Hogares sin Dios

No llego discernir si es por causa del temor al fin del milenio, o por la crisis de valores morales, o por ambas causas, que el n�mero de familias divididas, de suicidios y violaciones se hayan incrementado de manera geom�trica en nuestra sociedad.

Intuyo, en mi experiencia pastoral, que nos hemos olvidado de Dios, �nico catalizador de principios morales y de una �tica humana. Quiero ocuparme hoy de los hogares sin Dios. Se est� constatando este triste hecho cada vez m�s: "hogares sin Dios". Ante esta innegable realidad, lo invito a caer en la cuenta del terrible alcance de esta frase, perd�n de este hecho: hogares sin Dios.

Me refiero al hogar moderno de hoy: hogares donde est� todo presente menos Dios. Hogares c�modos, con todos los requerimientos que ofrece hoy d�a la sociedad de consumo: comida buena y abundante; armarios atiborrados de buena ropa y zapatos. Buena biblioteca, Computador, enciclopedias en CD-ROM, Internet. Ciencia, ingl�s, libros, revistas, TV, cable, VHS, DVD, equipos de sonido y una buena colecci�n de m�sica selecta. Los mejores colegios y universidades para los hijos –se merecen lo mejor-- Vienen luego los deportes y el esparcimiento que no puede faltar en una "buena" familia.

Pero, al mismo tiempo, una ausencia impresionante sin darse cuenta el padre y la madre, de todo lo religioso. Ya no cuelgan im�genes religiosas de las paredes ni del pecho de los miembros de la familia. Las medallas cristianas se reemplazaron por signos del zodiaco, cuarzos o figuras egipcias u otros amuletos. No aparecen libros espirituales por ninguna parte; escasamente una Biblia de lujo –regalo matrimonial de una t�a beata—empolvada y dormida en un discreto rinc�n de la casa.

No se va a misa desde hace ya varios a�os –los pretextos son infinitos—No se reza ni a la ma�ana ni al atardecer. No se habla de Dios ni con Dios.

�Huy� Dios de nuestros hogares?. O m�s exactamente lo hicieron desaparecer todos esos aparatos, intereses y preocupaciones. Si se les pregunta si creen en Dios, por supuesto que la respuesta es afirmativa, si son cat�licos, dir�n por supuesto que s�, a�adiendo que apost�licos y romanos. Pero – ah� va el pero que no suele faltar--, no somos rezanderos, ni somos fan�ticos, ni vamos a misa porque... –y se toma cualquier disculpa como los sermones largos y aburridos del cura--, de hace quince o veinte a�os, anoto yo, porque eso o m�s, hace que no pisan una iglesia. Este es el hecho cierto, generalizado y lamentable. �Hogares sin Dios!.

Estos hogares ya no forman grandes hombres, pol�ticos notables, ciudadanos comprometidos. No pasan de producir gente mediocre, profesionales ego�stas que no piensan m�s que en su profesi�n y en su bolsillo. Crean hijos incapaces de amar, del sacrificio por la persona amada y por lo tanto cantidad de matrimonios j�venes fracasados.

Cuando me buscan parejas sobre un conflicto agudo que surgi� entre los dos o en la familia, o sobre un hijo drogadicto o ladr�n, o una hija adolescente embarazada. Mi pregunta es siempre la misma y lamentablemente la respuesta que obtengo tambi�n es la misma y que no deseo escuchar: Y �c�mo anda la vida de fe en la familia?. Algunas parejas hasta se sienten ofendidas por la pregunta y hasta piensan que no tiene nada que ver con el desmoronamiento familiar que est�n viviendo. Piensan que estoy cambiando el tema o desvi�ndolo a asuntos secundarios.

"En el colegio –de monjas o curas—que tanto nos cuesta--, les hablan de Dios. Nosotros no tenemos tiempo". Y lamentablemente, lo quieran reconocer o no, all� se encuentra la causa original del problema. Ir�nicamente gastamos una fortuna para que nuestros hijos tengan lo mejor en alimentaci�n, ropa y educaci�n, pero descuidamos de lo que se nutre su alma. Desinfectamos vasos y cubiertos para que nada contaminado entre en su aparato digestivo, pero no hacemos lo mismo con los programas de televisi�n o p�ginas de Internet que visitan y que entran a su coraz�n y esp�ritu.

Queridos padres, de nada sirve una educaci�n de "ISO 9002", de la que salen nuestros hijos muy bien "informados" pero en realidad poco "formados". El colegio y la universidad les dar�n la informaci�n que necesitan para triunfar en el mundo laboral. L�stima que sea corta para impedir sus fracasos en el campo sentimental, afectivo y familiar.

Dec�a Nuestro Se�or Jesucristo, con fuerte vos prof�tica: "�De que le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida?" (Mc 8,36). Hoy podemos parafrasear ese texto y decir: : "�De que le sirve a un hombre triunfar en su profesi�n si fracasa en su hogar, con su propia familia?".

No queridos hermanos, no busquen causas ex�genas para tratar de explicar el desmoronamiento de nuestras familias, y menos a�n le echemos la culpa a Dios. �l fue el gran ausente en nuestras familias, no por que �l lo haya querido, sino porque nosotros lo expulsamos de ella.

 

"Mira, yo estoy a llamando a la puerta;

si alguien oye mi voz y abre la puerta,

entrar� en su casa y cenaremos junto"

Jes�s de Nazareth (Ap 3,20)

 

Ahora la decisi�n es tuya. �Le abrir�s la puerta? �O lo seguir�s culpando por los fracasos en tu familia sin darle la oportunidad de entrar?.

Tienes que escoger, si sigues teniendo un hogar sin Dios, � lo invitas a tu casa.

Bendiciones

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