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La
Red es la
mayor galería comercial existente. Gracias a ella es posible comprar en tiendas
que ni siquiera se encuentran en la misma ciudad en la que se realiza la
operación y sin necesidad de moverse de casa.
Según datos de la
Asociación Española de Comercio Electrónico (AECE), en 1998
se facturaron por esta vía más de 3.400 millones de pesetas y se espera
alcanzar los 255.000 en 2002. El crecimiento de este tipo de mercados y la
competitividad existente ha obligado a las diferentes empresas que participan
en él a adaptarse a los cambios, ofreciendo mayor variedad de servicios o
instalaciones más adecuadas a cada caso.
STOCK VIRTUAL. Aunque a grandes rasgos todo el comercio electrónico se reduce
a una serie de productos que se ofrecen en un sitio web y que pueden ser
comprados desde cualquier punto del planeta, detrás existe un entramado de
gestiones y transporte muy complejo que puede excluir a las tiendas menos
preparadas.
La solución para abarcar estos procesos sin interferir en las labores
puramente comerciales es la especialización, y las empresas españolas ya han
tomado nota.
Las tradicionales compañías de transporte han adecuado sus instalaciones a
las características del comercio electrónico, surgen empresas dedicadas
únicamente a resolver las inevitables gestiones y aparecen plataformas que
abarcan pequeños e-comercios solucionándoles los problemas logísticos y de
gestión.
Pero una peculiaridad de la mayoría de las tiendas que han nacido con el boom
del comercio electrónico es que no disponen físicamente de unas instalaciones
en las que se encuentren los productos que están vendiendo. Se trabaja con lo
que se conoce como stock cero.
La e-tienda en estos casos es una empresa que tramita las ventas y a medida
que se va demandando cada producto, se solicita a un proveedor y se le hace
llegar a la empresa de logística, que finalmente lo pondrá en manos del
comprador. Este sistema de trabajo permite producir en función de la demanda
y ahorrar gastos de almacenaje, por lo que se rebajan los costes. Sin
embargo, el proceso de gestión es más complejo ya que la e-tienda deberá
cerciorarse de que va a poder servir esa mercancía, pedirla al almacén,
avisar a la empresa de logística de lo que les va a llegar y de cómo se debe
empaquetar, ya que no todos los artículos de un mismo pedido tienen por qué
proceder de un solo proveedor.
Pero, el hecho de que una e-tienda cuente o no con almacenes propios no
influye necesariamente en el tiempo de entrega o en la calidad del servicio,
ya que todo dependerá de los acuerdos que tengan firmados con el propio
proveedor. Vía Plus, por ejemplo, mantiene un stock de seguridad que le
permite estar preparada y no ofertar nunca artículos de los que no tengan
existencias.
En el proceso de gestión de pedidos la empresa dispone de una base de datos a
la que se incorporan los encargos y donde, además, podrán ver cuántas
unidades de producto tiene el proveedor a su servicio. En el momento que esta
cifra es inferior a la establecida como de emergencia, se avisa
automáticamente al almacén para que renueve el suministro o, si no hay
existencias, se suprime del escaparate de la e-tienda para que no se efectúen
pedidos que no puedan ser satisfechos.
Algo lógico en un web como el de Vía Plus donde se ofrecen más de 46.000
productos diferentes, y recibe más de 10.000 visitas al día de hasta 7.000
personas distintas. De otra forma, sería muy difícil controlar que no se
vendiesen productos que ya se han agotado en sus almacenes.
CONTROL. Las empresas de logística también han tenido que adaptar sus
instalaciones y su sistema de trabajo a las necesidades del mercado
electrónico. La compañía Logista, por ejemplo, ha apostado por ello y ha
reformado un gran porcentaje de sus naves para dedicarlas a este tipo de
empresas.
Las instalaciones están preparadas para un ritmo de trabajo que poco tiene
que ver con el transporte y almacenaje tradicionales. En grandes pasillos se
van dejando los artículos que proceden de un mismo proveedor, esperando a que
lleguen todos los que forman un mismo pedido. En ese momento se procede al
picking –la localización y selección de estos artículos– y al packing
–embalaje en un único paquete por compra–.
Un sistema perfectamente automatizado permite localizar con facilidad dónde
se encuentra cada artículo, cuántos y cuáles forman cada pedido y dar de baja
estos productos una vez que vayan a salir del almacén. Con sólo esca-near un
código de barras de los embalajes finales se ejecuta automáticamente la orden
de salida de la documentación necesaria para que el pedido emprenda la ruta.
No toda la complejidad del comercio electrónico se encuentra en el proceso de
distribución. Para muchos vendedores supone un universo demasiado intrincado,
lleno de gestiones y papeleo que no están preparados para afrontar o que en
caso de hacerlo, supondría unos gastos de dinero y tiempo poco rentables.
Globeflow ha puesto en marcha un proyecto en el que actúa de intermediario
entre vendedores y operadores de transporte y reparto. Su objetivo es
conseguir que las empresas vendedoras puedan contar en cada momento con el
tipo de transporte que necesiten sin tener que estar constantemente
realizando procesos de búsqueda y contratación.
EL REPARTO. El paso inicial con cada nueva empresa vendedora es someterse a
un proceso de parametrización de preferencias cuyo resultado se incluye en
una base de datos. Se trata de que cada uno de los vendedores seleccione qué
compañías de reparto y mensajería prefiere en los distintos servicios,
valorando los precios y condiciones que se ofrecen en cada caso.
Entre los distintos transportistas la e-tienda escogerá los que más le
convienen para cada servicio, adaptándolos a su propia política de mercado
según la cual, por ejemplo, podrá agradecer con un reparto más rápido –aunque
más caro– a los clientes habituales su fidelidad o hacer frente a entregas en
horarios especiales.
Estas decisiones quedan registradas en una base de datos de forma que, cada
vez que se realiza un pedido, la orden llega hasta las oficinas de Globeflow
y automáticamente el propio ordenador gestiona la petición de la mercancía al
almacén y las pautas para su empaquetado y entrega teniendo en cuenta las
decisiones de actuación que la tienda haya marcado.
Es aún un servicio piloto en el que están trabajado cerca de 10 tiendas y que
abrirá sus puertas al mercado electrónico en septiembre para los servicios
nacionales, y en octubre para los vinculados con Francia. La compañía espera
reducir el plazo de entrega de cada encargo al tiempo que sea estrictamente
necesario para realizar el trayecto entre el almacén y el comprador, evitando
retrasos por culpa de complicadas gestiones.
Por otra parte, como todo el proceso está informatizado, el cliente podrá
saber en cada momento dónde está su pedido y cuándo se lo harán llegar.
Otra solución a los problemas de logística y gestión que puedan tener las
pequeñas y medianas empresas es entrar a formar parte de grandes plataformas
que se encarguen de estas labores. Éste es el caso de QueQuieres.
El objetivo de esta empresa no es vender una serie de productos, sino poner
de acuerdo a la oferta y la demanda. Para adquirir algo, el procedimiento es
inverso al de una subasta tradicional: se indica qué es lo que se quiere
comprar señalando de antemano el margen de dinero que se está dispuesto a
gastar.
Automáticamente esta oferta es enviada a aquellos de los más de 1.500
proveedores que forman parte de la plataforma y que trabajan con ese producto
concreto. Los vendedores interesados lanzarán al cliente potencial sus
ofertas.
En un plazo medio de dos o tres días el comprador recibirá varias opciones
entre las que escoger y con las que, además del propio precio, podrá valorar
la calidad del servicio posventa de determinados productos o la localización
de la tienda que se lo va a proporcionar.
De cara al vendedor, QueQuieres pretende que cualquier empresa participe en
el comercio electrónico sin necesidad de buscar los compradores o preocuparse
de la distribución de cada pedido. La propia plataforma trabaja también con
equipos de logística que se encargan de empaquetarlo adecuadamente y
distribuirlo.
Por otra parte, el comprador se evita tener que ir de tiendas buscando algo
concreto y a un precio razonable o esperar a que el producto que busca lo
ofrezca alguna e-tienda. Sólo tendrá que introducir los datos de lo que
quiere y las ofertas llegarán a su buzón de correo electrónico.
Un e-mail con un comprobante de la compra suele poner punto y final al
proceso, tras lo cual sólo queda recibir el pedido. La trasferencia bancaria
y el pago con tarjeta son las dos posibilidades que prácticamente todas las
empresas ofrecen.
DESCONFIANZA. No obstante, la falta de confianza continúa siendo uno de los
frenos más evidentes con los que se ha encontrado el comercio electrónico en
España. Este tipo de gestiones implica dar datos personales y bancarios a una
empresa de la que en numerosas ocasiones no se conoce nada más que su web en
Internet.
Desde la OCU se
ha considerado que esta desconfianza está justificada por una legislación
insuficiente, por lo que han decidido unirse a la iniciativa de otros seis
países europeos y elaborar un código de conducta que oriente y dé seguridad a
los consumidores.
Se trata de un decálogo en el que se contemplan aspectos como la información
mínima que debe ofrecer la empresa para poder ser identificada y para que la
transacción se realice con toda seguridad, las formas de pago, las
condiciones en las que el comprador tiene derecho a rechazar un producto, los
requisitos que debe cumplir la empresa para garantizar la protección de la
vida privada del consumidor o la forma de efectuar las reclamaciones.
A este código de conducta se podrán acoger todas las empresas que lo deseen
y, tras comprobar que cumplen los requisitos necesarios, se les permitirá
utilizar en sus sitios web un sello de calidad identificativo que pueda
servir como garantía al comprador.
En la propia página de la OCU
estará disponible un listado de las empresas que pueden utilizar este sello,
con el fin de evitar picarescas y engaños.
MÁS FORMAS. MyAlert es un sitio con numerosos servicios, aunque uno de los
más novedosos es precisamente el de posibilitar la compra desde el teléfono
móvil. Para ello se necesita estar registrado en su web y hacerles saber qué
tipo de productos le interesan.
El mismo usuario podrá seleccionar cuándo desea recibir información sobre los
mismos y desde ese momento y de forma puntual le llegará un mensaje al móvil
con las ofertas que tengan sobre el tema seleccionado. Sólo pulsando unas
teclas del teléfono se podrá realizar la compra, o incluso cancelarla si el
usuario se arrepiente.
Otra variedad es el t-commerce. Las nuevas televisiones digitales ofrecen la
posibilidad de ejecutar una orden de compra sobre los productos que ofrezcan
con la ayuda de un mando a distancia. Es otra opción que acaba de ver la luz
comercial, pero a la que le espera un futuro prometedor.
Muchas compañías y empresas tradicionales cuentan con ofertas especiales para
los clientes que realicen compras o pedidos a través de la Red. Generalmente
se trata de campañas promocionales con las que pretenden habituar a los
compradores a utilizar este servicio. De igual forma, las tiendas virtuales
publicitan descuentos u ofertas que en ocasiones tienen la función de gancho
para atraer la atención sobre el resto y, en otras, simplemente invitan al
internauta a introducirse en el comercio electrónico.
También hay plataformas que cuentan con otros métodos para conseguir
productos a precios inferiores. Es el caso de las subastas, que están en
pleno apogeo, o de las compras en grupo. QueQuieres, por ejemplo, ofrece una
serie de artículos muy demandados a un precio inicial, que se rebaja a medida
que hay más personas interesadas en adquirirlo. Las posibilidades del
e-commerce son infinitas.
http://www.globeflow.com
http://www.logista.es
http://www.ocu.org
http://www.viaplus.com
http://www.aece.org
http://www.MyAlert.com
http://www.aui.es
http://www.QueQuieres.net
INFRAESTRUCTURA
Una compra, paso a paso
El proceso de una compra electrónica tiene mucho más que ver con las
tradicionales de lo que en un principio podría parecer. Las ilustraciones que
acompañan este reportaje le pueden servir de guía y ejemplo de lo que hay
detrás. Tras acceder al web de la tienda electrónica y seleccionar uno a uno
todos los objetos que se quieren adquirir , lo normal es que se invite al
comprador a revisar la cesta para asegurarse del contenido. Después, se
rellena una ficha en la que se solicitan los principales datos del cliente o
la clave de identificación en caso de ya estar registrado en el web y, para
finalizar, se cumplimenta el apartado referente a la forma de pago. A partir
de ahí comienza a funcionar la parte de la e-tienda que la mayoría desconoce.
A través de un ordenador se envía al almacén la información con los pedidos ,
imprimen una pegatina con los datos del mismo y localizan el producto , una
pistola de radiofrecuencia lee el código de barras a distancia e imprime otra
etiqueta con los datos del producto . Ambas se pegan en la caja del mismo que
pasa a empaquetarse convenientemente y ya sólo queda transportarlo hasta el
domicilio del cliente que firmará un albarán para confirmar la entrega del
pedido y pagarlo, si ha optado por el contrarrembolso.
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