Que tal?! en este tema vamos a hablar de la oración de la señora más hermosa que ha existido jamás, además ella nos quiere y cuida mucho a todos, y por si fuera poco, intercede por nosotros de manera muy poderosa, pues su voz pesa en el cielo, ya sabes quien es???... claro! nuestra mamá María.
La Oración de María
La piedad de todos los fieles se llama María:" Vas insigne devotionis", vaso insigne de devoción, queriendo con ésto presentar a María como modelo de oración.
Los evangelistas nos refieren pocas palabras salidas de la boca de Nuestra Señora (qué bonito se oye,¿verdad?), pero basta darnos una idea de los vuelos sublimes de su oración.
Lee en Lucas, en el capítulo primero, el coloquio de María con el Arcángel. Después que éste le había explicado el misterio de la encarnación y aclarado sus dudas, María, inclinándose profundamente y tocando con la frente la tierra (según la costumbre oriental), respondió:
" He aquí la esclava del Señor, hágase en mí -fíat-según tu palabra".
Con estas palabras María adoró a Dios, es decir, lo reconoció como Supremo Señor. Le adoró con palabras, le adoró también con su vida, que se convirtió como en una adoración perpetua, porque María, implícitamente, repetía continuamente su "fíat", es decir, se sometía sin titubeos y sin reservas a su Dios -y esto quiere decir -adorar.
Con el corazón lleno de alegría, María se levantó de su coloquio con el Ángel, e impulsada por el Espíritu Santo, se dirigió, a través de las montañas, a la casa de su pariente Isabel. Allí, al advertir por el saludo de Isabel le dirigió, que ésta conocía el misterio que se había realizado en ella,María prorrumpió en un maravilloso himno de acción de gracias. haciendo suyas, en parte, las palabras de acción de gracias que un día Ana -madre de Samuel- había pronunciado, María exclamó:
" Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocije en Dios mi salvador, porque ha mirado la humilde condición de su sierva. porque desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha hecho cosas grandes en mí el Omnipotente...".
Orando de esa manera María daba gracias al Señor.
En la bodas de Caná iba a faltar el vino. Estaban allí como invitados Jesús, Nuestra Señora y los primeros discípulos. Como buena madre María advirtió inmediatamente el apuro de los esposos.¡ qué papel hubieran hecho invitando a tanta gente y dejándola después con la boca seca! De la compasión (sentimiento) María pasa inmediatamente al acto, es decir a la suplica.
Con atrevimiento, sin muchas palabras de cumplimiento, se dirige a Jesús:¡ no tienen vino!. Y segura de que su Hijo no le dirá no, no añade nada más. Las palabras con que Jesús le respondió suenan a una negativa "¿y a ti y a mi qué,mujer? mi hora aun no ha llegado".
Hay que entender el modo de expresarse de los orientales (aun hoy), para entender el verdadero sentido de estas palabras.
Ese "¿a ti y a mi qué, mujer?" puede equivaler a nuestro: "estamos de acuerdo porque no hay discrepancia entre ambos". También la negación "mi hora no ha llegado" se entiende en sentido hebreo. Semejante respuesta negativa s emplea cuando se espera una respuesta positiva, y por tanto en realidad no es una negación, sino un modo de afirmar,con una frase negativa que en castellano se formularía así: " o por nada ha llegado mi hora".Que la respuesta de Jesús debía entenderse en ese sentido (afirmativo) resulta de la actitud de Nuestra Señora. Inmediatamente después de estas palabras de su Hijo, ella mandó a los criados: "hagan lo que él les diga", tan segura de que el Señor la había escuchado.
En una palabra María con su suplica se salió con la suya. El milagro tuvo lugar.
La oración sirva también, y en nosotros los pobres mortales en gran escala, para pedir perdón para sí , por que no tenia pecados.Pero ciertamente pidió perdón a Dios por los demas, aunque no se nos refiera una oración suya de esa clase.
Cuando estuvo al pie de la cruz de su hijo,cuando le oyó suplicar;"Padre perdónales por que no saben lo que hacen", dirigió la misma oración al Padre para pedir ella también el perdón por aquellos que tanto dolor le estaban causando a su hijo.
Estoy convencida de que la conversión del ladrón de la derecha fue también fruto de las reparaciones ofrecidas por la madre dolorosa por él al pie de la cruz.
Todavía tenemos que considerar otro aspecto de la oración de María. De él habla Lucas dos veces:después de la visita de los pastores al pesebre y después del hallazgo de Jesús en el templo (Lc 2:19 y Lc 2:51).
"María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón"
María pues, practicó también la oración interior,es decir la meditación, la contemplación. De este modo penetro profundamente en los misterios que se realizaban continuamente en su alrededor.
¡Verdaderamente María es el Vaso insigne de Devoción!.