La Religión de la Alegría
"Dijo el ángel a los pastores: No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría que es para todo el pueblo" (San Lucas 1:10).
El Cristianismo es la religión de la alegría, desde sus comienzos: Anuncios, milagros, llamadas, una continua maravilla. Isabel, la estéril, queda embarazada; Zacarías, el incrédulo, profetiza; la Virgen es ahora madre; los pastores charlan con los ángeles, los magos dan todo lo que tienen, Simeón ya no tiene miedo a morir...
El "evangelio" de Cristo es una "buena nueva", "una gran alegría para todo el pueblo", para ti y para mi...
Algo muy bello de la encarnación de Cristo, es que nos reveló a Dios tal como es: Nos habiamos hecho una idea de un Dios que era omnipotente, poderoso, pero esperábamos un juez castigador, casi duro y vengativo, hasta un tanto triste, aburrido y antipático... y ahora se nos presenta como un "niño" cariñoso, ¡y es Dios!, que nos tiende sus brazuelos de bebé, pidiendo nuestro amor y protección, nuestra ternura... parece como que Dios pone en nosotros toda su confianza, la que jamás nos hubiéramos atrevido a poner en Dios... ¡Dios nos necesita!... quiere que le demos de comer cuando veamos uno con hambre, y que le demos de beber, y que lo visitemos cuando haya alguien enfermo o en prisión... (Mat.25:31-46).
Y no solo se encarnó haciéndose un niño indefenso... ahora todavía más... ahora se hace solo pan y vino en la Eucaristía, ahora más pobre, no puede andar, ni moverse, ¡sólo pan y vino!, para podernos alimentar y llenarnos de su amor y vida... En Belén parecía un niño, ¡pero era Dios!... ahora parece pan, ¡pero es Dios!... ¿no es como para reventar de alegría y amor?...