Ciclo
Hidrológico Universal
El agua no permanece
estacionaria sobre la Tierra
sino que se establece una circulación del agua entre los océanos, la
atmósfera y la litosfera-biosfera de forma permanente. Es lo que se conoce
como ciclo hidrológico.

El ciclo hidrológico se podría definir
como el proceso que describe la ubicación y el movimiento del agua en nuestro
planeta, esta formado por las siguientes fases:(Evaporación, Evapotranspiración, Precipitación, Escorrentía
Superficial, Infiltración, Retención, Escorrentía
subterránea). Es un proceso continuo en el que una
partícula de agua evaporada del océano vuelve al océano después de pasar por
las etapas de precipitación, escorrentía superficial y/o escorrentía subterránea.
El concepto de ciclo se basa en el permanente movimiento o transferencia de
las masas de agua, tanto de un punto del planeta a otro, como entre sus
diferentes estados (líquido, gaseoso y sólido).
Conceptos de Geomorfología
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En pocas
palabras, la geomorfología es la ciencia
que estudia las formas del relieve
terrestre; pues, según las partículas que componen el término, "geo" es tierra,
"morfo" es forma y "logía" es tratado o estudio. Por lo tanto, esta ciencia
se remite sólo al estudio de la topografía
terrestre.
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Un concepto
más completo de geomorfología aparece en el diccionario
de Geología
y Mineralogía de Ediciones Rioduero, donde se
define como la "Rama de la geografía
general que estudia las formas superficiales de la tierra, describiéndolas,
ordenándolas sistemáticamente e investigando su origen y desarrollo".
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El suelo
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Concepto
Desde el punto de
vista científico el suelo constituye el objeto de estudio de la Edafología,
la cual lo define como "ente natural organizado e independiente, con
unos constituyentes, propiedades y génesis que son el resultado de la
actuación de una serie de factores activos (clima, organismos, relieve y
tiempo) sobre un material pasivo (la roca madre)".
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Constitución
Los suelos, los cuales están constituidos por
tres fases: fase sólida, fase líquida y fase gaseosa.

Como consecuencia de estas tres fases el suelo
presenta unas determinadas propiedades que dependen de la composición y
constitución de sus componentes. La fase líquida constituye el medio ideal
que facilita la reacción entre las tres fases, pero también se producen
reacciones dentro de cada fase.
Fase Sólida
La fase sólida representa la fase más estable
del suelo y por tanto es la más representativa y la más ampliamente
estudiada. Es una fase muy heterogénea, formada por constituyentes inorgánicos y orgánicos. Los minerales dentro de la fase
sólida constituyen, para un suelo representativo, del orden del 90-99% (el
10-1% restante corresponde a la materia orgánica). El grupo más importante
de los minerales del suelo es el de los silicatos. Todos los silicatos
están constituidos por una unidad estructural común, un tetraedro de
coordinación Si-O. El silicio situado en el centro del tetraedro de
coordinación y rodeado de 4 oxígenos situados en los vértices. Este grupo
tetraédrico se encuentra descompensado eléctricamente (SiO4)4-,
por lo que los oxígenos se coordinan a otros cationes para compensar sus
cargas. Dependiendo del número de oxígenos que se coordinen a otros
silicios se originan los grandes grupos de silicatos (es decir, según el número
de vértices compartidos por tetraedros, que pueden ser 0, 1, 2, 3, y 4):
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Nº de oxígenos
compartidos por cada tetraedro
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Tipo de
agrupamiento de los tetraedros
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Nombre del
gran grupo de silicato
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0
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aislados
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NESOSILICATOS
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1
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parejas
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SOROSILICATOS
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2
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anillos
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CICLOSILICATOS
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2 y 3
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cadenas
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INOSILICATOS
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3
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planos
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FILOSILICATOS
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4
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tridimensional
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TECTOSILICATOS
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Fase Liquida
La fase líquida del suelo está
constituida por el agua y las soluciones del suelo. El agua procede de la
atmósfera (lluvia, nieve, granizo, humedad atmosférica). Otras fuentes son
infiltraciones laterales, capas freáticas etc...
El agua ejerce importantes
acciones, tanto para la formación del suelo (interviene decisivamente en la
meteorización física y química, y translocación
de sustancias) como desde el punto de la fertilidad. Su importancia es tal
que la popular sentencia "Donde no hay agua, no hay vida" podemos
adaptarla en nuestro caso y decir que "Donde no hay agua, no hay
suelos".
La fase líquida circula a
través del espacio poroso, queda retenida en los huecos del suelo y está en
constante competencia con la fase gaseosa. Los cambios climáticos estaciónales,
y concretamente las precipitaciones atmosféricas, hacen variar los
porcentajes de cada fase en cada momento

Fase Gaseosa
Se sitúa en los poros del
suelo, en ellos las fases líquida y gaseosa están en mutua competencia,
variando sus contenidos a lo largo del año. Un suelo en capacidad máxima no
contendrá fase gaseosa mientras que otro en punto de marchitamiento
presentará valores muy altos. En condiciones ideales la fase atmosférica
representa un 25%, otro 25% para el agua y un 50% para la fase sólida. Se
admite que un porcentaje de aire del 10% es insuficiente. Es una fase muy importante
para la respiración de los organismos y responsable de las reacciones de
oxidación.
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Dinámica de la Fase Liquida
El agua del suelo está
sometida a dos tipos de fuerzas de acciones opuestas. Por un lado las
fuerzas de succión tienden a retener el agua en los poros mientras que la
fuerza de la gravedad tiende a desplazarla a capas cada vez más profundas.
De esta manera si predominan las fuerzas de succión el agua queda retenida
mientras que si la fuerza de la gravedad es más intensa el agua se mueve
hacia abajo. Pero también el agua asciende en el suelo. Esto se debe a la
capilaridad (efecto especialmente intenso en los climas áridos) y por
diferencia de humedad (los horizontes más profundos permanecen más húmedos
al estar protegidos, por su lejanía de la superficie del suelo, a las
pérdidas de agua debidas a la evaporación y a la absorción de las plantas. Por
otra parte el agua no sólo se mueve en sentido vertical sino que también lo
hace en dirección lateral, movimiento generalizado en todos los relieves colinados y montañosos.
Dinámica de la Fase Gaseosa
El aire del suelo está en
continuo intercambio con el aire atmosférico y gracias a esta constante
renovación la atmósfera del suelo no se vuelve irrespirable. Este
movimiento puede realizarse por movimiento en masa o por difusión.
Movimiento en masa
Se produce debido a
variaciones de temperatura y de presión entre las distintas capas del suelo
y entre este y la atmósfera. Estos gradientes hacen que entre y salga aire
del suelo. El viento impulsa el aire dentro del suelo y succiona aire de la
atmósfera. También la lluvia al penetrar dentro de los poros expulsa al
aire del suelo.
Movimiento por Difusión
La superficie del suelo actúa
como una membrana permeable que permite el paso de los gases. Se
intercambian selectivamente los gases del suelo con los de la atmósfera
para tratar de equilibrar su composición. Así, cuando en el suelo aumenta
el CO2, se produce una difusión del CO2 a la atmósfera y si en el suelo
disminuye el O2 se produce una difusión del O2 de la atmósfera al suelo. Es
el factor principal en los intercambios de gases entre el suelo y el aire
exterior y, por tanto, el causante principal de la renovación de la atmósfera
del suelo.
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Clasificación de los suelos por la Textura

Los suelos arenosos son inertes desde el punto de vista químico,
carecen de propiedades coloidales y de reservas de nutrientes. En cuanto a
las propiedades físicas presentan mala estructuración, buena aireación, muy
alta permeabilidad y nula retención de agua.
Por el contrario los suelos arcillosos
son muy activos desde el punto de vista químico, adsorben iones y
moléculas, floculan (la fracción arcilla permanece inmóvil) y dispersan
(migran), muy ricos en nutrientes, retienen mucha agua, bien estructurados,
pero son impermeables y asfixiantes.
Los suelos limosos tienen nula estructuración, sin propiedades
coloidales, son impermeables y con mala aireación.
Los suelos francos son los equilibrados con propiedades
compensadas.
Clasificación de los suelos por la Granulometría
Para clasificar a los
constituyentes del suelo según su tamaño de partícula se han establecido
muchas clasificaciones granulométricas. Básicamente todas aceptan los
términos de grava, arena, limo y arcilla, pero difieren en los valores de
los límites establecidos para definir cada clase. De todas estas escalas
granulométricas, son la de Atterberg o
Internacional (llamada así por haber sido aceptada por la Sociedad Internacional
de la Ciencia
del Suelo) y la americana del USDA (Departamento de Agricultura de los
Estados Unidos) las más ampliamente utilizadas. Ambas clasificaciones se
reproducen en la siguiente figura.

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Síntesis Local de la Fisiosfera
La
relación existente entre la biosfera y la fisiosfera la observamos en los objetos y procesos del mundo mundo biológico y el material.
Son
relaciones objetivas que tienen localización simple, es decir que pueden
ser observadas empíricamente, pueden ser medidas, clasificadas y
contabilizadas, es la relación entre rocas, minerales, montañas, árboles,
ríos, mares, plantas, reptiles, animales en general y las leyes o «hábitos»
de la naturaleza como la atracción, electromagnetismo, gravedad, etc.

Por ello es necesario tener en
cuenta los nuevos paradigmas surgidos en los últimos años, dados por
investigadores de campos muy diversos del pensamiento. Por tanto, un camino
para comprender mejor el sentido y la unidad de la vida y conceptos como
los de organismo y salud de los agroecosistemas
será el de abordarlos desde los cimientos del pensamiento, en los que se
consideren las aportaciones de ideas como las de “orden implicado y orden
explicado”, “holograma”, “fuerzas formativas” o “hipótesis Gaia" y los
derivados de las llamadas ciencias de la complejidad (Teoría del Caos,
Teoría de Sistemas). Ello nos permitirá pasar de una visión analítica, que
sólo ve competencia en la naturaleza, a otra holística
que resalte y valore la cooperación. De ellas, y muchas otras, están
emergiendo los nuevos paradigmas, que permiten ampliar la visión reduccionista en muchos aspectos. Entre ellos se
apuntan las aportaciones de K. Wilber en relación
con el proceso de adquisición de conocimientos y el concepto de ciencia.
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Sistemas Hidrográficos
Sistema cuyos componentes son analizables y cuantificables, el
cual tiene entradas y salidas, siendo esta unidad delimitada por una
frontera perimetral que encierra componentes e interacciones físicas,
químicas y biológicas, que también interactúan con otros sistemas
circundantes o exógenos, asimismo los factores que conforman esta unidad
son vulnerables, susceptibles y reaccionan ante intervenciones internas y
externas de origen antrópico o natural.
Ferrer-Véliz E., 1992, establece que en el
estudio del ciclo hidrológico, las cuencas hidrográficas pueden ser
consideradas como sistemas fractales, es decir,
formando parte de unidades superordinadas y
constituidos a su vez por unidades subordinadas. Así, toda unidad hidrográfica
al identificarse con tal paradigma, determina un "sistema
hidrográfico" cuya "Entrada" es la precipitación que aporta
aguas de lluvia que alimentan las aguas superficiales y subterráneas, y sus
"Salidas" consisten en los fenómenos de evaporación, infiltración
y escurrimiento, donde el ingrediente itinerante compartido es el agua que
atraviesa a todo lo largo a cada unidad.
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Análisis de la Guía para la Evaluación
de Calidad y Salud del Suelo. http://soils.usda.gov/sqi/assessment/files/KitSpanish.pdf
Al medir la calidad del suelo es importante evaluar las propiedades
físicas, químicas y biológicas del suelo. Las propiedades físicas; densidad aparente, contenido
de agua, velocidad de drenaje, desleimiento y estimaciones morfológicas.
Entre las propiedades biológicas
se encuentran; respiración del suelo y lombrices. Las propiedades químicas incluyen pH,
conductividad eléctrica (CE) y niveles de nitratos. Los ensayos químicos
también son útiles para evaluar la calidad del agua en los pozos, en drenes
y en otros cuerpos de agua relacionados con la actividad agropecuaria.
Enseñar al agricultor a medir y
evaluar con estos parámetros lo
lleva a participar activamente en el cuidado de los suelos a tomar
conciencia ecológica, pudiendo lograrse los siguiente objetivos; diversidad y productividad biológica,
Regular y manejar el agua y flujo de solutos; Filtrar, drenar, inmovilizar
y desintoxicar materiales orgánicos e inorgánicos, incluyendo desechos,
almacenar y posibilitar el ciclo de nutrientes y otros elementos dentro de
la biosfera de la tierra.
En cuanto al tema del manejo del suelo la clave es cuidar el suelo
como organismo vivo, aunque cada situación es muy concreta y las
posibilidades de acción dependen de las condiciones de la finca, el cultivo
y las preferencias del agricultor, hay que trabajar el suelo en el momento justo,
se debe incidir en la mejora de la permeabilidad pero sin oxigenarlo
demasiado, evitando el exceso de compactación y el volteo de capas,
tratando de trabajar superficialmente y aprovechando el laboreo biológico
de los organismos presentes en el suelo.
Es muy importante que el
agricultor adquiera la conciencia necesaria para poner en practica aquellas
normas generales para el ahorro del agua con medidas para recolectar el
agua, evitar la evaporación con acolchados, aprender los sistemas de riego
utilizados para el cultivo ecológico tratando que sean más eficaces y con
mejor distribución y por último usar variedades no excesivamente
consumistas. O sea conseguir una gestión eficaz del agua.
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Bibliografía
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.-Breemen; Bourman (1998) "Soil Formation" Kluwer Academic Publishers
.-Buol et al. (1991)
"Génesis y clasificación de suelos". Edit.
Trillas.
.-Duchaufour (1984)
"Edafología vol. 1 Edafogénesis y clasificación"
Edit. Masson
.-FAO (1989) "Leyenda revisada del mapa
Mundial de suelos"
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