http://www.monografias.com/trabajos17/innovacion-retos/innovacion-retos.shtml
Retos y perspectivas ante la globalización neoliberal
1.
Resumen
2.
Introducción
3.
Análisis teórico-conceptual del papel de la Innovación
como herramienta de desarrollo sostenible
4.
La innovación en los ámbitos de una Sociedad Globalizada
5.
La innovación en Cuba como Factor de desarrollo
6.
Conclusiones
7.
Propuestas
8.
Bibliografía
9.
Anexos
"La ciencia de hoy parece estar atrapada en un fuego cruzado
entre dos visiones opuestas del mundo. Por una parte, la ciencia es la principal herramienta de la ideología que actualmente dirige la economía
mundial denominada sistema
de libre mercado, orientada al crecimiento continuo y la búsqueda de
riqueza individual. Por otra, la ciencia está llamada, de manera creciente, a
producir conocimiento y tecnología
que promueva la sustentabilidad ambiental, el desarrollo orientado hacia los pueblos y el manejo de largo
plaza de los recursos"
The Role of Science and Technology in Society and
Governance.
Kananaskis
Village, Alberta. Canada
1-3 November 1998.
En el trabajo se realiza un análisis de la función
que debe cumplir la innovación como herramienta de desarrollo y de la realidad
de este concepto en los ámbitos de la globalización
neoliberal, intentando responder preguntas tales como: ¿En las condiciones
actuales de globalización neoliberal, es realmente la innovación un factor de
desarrollo para los países tercermundistas? ¿Existen alternativas que permitan
que el conjunto de personas que hacen ciencia y que se benefician de ella se
amplíe, donde la innovación se oriente a los problemas de la mayoría?
En el Capítulo I se realiza un análisis
teórico conceptual de la ciencia, la tecnología y la innovación como término
abarcador, interrelacionados con los conceptos de globalización, neoliberalismo y desarrollo sostenible, entre otros.
Por su parte en el Capítulo II se analiza la
función que cumple en estos momentos la innovación en los países desarrollados
y subdesarrollados, y cómo la polarización de esta amenaza con excluir de sus
beneficios a la mayoría de la población mundial.
En el Capítulo III se muestra
el caso cubano como un ejemplo del correcto desempeño del binomio innovación-desarrollo, teniendo en
cuenta las peculiaridades del modelo político.
Se hacen a su vez, a partir de las
conclusiones a las que se arriban, un grupo de propuestas con vistas a lograr que la innovación se
desempeñe realmente como herramienta de desarrollo en las condiciones actuales.
El conocimiento científico y tecnológico ha producido
aplicaciones que han sido de gran beneficio para la humanidad, con mayor
significado en el contexto de una sociedad
globalizada. Sin embargo estos beneficios no están distribuidos equitativamente
y ello ha ampliado la brecha entre los países industrializados y los
subdesarrollados, siendo igualmente la causa del deterioro del medio ambiente y la fuente de desequilibrio y exclusión
social.
Un uso responsable de la ciencia y la
tecnología puede revertir estas tendencias. Ello requiere de un esfuerzo
conjunto genuino entre aquellos que poseen la mayor capacidad en ciencia y tecnología y aquellos que enfrentan los problemas de
la pobreza
y la exclusión social.
En este contexto en la Conferencia
de Viena sobre Ciencia y Tecnología para el desarrollo en 1979 se estableció la
necesidad de que los países desarrollados del Norte destinaran el 0,7 por
ciento de su Producto Interno Bruto anual a apoyar el desarrollo
científico, económico y social de los países subdesarrollados. Entendiendo la
ciencia y la tecnología como un recurso, esta, junto con el desarrollo de los recursos humanos, crearían las bases de una infraestructura
humana y material que supuestamente propiciaría el adelanto de los países más
atrasados y su inserción más efectiva en la economía mundial. Como resultado de
Los países subdesarrollados emprendieron la
aventura del desarrollo industrial basado en la sustitución de importaciones
y la creación de industrias
locales que produjeran productos exportables con vistas a generar una cartera de
mercancías que pudieran nivelar balanzas de pago que se deprimían cada vez más
por el intercambio desigual resultante del precio cada vez menor de las materias primas exportadas por
estos países contra el precio cada vez mayor de los productos manufacturados
importados de los países desarrollados. En ese proceso se produjeron todo tipo de casos: exportación
al Sur de industrias altamente contaminantes, de plantas
recicladas con tecnologías atrasadas, de industrias con mercados
cautivos para las materias primas o los productos resultantes. En ese propio
proceso, en las décadas del 60 al 80 del pasado siglo, los países del Sur
incurrieron en la búsqueda de créditos ante la banca
y los gobiernos de los países desarrollados y se dio origen también al drama de
la deuda externa de los países subdesarrollados, que hasta hoy
desangra los recursos financieros de los países menos adelantados a favor de
las economías más poderosas del mundo.
Con el paso del tiempo
se ha ido desarticulando el binomio tecnología-desarrollo. El concepto de
ciencia como recurso del desarrollo se ha perdido, dando paso a la
conversión del conocimiento científico y la tecnología, en medio de la primacía
mundial del liberalismo económico y los procesos de internacionalización de la economía, en mera mercancía.
De ahí que los países subdesarrollados, para
los que fue creado
Teniendo en cuenta lo anterior se define el siguiente
problema científico : la innovación, producto del desarrollo científico-tecnológico alcanzado por
la humanidad, ha creado desigualdad y exclusión en los ámbitos de una sociedad
globalizada.
El objeto de estudio de la investigación:
la innovación como herramienta de desarrollo.
El objetivo general de la
investigación es el siguiente: demostrar el papel de la innovación como herramienta de desarrollo, bajo
preceptos de igualdad e inclusión.
Se definen los objetivos específicos:
·
Analizar los conceptos de ciencia, tecnología e innovación y
su desempeño en la actualidad, en países desarrollados y del Tercer Mundo.
·
Analizar la relación de causalidad entre innovación y
globalización.
·
Estudiar la relación entre innovación y desarrollo
sostenible.
·
Demostrar a través del caso latinoamericano, que los
desastrosos resultados económicos y sociales del Tercer Mundo son consecuencia,
entre otros elementos, de un uso excluyente de la innovación.
·
Demostrar la viabilidad de la innovación como factor de
desarrollo bajo preceptos de igualdad e inclusión.
·
Ejemplificar lo anterior con el modelo cubano.
Estos objetivos se definen para dar cumplimiento a la siguiente hipótesis:
si los adelantos científico-técnicos, se ponen en función del desarrollo
social, entonces la transición hacia el desarrollo se acelerará en
países del Tercer Mundo.
Capítulo I Análisis teórico-conceptual del proceso de innovación como
herramienta de desarrollo sustentable
La ciencia y la tecnología constituyen
factores que influyen de forma cada vez más decisiva en el crecimiento económico y el desarrollo de cualquier nación, como resultado del impetuoso avance científico y
tecnológico de la época actual, caracterizada como la era de la "sociedad
del conocimiento" en la que las novedosas tecnologías ejercen
transformaciones radicales en un mundo globalizado.
Se entiende la ciencia como la esfera de la
actividad humana dirigida a la adquisición sistemática, mediante el método
científico, de nuevos conocimientos sobre la naturaleza,
la sociedad y el pensamiento, que se reflejan en leyes,
fundamentos y tendencias de desarrollo. (CITMA, 2001)
Los aportes realizados por la ciencia a la
humanidad, fundamentalmente desde el siglo XVI son conocidos. En esta etapa un
hecho impactante ha sido el acortamiento del lapso transcurrido entre las
grandes aportaciones de la teoría y su plasmación en diversas y perfeccionadas aplicaciones
tecnológicas, que en principio representan enormes potencialidades de bienestar
y progreso para la especie humana. (Clark, 2002). Ahora bien, ¿es esto así en
la realidad internacional, donde enormes masas de personas del llamado Tercer
Mundo y segmentos cada vez mayores de la población de países industrializados
son afectados por numerosos flagelos y calamidades, cuando la coyuntura
ambiental del planeta se aproxima a los límites
de lo inadmisible para la propia perpetuación de la vida?
Debe tenerse en cuenta que todo esto ocurre
a pesar de los portentosos logros registrados en la ciencia y la tecnología.
Constituye una irritante paradoja el hecho de que en momentos en que la evolución humana se acerca a la factibilidad
de una "inteligencia colectiva" (Levy, 2001) –asentada en los
avances de la cibernética y las tecnologías de la información-,
se constata que la aplicación ciega, egoísta e irresponsable del avance
científico y tecnológico compromete con seriedad los límites mismos de la
supervivencia de la especie humana.
La ciencia hoy, como empresa
humana, se debate en un conflicto entre opciones irreconciliables: la primera es
continuar desempeñándose como herramienta esencial del actual sistema de
dominación económica mundial, orientado al crecimiento continuo y la
consecución incesante del aumento de riqueza individual, y estigmatizado por el
despilfarro o depredación de importantes recursos
naturales irrecuperables y el deterioro ambiental. La segunda y
desafiante opción es asumir el reto de generar conocimientos y tecnologías que
promuevan efectivamente la sustentabilidad ambiental, el desarrollo orientado
hacia los pueblos y el manejo racional a mediano y largo plazo. (Clark, 2002).
Un nuevo compromiso de la ciencia para con
la humanidad debe basarse en la erradicación de las desigualdades, la armonía
con la naturaleza y el desarrollo
sustentable.
Por su parte la tecnología es el conjunto de
conocimientos e información propios de una actividad que pueden ser utilizados
en forma sistemática para el diseño, desarrollo, fabricación y comercialización de productos o la prestación de servicios, incluyendo la aplicación de las técnicas
asociadas a la gestión. (CITMA, 2001)
1.1.1 Ciencia para todos
Hoy más que nunca, la ciencia y sus
aplicaciones son indispensables para el desarrollo. Las autoridades y el sector
privado deben prestar más apoyo a la construcción de una capacidad científica y tecnológica
adecuada y distribuida de manera equitativa, fundamento indispensable para un
desarrollo económico, social, cultural y ambiental racional. Esta necesidad es
especialmente apremiante en los países subdesarrollados, donde el desarrollo
tecnológico exige una base científica sólida y debe orientarse resueltamente a modos de producción seguros
y no contaminantes, una utilización de los recursos más eficaz y productos más
inocuos para el medio ambiente y donde la innovación debe orientarse decididamente
hacia un mejoramiento de las posibilidades de empleo, la competitividad y la justicia social.
La sociedad del conocimiento implica
potenciar la capacidad tecnológica combinando formas tradicionales y modernas
que estimulen la creación científica y que hagan viable el desarrollo humano sostenible.
La democratización de la ciencia plantea
tres grandes metas:
·
La ampliación del conjunto de seres humanos que se
beneficien directamente de los avances de la investigación científica y tecnológica, la cual debiera
privilegiar los problemas de la población afectada por la pobreza.
·
La expansión del acceso a la ciencia, entendida como un
componente esencial de la cultura.
·
El control
social de la ciencia y la tecnología y su orientación a partir de opciones
morales y políticas colectivas y explícitas.
1.1.2 Tendencia de la ciencia
En los tiempos que median entre los
descubrimientos propiamente científicos y sus aplicaciones tecnológicas se
acortan progresivamente hasta el punto de que en muchos casos se pierde la
frontera entre investigación fundamental y aplicada. Por otra parte los focos
de las sucesivas revoluciones científico-técnicas, por la naturaleza de sus
respectivos objetos, tienen impactos sociales y económicos mayores y más
directos. La primera revolución
científico-técnica fue sobre la materia, la segunda sobre la energía y la tercera y actual
tiene como centros la cibernética, las telecomunicaciones, la biotecnología y la ingeniería
genética, elementos todos que modifican -y continuarán haciéndolo
mucho más- las relaciones sociales.
Un proceso de esta naturaleza, colocado en
unas relaciones económicas de carácter
neoliberal como las que predominan y constituyen la virtual política
oficial global a partir del denominado "Concenso de Washington",
hacen que este gigantesco potencial de desarrollo, fruto de la inteligencia
humana acumulada a través de la historia,
quede subordinado por todos sus componentes (las normas
de propiedad intelectual; los procesos globales de selección
y reclutamiento de personal científico que realizan las
transnacionales; los flujos de financiamiento para proyectos;
la privatización de la educación)
a la demanda solvente y la búsqueda de ganancias inmediatas y
crecientes.
En este contexto, la creciente complejidad
en términos de equipamiento que adquiere la ciencia, sobre todo en ramas claves
como la física
de las partículas elementales, la cosmología, la biología
molecular, la medicina,
la energética, la bioquímica
o la ingeniería genética
va produciendo un efecto concentrador y excluyente en la participación de las
naciones en el proceso de desarrollo del conocimiento, al interior de la comunidad
científica como comunidad mundial y al interior del propio puñado de naciones
que en este momento controlan el 75 por ciento del Producto Bruto Mundial.
El rumbo que han tomado la evolución de la
ciencia por un lado y la economía y la sociedad por otro, han convertido a los
científicos en un grupo social estratégico dentro de la estructura social mundial. (Martín, 1999).
1.1.3 La ciencia como mercancía
La ciencia de hoy parece estar atrapada en
un fuego cruzado entre dos visiones opuestas del mundo. Por una parte, la
ciencia es la principal herramienta de la ideología mundial denominada sistema
de libre mercado, orientada al crecimiento continuo y la búsqueda de riqueza
individual en medio de la globalización neoliberal. Por otra parte, la ciencia
está llamada, de manera creciente, a producir conocimiento y tecnología que
promueva la sustentabilidad ambiental, el desarrollo orientado hacia los
pueblos y el manejo de largo plazo de los recursos. El hecho de que hoy día la
ciencia no responda a los intereses de sus comunidades y no cumpla cabalmente
su objeto social no es nada nuevo, sino que fue previsto por Carlos Marx
al desentrañar la contradicción fundamental del capitalismo: el contraste entre el carácter crecientemente
social de la producción y la naturaleza cada vez más privada de su
apropiación.
En nuestra época esta contradicción
encuentra su más aguda expresión precisamente a través de los procesos de
producción, distribución
y consumo de la producción científica. Los avances científicos
generan el desarrollo de tecnologías que permiten una descentralización
de los procesos de producción de bienes y servicios en escala
nunca antes soñada, lo que permite a su vez un grado creciente de atomización
de los colectivos obreros.
El problema clave en la relación de la
ciencia con su contexto es su progresivo proceso de mercantilización: porque
entra en flagrante contradicción con la esencia pública de su naturaleza,
resultado de la acumulación y el intercambio histórico de conocimientos; porque
aparta su agenda de los problemas cruciales de
1.2 La innovación, un término abarcador.
Investigación y desarrollo (I+D)
La innovación es la actividad de carácter
científico, tecnológico, organizativo, financiero o comercial que se lleva a
cabo con la finalidad de obtener productos, procesos tecnológicos y servicios
totalmente nuevos o significativamente mejorados. Se considera a su vez que una
innovación ha sido realizada si ha sido aplicada. (CITMA, 2001).
Es la organización
de una idea en un producto o equipo vendible, nuevo o mejorado; en un proceso
operativo en la industria o el comercio; o en una nueva metodología
para la organización social.
Cubre todas las etapas científicas,
técnicas, comerciales y financieras, necesarias para el desarrollo y
comercialización con éxito del nuevo o mejorado producto, proceso o servicio social.
Existen dos tipos: innovación de productos e
innovación de procesos (método de producción).
Las fuentes de la innovación pueden ser de dos clases (modelos secuenciales lineales), impulsadas por el
descubrimiento (descubrimientos previos en ciencia o tecnología) o halada por
la demanda (demanda de mercado, evaluación
gerencial de necesidades en prospecto).
De ahí que se considere que este es un
concepto abarcador de todas las actividades de ciencia y tecnología que se
realizan en una sociedad, y para el propósito de este trabajo se utilizará como
expresión de este tipo de actividad.
1.2.1 Investigación y Desarrollo (I+D)
En nuestros tiempos la innovación se hace
más importante que la generación masiva de productos, y la competitividad se
desplaza hacia el capital humano que ostenta el "saber" y el
"saber hacer" de las organizaciones.
La investigación-desarrollo (I+D) es el
trabajo creativo emprendido sistemáticamente para incrementar el acervo de
conocimientos, incluido el conocimiento del hombre, la cultura y la sociedad, y el uso de este
conocimiento para fundamentar el desarrollo de nuevos productos, procesos y
servicios. (CITMA, 2001).
El valor radica cada vez más en los intangibles y especialmente
en los nuevos conocimientos tecnológicos, de los cuales, más del 90 por ciento
se encuentran registrados en las patentes y los proyectos de I+D asociados al
desarrollo, en los perfiles de las empresas
y en el cambio de la oferta en sí, a paquetes de servicios que incluyen productos
basados en las necesidades de segmentos específicos de mercado. (García, 2002).
La base del bienestar es el conocimiento y
la capacidad de los países de convertir este, en fuente de desarrollo, de
competitividad y equidad, a través de procesos no lineales de innovación.
La globalización es la vinculación creciente
y sostenida de las economías planetarias, sobre todo del sector financiero,
impulsada por la revolución informática.
(Cañizares, 2002). El proceso de Globalización de la Economía, objetivo y positivo por lo que representa para el progreso de
El Neoliberalismo, como teoría económica
rige hoy en numerosos países, se trata de imponer como único modelo válido para
lograr el desarrollo cuando los países más desarrollados e industrializados del
mundo con Estados Unidos al frente; con sus organizaciones financieras y
económicas transnacionales, controlan y rigen los destinos de
Este proceso, promovido por las grandes
empresas trasnacionales y organismos multilaterales como el Banco Mundial, Fondo Monetario
Internacional y OMC,
desmantela las barreras de protección de las economías nacionales, concentra en
pocas manos el poder corporativo y debilita el sector público frente a los
mercados. (Cañizares, 2002).
Una fusión
de ambos términos ha creado el concepto que impera en el mundo de hoy: globalización
neoliberal.
Los efectos fundamentales de la
globalización neoliberal son:
·
Prioridad uno: el crecimiento económico y no el desarrollo,
no la plenitud del hombre como ser libre.
·
Pone en función del capital los adelantos científico-técnicos y obvia el carácter
social de estos.
·
Restringe la intervención del Estado hasta despojarlo de responsabilidades en pos del
bienestar
social.
·
Elimina los programas
generales y de creación de oportunidades para todos y los sustituye por apoyos
ocasionales a grupos focalizados.
·
Privatiza empresas con el criterio de que en todos los casos
el Estado es mal administrador.
·
No tiene en cuenta que la deuda eterna impide la inversión social.
·
Pone la actividad política en función de esta política
económica, cayendo en la paradoja de desarrollar el libre comercio,
mientras impide controles sociales, en aras de garantizar la hegemonía del
mercado libre.
·
Abre sin restricciones las fronteras a mercancías, capitales
y flujos financieros y deja desprotegidas a las pequeñas y medianas empresas.
·
Los Servicios Sociales en Transacciones de Mercado.
·
Los ciudadanos en consumidores.
·
Las necesidades inalienables en demanda efectiva.
La innovación juega un doble papel en este
proceso: por una parte constituyó la base del proceso de globalización y por
otro constituye un producto que en nuestros días es sensible a ser globalizado.
El sentido de este proceso de globalización
es el que marcará la pauta de si la innovación cumple o no con su misión
social. Hasta ahora se ha seguido un camino poco equitativo y excluyente en la
distribución del conocimiento y las aplicaciones científicas.
El camino a seguir es, sin lugar a dudas, la
producción, difusión y utilización equitativas del saber y el hacer
científicos, con vistas a la mitigación de la pobreza, el crecimiento económico
y el desarrollo humano sostenible. (Declaración de Santo Domingo, 1999).
De que se entienda este precepto, depende a
nuestro criterio, el futuro de la humanidad.
La innovación resulta asimismo esencial para
políticas tales como las de protección del consumidor
y protección del medio ambiente. En una palabra, el bienestar individual y
colectivo de los ciudadanos depende de la calidad
y pertinencia de la innovación. (Unión Europea, 2003).
El desarrollo sostenible es el proceso en
que las políticas económica, tecnológica, fiscal, comercial, energética, agrícola, industrial y de otros
órdenes, se formulan para lograr un desarrollo sustentable, desde el punto de
vista económico, social y ambiental. Es un concepto amplio que abarca todas las
facetas de la vida humana y la puesta en práctica de modelos de desarrollo
sostenible implica cambios permanentes de la política nacional e internacional,
de un vasto alcance, cuyo centro es el hombre.
Este concepto está orientado a garantizar la
supervivencia y el bienestar del ser humano y de las otras especies, como parte
del proceso evolutivo de la vida en el planeta. Comprende el proceso de
mejoramiento sostenible y equitativo de la calidad de vida de las personas, e implica un nuevo concepto del
crecimiento económico y el mejoramiento social en una combinación armónica con
la protección del medio ambiente y el uso de los recursos naturales de modo que
se satisfacen las necesidades de la actual generación, sin poner en riesgo
la satisfacción de generaciones futuras.
Un modelo de desarrollo sustentable debe
satisfacer las necesidades fundamentales - vivienda, agua potable, alimentación,
condiciones sanitarias e higiénicas, energía, educación,
salud,
participación en la toma de
decisiones -para los pueblos desposeídos, así como debe adaptar las
tecnologías y los estilos de vida según las potencialidades y especificidades
socioeconómicas y ecológicas de cada región, la internalización de todos los costos,
el cómputo económico de los desperdicios y la explotación de los recursos
naturales respetando los ciclos del ecosistema. El desafío es introducir los principios
de humanidad, de equidad y de responsabilidad en el concepto de desarrollo.
Teniendo en cuenta que las nuevas tecnologías de la comunicación
modifican, desde los sistemas
y relaciones de producción, de trabajo y de comercio, hasta los sistemas de
relaciones entre las culturas, las ideas, las personas, el concepto de
desarrollo sostenible no puede desvincularse del análisis de la innovación como
factor de desarrollo. El principal reto de esta es cumplir cabalmente con el
concepto de desarrollo sostenible hasta aquí expuesto. Ahora bien, ¿ha sucedido
realmente así? En estos momentos la biodiversidad (entendida en su sentido más amplio e
incorporando por lo tanto también la cultural) está más en peligro que nunca.
El Norte ha expoliado desde hace siglos al Sur en sus recursos humanos y
naturales, conformándose la gran deuda ecológica de los dominadores del Norte
hacia los pueblos del Sur. La preocupación por el desarrollo sustentable nos
enfrenta a la insostenibilidad implícita en el comportamiento de la civilización industrial bajo la hegemonía
del Norte y su modelo de globalización neoliberal.
En estos momentos la ciencia y la
tecnología, que retroalimentan al modelo de crecimiento insostenible, no tienen
relación con la ética ni con la política, ni están en función realmente de la
solución de los problemas del desarrollo.
La globalización neoliberal genera una
sociedad mundial dual, con una minoría rica, derrochadora y contaminante y una
mayoría proveedora de mano de obra barata basada en el subconsumo.
Capítulo II La
innovación en los ámbitos de una sociedad globalizada.
El futuro de la innovación en nuestros
tiempos está condicionado por nuevos contextos, destacándose la globalización
de la economía y sus consiguientes efectos en el ámbito político, social y
tecnológico; los procesos de exclusión a que se somete a la mayoría de la
población mundial, la crisis ambiental y el incremento acelerado de la población
mundial aparejado a la disminución de la capacidad para satisfacer sus
necesidades.
El acelerado proceso de globalización que
caracteriza al mundo de hoy alcanza ya las principales facetas de la actividad
de las naciones. La economía se mundializa al compás de un orden nuevo en el
comercio internacional, cuyas tendencias liberadoras favorecen a aquellos que
son capaces de producir con los mayores niveles de eficiencia
y competitividad. (Chía, 2002).
Sin embargo, no se puede pasar por alto que
no son precisamente los denominados países periféricos –la mayoría localizados en el hemisferio Sur- los
que se encuentran en las mejores condiciones para asumir tan dramático reto y
mucho menos, ante la polarización de los flujos internacionales de capital, que
lleva hoy asociado el modelo neoliberal de globalización.
En este complejo y nada favorable escenario
resulta imposible o cuando más, poco viable, alcanzar estas condiciones al
margen de la asimilación del conocimiento científico y tecnológico, ya que también
este se universaliza como resultado de una revolución tecnológica profunda y de
largo alcance, que ha generado un nuevo paradigma técnico-productivo sustentado en modernas
tecnologías intensivas y el empleo masivo de la información y la comunicación.
2.1 Antecedentes de la situación actual
Desde los primeros años de la década de los
70, el mundo occidental se enfrentó a una de sus crisis más profundas, superada
únicamente pro la padecida durante los años 1929-1933. Esta crisis conmocionó
prácticamente todos los aspectos de la vida económica y social de estos países,
originando una tendencia descendente tanto en las tasas de crecimiento
económico como en las de productividad
de la mano de obra y del comercio mundial. Una de las interpretaciones que se
ha dado al origen de la crisis es la de la corriente heterodoxa que asocia el
origen de la crisis a los desajustes provocados por el advenimiento de una
nueva revolución industrial de inusitadas dimensiones que tendió a
desplazar las formas de producción, organización industrial y prácticas de vida
que surgieron y se desarrollaron como producto de
En este sentido, y tras la búsqueda de
fuentes más firmes de productividad y competitividad internacional que
permitieran sentar las bases de un crecimiento económico más sólido, los países
adelantados y algunos emergentes, dedicaron una atención especial al desarrollo e incremento sostenido de las
erogaciones destinadas a estos renglones, dentro de sus gastos
globales de inversiones productivas. De esta manera, en Estados Unidos el
gasto de introducción de sistemas computarizados y control automatizado
de procesos productivos ascendió en
Durante los 20 años de
Durante la década de los 90 se inició una
ola de desarrollo tecnológico en la que se destacan entre otros rasgos:
(González,2002).
·
Globalización de los procesos productivos, del consumo, de
factores culturales, conocimientos y tecnologías.
·
Desarrollo tecnológico acelerado.
·
Integración del diseño, producción y comercialización de
productos y servicios, como única transacción.
·
Mayor importancia de la ecología
–que se refleja en las características
de las tecnologías en desarrollo-, con una concepción de compatibilidad
ambiental.
De esta forma en la economía mundial está
sucediendo una globalización de los mercados, caracterizada por una competencia
creciente, que presiona hacia la búsqueda de tecnologías basadas en
conocimientos científicos, cuya incorporación al sistema productivo permita
reducir costos, mejorar la calidad, ahorrar energía y materias primas escasas,
así como aumentar la productividad de la fuerza de trabajo.
2.1.1 Transnacionalización de la economía
Sin duda los avances tecnológicos en materia de transporte, comunicación e información, y con ello la
transferencia de ideas e información por todo el mundo, contribuyeron a que las
principales corporaciones del mundo, principalmente la de América del Norte, Europa y Japón en procura de la
maximización de la rentabilidad y la acumulación del capital, hayan ejercido presión
y utilizado su influencia sobre sus gobiernos para facilitar la integración
a través del proceso de globalización, dando lugar a la transnacionalización de
la economía mundial.
A principios de los años 90 había unas 37000
corporaciones transnacionales con 170000 filiales que se destacaban en la
economía internacional. No obstante, cerca de 200 de ellas reúnen la mayor
parte del comercio mundial. Las 200 más grandes experimentaron desde los años
80 una gran metamorfosis. La tendencia de estas empresas a partir de la nueva
revolución científico-técnica ocurrida a partir de los años
Las 200 más grandes se concentran
geográficamente en nueve países: Japón, 62. Estados Unidos, 53. Gran Bretaña,
41. Alemania, 23. Francia, 19. Suiza, 8. Corea del Sur, 6. Italia,
5. Holanda, 4.
En las dos últimas décadas no solo crecieron
en forma impresionante las 200 más grandes, sino también la desigualdad en la
adquisición de tecnologías en busca de mayores segmentos de mercado. Esto se
ejemplifica en que cinco empresas acaparan la mitad del mercado mundial en
equipamiento aeroespacial y eléctrico, componentes electrónicos y software.
En este proceso de acumulación las transnacionales no solo están apuntaladas
por sus gobiernos nacionales, sino que sus adelantos son estimulados por los
gobiernos anfitriones, como puede apreciarse en los colosales subsidios y
privilegios fiscales acordados por muchos gobiernos, así como las facilidades
otorgadas a los negocios por los gobiernos de Europa Oriental mediante
privatizaciones y estímulos fiscales de distinto tipo.
De esta forma puede definirse la tesis de que las corporaciones transnacionales son el agente
primario de la globalización y la principal impulsora de la innovación en forma
general, de ahí el carácter desigual de esta como herramienta de desarrollo.
2.1.2 Estados Unidos, en el centro de la
crisis de finales del siglo XX
A mediados de la década del 90 del pasado
siglo, cuando la globalización neoliberal se extendía por el mundo, Estados
Unidos, dueño de las instituciones financieras internacionales y con una tremenda
fuerza política, militar y tecnológica, alcanzó un nivel de acumulación de
riqueza y poder nunca antes visto. El crecimiento de la economía especulativa
(un movimiento diario de varios billones de dólares en los
mercados bursátiles norteamericanos) provocó un decrecimiento de las operaciones
económicas relacionadas con la producción y el comercio mundiales, hasta
llevarlas a un nivel prácticamente insignificante. El incremento de la
población mundial en cuatro veces con respecto a cien años atrás, la
disminución de los índices de consumo, el uso de tecnologías cada vez más
productivas y menos creadoras de empleo por parte de un número reducido de
países industrializados, entre otros síntomas de un proceso global tendente a
generalizar las deformaciones económicas, produjeron la crisis mundial que ha
devenido apoteosis del modelo neoliberal: la caída de los tigres asiáticos en
1997, la crisis rusa un año después, en 1999 la sacudida del Brasil
en América Latina y finalmente, como consecuencia, la crisis en
Estados Unidos, la cual comenzó en las Bolsas de Valores y se trasladó a la esfera industrial con una
disminución sostenida a mediados del año 2000 del ritmo de producción de
bienes, con una disminución de la tasa de crecimiento del Producto Interno
Bruto de un semestre a otro del año.
2.1.2.1 Influencia de la crisis del
mercado bursátil en las empresas tecnológicas
Teniendo en cuenta que Wall Street es el
mercado de acciones y de capitales de Nueva York, las acciones de
cualquier empresa importante está listada en sus índices, sucediendo
exactamente en el caso de las acciones de las empresas tecnológicas. En Wall
Street las acciones se agrupan por índices, aunque pueden aparecer listadas en
más de una de ellos. Los tres más importantes índices son: El Dow Jones Industrial
o Dow Hones-30, integrado por 30 acciones de empresas muy importantes como
Mientras Wall Street sube, algunas empresas
de Estados Unidas pasan muchos límites de mercado, fundamentalmente las de alta
tecnología, telecomunicaciones e Internet. Microsoft Corp., por ejemplo, la empresa
de mayor valor bursátil del mundo, tenía en 1999 una capitalización de mercado
que superaba a todas las bolsas de América Latina sumadas. De hecho, casi todas
las grandes empresas estadounidenses de alta tecnología están por encima de
cualquier mercado latinoamericano. America Online Inc. era a esa misma fecha
más grande que el mercado bursátil de Brasil. Lucent Technologies Inc. era más
grande que el de México,
Dell Computer Corp. valía más que el de Argentina
y Yahoo Inc. estaba entre el de Chile y Perú. Ver Anexo 1.
Con el comienzo de la crisis en el mercado de valores de Estados Unidos en marzo del año 2000
comenzó a descender el índice Nasdaq, de la tecnología de punta y en el 2001 se
produce una disminución de los índices Nasdaq en un 66,42 por ciento.
En esta etapa se produce un decrecimiento
igual de la producción industrial en Japón y Europa, provocando altos índices
de desempleo
y de depresión de la inversión y el consumo.
La caída del sector tecnológico provocó
enormes recortes laborales, como los de grandes conglomerados japoneses, tal es
el caso de Hitachi Ltd., el mayor fabricante de productos electrónicos, que
recortó en el 2001 el 4 por ciento de su plantilla tras una pérdida de más de
1000 millones de dólares. Igualmente, las empresas Toshiba Corp., NEC Corp. Y
Fujitsu Ltd. recortaron miles de empleos tras la caída del sector tecnológico.
A su vez en Estados Unidos, el sector de las telecomunicaciones fue el más
afectado, con el 19 por ciento de los empleos eliminados, durante el 2001.
Los ejemplos anteriores demuestran cómo el
sector tecnológico es muy susceptible a los cambios que se producen en la
economía mundial, y cómo afecta directamente factores sociales como el nivel de
empleo y de consumo, entre otros.
2.1.2.2 Realidad en Estados Unidos a
principios del siglo XXI
En estos momentos en el país más
desarrollado del mundo, la ciencia y la tecnología están a merced de una
ideología que revierte su sentido histórico y con prepotencia infinita, las
pone al servicio de la guerra basada en la superioridad tecnológica. (García, 2002).
El trabajo abnegado de cientos de científicos durante decenas de años, se ha
puesto en función de exterminar la vida y someter a los pueblos al margen de la
ley
internacional. Han sido cercenadas las bases de colaboración y cooperación
entre los científicos; el libre acceso a la información científica,
compartimentado; los estudiantes en las universidades, controlados. Los más
importantes resultados científicos, desde la biología hasta la bioinformática,
desde la óptica hasta las comunicaciones, desde los biochips hasta los micro-fluidos, se
han insertado en sistemas de componentes para vigilar, exterminar y someter la libertad de los pueblos. La política de la administración de George Bush ha suscitado la preocupación
de
2.2 Brecha entre países postindustriales
y los países del Tercer Mundo
La debilidad científica y tecnológica de los
países subdesarrollados es una de las causas por las cuales su incipiente
inserción en la emergente sociedad del conocimiento tiene un carácter
dependiente y marginal que, de consolidarse, dificultará enormemente la
superación de la inequidad social y del deterioro ambiental prevaleciente en
los mismos.
La brecha en expansión entre las capacidades
científicas y tecnológicas de los países desarrollados y los que no han
alcanzado esa condición es una de las principales manifestaciones
contemporáneas de la persistencia del subdesarrollo, y también una de sus causas mayores. Esa
diferencia notable en materia de conocimientos y capacidad científica y
tecnológica se traduce directamente en diferencias de poder (principalmente
económico, político y cultural), que permiten, por ejemplo, a algunos países
aprovechar desproporcionadamente los recursos que constituyen "nuestro patrimonio común" y trasladar y compartir con otros parte
de los perjuicios y desechos resultantes, o también consolidar un orden
internacional que impone a las economías periféricas formas de apertura
comercial y financiera que las economías desarrolladas practican parcialmente,
y solo en la medida de sus conveniencias particulares (un orden mundial que
globaliza la crisis ambiental y las desigualdades a escala planetaria)
La creciente brecha de conocimientos entre
los países desarrollados y los del Tercer Mundo implica que casi todo el
esfuerzo científico mundial se concibe desde y para los países desarrollados.
Cuando la diferencia entre países
desarrollados es cada vez más grande y la participación en los mercados
internacionales cada vez más competitivos, el factor tecnológico es el más
estratégico y el que permite mayor grado de maniobrabilidad en los diferentes
componentes de los productos, bienes y servicios.
La llamada brecha digital, lejos de
reducirse, se profundiza, porque no se puede separar del abismo que diferencia
a los ricos y a los pobres. (Alarcón, 2003). En estos tiempos la información
científico-técnica es privilegio de unos pocos; las diferencias no solo existen
entre naciones ricas y pobres, sino también en el interior de las sociedades de los estados desarrollados. La mayoría de la
población mundial ni navega en Internet, ni tiene computadoras ni se beneficia de las ventajas que estas nuevas
tecnologías ofrecen.
En el mundo existen, 815 millones de
hambrientos, 1200 millones de personas en pobreza extrema, 862 millones de
analfabetos y 40 millones de contagiados o enfermos del SIDA.
Mientras que en las 53 naciones africanas existen menos teléfonos que en Nueva
York y en Tokio, de los cuales el 80 por ciento son en África del Sur, mientras
que en Estados Unidos existen más computadoras que en el resto del mundo. Solo
con el 0,004 por ciento del PIB de los países desarrollados de
2.2.1 Innovación y desarrollo: otra
grieta de la gran brecha
Con cualquier par de indicadores que se intente graficar la relación entre
actividad científica y desarrollo económico se notará una estrecha relación
entre ambas cosas: se hace más ciencia e innovación en los países más ricos.
Las estadísticas de las Naciones Unidas
revelan que los países desarrollados integrantes de la OECD, concentraban a
finales del siglo XX 85 por ciento del total del gasto mundial en I+D. La mayor
parte de este tenía lugar en EE.UU –aproximadamente 37,9 por ciento del total-
en Europa Occidental 28,0 por ciento, en Japón y en los países denominados de
reciente industrialización ("NICs") 18,6 por ciento. China llegaba a 4,9 por ciento, la India y los países de Asia
Central absorbían 2,2 por ciento, la Comunidad de Estados Independientes 2,5
por ciento y América Latina solo 1,9 por ciento. Estados Unidos mostraba la
tasa más elevada del gasto en I+D con respecto al PIB, 2.5 por ciento, Japón y
los "NICs" acumulaban 2.3 por ciento. En Europa Occidental la
relación, como promedio, alcanzaba 1,8 por ciento. Por su parte Canadá,
Australia, Nueva Zelandia y Europa Oriental oscilaban entre 1,2 y 1,8 por
ciento. La India, China y Rusia se aproximaban a 1 por ciento, mientras que en
las restantes regiones del mundo esta relación se hallaba por debajo de 0,5 por
ciento, salvo excepciones como África del Sur, Brasil y Chile, que se ubicaban
por encima del promedio de sus regiones. Ver Anexo 2.
El examen de la distribución del personal
dedicado a la I+D mostraba que los países de la OECD agrupaban la mitad de los
científicos e ingenieros del mundo, los países asiáticos, desde la India a
Japón, poseían casi la tercera parte, África disponía de 6 por ciento y América
Latina solo de 4 por ciento. Ver Anexo 3.
En cuanto a la producción científica, las
cifras mostraban la desigualdad existente entre países desarrollados y en vías
de desarrollo. A estos últimos, ubicados en Asia, África y América Latina
correspondía en 1995, solo alrededor de 6,7 por ciento del total mundial de
publicaciones científicas, mientras que 38,4 por ciento se ubicaba en EE.UU. ,
35,8 por ciento recaía en científicos europeos y 10,1 por ciento en Japón y los
"NICs". Ver Anexo 4.
Al analizar los resultados tecnológicos,
medidos según el sistema norteamericano de patentes, se aprecia que el por
ciento de registros para 1995 se comportaba de la siguiente forma:
EE.UU.: 51,5 por ciento, Europa Occidental: 19,9 por ciento, Japón y
"NICs": 27,3 por ciento, CEI: 0,1 por ciento y América Latina: 0,2
por ciento. Ver Anexo 5.
Como promedio los países desarrollados
invierten entre 2 y 2.5 por ciento de su Producto Interno Bruto en
Investigación y Desarrollo. Ese por ciento contra un PIB de trillones, como el
norteamericano, supone elevadas cantidades de dinero; que puede financiar mucha actividad científica. El
efecto de la economía sobre la investigación es directo, casi lineal; pero el
efecto de la investigación sobre la economía no guarda la misma relación de
inmediatez y proporcionalidad. Por ejemplo, los indicadores de intensidad de la
actividad científica en la segunda mitad del Siglo XX en Inglaterra
son superiores a los de Alemania y Japón. Los indicadores de crecimiento económico
se comportan al revés. De ahí que sea difícil establecer una relación de
causalidad entre innovación y desarrollo económico, pues varios autores
distinguen dos grandes categorías de actividad científica: una que se coloca
por delante del desarrollo económico y lo impulsa directamente; la otra por
detrás y lo parasita, o al menos sus efectos sobre la economía se hacen tan
indirectos y a largo plazo que se pierde la evidencia. No obstante, teniendo en
cuenta la tendencia cortoplacista de la ciencia en el ámbito de las economías
globalizadas, no puede negarse el impacto directo de esta en el desarrollo
económico de cualquier sociedad. (Lage, 2001)
2.2.2 Formas de apropiación privada del conocimiento en su condición de
recurso económico
En la era de la globalización, ningún
problema puede analizarse al margen de sus relaciones globales, mucho menos el
tema de las funciones del conocimiento en las economías. (Lage, 2002). Se
asiste a un proceso acelerado de concentración de riquezas y marginación de
personas; que es evidente con cualesquiera indicadores que se deseen para
medirlo: distribución del Producto Interno Bruto, consumo de alimentos,
consumo de energía u otros. La participación del 20 por ciento más pobre de la
población mundial en los ingresos
mundiales ha disminuido de 2,3 por ciento a 1,4 por ciento en los últimos 20
años, mientras que la participación del 20 por ciento más rico aumentó de 74
por ciento (1970) a 83 por ciento (1990) y la tendencia continúa. (Dieterich,
1998). En 1965, la renta media por habitante de los 7 países más ricos era 20
veces mayor que la de los 7 países más pobres; y en 1995 era ya 39 veces mayor.
La tendencia de concentrar la producción de conocimientos, es aún más aguda.
Los países industrializados concentran más del 90 por ciento de toda la
producción científica. El conocimiento socialmente producido a favor del
capital se privatiza en esos países industrializados, también se privatiza, a
favor de las economías industrializadas, la escasa inversión en generación de
conocimientos que se hace en los países del Sur. Una parte importante de esa
inversión en conocimiento está en la formación de cuadros científicos y
técnicos. Ellos son portadores del recurso "conocimiento", y por
consiguiente de la innovación creado por la inversión social. Ahora bien, ¿se
encuentran estas personas en función del desarrollo de la ciencia y la
tecnología en sus países de origen? Existen 1.2 millones de profesionales de
América Latina y el Caribe trabajando como emigrantes en Estados Unidos,
Inglaterra y Canadá. Si se estima en 30000 dólares el costo
de formación de un profesional, esta emigración ha significado la
transferencia, del Sur al Norte, de 36000 millones de dólares, lo que es
equivalente a 10 años de inversión en Ciencia y Técnica, y es varias veces más
que toda la ayuda del Banco
Interamericano de Desarrollo al desarrollo científico de la región. De todos
los investigadores que trabajan en Estados Unidos, 23 por ciento proviene de
otros países y esta cifra llega a 40 por ciento en el campo de la computación.
Aproximadamente 1/3 de todos los científicos formados en los países del Tercer
Mundo no trabajan en sus países; y en la actualidad se estima que algo más que
el 50 por ciento de los que viajan a hacer un Doctorado en Norteamérica y
Europa, no regresan. Debe tenerse en cuenta, además, que si bien la emigración
selectiva de científicos y tecnólogos comenzó de forma espontánea, guiada por
el gradiente en condiciones de vida y de trabajo; en los últimos años la promoción de esta emigración se ha convertido en una política
oficial del Estado en varios países del Norte, con incentivos
y procedimientos diseñados en especial, para ese fin. La
emigración selectiva se convierte de esta manera, en un eficiente mecanismo
para expropiar a los países más pobres de la escasa inversión que han podido
hacer en generación de conocimientos. Estos científicos y tecnólogos emigrantes
generan una parte importante de las patentes, e incluso la propia teoría de la
propiedad intelectual como mecanismo de retorno de la inversión entra en
contradicción, porque en este caso el resultado económico no retorna al país
donde se hizo una parte importante de la inversión para capacitar a esos
científicos.
Tal tendencia, combinada con la creciente
internacionalización del trabajo científico en grandes organizaciones privadas,
con alta concentración de capital, hace que el emigrante no tenga otra
alternativa que "vender" su capacidad de generar conocimiento, a
cambio de un salario
que es el costo de reproducción de esa fuerza califica, y que nada tiene que ver
con el valor creado por su trabajo científico, el cual pertenece a otros.
La polarización de la actividad científica
amenaza con excluir del conocimiento al 80 por ciento de la humanidad.
2.2.3 Divergencia en el desarrollo
tecnológico de los países del Tercer Mundo
Muchos autores presuponen que los
"países en desarrollo" están siguiendo el mismo camino de los países
actualmente industrializados, solo que con 100 años de diferencia en el tiempo,
y que por tanto, basta con preparar los cuadros y reproducir las formas
organizativas. Esta tesis debe ser desmentida, pues los países del Sur no están
siguiendo un camino de desarrollo tecnológico igual, pero desfasado, al de los
países del Norte, están siguiendo un camino DIVERGENTE, que conduce a otra
parte debido a los siguientes hechos:
o
Cuando Europa y Norteamérica estaban construyendo sus
embrionarios sistemas científicos, tenían poco desarrollo, sin embargo siempre
eran las líderes. No había ningún otro "primer mundo" para mirar. La
investigación científica era equivalente a innovación original, y quedaba muy
poco espacio para la imitación, la búsqueda de reconocimiento externo o la
sensibilidad a presiones externas.
o
Al inicio del siglo XX la investigación científica no estaba
tan directamente ligada al comercio y a la producción como lo está hoy.
o
La ciencia moderna emergió en los países industrializados en
una atmósfera
de libre intercambio y publicación de resultados. No había nada parecido al
actual sistema de protección de propiedad intelectual.
o
La investigación científica era en sus primeros tiempos, una
tarea individual, que no demandaba tanto como ahora complejas instituciones,
servicios de apoyo, recursos organizacionales, entre otros.
2.2.4 El caso latinoamericano
América Latina es la región más desigual del
mundo. Desde 1997 los flujos de inversiones se reducen, debido a la falta de
confianza de los inversores; a la gran deuda externa y a la situación fiscal
que presenta. Sin embargo en el 2002, según estimados de la CEPAL, se
transfirieron hacia el exterior, alrededor de 39 000 millones de dólares. Todo
ello es una demostración de que al utilizar los avances de la globalización,
para imponer el neoliberalismo como teoría económica y ser aceptado por la gran
mayoría de los países subdesarrollados, éstos al tratar de insertarse en la
Economía Mundial Globalizada, lo hicieron en calidad de víctimas, no pudiendo
aprovechar justamente para su desarrollo, todos los adelantos
científico-técnicos y lo positivo que encierra el proceso de Mundialización de
la Economía. El ejemplo latinoamericano es fiel a esto:
·
Deuda Eterna 800 mil millones.
·
Ocupados en sector informal 47%.
·
Desempleo 8,4%.
·
Mortalidad Infantil 32 por cada mil nacidos vivos.
·
Expectativa de vida 60 años.
·
200 millones de latinoamericanos en la pobreza y la
desesperación.
·
Solo tienen acceso a los servicios de salud el 70% de la
población urbana y un 42% de la que vive en zonas rurales.
·
El número de habitantes por médico es 2.6 veces superior al
de los países desarrollados.
·
El 15,3% de la población adulta es analfabeta.
·
El 5% de la población absorbe el 50% del ingreso.
2.2.4.1 La
innovación en América Latina
·
El proceso de Industrialización en América Latina es de data
reciente, aunque en algunos países como Brasil y Argentina, fundamentalmente
por las fuertes corrientes migratorias comienza a apreciarse desde principios
de siglo una tendencia a prestar atención a la fabricación de bienes de
capital, aunado a un fuerte desarrollo del sector agrícola y agroindustrial lo
que convirtió a Argentina en un socio importante de los aliados durante la Segunda
Guerra Mundial. En otros países de la región, sin embargo, durante
la primera mitad de siglo la economía estuvo basada en una estructura agrícola,
cuya balanza se equilibraba por la exportación de materias primas de origen
vegetal, con regímenes políticos de inspiración militar y muy cerrados a
intercambios comerciales, y un incipiente aparato industrial basado en
transformación de materias primas de origen vegetal o extracción de minerales
con poca transformación.
·
Luego de la Segunda Guerra
Mundial y bajo el amparo
de una relativa paz, se estrechan las relaciones diplomáticas con países
desarrollados que comienzan un proceso de penetración para la venta
de tecnología y paquetes industriales que empiezan a darle sentido de modernidad
a la región, transformando una sociedad fundamentalmente rural a urbana,
cambiando las estructuras de una economía fundamentalmente agrícola a una
más equilibrada y la implantación de sistemas políticos más a tono con los
aires de libertad y democratización que se respiraban en Europa.
El grado de industrialización en América
Latina, en los años 30 representaba menos del 18 por ciento y en 1980 alcanzó
una cifra de 25 por ciento, manteniéndose en niveles relativamente bajos. En
este sentido México y Brasil representan casi el 70 por ciento del coeficiente
de Industrialización de América Latina. Venezuela, Chile y Argentina, aunque con grados de
industrialización similares pero logrados en diferentes épocas, presentan
altibajos fundamentados por conmociones de carácter político particularmente.
Esta situación de crecimiento se mantuvo hasta la década de los 70 en los casos
de Chile y Argentina y hasta los 80 en el caso de Venezuela. A partir de los 80
el efecto del peso de la deuda externa se comenzó a sentir en los países de la
región gravitando fuertemente en la capacidad de inversión por disminución no
solo de flujos externos de financiamiento, sino también por la disminución de
la inversión extranjera.
Este modelo de industrialización en América
Latina basado en el modelo de sustitución de importaciones fracasó debido a las
circunstancias económicas que han obligado a abrir las economías a un sistema
feroz de libre mercado bajo los designios de la globalización neoliberal y a la
encrucijada de desinversión industrial y de escasas propuestas de innovación no
solo como generación propia sino también por no haber sabido sistematizar un
proceso de asimilación y aprendizaje
tecnológico. El grado de desarrollo científico-tecnológico de América latina
representa menos del 2 por ciento de todos los esfuerzos y resultados que se
obtienen a nivel mundial en Ciencia y Tecnología.
Las consecuencias del modelo de
globalización neoliberal, devenido en crisis económica mundial, afectó
lógicamente a las débiles economías latinoamericanas las que crecieron por
debajo de lo previsto en el año 2001.
En América Latina existe un gran número de
sucursales de multinacionales fundamentalmente asiáticas y europeas. Estas se
ven afectadas por las acciones del libre mercado y por la inestabilidad de las
economías latinoamericanas, lo que provoca que muchas transnacionales se
retiren del mercado de América Latina. En el caso de la empresa taiwanesa Acer
Inc. y su sucursal latinoamericana Acer Computec Latino América S:A: de C:V:
(ACLA) presentaron problemas en los últimos años de la década del 90. en 1997
ACLA cayó drásticamente cuando no reaccionó a tiempo ante la baja de precios introducida en el mercado por IBM Corp. y otros
competidores; mientras que el mercado crecía en volumen
en 10 por ciento, las ventas de PC de Acercayeron en un 30 por ciento. Ver Anexo 6.
La nómina de Microsoft Corp. en América Latina creció en un 35
por ciento en 1999, mientras que la facturación de sus filiales aumentó a un
ritmo de 15 por ciento.
2.2.4.2 Inversión en ciencia y tecnología
Se plantea que los Estados y las sociedades
deben realizar una creciente inversión para la creación de capacidades
científicas y tecnologías nacionales. Se requiere además que dicha inversión
apunte a revertir la creciente brecha entre países con diferentes niveles de
desarrollo. (Declaración de Santo Domingo, 1999). Ahora bien, ¿ocurre así en
las tristes economías latinoamericanas?
Las principales inversiones en América
Latina por parte del capital foráneo va dirigida fundamentalmente a las
empresas de los sectores productores de bienes y servicios, fundamentalmente de
propiedad extranjera, y no a las actividades de ciencia y tecnología. Ver Anexo
7.
América Latina, como el resto del mundo
subdesarrollado, no cuenta con la cifra real de la Ayuda Oficial para el
desarrollo. Si los países desarrollados cumplieran con la AOD la contribución
del año 2000 de 53 mil millones de dólares se elevaría en el 2003 a 170 mil
millones. La AOD solo la cumplen cinco países: Dinamarca, Holanda, Luxemburgo,
Noruega y Suecia. Mientras Estados Unidos, el país más rico del mundo, solo
destina 0.1 por ciento de su Producto Interno Bruto.
Por su parte, los gobiernos
latinoamericanos, sin una política consecuente en este sentido, dedican muy
pocos recursos a estas actividades. Ver Anexo 2.
Para los empresarios latinoamericanos del
sector tecnológico obtener financiamiento de instituciones financieras locales
es difícil, debido a que la industria del capital de riesgo todavía no está muy
desarrollada en la región. Lo más normal es que ese financiamiento sea otorgado
por las firmas multinacionales especializadas en ese tipo de empresas. Este
constituye un factor desventajoso, si se tiene en cuenta que Chase Capital
Partners estima que los fondos de capital de riesgo aportaron un 62 por ciento
de los 7800 millones de dólares invertidos en las etapas iniciales de las
empresas de tecnología en Estados Unidos.
Los valores de fusiones
y adquisiciones en América Latina, debido fundamentalmente a privatizaciones,
ascendieron a 82000 millones de dólares. Estas privatizaciones atrajeron a
grandes compradores de Estados Unidos y Europa, especialmente en el sector
industrial. Ver Anexo 8.
Unido a los
imperativos del mundo actual, EEUU apoyado por gobiernos proyanquis del
subcontinente, está tratando de materializar la creación del ALCA,
agrupación que bajo la fachada de dar la posibilidad de estrechar los vínculos
económicos latinoamericanos, le permitirá mantener bajo su control el futuro de
nuestra región. (Labrador, 2003)
En este
contexto, las perspectivas para América Latina con el ALCA son hacer privado lo
que debe ser público y adjudicarse incluso la invención de la vida convirtiendo
en monopolio privado el uso de plantas y otras formas de vida.
Sería entregar a las empresas transnacionales farmacéuticas y biotecnológicas
la región de mayor riqueza del mundo en términos de biodiversidad: el 40 por
ciento de las especies animales
y vegetales existentes, además de un incalculable cúmulo de conocimientos
tradicionales.
La región de América Latina y el Caribe
enfrenta la imperiosa necesidad de avanzar en su proceso de desarrollo económico
y social sustentable. En ese proceso la ciencia, la tecnología y la innovación
deben contribuir a:
o
Elevar la calidad de vida de la población.
o
Acrecentar el nivel educativo y cultural de la población.
o
Propiciar un genuino cuidado del medio ambiente y de los
recursos naturales.
o
Crear más oportunidades para el empleo y la calificación de
los recursos humanos.
o
Aumentar la competitividad de la economía.
o
Disminuir los riesgos
regionales.
Para cumplir con lo anterior se requiere un
nuevo compromiso de colaboración entre el sector público, las empresas productoras de bienes y
servicios, diversos actores sociales y la cooperación científica y tecnológica
internacional. En particular, aumentando los recursos asignados a las
actividades científicas y tecnológicas, y elevando la demanda de conocimientos
científicos y tecnológicos generados en la región por parte de las actividades
económicas predominantes.
Los académicos han coincidido en declarar
que la creación en América Latina y el Caribe de capacidades sólidas para
generar y usar conocimientos necesita de procesos continuos de evaluación de
las actividades científicas y tecnológicas, y de la divulgación de sus
resultados, de forma que la investigación científica y tecnológica en América
Latina y el Caribe intervenga en el diálogo
de la investigación mundial a todos los niveles. (Declaración de Santo Domingo,
1999).
Ahora bien, para que esto sea cumplido desde
el plano académico es necesario la realización de ciertos procesos sociales que
incidan en la posibilidad de construir dichas capacidades, que en estos
momentos la región no está lista aún para asumir.
El sistema de relaciones complejas que se
establecen en los procesos de desarrollo, ha generado la crisis ambiental cuya
causa se remite a la injusticia social imperante en la mayor parte del mundo y
a los patrones seguidos en el decursar mismo de la humanidad, de lo que no
escapa el uso indiscriminado de tecnologías. (Fajardo,2002). La solución a la
acuciante crisis ambiental está en la construcción de una sociedad que
solucione sus conflictos de diálogo y la distribución más justa de la
riqueza creada.
Acceder al desarrollo sostenible, a la
equidad social y la justicia, demanda el cambio de paradigma en función de la
especie humana. La globalización neoliberal y la sociedad de consumo han
profundizado la crisis medio ambiental, aumentan el desequilibrio del entorno,
agotan los recursos indiscriminadamente y privan a la inmensa mayoría de la
humanidad del acceso a los principales avances científico técnicos.
La utilización de tecnologías más limpias,
con menores costos, puede ser una solución importante al problema
medioambiental creado por la globalización. Si se emplean las tecnologías
adecuadas el crecimiento económico no debe causar impactos ambientales
negativos. (Cherni, 2001). Los países desarrollados han disminuido en alguna
medida sus niveles contaminantes, no así los subdesarrollados que no tienen la
capacidad económica ni financiera para realizar una reestructuración
tecnológica, con vistas a un desarrollo sostenible. Las paradojas son muchas:
las propias empresas contaminantes producen tecnologías limpias, mientras que
un habitante de Nueva York usa 3 veces más agua y bota 8 veces más basura
que uno de Bombay, India.
Por otra parte la biodiversidad es hoy un
instrumento fundamental de disputa entre los capitales biotecnológicos en busca
de abrir la posibilidad de alterar el sistema alimenticio, la ciencia médica y
sus avances, la innovación de armas
biológicas y la apropiación y patentización de la sabiduría de las poblaciones
indígenas, cuyos conocimientos provienen de culturas milenarias. No existe una
regulación internacional que controle el acceso a los recursos genéticos, de
los cuales los países del Sur son los principales depositarios.
Las transnacionales han escapado a los
designios de la acción de Río y de la Agenda 21, lo que les ha permitido
construir una agenda sobre el esquema de una globalización neoliberal, dando
muestras de una débil responsabilidad corporativa en el desempeño de la
innovación como herramienta de desarrollo sostenible.
Mientras el mundo desarrollado invierte
cuantiosas sumas en productos químicos que dañan al hombre y su entorno, los
países tercermundistas no disponen en su mayoría ni siquiera de lo
indispensable para coronar sus sueños.
El nuevo orden mundial globalizado, que se
va imponiendo en las esferas económica y política en franco contraste con las
aspiraciones de equidad y justicia en las relaciones internacionales, obstaculiza el avance en materia
de integración entre medio ambiente y desarrollo. (Pichs, 2002).
La ciencia y la tecnología devienen en
factores que pueden ser restrictivos o propulsores del desarrollo económico y
social, en dependencia del acceso tanto a los conocimientos como a las
tecnologías, la equidad y eficacia
de la cooperación internacional y la atención que los gobiernos le concedan en
sus políticas públicas.
A continuación se esbozan algunos elementos
importantes de los aspectos anteriormente señalados que permiten la actuación
de la innovación como factor de desarrollo.
2.3.1 Cooperación internacional
(orientada a los países subdesarrollados)
La globalización de la economía (y las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación) es fuente potencial de
nuevas posibilidades como de serias desigualdades. (Declaración de Santo
Domingo, 1999). Deben fortalecerse los instrumentos de cooperación
internacional y regional, así como las capacidades nacionales en gestión de la
cooperación.
La orientación de la cooperación internacional
para la investigación científica y tecnológica debería contribuir a:
o
La instalación estable en los países con menor desarrollo de
capacidades científicas de excelencia.
o
La formación de jóvenes investigadores insertos en sus
propias realidades sociales.
o
La agenda de investigación sea fijada acorde a los valores y prioridades de cada región y conforme a una
perspectiva mundial.
Muchos piensan que con la cooperación internacional
los países subdesarrollados lograrán superar el estancamiento en materia de
innovación, desconociendo que este tiene un origen mucho más profundo y
requiere de acciones severas para su eliminación. No obstante se recomienda una
cooperación orientada a los países subdesarrollados con vistas a palear en
alguna medida la situación.
2.3.2 Políticas públicas
Los sistemas mundiales de Ciencia y
Tecnología anclados en el modelo ofertista han evolucionado muy lentamente en
el logro de insertar al aparato científico-tecnológico el engranaje
socioeconómico del país; no hay ni tradición ni cultura de participación en las
soluciones a los problemas que confrontan ellos mismos como
sector productivo o la empresa, o los diferentes sectores o el país como un
todo.
En los países desarrollados se dedican
anualmente 70 mil millones de dólares en la investigación científica. Cada día
se hace más evidente en el ámbito de estos países la tendencia hacia la
descentralización y el fortalecimiento de las iniciativas locales, regionales y
territoriales para lograr el desarrollo industrial y económico en las políticas
de innovación.
Respecto al financiamiento, en los países
desarrollados tiene lugar una participación creciente de la industria privada
en la realización de actividades de I+D. En Japón, EE.UU. y Europa el sector
empresarial privado es responsable de la ejecución de, entre 53 y 73,4 por
ciento del gasto total en I+D, mientras que las instituciones públicas ejecutan
entre 18 y 32 por ciento, y las universidades entre 14 y 19,7 por ciento. Tales
cifras demuestran la débil influencia del Estado en las posibles políticas de
ciencia y tecnología en estos países, donde imperan las leyes del mercado por
encima de las necesidades del desarrollo armónico y sostenible de la sociedad.
2.3.2.1 Sistemas sociales/ nacionales de
Ciencia, Tecnología e Innovación
Es conocido que el conocimiento constituye
el factor más importante en el desarrollo económico y social para mejorar el
nivel de vida de la población y respetar la sustentabilidad medioambiental, y
para garantizar el bienestar de las generaciones futuras. Ahora bien, el
conocimiento por sí mismo no transforma las economías o la sociedad, sino que
puede hacerlo en el marco de sistemas sociales/nacionales de ciencia,
tecnología e innovación, que posibiliten su incorporación al sector productor
de bienes y servicios. (Declaración de Santo Domingo, 1999).
Por otra parte, las capacidades y conocimientos
asociados a los procesos de otra naturaleza en los que intervienen diversos
actores e instituciones, tanto públicos como privados, que participan de una
forma u otra, en el proceso de generación, difusión y absorción del
conocimiento y de las innovaciones en las sociedades modernas, articulando los
diversos procesos de aprendizaje científico y tecnológico de los distintos
actores sociales. Los sistemas sociales/nacionales de ciencia, tecnología e
innovación deben constituir redes
de instituciones, recursos, interacciones y relaciones, mecanismos e
instrumentos de política y actividades científicas y tecnológicas que
promuevan, articulen y materialicen los procesos de innovación y difusión tecnológica
en la sociedad.
En la actualidad se reconoce que la
actividad de innovación constituye un proceso y que este es social e
interactivo, se desenvuelve en contextos específicos y sistémicos y se
encuentra enraizado cultural e institucionalmente. En consecuencia los sistemas
nacionales de innovación deben abarcar a todos los elementos que contribuyen al
desarrollo, introducción, difusión y uso de las innovaciones, lo que
necesariamente involucra a numerosos y heterogéneos actores de la sociedad. (Chía,
2002).
A los diversos actores de la innovación, y
en particular a los gobiernos y a los empresarios, les corresponde promover,
mediante mecanismos explícitos, la demanda hacia dentro de conocimientos, así
como construir una capacidad científica y tecnológica propia, fortalecerla y
financiarla. Estos aspectos son los que definen un sistema de innovación. No
obstante, ello no debería contribuir a un predominio del corto plazo o la
postergación de la demanda social. La investigación propia de mediano y largo
plazo es imprescindible para desarrollar la ciencia y la tecnología como proyecto
social y cultural de una nación y de una región. Debe existir una clara
voluntad política de los gobiernos nacionales y de las instituciones
internacionales en este sentido.
Capítulo III La
innovación en Cuba como factor de desarrollo
Cuba puede considerarse pionera en la adopción
de una política del carácter esencial de las relaciones entre el desarrollo
económico y social y el desarrollo científico y tecnológico, al plasmarse desde
muy temprano en acciones gubernamentales, el pensamiento del máximo líder de la Revolución sobre el futuro de Cuba como país de
hombres de ciencia. Las nuevas condiciones en que se desarrolla la economía
cubana y los cambios que fue preciso adoptar en su funcionamiento, constituyen
rasgos esenciales de un contexto interno que condiciona el modo de dirigir el
desarrollo científico y tecnológico y su accionar en los próximos años.
3.1 Innovación y desarrollo en Cuba
El crecimiento económico de Cuba al
finalizar el año 2002 fue del 1.1 por ciento. Aunque este es un pequeño
crecimiento, se ve acompañado por un alto desarrollo en términos de establecer
bases esenciales para un desarrollo humano integral que trasciende el estrecho
límite de las transacciones mercantiles y desborda cualquier concepción sobre
el desarrollo existente en un mundo globalizado, en plena crisis neoliberal. A
pesar de que el cálculo del crecimiento del PIB cubano es inferior a lo
previsto, supera al promedio de crecimiento de las economías latinoamericanas,
que fue de –0,5 por ciento, acompañado de una cifra de 226 millones de pobres.
Paralelamente, Cuba ha continuado
desarrollando un modelo de desarrollo social que ha permitido mantener intacta
la vitalidad de la economía e incluso mejorar indicadores de calidad de vida.
En este contexto el sector
científico-tecnológico desarrollado décadas atrás, bajo la mirada escéptica de
muchos que desde el exterior no creían en la capacidad de un país
económicamente pobre y pequeño como Cuba para desarrollar la ciencia a altos
niveles, se ha convertido en un pilar en la batalla por el desarrollo del país,
fundamentalmente por la salud de la población y en la producción de valiosos
productos.
Actualmente uno de los mayores retos del
comercio en Cuba se concentra en la actividad exportadora y la necesidad de
aumentar tanto en volúmenes como en la diversificación de las exportaciones.
El avance en ese objetivo se debe fundamentalmente a la capacidad de adaptación
a las exigencias del mercado y al proceso de renovación industrial y
tecnológico que particularmente se ha ido acometiendo. En 1993 el 94 por ciento
de las exportaciones de Cuba se concentraron en la azúcar, níquel, productos de pesca, tabaco,
ron, café y cemento, mientras que en el 2002 dicha proporción disminuyó al
84 por ciento, a pesar de haber incrementado en más de 100 millones las
exportaciones de esos productos en relación con 1993.
Se han desarrollado nuevos fondos
exportables, tales como medicamentos biotecnológicos, equipos médicos, cítricos
frescos e industrializados, aceros, combustibles, productos agropecuarios, medios de transporte y otras bebidas. Igualmente se han
desarrollado exportaciones de servicios profesionales y culturales, tales como
servicios de capacitación,
desarrollo de investigaciones y proyectos de ingeniería y softwares.
Para Cuba es imprescindible transformar los
avances científicos en productos y tecnologías competitivas, y en soluciones a
la problemática social, ambiental y de recursos naturales, mediante acciones
que acerquen los resultados de la I+D al sector productivo y a la sociedad en
general. En esto juegan un papel fundamental los elementos integradores
autóctonos desarrollados a partir de las particularidades de un modelo
económico y político propio. (Chía, 2002).
Teniendo en cuenta las dificultades
económicas que atraviesa Cuba, dedicó como promedio en el quinquenio 1995-2000
el 0.7 por ciento de su Producto Interno Bruto a actividades de I+D. En el año
2000 los gastos totales en Actividades de Ciencia y Tecnología (ACT) e I+D
constituyeron 1,75 por ciento del PIB y su impacto se aprecia en el hecho de
que aproximadamente 30 por ciento de los investigadores indirectos por concepto
de exportaciones o sustitución de importaciones, están vinculadas a resultados
nacionales de ciencia y tecnología. Ver Anexo 9.
La experiencia cubana –sin idealizar el modo
en que se ha desarrollado el modelo- muestra las oportunidades que el socialismo
ofrece, así como los muchos y coincidentes puntos entre socialismo y
sostenibilidad. (Rey,2002)
3.2 Los recursos humanos como una ventaja
competitiva en Cuba
En Cuba lo primero es el ser humano. El
esfuerzo de formación de recursos humanos para la ciencia y la técnica
realizado en Cuba ha puesto al país en un indicador de más de 1.6 profesionales
dedicados al I+D por cada 1000 habitantes, cifra cercana al europeo y 4 veces
mayor el promedio de América Latina. (Simeón, 1997) A estos científicos
"profesionales" se le suman los cientos de miles de trabajadores
vinculados a masivos movimientos de innovación, como se evidencia en los Forum
de Ciencia y Técnica, la Asociación Nacional de Innovadores de Cuba, las
Brigadas Técnicas Juveniles y otros, proceso que defiende la tesis de que la
buena innovación surge mejor si hay muchos innovadores. (Lage, 2001). Radica en
esto precisamente una de las ventajas competitivas de Cuba (potenciándose como
la más importante), fundamentada en el hecho de que los recursos humanos no
sobran en el mundo, más bien tienden a escasear. La existencia en Cuba de
grandes cantidades de profesionales y técnicos, preparados, motivados, y
comprometidos con el proyecto social del que son parte y consecuencia, es una
poderosísima fuerza para la reversión de la tendencia mundial concentradora de
la generación y uso del conocimiento.
3.3 Política científico-tecnológica en
Cuba
Paralelo al proceso gradual de recuperación
de la economía cubana, se ha venido experimentando, como parte de la visión del
país acerca del papel de la ciencia y la tecnología ante el nuevo milenio, un
proceso de consolidación, profundización y potenciación de la actividad
científico-tecnológica, que se manifiesta, entre otros por los resultados y
acciones siguientes:
o
Creación en 1994 del Ministerio de Ciencia, Tecnología y
Medio Ambiente.
o
Implantación del Sistema de Ciencia e Innovación
Tecnológica.
El Sistema de Ciencia e Innovación
Tecnológica (SCIT) cubre un amplio espacio que va desde la generación y
acumulación de conocimientos hasta la producción de bienes y servicios y su
comercialización, abarcando las investigaciones básicas y aplicadas, los
trabajos de desarrollo tecnológico, la protección legal de los resultados, las
acciones de desarrollo asociadas a los estudios de carácter social, las
diversas actividades de interfase, los servicios científico-técnicos conexos,
la transferencia vertical u horizontal de conocimientos y tecnologías, la
actividad de mercadotecnia y el empleo de modernas técnicas gerenciales,
así como la concreción de todo este esfuerzo en nuevos productos, en
producciones elaboradas bajo nuevas concepciones, en nuevos o mejorados
procesos; asimismo, abarca nuevos conceptos y elaboraciones teóricas
relacionadas con la esfera social o con los procedimientos, métodos
de dirección en diferentes ámbitos de la sociedad.
o
Potenciación de la Empresa y la Innovación Tecnológica.
o
Puesta en vigor de la Ley No. 81 del Medio Ambiente.
o
Elaboración e implantación de las Estrategias
de Ciencia e Innovación Tecnológica de los organismos de la Administración
Central del Estado.
o
Confección de importantes documentos
rectores tales como: la Política Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica,
el Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica y la Estrategia
Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica.
La misión de la ciencia y la innovación
tecnológica en Cuba es constituir un elemento dinamizador del desarrollo
socialista y sostenible del país.
Algunos de los
fundamentos de la política científico-tecnológica cubana son:
o
La ciencia y la tecnología están en función de los objetivos
e intereses vitales del pueblo.
o
El trabajo científico y tecnológico se sustenta en valores
éticos: humanismo, responsabilidad con el futuro de la humanidad,
prosperidad de la Patria, respeto
a la preservación del medio ambiente, avance de la ciencia y consagración al
trabajo.
o
La misión del desarrollo corresponde no solo a los
científicos, sino a toda la sociedad.
o
La ciencia y la técnica tienen un carácter estratégico para
la sociedad, a fin de garantizar la continuidad del desarrollo socioeconómico.
o
Preparación del Anteproyecto
de Ley de la Ciencia y la Tecnología, actualmente en etapa de compatibilización
con los organismos.
La Ley debe coadyuvar a elevar la eficiencia
y la racionalidad en materia de ciencia y tecnología para el beneficio del
pueblo cubano. Es una ley que tiene en cuenta todas las disciplinas científicas
y tecnológicas que se desarrollan en Cuba y busca las mejores formas de
utilización de los recursos humanos y materiales, con criterios de cooperación
e integración. En la ley se establece que el Sistema de Ciencia e Innovación
Tecnológica es la forma organizativa por medio de la cual se ejecuta la política
de ciencia e innovación tecnológica aprobada por el gobierno
para un período determinado, de conformidad con la estrategia de desarrollo
económico y social del país. Por otra parte el plan
de Ciencia e Innovación Tecnológica se enmarca dentro del Sistema de Planificación
de la economía nacional y del Presupuesto del Estado, y constituye el
dispositivo que permite dirigir y organizar la planificación de los programas y
proyectos en tres niveles de prioridad: nacional, ramal y territorial, así como
medir y determinar las potencialidades existentes en materia de ciencia y
tecnología con impacto identificables en función del desarrollo del país. El
financiamiento de la ciencia y la innovación tecnológica constituye en sistema
integrado nacionalmente y establecido jurídicamente para satisfacer los
requerimientos de las direcciones priorizadas del desarrollo económico y social
del país, la preservación e incremento del desarrollo científico y tecnológico
en consonancia con los avances alcanzados a nivel mundial y los requerimientos
específicos de las diferentes entidades en materia de ciencia y tecnología.
Establece además que los recursos humanos constituyen el elemento más valioso
de la capacidad nacional en Ciencia y Tecnología y participan decisiva y
activamente a través de las diferentes formas de organización del sistema. Las
relaciones de colaboración y cooperación en materia de ciencia y tecnología con
entidades extranjeras, regionales e internacionales se enmarcan en el contexto
de la política exterior del Estado cubano y se ejecutan de conformidad con las
prioridades del desarrollo económico, social, científico y tecnológico
contenidas en el Plan de Ciencia. La información y el conocimiento constituyen
elementos primordiales del Sistema mediante una gestión apropiada de ellos es
posible obtener un efecto multiplicador de la actividad científica y
tecnológica para el desarrollo económico y social. Por otra parte las
instituciones vinculadas con la ciencia y la innovación tecnológica y aquellas
relacionadas con los sectores de la educación y la cultura, concertan las vías
de incorporación de los resultados novedosos de los distintos campos del saber
científico y tecnológico a los planes y programas de estudio para contribuir,
de forma sustancial, al perfeccionamiento continuo de la educación y la cultura
que el actual desarrollo científico y tecnológico impone.
·
Inicio en el país del proceso de Perfeccionamiento
Empresarial y de las Unidades de Ciencia y Técnica.
·
Ordenamiento de los procesos relacionados con la
transferencia de tecnologías.
·
Diseño de acciones dirigidas al perfeccionamiento del
vínculo entre el sector productivo y el sector de I+D.
·
Perfeccionamiento de todo el cuerpo regulatorio relacionado
con los aspectos relacionados con la Propiedad Industrial.
·
Definición de los grupos de prioridades nacionales.
·
Reestructuración de los Programas Nacionales de Ciencia y
Técnica (PNCT) en correspondencia con las prioridades establecidas.
Hoy día se ejecutan 19 PNCT, con más de 300
proyectos que buscan respuestas a las prioridades establecidas por el país.
·
Trabajo en los procesos de medición del impacto socioeconómico de las actividades de la
ciencia e innovación tecnológica.
3.4 Principales resultados del modelo
cubano
Desde 1959, cuando la política
científico-tecnológica se orientó hacia el desarrollo armónico de la sociedad
se abrieron nuevas y promisorias perspectivas para el desarrollo de la ciencia
en Cuba, reflejado en el número considerable de profesionales de alto nivel
dedicados a la investigación; en la existencia de una importante red
de centros e institutos científicos; en la conversión de las universidades en
centros de investigación; en la creación y consolidación de los polos
científicos productivos; en la materialización de los Programas Nacionales
científico-técnicos; en los resultados relevantes que dan solución a problemas
concretos y tienen un impacto científico, económico, ambiental y social; en la
integración de investigadores, especialistas, técnicos y obreros en torno
a la producción científica y técnica en diversos campos.
A pesar de las difíciles condiciones
socioeconómicas que enfrenta Cuba desde la caída de la ex URSS y del Bloque de
Europa Oriental, se han mantenido abiertas las más de 200 instalaciones
dedicadas a la actividad de I+D y servicios científico-técnicos se incrementaron
las investigaciones y se logró preservar el potencial científico creado. Se
culminaron, además, todas las obras vinculadas con la ciencia y la técnica, y
se concluyeron los principales programas de investigación con un conjunto
importante de resultados.
Cuba mantiene indicadores por encima del
resto de los países de América Latina, comparables con los de países de alto
desarrollo del Primer Mundo:
·
La educación es gratuita para todos los niveles de enseñanza y se prioriza la educación especial en sus diferentes especialidades.
·
El índice de escolarización de Cuba es del 96,2 por ciento,
el resto representa a los que reciben atención especializada por limitaciones
psicofísicas; por tanto, está erradicado el analfabetismo.
·
Hasta el año 2000 se habían graduado 652000 universitarios.
·
El índice de maestros y profesores por cada 1000 habitantes
era de 20,2 en el año 2000. El total de docentes era de 249000.
·
El Sistema Nacional de Salud se considera único en América
Latina, en el cual tienen un papel relevante el sistema de atención primaria.
Están controladas y/o erradicadas enfermedades
que son un problema de salud para muchos países del Tercer Mundo.
·
Los servicios médicos son gratuitos y se cuenta con un
personal altamente calificado en importantes especialidades médicas, con
tecnología de punta para garantizar la calidad de dichos servicios. El país
tiene la tasa de mortalidad infantil más baja de la América hispana y una de
las más bajas del mundo: 6,2 por cada 1000 nacidos vivos, la tasa de mortalidad
materna total es de 0,51 y la esperanza de vida al nacer es de 75 años.
·
El índice de médicos por cada 10000 habitantes es de 58,2;
estomatólogos:8,9; enfermeros, técnicos y auxiliares: 78,3.
·
El desarrollo alcanzado en la medicina cubana se refleja en
la posibilidad de ofrecer los servicios médicos a diversos países del Tercer
Mundo.
·
El sector en Cuba cuenta con 500 patentes solicitadas y 200
registros sanitarios aprobados en decenas de países con exportaciones
crecientes anualmente. Un ejemplo es la obtención por parte de científicos del
Centro de Inmunología Molecular en el año 2003 el primer producto de la
biotecnología cubana para el tratamiento contra el cáncer,
conocido como el anticuerpo humanizado R3, que fue premiado con la Medalla de
Oro de la OMPI, un reconocimiento a quienes contribuyen al desarrollo
tecnológico de su país.
Los adelantos en el campo de la ciencia y la
tecnología que se han producido en las últimas décadas han promovido un nivel
muy alto de globalización, que aparejado a la desigualdad creciente entre
distintos países e incluso en su interior en la capacidad de generar y acceder
a los nuevos conocimientos y tecnologías, han provocado un efecto multiplicador
de las diferencias económicas y sociales, ampliando la brecha existente entre
países ricos y pobres, e incluso en el interior de las naciones desarrolladas.
La transformación de la ciencia en una
fuerza productiva directa, como fenómeno global, ha ido en incremento en las
últimas décadas de manera que la incorporación de los conocimientos científicos
orientados hacia la innovación constituye hoy uno de los factores decisivos del
desempeño económico, así como de la posibilidad de ordenamiento de los procesos
medioambientales y sociales de las naciones en aras de alcanzar el desarrollo
sostenible.
En la mayoría de estos países no existen
políticas de ciencia e innovación que permitan resolver tan acuciantes
problemas y lograr un desarrollo armónico y sostenible para todos, lo que
apremia a los Estados y demás actores del ámbito nacional e internacional a
promover, organizar y controlar actividades que tributen en la obtención de la
equidad y la inclusión.
En este sentido existen experiencias que
demuestran que puede lograrse una ciencia para todos. Cuba, por ejemplo, ha
reconocido el papel decisivo de la ciencia y la tecnología como herramientas imprescindibles para la solución de los problemas
que enfrenta hoy la humanidad en general y el desarrollo económico y social de
su pueblo en particular.
1- La comprensión de la realidad imperante
en el mundo debe conducir a las naciones, con independencia de especificidades geográficas, económicas y
sociales, a dirigir y apoyar la generación y asimilación de conocimientos
científicos y la promoción de la innovación tecnológica, como parte integrante
de las políticas gubernamentales y de sus estrategias de desarrollo.
2- Es necesario reducir las disparidades
entre los países subdesarrollados y los desarrollados mejorando las capacidades
e infraestructuras científicas de los primeros.
3- Regulación global de los principios de
uso de la innovación en función del desarrollo de la humanidad, de forma que
esta se convierta en un bien compartido solidariamente en beneficio de todos
los pueblos.
4- Se debe avanzar hacia un nuevo sistema de
procedimientos e instituciones de gobernabilidad mundial.
5- Reformar el sistema de instituciones
internacionales para favorecer un cierto equilibrio democrático de poderes políticos, económicos,
jurídicos, tecnológicos etc. globales.
6- Solucionar la crisis de la deuda del Sur
de forma que estos países puedan dedicar recursos a la I+D.
7- Es necesario globalizar la problemática
del desarrollo sustentable.
8- Deben definirse acciones para oponerse a
la ofensiva monopólica respaldada por los países desarrollados en materia de
patentes, en el doble y perverso mecanismo de apropiarse del saber popular en
función de sus intereses económicos y de pretender imponer luego sus derechos
de patentes sobre saberes y bienes que son patrimonio social.
9- Continuar desarrollando investigaciones
en el orden teórico acerca de esta problemática.
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Anexo 1
Valor
de Mercado
Capitalización
bursátil en miles de millones
de
dólares al 31 de marzo de 1999
|
Microsoft |
452 |
|
Intel |
198 |
|
AT&T |
178 |
|
IBM |
166 |
|
MCI WorldCom |
162 |
|
America Online |
159 |
|
Brasil (Bovespa) |
146 |
|
Lucent Technologies |
140 |
|
México |
126 |
|
Dell |
104 |
|
Argentina |
61 |
|
Chile |
61 |
|
Yahoo |
32 |
|
Perú |
14 |
|
Gateway |
11 |
|
Colombia (Bogotá) |
9 |
|
3Com |
8 |
|
Venezuela |
7 |
Fuentes:
Economática (países latinoamericanos) y J.P. Morgan (empresas EEUU)
Para ver los anexos seleccione la
opción ¨Descargar¨ del menú superior
AUTORA:
ANGIE FERNÁNDEZ LORENZO
Enviado por:
Dra. Odalys Labrador Machín
UNIVERSIDAD DE PINAR DEL RÍO
"HERMANOS SAÍZ MONTES DE OCA"
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS
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