Calicasas
Latitud: 37º 16’ N Longitud: 3º 37’ O
Extensión superficial: 11 Km2
Distancia a la capital de la provincia: 14 Kms.
Número de habitantes: 624.
Se celebran las fiestas patronales
en la segunda quincena del mes de agosto, en honor de la Santísima Virgen del
Rosario a la que se dedica una función religiosa en su festividad litúrgica.
Además es muy popular la
celebración del Día de la Cruz, el 3 de mayo, y se conservan algunas tradiciones
en los días de Semana Santa.
ACEITES Y MATANZAS CASERAS.
No falla, si nos vamos al origen
y significado de los nombres de muchos pueblos, nos percatamos de que siempre,
o en la mayoría de los casos, guardan relación con el condumio y la mesa. Porque
sin comida no hay habitantes, ni pueblo, claro está.
En el caso de Calicacas, su
topónimo: Galigayay, quiere decir Casa del gallo, por lo que está claro que
había gallinas, huevos y gallinero, lo que nos ubica de lleno la posibilidad
culinaria de esta población tranquila. Gustan de hacer gachas los días fríos,
empujadas con el vino que algunos hacen para su consumo familiar. Y lo que sí
produce el pueblo es excelentes aceites de olivos muy antiguos. Celebran con
alegría el Día de la Cruz, guisándose las inefables migas con panceta y
chorizo, sardinas y lo que encarte. Y en agosto, los calicaseños festejan a su
patrona con arroces y chuletillas que se comen en las eras, junto a los
hornazos con huevo que hacen aparición en estas fechas. Siguen las matanzas
caseras y aquí va su plato.
Morcilla caliente
1 Kilo de sangre de cerdo
6 Kg de cebolla
Manteca de cerdo
200 gr de piñones
4 cucharadas de pimentón dulce
4 cucharadas de pimentón picante
2 cucharadas de pimienta blanca
Nuez moscada
Canela en polvo
Elaboración
Cocer las cebollas enteras y se escurren, picándose a continuación lo mas fino posible. Se conservan en unos calderos. En una cazuela grande se ponen la cebolla, la sangre del cerdo sin que haya coagulado, la manteca y lo ponemos a fuego lento sin dejar de remover. Añadir las especias, incorporando por último los piñones. Se preparan unas tripas y pasamos a embutir, o se toma en un plato.
La historia de Calicasas se
remonta a la época del Imperio Romano, por lo menos, como demuestra el hallazgo
de una lápida en la que se da cuenta, en latín, de la asistencia de los vecinos
de varias localidades, entre ellas Calicatro, a unas fiestas y juegos
celebradas en llípula con motivo del traslado de lugar de la villa de los
Peligros.
Su nombre actual, sin embargo,
parece proceder más directamente de la denominación árabe Quarynat al-Qannar,
en principio una alquería en el entorno de Granada, dentro de la amplia zona de
Vega que se conocía como La Campana, lugares todos hasta donde llegaba el sonido
de la campana de la Torre de la Vela de la Alhambra.
Calicasas, a pesar de sus antiguos orígenes, carece de edificios de interés histórico o monumental. Tenía hasta hace poco una iglesia parroquial, no muy antigua por cierto, pero ardió hace pocos años y de ella sólo han quedado las ruinas.
Peculiaridades
Entre las tradiciones que se siguen respetando en torno a la Semana Santa, el Domingo de Resurrección los niños de Calicasas arman un muñeco y lo rellenan con paja. Es el Judas, que simboliza la traición y al que durante la procesión le disparan los jóvenes sus escopetas, se increpan los vecinos y finalmente es arrastrado por las calles del pueblo hasta la entrada del puente en las afueras. El sábado de las fiestas, en agosto, por otro lado, tiene lugar lo que continúan llamando la romería, nombre que procede de los años en que todavía se bajaba hasta el río para celebrar esta jornada de convivencia que ahora se limita al real de la propia feria. El Ayuntamiento organiza y paga una paella que hace acompañar con carne asada y bebidas variadas con las que se invita a todos los vecinos y a los visitantes que hayan podido acudir.