Algarinejo
Latitud: 37fi19'N
Longitud:4a
9' O
Extensión
superficial: 93 Km2
Distancia a la
capital de la provincia:85 Kms. Número de habitantes: 4.801
Las fiestas populares y
patronales, en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno, se celebran en los primeros dias del mes de
septiempre y se conocen como Feria Grande. A
finales de julio, sin embargo, tiene lugar la que se denomina Feria Chica y el 25 de abril se organiza una romería en
honor de San Marcos. También tiene cierto
relieve la celebración de la festividad de San Isidro Labrador.
Los orígenes de Algarinejo,
población cuya historia y desarrollo se ha visto secularmente condicionada por unas muy difíciles comunicaciones, se
remontan a la existencia de unas cuevas
que servían como refugio ocasional a pastores de
la zona y que eran conocidas como Algarín y fueron citadas por Alfonso XI en el Libro de la Montería. Posteriormente hay
noticias escritas de que sus tierras pertenecieron a
Pedro de Montalbán hasta 1578 y después fueron confiscadas por la Inquisición y vendidas a Francisco de
Lison, vecino del fronterizo Montefrío. De cualquier modo es evidente, por las
huellas, que en la época árabe tuvo cierta importancia dada su ubicación geográfica serrana.
HERENCIA DE SABORES ANTIGUOS
La comarca, debido a sus
antiguas comunicaciones, mantuvo inéditos ciertos
platos y fórmulas cocineriles,
muchas de ellas herencia de sus antiguos pobladores,
los árabes. Esto le dan gran
autenticidad a sus elaborados y creaciones populares.
Tierra de secano es pródiga en
garbanzos, cereales y un olivar centenario que
produce un excelente aceite de
oliva virgen extra muy valorado por la gastronomía
actual. El rio Genil y el
cercano embalse surten a veces de especímenes de
salmónidos como el barbo, si
bien su riqueza coquinaria se basa en recios guisos
de invierno, como el potaje de
garbanzos o fresca Porra y Ajoblanco para el
verano. Sopa de calabacines con fideos, barbo en salsa verde, y en
dulces son
característicos los roscos, Palotes, tiras de harina amasada con
canela, azúcar,
huevo y leche, después fritos. Los higos se secaban al sol y para
conservarlos
se envolvían en hojas de
higuera, atadas con un cordel y se colgaban en un sitio
seco y con poca luz, de diez a
quince días.
Pan de higo.
1Kg de higos de buena calidad
Semillas de anís
Semillas de hinojo
Una taza de aguardiente de anís
Elaboración
Escaldar los higos en agua
caliente y después partir colocando la piel hacia
abajo. Poner los higos en un
almirez o mortero, una capa de higos y otra de
semillas y un poco de licor.
Aplastar con la maza del mortero y seguir hasta llenar
el mortero, que sirve de molde.
Sacar con cuidado, (ha de estar muy prieto),
colocar en placas de horno y
hornear a temperatura suave hasta secarlos.
Merece destacarse la iglesia
parroquial de Santa María la Mayor, en el centro
del pueblo, que conserva ricos e
interesantes retablos neoclásicos.
Tambiéén la denominada Torre Pesquera, estructura
defensiva algo compleja que
se compone de una gran torre
semicircular y otra rectangular junto a una muralla,
en cuya falda quedan restos de
los muros de acceso al complejo. Está situada
en el núcleo Fuentes de Cesna,
sobre una elevación en el arroyo Pesquera que
es afluente del Genil.
El castillo de Cesna, en la
margen derecha del río Genil, desde el que se domina
una magnífica perspectiva del
pantano de Iznájar.
Y desdde luego la ermita del Santo Cristo, la
construcción más antigua de la zona,
que data del siglo VIII.
Peculiaridades
Para acceder a Algarinejo es necesario superar numerosas, pronunciadas
y estrechas curvas.
Pertenece
a la zona norte de la comarca del Poniente granadino, está situado al pie de la cordillera Subbética cordobesa y tiene
una gran tradición olivarera que se empezó a
fraguar en los tiempos de la dominación árabe, de la que también se conserva una estructura urbana de calles
angostas. El término municipal tiene dos
núcleos de población además del central que son La Viña y Fuentes de Cesna, así como varios cientos de cortijos que se
encuentran diseminados por todo el
territorio y alguno de los cuales merece la pena visitarse al tratarse de claros ejemplos de arquitectura
tradicional para guardar grano, animales y
útiles de labranza, además de servir como vivienda.