"Dolor"... convertido en "Gozo"
"La mujer, cuando pare, siente tristeza, porque llega su hora; pero cuando ha dado a luz un hijo, ya no se acuerda de la tribulación, por el gozo que tiene de haber venido al mundo un hombre... y nadie será capaz de quitaros vuestra alegría"
(San Juan 16:21-22).El "dolor", el "sufrimiento", es el fantasma que recorre el mundo entero. A todos nos acompaña, desde el primer llanto del nacimiento, hasta las incapacidades de la ancianidad, con la seguridad inescapable de la muerte.
Toda la humanidad se ha pasado luchando contra el dolor, desde los primitivos curanderos, hasta la ciencia médica actual... los psicólogos también lo tratan de eliminar, lo mismo que los filósofos y las distintas religiones...
Jesucristo fue el gran revolucionario del "dolor": No trató de eliminarlo, sino de convertirlo en gozo... ¡gozarse en el dolor y por el dolor!... es la revolución gloriosa del Señor, en la que nadie había pensado, y, además es muy natural, ¡es como debe ser!...
Jesús compara los dolores del cristiano a los de una "mujer en parto" (Juan 16:21)... cualquier señora le dirá que el día de su parto, fue el más doloroso de su vida, ¡pero el más feliz!...
¡Dolor... pero con gozo, con ilusión, con esperanza!... como la mujer cuando está en parto... ¡así es el dolor en el Cristiano!.
Es la gran diferencia entre un cristiano y un pagano en esta vida: Para el pagano cada dolor se convierte en una cruz que lo aplasta más al suelo, que lo desespera... para el cristiano, cada cruz, se convierte en alas que lo levanta al cielo, que lo alegra...
Cuatro veces repite Jesús las palabras "gozo" y "alegría" en este ejemplo que nos da de la vida al compararla con la mujer en parto, en los tres versos antes mencionados del Sermón de la Ultima Cena, San Juan 16:20-22... y termina asegurándonos que "nadie será capaz de quitaros vuestra alegría"... ¡nadie ni nada!, nos dirá después... porque si el mismo dolor y sufrimiento son ocasión de dar gozo y alegría, ¿que le puede quitar el gozo al cristiano?...
Aun la misma "muerte" para un cristiano es la puerta para ir al Cielo, a la felicidad eterna... por eso la fiesta de los Santos se celebra, no el día en que nacieron, sino el día que murieron, ¡porque el día de su muerte fue su gran día!...
Estamos a las puertas del "Tercer Milenio" de la Cristiandad, y es oportuno revisar nuestro Cristianismo, porque el cristiano que vive triste, ¡es un triste cristiano¡, no ha entendido nada del cristianismo, o no lo vive de verdad...
El Gran Jubileo que acaba de anunciar el Papa, es para ayudarnos a vivir en su plenitud la maravilla del Cristianismo.
El "Dolor"... convertido en "Exito"
"¿Veis a los atletas como se sacrifican para tener el premio en el estadio?... más nosotros para alcanzar un premio incorruptible" (San Pablo 9:24-27).
Jesús comparaba la vida del cristiano a una "mujer en parto", con dolores fuertes de verdad, sin cuentos, pero dolores con gozo, con la esperanza bendita de traer una nueva vida...
San Pablo la compara al "atleta" que se sacrifica de verdad, se entrena entre grandes abstenciones y sufrimientos... y luego el esfuerzo gigantesco de la competición en el estadio... yo recuerdo cuando corría los 10.000 metros; al principio iba relajado, tranquilo, pero en los últimos 100 metros iba esforzándome al máximo, con los músculos y tendones bien tensos, los pulmones quemados, el corazón latiendo, la cara parecía una mueca de dolor en una foto que me tomaron... ¡pero con una gran alegría!, iba el primero a la meta...
De nuevo, ¡es el dolor con gozo del cristiano!... fue el gran invento de Cristo, pero lo más natural en la vida... ... es el mismo dolor con inmenso gozo del que pesca un pescado muy grande y le cuestan grandes sacrificios y esfuerzos para ponerlo en el bote pequeño... es el gozo del ingeniero que tiene que sacrificarse y trabajar mucho para aprender su oficio... o el del médico, o el mecánico... o del padre y la madre que tienen que sacrificarse para criar a su hijito, ¡pero que lo hacen con gran alegría, ¡es su vida!...
Dolores serios, grandes, de verdad, sufrimientos enormes, ¡pero con gozo!... ¡esta es la vida del cristiano!... llevar su cruz, ¡con gozo!, cuanto más grande la cruz, más gozo en el corazón, porque está dando más vida, y está forjando el éxito y la dicha más linda, en su huerto y en el de sus familiares y vecinos.