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Latitud: 37º 28’ N Longitud: 3º 02’ O
Extensión superficial: 77 Km2
Distancia a la capital de la provincia: 92 Kms.
Número de habitantes: 558
En honor de San Marcos se
celebran las fiestas patronales durante la primera quincena de agosto.
La festividad del Patrón, el 25
de abril, hay función religiosa y procesión con el tradicional reparto de
rosquillas previamente bendecidas.
La noche de San Antón, el 17 de
enero, se celebra con hogueras en torno a las cuales se comen productos de la
matanza; el día de San Blas, 3 de febrero, se suele pasar la jornada en el
campo y al regresar se comen los típicos ‘viñuelos’ con chocolate.
TOROS, VEGA Y TARBINAS.
Siempre destacó la ubicación del
pueblo desde la antigüedad, situado en el camino de paso entre Levante y Andalucía.
Lo que influye en sus formas de guisar. Los 198 dólmenes que leo tienen así lo
atestiguan. Los árabes fomentan de nuevo el uso de sus 300 cuevas, que hoy día
algunas se ofertan como alojamiento turístico. Los gorafeños disfrutan con sus
fiestas de agosto, no sólo por correr los toros si no también por el arroz
popular que se hace en la plaza. Hay buenos embutidos caseros, dos panaderías,
mercado los miércoles y la asociación de regantes es activa y potencia los cultivos
de su vega que riega el río Gor. Buenos sus aceites de oliva que sirven para
muchos de sus guisos: desde las migas, jaleos, asados de cordero y chato,
andrajos y la perdiz guisada y estas tarbinas
Tarbinas
Harina fina de trigo.
Agua (1/2 litro más o menos)
Una pizca de sal.
1 cucharada pequeña de matalauva
Trocitos de pan frito
Un poco de azúcar para
espolvorear
En una cazuela de barro con un
poco de aceite se fríen unos cuadraditos de pan hasta dorarlos; reservar y
echar agua con una pizca de sal, se le añade harina moviendo con cuchara de
madera hasta que se formen unas gachas blandas y sin grumos. La matalahúva se
le añade mientras se remueven. A estas tarbinas se les puede echar leche.
Aunque los primeros hallazgos
prehistóricos en esta zona se remontan al Paleolítico Medio (entre 30.000 y
50.000 años), hace 6.000 años estuvo ocupado este valle por tribus que se
caracterizaban por sus enterramientos en sepulturas colectivas construidas con
grandes bloques de piedra: dólmenes (cultura Megalítica, Neolítico Medio).
Alrededor de 1900 antes de Cristo
se asienta la cultura argárica, de la que ha quedado el poblado del
Culantrillo; hacia el 1000 a. C., Edad del Hierro, aparece la cultura ibérica,
de la que se conserva el poblado de Montealegre. La invasión musulmana en el
siglo VIII significó el asentamiento definitivo del, pueblo en su situación
actual y la introducción de una de las principales señas de identidad del
municipio: el hábitat de casas-cueva cuyo máximo exponente, histórico está en
Los Algarves, de origen almohade (siglo XII).i Este lugar sufrió en el siglo XV
el hostigamiento de los ejércitos cristianos y' después el despoblamiento
provocado por la expulsión de los moriscos. Tradicionalmente agrícola desde
siempre, ha sufrido la emigración y ahora ha depositado sus esperanzas de
futuro en el turismo rural, por una parte, y en el atractivo que puede suponer
el futuro Parque Temático sobre Megalitismo.
Ni que decir tiene que el
principal patrimonio de Gorafe son sus 198 dólmenes que conforman un paisaje
único.
Al margen de eso tiene las
viviendas-cuevas del poblado almohade de Los Algarves, el paraje serrano
natural de El Colorado, aljibes árabes del siglo XI y la iglesia parroquial del
siglo XVI, de estilo mudéjar.
Peculiaridades
La principal característica la
encontramos en las numerosas cuevas habitadas en cuyo interior la temperatura
es constante en torno a los 19º todo el año, y muchas de ellas preparadas para
turismo rural. Senderismo y artesanía en esparto, madera de olivo de boj y yute
son otros atractivos.
Al margen de eso, se mantienen
varias tradiciones: la quema de hachas, antorchas de cuerda trenzada de
esparto, en Nochebuena; el ‘aguinaldo’, que se ha recuperado recientemente; el
juego de ‘las caras’, la mañana de Navidad, consistente en jugar a cara o cruz
con protagonismo del ‘balatero’, encargado de recoger las monedas del suelo y
cobrar por su servicio según la voluntad; y la matanza, que suele reunir a
grandes grupos familiares.
La madrugada del Domingo de
Resurrección se construye un arco, se cubre con ramas de álamo y se dorna con
flores; recorre por la mañana, Día del Arco, las calles del pueblo acompañado a
ambos lados por dos hileras de macetas previamente ‘robadas’. Sirve finalmente
para señalar el lugar del encuentro entre la Virgen María y Jesús Resucitado,
que salen en procesión utilizando caminos diferentes.