Confianza en Dios

Estaba yo jugando con mi hija pequeña de 1 año en mi cama, cuando en un momento dado ella comenzó a tirarse hacia atrás, sin tomar (evidentemente por la edad) conciencia, de que al hacer esto en el borde de la cama, podría caerse y golpearse duramente la cabecita contra el piso.

 

Pero ella confiada completamente en mis brazos se tiraba ya que yo la tomaba de su espaldita para que no cayera. En ningún momento sospechó el peligro que corría al tirarse de esa manera ya que tenia su confianza completamente puesta en mí.

Imaginemos que si yo siendo un padre completamente imperfecto como soy cuido de mi pequeña hija dentro de mis limitaciones, cuán perfecto es el cuidado que Dios Padre tiene sobre todos sus hijos.

Que infinitamente sabia es la catequesis del Señor, que me enseñó a través de esta figura, que si nosotros tuviéramos totalmente puesta nuestra confianza en Él, deberíamos hacer como niños pequeños confiados completamente en los brazos de su Padre.

Si yo como padre deseo lo mejor para mis hijos, cuanto más nuestro Padre del Cielo.

Esto viene a colación de que muchos de nosotros sufrimos adversidades de tipo espiritual, económica, familiar, algún proyecto que nos dejó mal parados, o cualquier otro tipo de prueba. Y muchos de nosotros, en vez de confiar en Dios, nos desesperamos o en el peor de los casos utilizamos Amuletos salvadores (cinta roja, puño negro, estampitas de santuchos falsos, pirámides de todos los colores y tamaños, elefantes para todos los gustos, yuyos, horóscopos, etc.), o lo que venga bien para el momento que sea.

Si existo es porque El Señor así lo quiere, y me ama profundamente porque soy producto de su Infinito Amor. El jamás permitiría algo que no estuviera dentro de su Santísima Voluntad, como decía la Beata Madre Maravillas Lo que Dios Quiera..., Como Dios quiera..., Cuando Dios Quiera....

También nos olvidamos de Alguien que nos quiere como si fuéramos sus propios hijos, y ella es nuestra Madre. María nos ama hasta tal punto que se aparece entre nosotros en innumerables oportunidades, ofreciéndonos miles de Gracias y sobre todo pidiéndonos que nos abandonemos en sus brazos y en los brazos de su Divino Hijo, y que si le abrimos nuestro corazón Ella nos puede moldear y ayudarnos en todas las circunstancias de nuestra vida ya sea en el orden espiritual o material. Que no haría una Madre por sus hijos. Además, ¿como un Hijo no va a escuchar los ruegos de su Madre?. Cuántas son las promesas que nos ha hecho si cumplimos algo tan simple como El Confiar en Jesús. Yo puedo atestiguar ser un Malcriado de la Virgen ya que a pesar de todas mis miserias, Ella siempre me concede todo lo que le pido, y si no lo hace es seguramente porque Dios tiene un propósito para ello.

La Divina Providencia siempre se encarga proveernos todo lo necesario en la medida en que pedimos y confiamos en su Divina Intervención. Recuerdo aquel pasaje del Evangelio en donde Jesús se refiere a las aves del cielo que no siegan ni siembran, y sin embargo el Buen Dios les provee de todo lo necesario. Con cuanta mas razón lo hará con nosotros.

Las pruebas y cruces tienen una finalidad, tal vez sean para que retomemos valores olvidados, para nuestra santificación, para que las ofrezcamos por la conversión de los pecadores, por las almas del Purgatorio, por los pecadores por los que nadie reza o por algún otro motivo.

Recuerdo una ocasión en la que trabajando en un proyecto para una empresa, al no tener nada para hacer (Ocio total), y no tener tampoco buena compañía, comencé a pecar de soberbia y de lengua, lo triste es que luego de hechos los líos, me arrepentía profundamente, llegando incluso al límite en el que podría haber llegado a perder mi trabajo con el cual mantengo a mi familia. Pero a pesar del sufrimiento mi confianza en el Señor no disminuyó sino que se afirmó y le pedía todos los días que me echara una manita, y un día de buenas a primeras esta empresa en vez de echarme me cambió de este proyecto a otro en donde forzosamente volví a practicar la humildad, la paciencia, el silencio, la prudencia, y en donde salvé a mi trabajo (por supuesto no sin sufrimiento, lo que no cuesta no vale). El Señor me regaló la oportunidad no solo de preservar mi trabajo, sino de recuperar valores ya olvidados.

Cuantas veces he pasado por momentos duros, y sin embargo Dios se encargó de que tanto mi familia como yo zafáramos de ellos y nunca, pero nunca nos faltó techo y comida, hasta tuvo la Infinita y Suma Bondad de permitirnos engendrar maravillosos hijos. Cuántas madres solteras o casadas al ver que quedaron embarazadas, entran en desesperación, sin notar que Dios es el que ha puesto el alma de ese bebé, y que El mismo se va a encargar de allanarles el camino para que a ese niño no le falte nada, y sin embargo cuantas son las que abortan por no acordarse siquiera que la vida es un Don precioso, y que sólo sabe El Señor el propósito que tiene para cada alma que crea, que diferente hubiera sido si hubieran confiado.

Cuantos políticos confían en sí mismos cayendo en un mar de Soberbia y errores, haciendo sufrir muchas veces a miles o millones de personas, en vez de confiar su función a la Providencia Divina.

La falta actual de confianza en Dios parte principalmente de su negación, debemos acordarnos SIEMPRE, que fuimos creados por El, y para El, y que lo que Dios crea por Amor, con Amor lo cuida. Evidentemente que ante las adversidades no podemos dejar de sentir dolor, somos humanos, (recordemos que Jesús lloró cuando se enteró que murió Lázaro, sabiendo que luego lo iba a resucitar). Dios no quiere hombre DUROS, sino confiados y humildes de Corazón.

Hagan todo lo que el os diga. (Confíen).

Hemos alejado al Señor de la vida cotidiana, y escuchamos frases como, En los Negocios no hables de Dios, En tal País Dios no existe o es malo porque permite que haya guerras, La culpa de que mi padre muriera de cáncer es de Dios, etc., ay de nosotros por no confiar, cuantas Gracias y Misericordias estamos dejando pasar de largo, a veces no vemos una Gracia extraordinaria por estar totalmente distraídos con algún problema o cosa banal.

En un mensaje dijo la Virgen, Si el hombre supiera lo que es el Cielo haría cualquier cosa por conseguirlo. Pero para esto queridos hermanos se necesita Verdadera Confianza en el Señor, se necesita humillarse al reconocer que el Señor es Nuestro Creador y que nuestra nada existe gracias a su Infinita Misericordia.

Que hubiera sucedido si en Lepanto no se hubiera confiado en el Señor, o si Moisés no hubiera confiado en el Señor, o tantos otros ejemplos de extraordinaria confianza en el Señor, como el caso de Santa Gemma Galgani, que para evitar una tentación se tiró en un aljibe de agua congelada en pleno invierno y su confianza en el Señor hizo que la salvara su Angel de la Guarda.

Confiemos siempre en Dios, ya que somos sus hijos amados y creados por El, y hemos sido elevados a la dignidad de HIJOS SUYOS.

(Agradecemos este tema a la revista Regina Angelorum

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