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Para citar este artículo,
le recomendamos el siguiente formato: Campos,
G. y Sánchez Daza, G. (2005). La vinculación universitaria: Ese oscuro objeto
del deseo. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 7 (2). Consultado
el día de mes de año en: http://redie.uabc.mx/vol7no2/contenido-campos.html
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Revista Electrónica de Investigación
Educativa
Vol. 7, No. 2, 2005
La vinculación universitaria: ese
oscuro objeto del deseo
University
Outreach: The Dark
Object
Of Desire
Guillermo Campos Ríos
Facultad de Economía
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
22 Poniente No. 1507, casa 5,
Colonia Lázaro Cárdenas
Puebla, Puebla, México
Germán Sánchez Daza
Facultad de Economía
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Circuito Oriente 15
Colonia Unidad Guadalupe, 72560
Puebla, Puebla, México
(Recibido: 6 de septiembre de 2004;
aceptado para su publicación: 13 de junio de 2005)
Campos y Sánchez Daza: La
vinculación universitaria…
Resumen
Este artículo plantea que los escasos
avances en la vinculación dentro de las instituciones de educación superior (IES) en México se deben a la carencia de un significado claro y
socialmente compartido sobre lo que es esta actividad. Se hace una tipología a
partir de las acciones que en esta materia han emprendido las IES. Se destaca el concepto que se orienta por una visión economicista. Además, se plantea la posibilidad de
reconocer la vinculación como una función sustantiva adicional a las que
habitualmente se reconocen en las IES.
Palabras clave: Programas de vinculación, educación
superior.
Abstract
This
article is about the few advances in outreach activities of higher education
institutions in
Key
words: Outreach programs, higher education.
Introducción
Utilizamos como recurso efectista el nombre de una
célebre película de Luis Buñuel
“Ese oscuro objeto del deseo” (1977), para proponer que en la vinculación universitaria
existe una metáfora similar a la que este cineasta plantea en su filme y que,
desde nuestro punto de vista, es la imposibilidad de alcanzar lo deseado cuando
el entorno está marcado por el consumismo.
En los dos últimos lustros la vinculación con la
sociedad, específicamente con el sector productivo, ha sido uno de los objetos
más deseados por todas las universidades mexicanas. Han celebrado cientos, si
no es que miles, de convenios de colaboración, han creado amplias y costosas
estructuras administrativas encargadas de esta función, han realizado foros,
debates, y el balance –a la fecha– es negativo. Son
mínimos los resultados, parecería que se ha alcanzado sólo la sombra del
objeto deseado.
¿Cuál es la razón de que algo tan profundamente deseado
no se obtenga? Al parecer, como en muchas otras circunstancias similares, no
basta con la pura voluntad de poseerlo. La premisa de este artículo es que las
universidades mexicanas han emprendido “acercamientos” con la planta productiva
o con la sociedad, a partir de un desconocimiento, especialmente
teórico, de la función de vinculación.
Revista Electrónica de Investigación Educativa Vol. 7, No. 2,
2005 2 Campos y Sánchez
Daza: La vinculación universitaria…
Es muy reciente el reconocimiento dentro de las
propias universidades, de que ésta es una función que implica
profesionalización. La historia de aquellos que han trabajado en esta área es
de un paso –casi siempre efímero– por las oficinas de
gestión de la vinculación. Se han gastado lustros en la recurrente formación de
cuadros encargados de esta gestión para que, al cabo de un periodo rectoral –o antes– sean sustituidos por los nuevos administradores que,
a su vez, reiniciarán el proceso cíclico de capacitación y despido.
Por otro lado, administrativamente, las oficinas de
gestión de la vinculación están ubicadas en estructuras de tercer o cuarto
nivel y, en muchas ocasiones, dependen de áreas cuya función no tiene nada qué
ver con esta actividad.
Existe una gestión universitaria que dificulta –de entrada– el desarrollo de la actividad de vinculación; sin
embargo, no es la única restricción y, por cierto, no es en la que nos
detendremos en esta ocasión; nos ocuparemos, en cambio, en la que sirve de
premisa a este artículo: la carencia de una teoría de la vinculación y, por
ende, su confusión con otras actividades, básicamente las de extensión y las de
prestación de servicios.
El fracaso de la vinculación de la educación superior
no es un problema exclusivo de México, el mismo proceso o el mismo
comportamiento se encuentra al menos en los países de América Latina. Aquí se
presentan algunos de los resultados detectados en varias regiones por dos
estudiosos del tema, Arocena y Sutz
(2001):
En Brasil, 8.3% de las empresas encuestadas declararon que la
vinculación con la universidad fue importante para el desarrollo y logro de
innovaciones; sin embargo, las universidades son la opción menos mencionada
como origen de ideas para la innovación […] por otro lado, en México, los
acuerdos de cooperación para proyectos innovadores solo alcanzaron el 6% de las
empresas encuestadas[…] A su vez, en Venezuela, las vinculaciones con
universidades son 3.5%....mientras en Chile, 25% de las empresas declara haber
realizado contratos con universidades; de éstas las que declaran intensidad
media o alta en la firma de contratos con universidades alcanzan 3.7% del total
(Arocena y Sutz, 2001).
En este mismo estudio, los autores señalan que en
Argentina, las universidades fueron mencionadas como propiciadoras de ideas
para la innovación por poco más de 4% de las empresas de la muestra y, en
Uruguay, la asesoría contratada a organismos públicos de carácter tecnológico
alcanzaba en
La vinculación entre la universidad latinoamericana y
sus respectivos entornos productivos es una tarea pendiente de realizar.
Existen evidencias sólidas de que se inicia, pero no tiene la amplitud que
desearían aquellos que sólo manejan el modelo norteamericano, en el que algunas
universidades operan con altos presupuestos derivados de la vinculación con
empresas o fundaciones.
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Daza: La vinculación universitaria…
El difuso
concepto de vinculación
En la actualidad es altamente improbable establecer
una única definición sobre la función de vinculación en las Universidades, en
principio porque cuando se la ha intentado definir se hace en términos
sumamente generales; además, alrededor de esta función existe polémica en
cuanto a dos aspectos:
• En el sentido
histórico, relacionado principalmente con el momento de su origen.
• En el plano de
los conceptos, al confrontarse diversas formas y enfoques de entender lo que es
la vinculación.
Sin embargo, en todas las posiciones prevalece la idea
de que la vinculación alude siempre a las relaciones que existen –o deben existir– entre la universidad y la sociedad de las cuales
forma parte. Adicionalmente, existe otro aspecto compartido: considerar a la
vinculación como axiológicamente positiva, como una
función deseable o un elemento de “virtud” en las instituciones de educación
superior.
En relación con lo histórico, existen dos propuestas.
Una, la más tradicional, considera que la vinculación existe desde que la
actual universidad surgió. Desde este punto de vista, la vinculación tiene
características constantes a lo largo del tiempo y del espacio. Así pues, la
vinculación sería un concepto homogéneo y válido para cualquier universidad y
en cualquier tiempo, y los problemas de su instrumentación consistirían en
hacer tan sólo algunas adecuaciones que exigieran las condiciones concretas.
La otra posición considera que la vinculación debe
entenderse como un proceso histórico definido por las condiciones sociales de
cada momento. De esa manera, sería de esperar que hubiera diversos modelos,
definidos en cada caso tanto por el momento histórico, como por las
circunstancias concretas de cada institución.
Existe una gran cantidad de artículos y libros que
reseñan la experiencia de vinculación en las universidades norteamericana o
europeas; sin embargo, sus procesos son tan radicalmente diferentes a lo ocurrido
en México que no parece sensato tomar estas experiencias como modelos a
seguir en relación con las estrategias de vinculación que se pudieran pensar
para nuestro país. No obstante, es frecuente escuchar planteamientos que
orientan las actividades de vinculación al seguimiento del modelo
norteamericano.
Para efecto de no incrementar la confusión sobre lo
que podría entenderse por vinculación en un país como México y en unas
circunstancias de profundo cambio en las universidades, nos restringiremos a
los textos elaborados por investigadores mexicanos que han abordado de manera
sistemática este tema.
Giacomo Gould Bei
plantea que la vinculación ha formado parte del terreno de la educación
superior por más de un siglo, aunque en muchos países –dice este autor– las antiguas universidades clasistas se resistieron
durante mucho tiempo a
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Daza: La vinculación universitaria…
la creación de “enlaces”. El origen de la universidad
contemporánea y, por ende de la vinculación, sería a finales del siglo XIX (Gould Bei, 1997).
En
Cuando Justo Sierra, en 1910, introdujo la idea de que la
actividad académica de la educación no debería permanecer ajena a las
necesidades sociales y a la problemática del país, la extensión de la enseñanza
superior y de la investigación hacia la sociedad quedó establecida como uno de
los principios básicos de
Existe otra corriente de investigadores que enfatizan
el sentido socio-histórico de la vinculación y en ocasiones se manifiestan por
la existencia de fases históricas en las que se define esta función. Entre
dichos investigadores podemos señalar a Rebeca de Gortari, quien sostiene la
existencia de dos revoluciones organizacionales que han dado origen a
dos modelos diferentes de vinculación (1994):
Para abordarlo desde la perspectiva institucional, la
propuesta de Etzkowitz y Webster
(1991) establecen la distinción de dos momentos clave en la relación entre
universidad y sociedad: el de la primera revolución, que tuvo lugar en el siglo
XIX, cuando se integró la investigación a las universidades como otra de sus
tareas sustanciales, y el de la segunda, que se vive actualmente, que implica
que las universidades asuman nuevas responsabilidades económicas con la
sociedad, además de las anteriores de ofrecer educación y realizar investigación.
Esta forma de abordar la vinculación permite centrarse en los cambios que se
han dado en las estructuras organizacionales universitarias y en los valores de
los diferentes actores involucrados [...] De allí que para asumir este nuevo
papel, las instituciones de educación superior hayan iniciado desde la década
de los setenta y especialmente en la de los ochenta, una etapa de formulación
de políticas y estrategias que les permitía establecer una interacción distinta
con el sector productivo (De Gortari, 1994, pp. 40).
Sobre la propuesta de la existencia de periodos
históricos que determinan la vinculación encontramos también a Carlos Payán (1978), ex director de
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Daza: La vinculación universitaria…
relación entre la planta productiva y la universidad se
convertiría en una función verdaderamente viable. De modo que antes de esta
fecha la vinculación podía definirse como prácticamente inexistente o como una
actividad que estaba en proceso de conformación. Para este autor la vinculación
es un proceso que en ese momento vivía una fase más de su construcción. La
actual sería una etapa que surge apenas como una nueva necesidad para las
instituciones de educación superior, sería una especie de función adicional muy
novedosa.
Existe una corriente de investigadores que han
sembrado la inquietud de que la vinculación es realmente una nueva función
de la universidad moderna y no una subfunción
derivada de las actividades sustantivas tradicionales. Dichos académicos se ha
aglutinado en torno a Leonel Corona y un grupo de
investigadores del doctorado en Economía de
Debido a la creciente convergencia entre investigación
científica y el desarrollo tecnológico, una de las funciones de las
universidades, la de producir conocimiento, tiene que tomar significados
también nuevos (...) En realidad se requiere de un esfuerzo que incluya
acciones gubernamentales, de agentes y actores de los sectores productivos y
del llamado sistema de ciencia y tecnología. Aunque el mismo proceso de
vinculación es deseable, no es fácil de definir ni de implantar (Corona, 1994,
p. 123).
Algo interesante de destacar dentro de las propuestas
del grupo de Leonel Corona es, que ellos colocan el
concepto de la vinculación en el sentido de la “agencia”; es decir, si bien
puede ser importante el papel de ciertos individuos en particular, es más
importante el impacto que pueden tener los agentes institucionales articulados
en una red que, en conjunto, resuelva el problema de la vinculación a través de
los avances de la investigación.
Otras diferencias, más bien de tipo conceptual, son
las siguientes posiciones diferenciadas:
• Quienes
consideran que la vinculación tiene un contenido básicamente económico.
• Quienes
consideran que la vinculación se resuelve exclusivamente mediante un
acercamiento físico con la sociedad (visión fisicalista,
que también está fuertemente asociada a una visión asistencial).
• Quienes
consideran que la vinculación es una nueva función sustantiva de las
universidades.
La visión
economicista
En esta perspectiva sobre la vinculación encontramos
aquellas visiones que conciben que a través de la venta de productos y
servicios universitarios se allegarán “jugosas” cifras
de recursos económicos para las universidades. No ha sido posible hasta la
fecha encontrar un documento oficial que presente, de
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Daza: La vinculación universitaria…
manera totalmente clara, esta posición; sin embargo, de
manera directa los funcionarios y administradores de las instituciones
universitarias, en general, la sostienen.
Esta propuesta está altamente difundida aunque poco
formalizada y documentada. Se fortalece en esta época de recortes
presupuestales, pues crea la esperanza de usarla como una palanca de apoyo para
sacar de la crisis financiera a las universidades. La vinculación se ve
básicamente como venta de servicios.
Esta es una visión un tanto idílica, ya que las
evidencias empíricas señalan que, aún en los casos de las universidades más
desarrolladas de nuestro país como
En ese sentido Matilde Luna (1997) señala:
Dado que desde el punto de vista del posible financiamiento derivable de la vinculación no se resuelve, de manera
importante, la problemática económica de las universidades, (...) el principal
móvil de la vinculación se centra en las diferentes finalidades y dinámicas (de
empresas y universidades), así como de los cambios en la política económica y
la necesidad de las universidades públicas de legitimar su existencia y
demostrar su relevancia en la sociedad (p. 243).
Según se desprende de la cita anterior, la perspectiva
economicista sería tan sólo una parte de lo que
realmente significa la vinculación. Sin negar esta alternativa, es evidente que
debe complementarse con otro tipo de finalidades.
En este mismo esquema de conceptualización
se puede incorporar la propuesta que el Equipo de Estudios Industriales de
La perspectiva productivista
–también muy extendida, aunque no totalmente reconocida–
entiende a la vinculación como válida, sólo si la realiza el sector productivo
de la economía y más específicamente la estructura industrial. Esta es la
perspectiva más polémica, ya que se asocia a una práctica muy común en las
universidades.
Podemos notar que la llamada vinculación en el contexto de la
educación y la producción se ha utilizado para identificar de manera estricta
un conjunto de actividades y servicios que las instituciones de investigación y
educación superior realizan para atender problemas tecnológicos del sector
productivo. En este sentido la vinculación señala un proceso de transferencia
de tecnologías que puede implicar el establecimiento de puentes entre la
investigación científica y el
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2005 7 Campos y Sánchez
Daza: La vinculación universitaria…
desarrollo tecnológico para atender problemas
del entorno (Casas y De Gortari, 1997, pp. 171).
Con el modelo de vinculación que prevalece en
Además de esto,
En el Seminario Internacional sobre Programas de Emprendedores
e Incubadoras, realizado en las instalaciones de
Algunos de los resultados de actividades de
vinculación que se han hecho públicos a través de
Los resultados, de manera sintética se muestran en
Revista Electrónica de Investigación Educativa Vol. 7, No. 2,
2005 8 Campos y Sánchez
Daza: La vinculación universitaria…
Tabla I. Resultados de actividades de
vinculación en universidades mexicanas, según
|
Proyecto |
% Coord. en institu-ciones públicas |
Contraparte |
Duración promedio |
Financiamiento |
Evaluación |
|
Asistencia
técnica |
100.0 |
• 22% pública • 66% privada
• 12% sociedad |
• 12 meses-10 años
• Indefinida |
• 55% público • 30% privado
• 15% mixto |
• 44% positiva
• 56% difusa o
no hay |
|
Prestación
de servicios |
100.0 |
• 18% pública
• 55% privada
• 27% sociedad |
• 3 meses-10 años
• Indefinida |
• 73% público
• 27% mixto |
• 20% positiva
• 80% no hay |
|
Investigación,
desarrollo y transferencia de tecnología |
• 81% públicas
• 9% privadas |
• 9% pública • 58% privada
• 18% mixto
• 5% sociedad |
• 6 meses- 7 años
• Indefinida |
• 48% público
• 21% privado
• 31% mixto |
• 76% positiva
• 24% no hay |
Fuente: Sánchez, Claffey
y Castañeda. (1996).
La presencia de
las instituciones públicas es central en el fomento y la realización de
investigación; sin embargo, los resultados son aprovechados –en todos los casos– de manera preferente por instituciones privadas. La
vinculación, en esta experiencia mexicana, corre a cargo de los fondos
públicos.
La duración
promedio de los proyectos es totalmente incontrolada, pues va desde unos
cuantos meses hasta 10 años, e incluso se plantean como indefinidas; lo cual
resulta muy objetable en cuanto al manejo de los objetivos. Esta falta de
control sobre los procesos de investigación se traduce en una dificultad para
el control de la vinculación.
No existe una
cultura de la evaluación de los proyectos de investigación ni de los de
vinculación. De allí que sea tan difusa la opinión sobre los resultados finales
que emiten los usuarios.
Como se
aprecia, existe una visión que encuentra sus argumentos en la estructura
productiva. Si bien no se considera que esta visión sea la que agote la noción
de vinculación, sí se aprecia que hay una cantidad de esfuerzos y empeños en
juego, a favor de este tipo de acercamientos entre la universidad y su entorno.
De cualquier manera, al parecer tampoco esta noción de vinculación se esta
cumpliendo satisfactoriamente.
Es importante notar
que el nivel de desarrollo de la investigación será el “cuello de botella”
fundamental para emprender una estrategia de vinculación de tipo productivista. Para hacer viable la vinculación no sólo se
necesita tener investigación en el laboratorio universitario; se requiere que
los resultados de la investigación estén en posibilidades de ser transferidos
como tecnología.
Revista Electrónica de Investigación Educativa Vol. 7, No. 2,
2005 9 Campos y Sánchez
Daza: La vinculación universitaria…
La visión
fisicalista
Esta modalidad considera que la vinculación se
verifica, casi de manera exclusiva, en la medida en que se acortan las
distancias materiales (físicas), entre universidad y sociedad, de modo que
desde este punto de vista, casi cualquier cosa es susceptible de ser reconocida
como vinculación: desde la instalación de un consultorio dental en alguna
colonia pobre, hasta la presentación de una obra de teatro, o la elaboración de
programas de educación a distancia, o la capacitación de recursos humanos en
fábrica, o la transferencia de tecnología. Esta perspectiva hace casi imposible
diferenciar las actividades que realmente podrían caer, en este momento, dentro
de una moderna definición de vinculación.
Esta visión prosperó sobre todo en la década de 1970,
cuando la reivindicación del carácter popular de la educación fortaleció las
orientaciones que se apoyaban en un fuerte asistencialismo
a sectores desprotegidos económica y socialmente. En la mayoría de sus
expresiones se llegó a confundir la extensión universitaria con la vinculación
y además se les ligó de manera ineludible con propuestas de tipo asistencial.
Esta visión podría considerarse como la más
tradicional y la que ha creado mayores equívocos sobre el entendimiento de la
vinculación, no obstante, aún es frecuente hallarla como parte de las acciones
que se asignan a las oficinas de vinculación, confundiéndolas con áreas de
simple extensión universitaria.
La
vinculación como nueva función de las universidades
Hasta ahora se plantea que las universidades tienen
tres funciones sustantivas: la docencia, la investigación y la extensión. Sin
embargo, cada vez es más necesario ampliar este horizonte de funciones hacia la
vinculación. Fue desde el Informe de labores de 1984 de
Este cambio significa además el establecimiento de un
nuevo contrato social entre la academia y la sociedad, el cual requiere de un
amplio y fuerte apoyo gubernamental, de acuerdo con el papel que se le ha
asignado a la investigación en el nuevo modelo económico. La adopción de este
nuevo contrato y su traducción e instrumentación variará, obviamente, de una
institución a otra y dependerá en gran medida de la respuesta y el sostén de
las políticas nacionales e internacionales.
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2005 10 Campos y Sánchez
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En algunas de las visiones presentadas con
anterioridad se percibe la necesidad de considerar la vinculación como una
actividad o función universitaria nueva, que no se puede resolver adoptando modelos
similares a los experimentados en instituciones norteamericanas o europeas,
dado que en México la relación entre las instituciones educativas y el sector
productivo ha sido radicalmente diferente a la de los otros países.
La vinculación es una función que permite a las
universidades realinear sus objetivos y visiones a futuro, sin dejar de tener
los pies sobre la tierra ni de reconocerse como una parte más de la sociedad.
Ayuda a las universidades a identificarse como instituciones interesadas en
participar en la solución de las problemáticas que enfrentan los ciudadanos de
las regiones en las cuales están localizadas o de la sociedad en general.
Esta nueva visión de la vinculación es bastante más
compleja y está ligada a estructuras de soporte institucional que, al mismo
tiempo, ven con otros ojos las actividades de docencia y de investigación.
[Para desarrollar la vinculación] en realidad se requiere de
un esfuerzo que incluya acciones gubernamentales, de agentes y actores de los
sectores productivos y del llamado sistema de ciencia y tecnología. Aunque el
mismo proceso de vinculación es deseable, no es fácil de definir ni de
implantar (Corona, 1994, p. 132).
Al igual que el resto de funciones universitarias,
ésta debe integrarse a la cotidianidad académica y ser resuelta de manera
colectiva. Las oficinas de vinculación sólo asumen el papel de “facilitadoras” de esta actividad que día a día cultivan y
consolidan los académicos e investigadores de cada facultad o centro de
investigación.
Esta nueva propuesta incluye también aspectos
fundamentales como:
a) La inclusión
de la evaluación de la propia vinculación.
b) La vinculación
no sólo al exterior sino, sobre todo, al interior de la propia universidad.
Es imprescindible fomentar la vinculación interna como
fase de arranque en los proyectos globales de vinculación con el exterior. El
área de vinculación deberá ganar un liderazgo académico y generar confianza
moral entre los universitarios, de modo tal que le permita impulsar nuevas
formas de comunicación entre ellos y la academia, entre facultades, entre
centros de investigación, así como entre unos y otros.
Conclusiones
No contar con una teoría unificada sobre la
vinculación se ha traducido en restricciones al avance de este tipo de
actividad en las universidades mexicanas.
Revista Electrónica de Investigación Educativa Vol. 7, No. 2,
2005 11 Campos y Sánchez
Daza: La vinculación universitaria…
La vinculación se puede entender como una nueva
función sustantiva de las universidades. Con ello, éstas se ven obligadas a
construir “redes de acción” que están más allá de la propia universidad; es
decir, incluyen un programa fuertemente relacionado con otros agentes, como el
gobierno, las entidades productoras, el sistema educativo en su conjunto y
sobre todo los centros de investigación del nivel superior, e incluso, sectores
de la sociedad que puedan colaborar –en una estructura realmente operativa– en la construcción de los marcos más generales
de la vinculación. Esto, por supuesto, no implica subordinar la acción de
vinculación universitaria a los probables acuerdos emanados de una estructura
tan amplia como la descrita.
Existe la posibilidad de crear una estrategia de
vinculación que, para hacerla más efectiva, adopte –al menos inicialmente– un perfil definido por su carácter regional y
por su orientación sectorial.
La adopción de la vinculación como una más de las
funciones sustantivas de las universidades implica construir un marco de
evaluación claro y pertinente de sus resultados.
El desarrollo de la vinculación estará en función de
los avances que en las actividades de investigación, especialmente en cuanto a
contar con productos que permitan ser transferidos exitosamente a la sociedad o
al sector productivo.
Referencias
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universidad latinoamericana del futuro. Buenos Aires: UDUAL.
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Corona, L. (1994). La universidad ante la innovación
tecnológica. En M. Á. Campos y L. Corona (Coords.), Universidad
y vinculación. Nuevos retos y viejos problemas (pp. 123-138). México:
Universidad Nacional Autónoma de México.
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2005 12 Campos y Sánchez
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De Gortari, R. (1994). La vinculación, parte de las
políticas universitarias. En M. Á. Campos y L.
Corona (Coords.), Universidad y vinculación:
Nuevos retos y viejos problemas (pp. 31-44). México: Instituto de
Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, Universidad Nacional
Autónoma de México.
Gould, G. (1997). Vinculación universidad-sector
productivo. Una reflexión sobre la planeación y operación de programas de
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Moreno, R. (1998, agosto). Pasado, presente y futuro
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Noticias sobre actividades académicas (2004,
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Payán, C. (1978). Bases para la administración de la
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Sánchez, M. D., Claffey, J.
M. y Castañeda, M. (1996). Vinculación entre los sectores académico y
productivo en México y los Estados Unidos. Catálogo de casos. México:
Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior.
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