La "una sola cosa necesaria"
" Marta, Marta, tu te turbas y te inquietas por muchas cosas; pocas cosas son necesarias, o mas bien solo una. María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada" (Luc.10:41)42).
Todos queremos ser felices, y todos queremos reventar de amor y paz... ¡todos!... el comerciante, la cocinera, el padre de familia, la monja, la prostituta, el adicto a drogas... ¡todos buscamos la felicidad y el amor!...
Algunos lo buscamos en espejismos, algo que parece que nos va a hacer felices, pero que es una mentira, terminamos siendo unos borrachos, si la buscamos en el alcohol, o adictos a drogas... o terminamos siendo unos viejos avaros o unos déspotas millonarias que nadie nos ama, ¡sólo nos buscan usarnos!...
La mayoría, lo que pensamos es en "ese poquito" que nos falta... si tuviera un poco más de dinero, o un trabajo un poco mejor... o si mi esposo me comprendiera un poquito más, o mi hijo fuera un poquito menos rebelde, o el superior fuera un poquito más tolerable... o si esta enfermedad mejorara un poquito...
Y este es nuestro gran error... así nunca seremos felices, porque habrá otra espera, otro deseo, otro problemita, otra enfermedad, o un año más viejo... el millonario no es feliz, muchos poderosos o famosos son desgraciados...
Lo que nos falta, mi hermano, es "un poquito de Dios"... es lo que le dijo Jesús a Marta... yo creo que es el único sitio en que Jesús se corrigió a sí mismo... primero le dice que "pocas cosas son necesarias", pero inmediatamente se corrige y le dice, "o más bien una sola cosa es necesaria"...
Y esta "una sóla cosa" es para todos, hasta para los viejos cristianos o viejos sacerdotes, o los que son sabios...
"Solo Dios basta" decía Santa Teresa, para ser feliz en la tierra... solo Dios basta para ser milonarios en gozo, en paz, en amor
San Ignacio de Loyola, nos cuenta que en unos momentos aprendió más de la vida que en 62 años de ser sacerdote, y después de haber fundado los Jesuitas...así dice San Ignacio: "Yendo camino a Manresa se sentó junto a un río, y se le empezaron a abrir los ojos del entendimiento; y no es que viese ninguna visión, sino conociendo muchas cosas, tanto espirituales como de fe y de letras; y esto, con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas. Y recibió una gran claridad de entendimiento, de tal forma que juntando todas cuantas ayudas había tenido de Dios, y todas cuantas había aprendido en 62 años, aunque las pusiera todas juntas, no le parecía haber alcanzado tanto como de aquella sola vez, que fue solo unos minutos; le parecía como si fuera otro hombre, y tuviese un intelecto diferente del que tenía" (Autobiografía 30:35-38).
Santo Tomás de Aquino escribió la "Summa Teológica", que sigue siendo hoy día el gran compendio y guía de la Iglesia Católica... ¡pero no la acabó!... cuando había escrito muchos volúmenes, se planto y dijo ¡no escribo más!... la razón de no escribir más, no es que se sintiera cansado... es que tvo una iluminación especial por unos momentos, y comprendió tanto y tan nuevo, que todo lo que había escrito le parecía nadería, y lo que había comprendido era tan excelso y tan sencillo, que no lo podía explicar en palabras humanas...
Tu y yo necesitamos también nuestro Pentecostés, ese "poquito de Dios", esa "una sola cosa necesaria" que dice Jesús... yo la he visto obtener en Cursilos de Cristiandad, ¡muchas veces!, en retiros carismáticos, en ejercicios espirituales...
Le pido al Señor que le envíe a usted el Espíritu Santo, que lo llene del fuego de su amor y su gozo, que lo embarace de Jesús, como a la Virgen María, y que, como su Madre, entregue a Jesús al mundo, con su vida de colores, siempre en gozo y alegría, viviendo en amor, entregado a los hermanos, al vecino, ¡que es Cristo!... aunque el vecino parezca malo o borracho... no importa, ¡es un hijo del Amado!...
Al pasar Jesús había un remolino de gozo, de esperanza, de entusiasmo... !las gentes creían un poco en Dios!:
Las turbas comieron el "pan" y se emborrachaban de gozo, no porque antes no hubieran comido pan, sino porque ahora habían tocado un poco de Dios, y sentían que no tenían hambre, que podían ser felices sin pan...
Los pescadores, ante el milagro, se volvieron locos de alegría; antes habían pescado muchos peces, pero ahora habían tocado un poco a Dios, ¡y ni les importaban lo peces!, podían ser felices sin peces, ¡y lo dejaron todo!...
En Caná bebieron vino, "y creyeron en El sus discípulos", aunque antes habían bebido vino, pero ahora era distinto, ¡habían tocado un poco el Infinito!, y podían ser felices sin vino... la bondad de Dios los había emborrachado de repente con su amor...
Los enfermos sanados reían y lloraban a la vez, era distinto que cuando un enfermo sana en un hospital... los sanados por Jesús, bebieron un poco del amor de Dios, conocieron un poquito al Señor... y ahora saltaban con gozo, y no les importaba volver a estar enfermos, ¡serían enfermos felices!... ¡enfermos buenos!... hasta entonces creían que su sufrimiento era la enfermedad, su impotencia... ahora comprendieron que su infelicidad era el no confiar enteramente en Dios, en dudar de El... y saltaban sabiéndose en el camino, entendieron que la curación pasajera era solo una cosa provisional, pero que les quedaba un país inmenso y maravilloso por conquistar... ¡vivían de colores!...
A Dios nunca lo podremos comprender ni alcanzar con nuestra "mente", porque es muy pequeñita, pero sí lo podremos gozar con nuestro "corazón", porque Dios es amor, y el amor es tan grande como Dios...
"Un poquito de Dios" es lo que necesitamos para vivir en gozo y amor.
Los "caminos" de Dios
"No son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni mis caminos son vuestros caminos, dice Yahweh. Cuanto son los cielos más altos que la tierra, tanto están mis caminos por encima de los vuestros" (Isaías 55:8-9).
Los caminos y los pensamientos de Dios son muy distintos que los nuestros... porque el alma del hombre y el hambre del hombre son infinitamente más bastos y gloriosos de lo que podemos imaginar.
Tenemos una vida que es inmortal y eterna, ¡como Dios!... eternamente felices o eternamente desgraciados, ¡con Dios o con el Diablo eternamente!...
Toda la ilusión de Dios es llevarnos al Cielo... a nosotros se nos olvida con mucha frecuencia esto, sólo pensamos en el suelo... por eso los caminos de Dios son muy distintos que los nuestros, ¡tan distantes como del cielo al suelo!:
Esperábamos un Mesías poderoso que instaurara el reino en la tierra, y nos viene hecho un bebé tendiéndonos sus brazuelos, pidiendo nuestro amor... Queríamos espadas, y Cristo no da palmas. Anhelábamos sojuzgar, y el Mesías nos manda perdonar. Ansiábamos vencer y triunfar, y Jesús nos ordena amar. Buscábamos el reino del mundo, y tu nos ofreces el reino de los cielos... y por todo eso, como a reo de alta traición, te condenamos a muerte en cruz...
La "redención" nos hubiera gustado que consistiera en "quitarnos el pecado", pero consistió en "perdonarnos" los pecados, tantas veces cuantas los hagamos... ¡la gran humillación!, Dios mostrándose siempre grande, y nosotros pequeños...
La "resurrección" ya nadie la esperaba, ¡ninguno de sus discípulos la presenció!, aunque El la había profetizado varias veces, ¡y que sería a los tres días!... pareciera como que Pilatos y los fariseos hubieran tenido más fe que ellos... ¡sólo los soldados romanos la vieron!...
Inmediatamente antes de la "ascensión" le preguntaron cuándo instalaría definitivamente el reino en la tierra... pero El se marchó dejándolos boquiabiertos, eternamente divididos y crucificados entre aquel cielo que les había abierto y aquel suelo que les confió... (Hech.1:6).
Después la "Iglesia": Demasiado humana y demasiado divina... está supuesta ser el estandarte para unir a todas la naciones, y mas bien parece un espantajo que las asusta e impide acercarse a El... los que esperan una Iglesia triunfante en todo el mundo, con éxito en donde Dios fracasó, ¡esperan al anticristo!... el pasar por la Iglesia, es pasar por la cruz... y si la Iglesia es tan misteriosa y fascinante, y tan tremendamente gloriosa y dolorosa, es porque es invención de Dios... sólo la cruz desemboca en la resurrección... no se puede llegar al domingo glorioso de resurrección, sin pasar antes por el viernes doloroso de pasión... y cuando tengamos nuestro "viernes doloroso" en la vida, es la época de alegrarse más, porque quiere decir que está muy cerquita nuestro "domingo glorioso de resurrección"... ¡la muerte es la puerta para entrar en el Cielo!...
Los caminos de Dios son muy distintos que los nuestros... ¿Quien se atreverá a ir a caballo, cuando ve a su Señor cargando una cruz andando?...
La "promesa" en el Salmo 2, es que el Mesías conquistará todos los pueblos, "los regirás con cetro de hierro y los romperás como vasija de alfarero" (Sal.2:9)... ¡con la espada de dos filos" nos añade en el Apocalipsis 19:15...
...Es lo que esperaban los judíos: Un Mesías-Rey, conquistador y avasallador... ¡y es lo que está haciendo ahora Jesús!... pero por caminos muy distintos a los nuestros... su "cetro de hierro" es el amor, con la espada de dos filos que son su sufrimiento y su humildad...
Mira a Jesús en la Cruz: ¡Ese es su cetro de hierro!... es la "locura de amor de Dios" de que habla San Pablo en 1Cor.1:25, "más sabia que todos los hombres juntos"... Mira a Jesús en la Eucaristía, es la "flaqueza de Dios, más poderosa que todos los hombres"... con su humildad en la Eucaristía está rompiendo nuestro orgullo ¡poco a poco!... con su sufrimiento rompe nuestra ambición... son los dos filos de la espada del amor...
Y así, poco a poco, Jesús el Cristo, el Mesías, está conquistando el mundo entero... desapareció el Imperio Romano, se hundió el Comunismo Ateo... y ya somos 2 billones de cristianos regados en el mundo entero...
Nuestra arma es la misma de Cristo, ¡nuestro "amor"!, con el doble filo de nuestra humildad y sufrimiento... ¡así conquistaremos el mundo entero!...