EL PARAÍSO PERDIDO

 

[Autor anónimo]

 

  I

Frondosa vegetación,

Esplendorosos jardines,

Alfombras de macachines

Y plantas en floración

Puso en la sacra mansión

Nuestro Señor con gran tino

Pero de puro jodón

La pobló con argentinos.

No obstante tal estropicio,

El asunto estuvo andando

Bastante bien en su inicio.

De a poquito trabajando,

La gente iba prosperando

Y trabajando vivían

A los demás respetando

Tal como correspondía.

Pero Satán no podía

Tolerar tanta armonía

Y en su cueva discutía

Sobre el método preciso

De serrucharles el piso

A Dios y a su Paraíso.

Tanto y tanto caviló

Su mente febril y astuta

Que descubrió, hijo de puta,

La inmediata solución:

Les mandó desde el infierno

Para que fuera gobierno

A Juan Domingo Perón.

Éste era un diablo putón,

Dicharachero y goloso,

Campeón de los mentirosos

Y audaz hasta la nariz,

Mozo jinetazo ahijuna,

Capaz de robarse un país

Y venderlo a la luna.

De entrada nomás armó,

Al son de matraca y bombo,

Un mayúsculo quilombo,

A lo loco discurseo,

Macaneando sin tapujos,

Prometiendo mejorías,

Comodidades y lujos

A las grandes mayorías

Con fruición les predicó

Una consigna increíble:

Que había que trabajar

Pero lo menos posible,

Y que su mayor función

Era… joder al patrón.

Luego de que los convenció,

Sin freno siguió y siguió

Mintiendo y chantapufeando,

A los de arriba jodiendo

Y a los de abajo engañando

Y a los del medio fundiendo,

Odios al pedo creando

Y a todo el mundo cagando.

 

 II

Con el correr de los años,

Ya choto y podrido en plata,

Empezó a meter la pata

Queriendo usar a la zurda.

Para mejor estropicio,

Se le dio vuelta el papel

Y la zurda lo usó a él

En su propio beneficio.

Satán entonces pensó,

Con su profunda sapiencia,

Este “güevón” nos está

Entregando sin conciencia

A nuestra peor competencia.

Y en plenario del Averno

Decidió que lo llevaran

De vuelta para el infierno.

Así se fue del paraíso

Porque Lucifer lo quiso

Dejándonos en herencia

Un estado de demencia

Gobernado por su viuda

Junto con la horrible duda

De si era más gil que bruta

O más boluda que puta.

Bajo ella muy verticales

Multitudes de reptantes,

Alcahuetes estatales

Y coimeros a destajo,

Desempeñando funciones

De ministros para abajo,

Legiones de guardaespaldas

Y asesinos mercenarios,

Protegiendo a pedularios

Gremialistas millonarios,

La moneda envilecida,

La moral emputecida,

La fe defraudada y rota,

Y el país hecho pelota.

 

 

   MORALEJA:

Quedó así el paraíso

Convertido en un paraje

Triste y corrompido,

Con un pueblo infeliz

Y sometido, a través

Del engaño y la falacia,

Al yugo de una hedionda

Mierdocracia del bombo,

Las matracas al compás

Y, ya que todos juntos

Somos más, cantamos

Bajo el sol sin disimulo que

Contentos votamos

Como el culo

Entre analfas, grasitas y

Grasudos, más de siete millones de boludos.-

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