA y YopJ comparten otras caracter�sticas comunes a los genes de avirulencia. Aparte de ser secretadas por un sistema de tipo III, su inactivaci�n no conduce a la p�rdida de virulencia y, al menos en el caso de AvrA, el gen que la codifica est� presente en un grupo discreto de representantes dentro de su especie (Hardt y Gal�n, 1997; Gal�n, 1998). El asunto se vuelve m�s atractivo si notamos que S. typhi carece del gen avrA. En conjunto, estos interesantes resultados sugieren la posible existencia de mecanismos comunes entre enterobacterias y fitopat�genos en relaci�n a la definici�n de hospederos espec�ficos dentro del g�nero Salmonella y, m�s espec�ficamente, en relaci�n a la definici�n del ser humano como hospedero de S. typhi. |
|||||||||||||||||||||
| Conclusiones y Perspectivas A las puertas del siglo XXI, enfermedades infecciosas como la fiebre tifoidea contin�an representando un problema de salud p�blica en los pa�ses en v�as de desarrollo. Esto hace imprescindible implementar estrategias de prevenci�n y control de la enfermedad, as� como estrategias que apunten al mejoramiento de las condiciones sanitarias de la poblaci�n. A pesar de la activa investigaci�n realizada en los �ltimos a�os, a�n no se dispone de una vacuna segura y eficaz para el control de la fiebre tifoidea. Esto se debe, en gran medida, a una falta de conocimiento b�sico sobre los mecanismos de virulencia de S. typhi. El lento progreso en la adquisici�n de este conocimiento se debe parcialmente al hecho que S. typhi es un pat�geno exclusivo del ser humano. A la luz de los hechos, se hace imperativo estudiar los mecanismos moleculares que rigen la patogenicidad de S. typhi. Los conocimientos obtenidos a partir de dichos estudios no solo conducir�n al desarrollo de estrategias racionales dirigidas al control eficaz del pat�geno, sino que tambi�n permitir�n comprender aspectos relevantes de la relaci�n pat�geno-hospedero que, eventualmente, ser�n utilizados en el dise�o de nuevas vacunas e incluso en el desarrollo de nuevos f�rmacos antibi�ticos. Por otra parte, el conocimiento generado tambi�n permitir� adentrarnos en los mecanismos que gobiernan la interacci�n entre bacterias y c�lulas eucariontes, as� como en procesos b�sicos de la fisiolog�a celular tales como el ensamblaje y organizaci�n del citoesqueleto y la din�mica de transducci�n de se�ales provenientes del medio intra y extracelular. |
|||||||||||||||||||||
| Bibliograf�a | |||||||||||||||||||||
| Barrow, P. y Duchet-Suchaux, M. (1997) Salmonella carriage and the carrier state. Proceedings del Congreso Salmonella and Salmonellosis, Francia. pp. 241-249. B�umler, A.J. (1997) The record of horizontal gene transfer in Salmonella. Trends Microbiol. 5: 318-322. B�umler, A., Kusters, J., Stojiljkovic, I. y Heffron F. (1994) Salmonella typhimurium loci involved in survival within macrophages. Infect. Immun. 62: 1623-1630. B�umler, A.J., Tsolis, R.M., Ficht, T.A. y Adams, L. (1998) Evolution of host adaptation in Salmonella enterica. Infect. Immun. 66: 4579-4587. Blanc-Potard, A. y Groisman, E. (1997) The Salmonella selC locus contains a pathogenicity island mediating intramacrophage survival. EMBO J. 16: 5376-5385. Blanc-Potard, A., Solomon, F., Kayser, J. y Groisman, E. (1999) The SPI-3 pathogenicity island of Salmonella enterica J. Bacteriol. 181: 998�1004 Bonas, U. y Van den Ackerveken, G. (1997) Recognition of bacterial avirulence proteins occurs inside the plant cell: a general phenomenon in resistance to bacterial diseases?. Plant Journal12: 1-7. Chatfield, S. N., Li, J. L., Sydenham, M., Douce, G. y Dougan, G.(1992) Salmonella genetics and vaccine development. En: Molecular Biology of Bacterial Infection: Current Status and Future Perspectives. C. Hormaeche, C. W. Penn y C. J. Smyth (eds.). Society for General Microbiology Symposium Vol. 49. Cambridge University Press. United Kingdom. Chen, L.M., Kaniga, K y Gal�n, J.E. (1996) Salmonella spp. are cytotoxic for cultured macrophages. Mol. Microbiol. 21: 1101-1115. Collazo, C., Zierler, M. y Gal�n, J. (1995) Functional analysis of the Salmonella typhimurium invasion genes invI and invJ and identification of a target of the protein secretion apparatus encoded in the inv locus. Mol. Microbiol. 15: 25-38. Collazo, C. y Gal�n, J. (1997) The invasion-associated type III system of Salmonella typhimurium directs the translocation of Sips proteins into the host cell. Mol. Microbiol. 24: 747-756. Collins, F. (1974) Vaccines and cell-mediated immunity. Bacteriol Rev. 38: 371-402. Dougan, G., Maskell, D., Pickard, D. y Hormaeche, C. (1987) Isolation of stable aroA mutants of Salmonella typhi Ty2: properties and preliminary characterisation in mice. Mol. Gen. Genet. 207: 402-405. Finlay, B. y Falkow, S. (1989) Salmonella as an intracellular parasite. Mol. Microbiol. 3: 1833-1841. Flor, H.H. (1971). Current status of the gene-for-gene concept. Annu. Rev. Phytopathol. 9: 275-296. Gal�n, J.E. (1996) Molecular genetic bases of Salmonella entry into host cells. Mol. Microbiol. 26: 263-271. Gal�n, J.E. (1998) "Avirulence genes" in animal pathogens?. Trends Microbiol. 6: 3-6. Gal�n, J. y Curtiss, R. (1989) Cloning and molecular characterization of genes whose products allow Salmonella typhimurium to penetrate tissue culture cells. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 86: 6383-6387. Groisman, E. y Ochman, H. (1997) How Salmonella become a pathogen. Trends Microbiol. 5: 343-349. Groisman, E. y Saier, M. (1990) Salmonella virulence new clues to intramacrophage survival. TIBS 15: 30-33. Hacker, J., Blum-Oehler, G., Mulhdorfer, I. y Tschape H. (1997) Pathogenicity islands of virulent bacteria: structure and impact on microbial evolution. Mol Microbiol. 23: 1089-1097. Hardt, W.D. y Gal�n, J. (1997) A secreted Salmonella protein with homology to an avirulence determinant of plant pathogenic bacteria. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 94: 9887-9892. Hensel, M., Shea, J., B�umler, A., Gleeson, C., Blattner, F. y Holden, D. (1995) Simultaneous identification of bacterial virulence genes by negative selection. Science269: 400-403. Hueck, C.J. (1998) Type III protein secretion systems in bacterial pathogens of animals and plants. Microbiol. Molec. Biol. Rev.62: 379-433. Leach, J. y White, F. (1996) Bacterial avirulence genes. Annu. Rev. Phytopathol. 34: 153-179. Lindgren, S.W., Stojiljkoovic, I. y Heffron, F. (1996) Macrophage killing is an essencial virulence mechanism of Salmonella typhimurium. Proc. Natl. Acad. Sci. USA. 93: 4197-4201. Lundberg, U., Vinatzer, U., Berdnik, D., von Gabain, A. y Baccarini, M. (1999) Growth phase-regulated induction of Salmonella-induced macrophage apoptosis correlates with transient expression of SPI-1 genes. J. Bacteriol. 181: 3433�3437. Maurelli, A.T., Fern�ndez, R.E., Bloch, C.A., Rode, C.K. y Fasano, A. (1998) "Black holes" and bacterial pathogenicity: A large genomic deletion that enhances the virulence of Shigella spp. and enteroinvasive Escherichiacoli. Proc. Natl. Acad. Sci. USA.92: 1018-1022. Mills, S.D. y Finlay, B.B. (1994) Comparison of Salmonela typhi and Salmonella typhimurium invasion, intracellular growth and localization in cultured human epithelial cells. Microbial Pathogenesis 17: 409-423. Monack, D.M., Raupach, B., Hromockyj, A. y Falkow, S. (1996) Salmonella typhimurium invasion induces apoptosis in infected macrophages. Proc. Natl. Acad. Sci. USA. 93: 9833-9838. Ochman, H. y Groisman, E.A. (1996) Distribution of pathogenicity islands in Salmonella spp. Infect. Immun. 64: 5410-5412. Ochman, H., Soncini, F.C., Solomon, F. y Groisman, E.A. (1996) Identification of a pathogenicity island required for Salmonella survival in host cells. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 93: 7800-7804. Pang, T., Levine, M., Ivanoff, B., Wain, J. y Finlay, B. (1997) Typhoid fever - Important issues still remain. Trends Microbiol. 6: 131-133. Pang, T., Bhutta, Z.A., M., Finlay B y Altwegg M. (1995) Typhoid fever and other salmonellosis: a continuing challenge. Trends Microbiol. 3: 253-255. Parker, J.E. y Coleman, M.J. (1997) Molecular intimacy between proteins specifying plant-pathogen recognition. TIBS 22: 291-296. Pascopella, L., Raupach, B., Ghori, N., Monack, D., Falkow, S. y Small, P. (1995) Host restriction of Salmonella typhi and Salmonella gallinarum. Infect. Immun. 63: 4329-4335. Penheiter, K., Mathur, N. Giles, D. Fahlen, T. y Jones B. (1997) Non-invasive Salmonella typhimurium are avirulent because of an inability to enter and destroy M cells of ileal Peyer�s patches. Mol. Microbiol. 24: 697-709. Pier, G., Grout, M., Zaidi, T., Meluleni, G., Mueschenborn, S., Banting, G., Ratcliff, R., Evans, M. y Colledge, W. (1998) Salmonella typhi uses CFTR to enter intestinal epithelial cells. Nature393: 79-82. Salyers, A. y Whitt, D.D. (1994) Salmonella infections. En Bacterial pathogenesis: A molecular approach, ASM Press, Washington, D.C., USA. Selander, R. K., Beltran, P., Smith, N. H., Helmuth, R., Rubin, F. A., Kopecko, D. J., Ferris, K., Tall, B. D., Craviotto, A. y Musser, J. M.(1990) Evolutionary genetic relationships of clones of Salmonella serovars that cause human typhoid and other enteric fevers. Infect. Immun. 58: 2262-2275. Shea, J., Hensel, M., Gleeson, C. y Holden, D. (1996) Identification of a virulence locus encoding a second type III secretion system in Salmonella typhimurium. Proc. Natl. Acad. Sci. USA93: 2593-2587. Slauch, J., Taylor, R. y Maloy, S. (1997) Survival in a cruel world: how Vibrio cholerae and S. typhimurium respond to an unwilling host. Genes Develop.11: 1761-1774. Van den Ackerveken, G. y Bonas, U. (1997) Bacterial avirulence proteins as triggers of plant disease resistance. Trends Microbiol.5: 394-398. Van Gijsegem, F., Genin, S. y Boucher, C. (1993) Conservation of secretion pathways for pathogenicity determinants of plant and animal bacteria. Trends Microbiol. 1: 175-180. Vladoianu, I.R., Chang, H. y Pech�re, J-C. (1990) Expression of host resistance to Salmonella typhi and Salmonella typhimurium: bacterial survival within macrophages of murine and human origin. Microbial Pathogen. 8: 83-90. Wood, M., Rosqvist, R. Mullan, P. Edwards, M. y Galyov, E. (1996) SopE, a secreted protein of Salmonella dublin, is translocated into the target eukaryotic cell via a sip-dependent mechanism and promotes bacterial entry. Mol. Microbiol. 22: 327-338. Wood, M., Jones, M., Watson, P., Hedges, S., Wallis, T. y Galyov, E. (1998) Identification of a pathogenicity island required for Salmonella enteropathogenicity. Mol. Microbiol. 29: 883-891. Wong, K-K., Mc Clelland, M., Stillwell, L., Sisk, E., Thurston, S. y Saffer, J. (1998) Identification and sequence analysis of a 27-kilobase chromosomal fragment containinig a Salmonella pathogenicity island located at 92 minutes on the chromosome map of Salmonella enterica serovar Typhimurium LT2. Infect. Immun. 66: 3365-3371. |
|||||||||||||||||||||