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Latitud: 37º 25’ N
Longitud: 3º 10’ O
Extensión superficial: 96 Km2
Distancia a la capital de la provincia: 60 Kms
Número de habitantes: 1.154.
Las fiestas populares en verano e
celebran en este municipio en honor de Nuestra Señora del Rosario de Fátima,
durante el mes de agosto.
Pero la patrona es la Virgen de
los Dolores y por ello en los días previos a Semana Santa tiene lugar otra
feria con día de campo incluido.
GORDOS MELOCOTONES...
Según los estudios arqueológicos por estas tierras hace ya
unos miles de años que se come. Ya no sé si caliente, pero gente y animales
hubo que se alimentaban para vivir. Ahora, este tranquilo pueblo que estuvo situado
cercano a la trasegada Vía Augusta, dicen que su nombre puede derivar de la
palabra " cultivo de vides o viñedos", lo que nos sitúa un halo
hedonista que ha perdurado por los siglos. El río Fardes riega sus huertas de
lucidos tomates, lechugas, calabacines y famosos frutales donde destacan sus
gordos melocotones que se ofrecen, bien naturales o en conserva. Los foneleros
cuentan con un nuevo destino de casa cueva para poder alojarse y disfrutar
platos como las gachas, migas, estofados de cordero o conejo. Hay guisos de
escabeche, como conservante y los habituales asados de cordero o cabrito.
Melocotones al vino
4 melocotones
150 gr de azúcar
3 cucharada de agua
2 vasos de vino
canela o vainilla
Elaboración
Los melocotones, tras haberlos tenido en almíbar, los
cogemos y sin hueso los cortamos por la mitad. Preparar un caldo con el azúcar
y el agua fría. Se añade el vino y la canela o vainilla. Se cubren con este
caldo los melocotones y se dejan macerar, un mínimo de cuatro horas.
La zona que ocupa el hoy
municipio de Fonelas es obvio que ha sido asentamiento humano desde la
Prehistoria, como lo atestiguan los numerosos yacimientos arqueológicos
descubiertos, sobre todo del Neolítico, de la Edad del Bronce y de la
civilización ibera; todos ellos han sido explotados y han aportado variados y
valiosos objetos para su estudio.
Durante el Imperio Romano fue
posiblemente un centro de cultivo de vides, ya que su topónimo puede aludir a
las viñas, y también una villa de relativa importancia.
Con los musulmanes estuvo muy
castigada, en la última etapa, por los jinetes cristianos que desde Cazorla
realizaban incursiones de hostigamiento y rapiña antes de iniciar la conquista
definitiva.
Cuando cayó finalmente en manos
de los ejércitos de los Reyes Católicos fue donada a Álvaro de Bazán y más
tarde pasó a formar parte de un Señorío que se concedió a la familia Afán de
Ribera.
En el siglo XIX alcanzó la
jurisdicción de municipio con Ayuntamiento propio.
Del siglo XVI es la iglesia
parroquial de Nuestra Señora de la Anunciación, muy bien conservada, y hay en
el término municipal numerosos yacimientos arqueológicos, todos ellos del
período Neolítico y de la etapa ibera. Los más conocidos son los de Cruz del
Tío Cogollero, Cerro del Gallo, Solana del Zamborino, lomas de Andacairos, Las
Palomas y Torre de Muros, Los Llanillos, Llano de la Toja y Los Álamos Negros.
Peculiaridades
Durante las fiestas de agosto,
los vecinos salen un día al campo, hasta una zona de choperas en las
proximidades del río, donde se realiza una convivencia y se degusta una paella
popular.
En San Antón, durante el mes de
enero, se encienden hogueras y la gente se reúne alrededor de ellas para comer,
beber vino mosto y pasar unas horas en compañía.
Una peculiaridad del municipio,
como en prácticamente toda la comarca, es que existen numerosas
viviendas-cueva, algunas de las cuales se han acondicionada recientemente para
entrar en el pujante mercado del turismo rural.
IDEAL