Albondon
Longitud:
3a 12' O Extensión superficial: 34,48
Km2
Distancia
a la capital de la provincia:!00 Kms.
Número
de habitantes: 989.
Se celebran fiestas el 25 de Agosto, en honor de San Luis de
Francia. Durante las mismas tiene lugar la representación de la tradicional
función de Moros y Cristianos. Esta tiene lugar en la Plaza de la Iglesia y se
divide en dos partes. La primera se celebra a mediodía y concluye con una
victoria parcial de los "moros". La segunda, que se desarrolla por la
tarde, finaliza con la conversión de los seguidores de Alá al cristianismo. A
diferencia que en otros municipios donde se celebran fiestas de Moros y
Cristianos, en Albondon los enfrentamientos entre bandos se desarrollan por "parlamentos"
los cuales sustituyen en buena parte a la pólvora, aunque ésta nunca falta.
También se celebra con una importante romería la festividad de San Isidro
Labrador (15 de Mayo).
Situada en la ladera sur de la sierra de la Contraviesa, no se
tiene noticias
escritas de la existencia de este núcleo urbano, hasta el siglo XVI, donde en
la
obra de Ibn Al-Jatib "Noticias de Crónicas de Granada" aparece como
Rozas de
Albondon. Tras la expulsión de los judíos y la posterior repoblación con
colonos
de otras partes del territorio español y hasta su separación de Albuñol en el
añc
1653 perteneció al señorío del conde de Cifuentes, percibiendo los diezmos yj
los impuestos correspondientes.
Durante el siglo XX, Albondon sufrió una masiva emigración, al
igual que muchos municipios andaluces, debido a la escasez de trabajo.
Actualmente Albondón vive de la producción de su vino que goza de gran
aceptación, dando lugar a una industria de embotellamiento no sólo de los vinos
de producción propia sinc también de los ajenos. También produce almendras de
gran calidad.
DECIR VINO, GUISOS Y
MANTEL...
Decir Albondón es traer de
golpe una copa de "vino costa" a nuestra memoria organoléptica y
palatal. La de tabernas, tanto en Granada como en Almería que se ufanaban de
ofrecer a su parroquia "auténticos vinos de Albondón". Vinos costa,
que recibían tal calificación al ser pagos alpujarreños que miraban a la
templaza mediterránea del litoral granadino. Mostos descarados y chispeantes
cuando son jóvenes, mezcla de las distintas viníferas que de padres a hijo se
fueron plantando con el único orden y concierto del corazón y la amistad, pues
hasta hace bien poco, y aún quedan familias, se intercambiaban vides e injertos
en función de la confianza y el gustillo que resultaba del mosto del año,
siendo un hábito amable y de grata convivencia. No debemos olvidar que también
producen buenos pimientos, zumosas naranjas y almendras que intervienen en la
mayoría de sus guisos y postres. No faltan los pollos camperos propicios a
recetas caseras como ésta.
Pollo campero rellenopollo
deshuesado
Relleno:
1/2 kg de carne picada de cerdo
50g pasas
50g almendras picaditas
10 aceitunas picadas
150g pan blanco mojado en leche
2huevos
Pimientos verdes salteados y cortados
Sal y pimienta.
Elaboración:
Ligar todo y hacer una masa que se introduce al
pollo. Poner al horno 2 horas,
regándose con vino del terreno y su propia salsa, de vez en cuando.
La arquitectura de sus calles y de sus blancas
casas tiene las reminiscencias árabes típicas de esta zona. Entre estas, el
principal monumento de Albondón es la iglesia parroquial, cuya primera piedra
se puso el 12 de Junio de 1735. En ese día entre los habitantes de la población
se eligió por sorteo que el titular de la iglesia fuera el Santísimo Cristo de
la Salud y el patrón de la localidad San Luis, Rey de Francia. Durante la
contienda civil se perdieron gran parte del retablo y de las imágenes que en el
templo se albergaban, motivo por el cual han sido sustituidas por otras de
nuevo cuño. Peculiaridades
Una visita
a los alrededores de este municipio nos dibuja un impresionante horizonte de
viñas y almendros, entre los que aparecen cortijadas, hoy muchas abandonadas,
ayer nexo de unión del hombre con la naturaleza. En el aire, los trovos,
hermosos cantares ligados al quehacer diario de los albondoneros, que se
improvisan en los trabajos de la parva en las eras y se degustan en las veladas
cortijeras.