1. Introducción.
El mejoramiento de la calidad
de la educación superior venezolana, es sin duda un gran compromiso
de todos los actores involucrados en la administración y estructuración del sistema. La realidad
económica-social del continente y del país, obligan a las universidades a
mejorar su rendimiento y mejorar sus sistemas
de gestión. El presente artículo refleja un análisis crítico al Sistema de Evaluación y Acreditación (SEA)
de las universidades venezolanas a partir de categorías teóricas y
metodológicas de planeación
y control de gestión estratégico ausentes o poco claras en dicho
sistema. De igual modo, representa un estilo de reflexión educativa en torno
a otras variables relacionadas con la evaluación institucional como
elemento de desarrollo nacional.
Dentro de los logros
resaltantes de la Oficina
de Planificación del Sector Universitario (OPSU) en el presente
siglo, se encuentra la creación y desarrollo del proyecto
"Alma Mater" para el mejoramiento de la
calidad y la equidad de la
educación universitaria en Venezuela. A partir de dicho proyecto, el
Consejo Nacional de Universidades (CNU) aprobó según Resolución Nº 383 de fecha
26 de Enero de 2001, el avocamiento a diseñar, validar e instrumentar el
Sistema de Evaluación y Acreditación Institucional (SEA) de las universidades
nacionales.
El Sistema de Evaluación y
acreditación de las universidades nacionales en palabras de
En ambos propósitos, la
necesidad social de que el Estado como ente evaluador y regulador de los sistemas
universitarios garantice la calidad de educación
en todos sus niveles, es claro. El carácter
supervisorio del gobierno
es sin duda el inicio de la ejecución de programas de evaluación institucional
que no negamos, pero también es cierto que las instituciones de educación superior tampoco han sistematizado modelos de evaluación coherentes con los requerimientos
sociales y organizacionales propios, salvo en algunas áreas. Esta deuda moral de ambos sectores, hace que la evaluación de las
universidades se perfile por las siguientes necesidades socio políticas:
(Royero, 2002)
En esta última razón,
centramos nuestra crítica al no entender por qué el SEA tiene como propósito
estandarizar una cultura de calidad sin una orientación hacia el logro social.
No se puede asumir que la calidad de la universidad
se alcanza logrando ciertos niveles de calidad, sino más bien, el máximo
propósito de un sistema de evaluación nacional debería ser preparar las
condiciones para que la universidad deba ser unos de los vehículos de
desarrollo y transformación social. ¿Para qué queremos una universidad que
cumpla con los estándares académicos de calidad que impone un organismo
público, si éste no se centra en la visión de un país que necesita generar
grandes cambios sociales?, esta intención se logra con la integración
dinámica entre el sistema de desarrollo tecnológico, las
políticas de desarrollo nacional y las instituciones de educación superior en
un marco democrático y participativo de amplia discusión.
Dentro de esta visión de la
universidad como ente transformadora de capital
humano y conocimientos para el progreso, Brunner
(1999) afirma que las presiones de los actores sociales a las universidades:
han aumentado y se han diversificado las demandas provenientes de los
gobiernos, la industria, los empleadores, los medios de comunicación y la opinión pública en general. Los gobiernos reclaman calidad, eficiencia
y relevancia de la educación superior para el desarrollo nacional, aún cuando
ya no están en condiciones de sustentar con generosidad dichas demandas...
Esta realidad evidentemente
se orienta hacia una visión desarrollista de la educación superior, donde
"la extensión de la nueva sociedad
de la información, con una economía
basada en la ampliación y difusión de conocimientos, tiene mucho que ver con la
existencia de centros universitarios que cumplan con su propia misión
de creación y transmisión del conocimiento del más alto nivel" (Lucas y García, 2002,
p.80)
La universidad constituye
el principal camino para el fortalecimiento de las estructuras nacionales de producción científica, ya que en ellas se concentran en gran
medida, los resultados alcanzados sobre innovación y desarrollo de conocimientos científicos, así como
la infraestructura necesaria y el personal
calificado para el diseño y ejecución de lineamientos estratégicos de carácter
nacional.(Royero,2003)
El papel de las universidades y muy específicamente el sistema de
educación superior, tiene sin duda una responsabilidad ante la sociedad en su conjunto, ya que esta
última exige a la universidad producir, entre otras cosas, conocimiento científico socialmente válido capaz de generar soluciones creativas en las múltiples áreas del quehacer
social.
Para
En el mismo orden de ideas,
Sobre la base de estas
exigencias,"las funciones
de la universidad adquieren también una nueva dimensión frente a la revolución
socio-científica, provocada por el papel central de la ciencia en la sociedad post-industrial" (Tunnermann, 2002, Pág. 96)
Dicha dimensión proviene de
la necesidad de llevar el conocimiento a todas las esferas de la sociedad, de
actualizar el conocimiento debido al vertiginoso avance del desarrollo
social y a la aplicación de dicho conocimiento como parte de una estrategia de
desarrollo nacional en los países menos favorecidos.
En vista de ello, creemos
que dicho propósito es poco ambicioso y contradictorio con el artículo 3 de la Constitución
de
El
Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona
y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad
popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo, y la
garantía del cumplimiento de los principios,
derechos
y deberes consagrados en esta constitución. La educación y el trabajo son
los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines.
Es decir, que la educación
es sin duda el camino para crear bienestar al pueblo y es el camino
conjuntamente con el trabajo, para alcanzar dichos fines. No concebimos una
educación que no genere progreso y una evaluación que oriente a la universidad
en este mismo camino.
Del mismo modo, los objetivos que plantea el SEA en torno a lo que es evaluación,
se orientan hacia una intención de control
Estatal necesaria, pero mal enfocada. Mal enfocada porque cuando se propone en
su fundamentación jurídica cumplir el Artículo 102 en
relación a las responsabilidad legitima de control que tiene el Estado, se
obvia el carácter desarrollista de la educación (subrayado nuestro en el
artículo) en los propósitos anteriormente descritos del SEA, igual pasa con en
el Artículo 109 de la
carta magna donde se sigue asumiendo como base de dicho control la acción
estatal; pero en ese mismo
Art.: 102
La
educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática,
gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función
indeclinable y de máximo interés
en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento
científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad. La
educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las
corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial
creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la
valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y
solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de la identidad nacional, y con una visión latinoamericana y
universal. El estado, con la participación de las familias y la sociedad,
promoverá el proceso de educación ciudadana de acuerdo con los principios
contenidos de una Constitución y en la ley.
orden, se omite la visión desarrollista y
transformadora de la educación para justificar la acción legítima del Estado en
controlar y supervisar la educación (Subrayado nuestro).
Art.: 109
El
Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que
permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad
dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para
beneficio espiritual y material de la Nación. Las universidades autónomas se darán sus normas
de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos
establezca la ley. Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar,
elaborar y actualizar los programas de investigación,
docencia y extensión. Se establece la inviolabilidad del recinto universitario.
Las universidades nacionales experimentales alcanzarán su autonomía de
conformidad con la ley.
Esto contradice el
propósito de que el SEA tiene como fin instaurar una cultura de evaluación y
estimular la excelencia de las universidades, en síntesis,
entre el propósito y los objetivos del SEA, y la razón constitucional que norma
legítimamente el control estatal sobre la educación a través del sistema de
evaluación, es evidentemente contradictorio. ¿Controlamos a las universidades
para el desarrollo del país a través de la evaluación? ¿O evaluamos para
controlar a las universidades sin visión de país? . No
percibimos una universidad alejada del desarrollo, ni mucho menos de una
evaluación que facilite este camino.
3.
Segundo eje: Visión de la calidad en las universidades venezolanas.
En el SEA, específicamente
en su justificación normativa, se esgrimen las razones constitucionales para la
aplicación del mismo en las universidades, razón que no cuestionamos por ser
norma explícita de
En efecto, el Artículo 103
de
si bien es cierto que la obligatoriedad legal de la educación primaria, y
las cifras de matriculación representan progresos muy positivos, el problema
total resulta mucho más amplio. El derecho a la educación, que surge de
la ley, es difícil de ejercer en la práctica social. Birdsall
(1994) -citado por este autor-: dice que los "pobres han recibido un
derecho - habrá educación universal. Pero sin recursos,
la calidad de esa educación y, por consiguiente el valor de ese derecho, se ha derrumbado.
Otro argumento del SEA en
torno a
Afirma el SEA, que uno de
los mecanismos para solventar esta problema grave, es democratizar la educación
superior de calidad, es decir, asume que la democratización de la educación es
ampliar la calidad no sólo para aquellas instituciones elitescas
de calidad, sino aquellas que no lo son. Aumentando la calidad en estas
últimas, se presume que los excluidos tendrán más oportunidades de ingresar al
sistema de educación superior u obtener los beneficios de la calidad. Esto es
parcialmente verdad. Por que si no tenemos una visión de desarrollo a través de
la evaluación para la calidad., perderemos la lucha contra la pobreza y
llegarán solo aquellos que por sus condiciones socioeconómicas y culturales
sean las más favorables.
Vale la pena preguntarse
¿por qué los pobres, los excluidos, no ingresan proporcionalmente a la
educación superior de calidad? ¿Si aumentamos la calidad de la educación
superior garantizaremos el acceso de ellos al sistema?, No creo, por que la
exclusión y la pobreza no es responsabilidad indexada a las universidades, es
del Estado, de sus gobiernos, de la incapacidad de armonizar una política de
desarrollo con la educación en general para revertir dichos atrasos.
En relación a lo anterior, Kliksberg (ob.cit) nos dice que:
Debe
haber una vigorosa política de elevación de la calidad. La gran mayoría de los
estudiantes asisten a escuelas públicas con debilidades marcadas. Debe
fortalecerse activamente la escuela
pública. Ello implica recursos adecuados y acciones concretas en las áreas de la profesión docente,
revisión curricular, materiales de trabajo, e infraestructura. La situación de los
maestros es un eje básico de la cuestión. Se necesita una profesión docente
jerarquizada socialmente, remunerada apropiadamente, y que constituya una
alternativa atractiva de trabajo para las nuevas generaciones, abriendo
posibilidades de progreso y crecimiento profesional.
La educación superior es el
último nivel de acceso democrático a la universidad, pero ¿cuántos
venezolanos pueden graduarse de bachiller. ¿Por qué un gran porcentaje de ellos
provienen de escuelas privadas e ingresan al sistema? Por estar precisamente
mejor preparados, por que se alimentan mejor o porque tienen mejores
habilidades cognoscitivas y soporte familiar y moral que los pobres, el
problema es vencer a la pobreza y a la ignorancia con niveles de calidad
educativos en todo el sistema. Hay que mejorar la escuela básica y
diversificada para hablar de equidad en el acceso a la educación superior y
llegar a una verdadera democratización de la calidad.
¿Si
"estandarizamos" la calidad de la educación superior garantizaremos
el acceso a las mayorías?, ¿o acaso las demandas de la sociedad no superan la
capacidad de absorción de la educación superior en su conjunto, pudiendo
fracturar dicha estandarización? Creemos en lo segundo. Al respecto Brunner (1999) nos dice que:
Se
trata, en primer lugar, de la creciente diversificación—y no sólo del rápido y
masivo incremento—de las personas que legítimamente esperan acceder a la
universidad. …En suma, las denominadas clientelas de la educación superior se
están multiplicando y diversificando y eso crea una demanda cualitativamente
distinta que presiona sobre el sistema y las instituciones.
Estas presiones pueden
influir negativamente en la calidad de las universidades dado que la saturación
de éstas y el aumento de su matrícula, exigirá mayores recursos y más gastos,
gastos en infraestructura, servicios, personal y equipos lo cual debilitaría su ya
menguado presupuesto y debilitaría su política de admisión que ya por si
es restrictiva.
En el mundo de hoy, el
Estado no puede empeñarse en ampliar la cobertura de las instituciones de
educación superior en la llamada masificación educativa, sino diversificar y
ampliar el desarrollo estratégico horizontal del sistema, es decir, hablar de
la educación postsecundaria que incluya la educación formal, la no formal, la
permanente, la continua y la recurrente o de reciclaje
(Tunnermann, 2000).
Bajo este panorama, la
evaluación tiene que pasar de un simple control de resultados, a un verdadero
sistema de control de gestión que potencie las áreas críticas del desarrollo y
pueda en un marco estratégico contribuir integralmente a la calidad del mismo.
4.
Tercer eje: Noción de la evaluación para las universidades venezolanas.
En el documento donde se
expresan los fundamentos del sistema de evaluación, la concepción de la calidad
se centra "en su naturaleza
estrictamente evaluativa" (Pág. 22). Es decir,
la evaluación de la calidad institucional como mecanismo "para asegurar
y controlar los niveles de calidad exigidos a la institución, por ella
misma o por agentes externos (Estado, empresas,
etc.)" a fin de promover u orientar mecanismos de autorregulación en las
universidades para su futura acreditación.
En pocas palabras, evaluar
es controlar, a partir de ciertos niveles de calidad o estándares por medio de
mecanismos de medición y seguimiento informativo de indicadores e índices. Esta noción de control sin duda la
consideramos como un racionalismo puro encontrado en los viejos paradigmas sobre el control en las organizaciones.
El enfoque racional del
control dentro de sus variantes más fundamentales, se basa en procedimientos
explícitos y formalizados en el diseño de estructuras de control por centro de
responsabilidad a través de indicadores ligados a áreas claves reduciendo
aspectos del contexto organizativo. Dicho control no orienta condiciones para
el aseguramiento dentro de una realidad dinámica e incierta, por su carácter
burocrático y estandarizado, tiende a frenar la creatividad e innovación de la organización
ya que en el seguimiento de los estándares que el ente mayor exige, pueden
desvirtuar los propios objetivos de la misma(Amat,2000)
Esta consideración de que
la evaluación tenga dentro de sí una noción de control, no nos preocupa, lo que
nos preocupa es la poca visión estratégica del control en un entorno donde la
universidad se mueve al ritmo de los cambios tecnológicos y de la ciencia, es decir, ¿quién garantiza que tales indicadores e
índices están a la par de las exigencias sociales del entorno en las
universidades? ¿Qué validez social tendrán esos indicadores cuando el contexto
puede influir drásticamente en los resultados esperados por el ente evaluador?
¿Qué garantías ofrece el ente evaluador cuando quiera medir un factor ligado a
una incertidumbre externa que pueda afectar su propio espectro de control? Este
ajuste es básico para la supervivencia de un sistema de medición universitario,
este debe basarse en una estrategia global de desarrollo de la educación
superior a través de los canales institucionales legítimamente establecidos
(CNU, OPSU, universidades, estudiantes, profesores, sociedad
civil, empresarios, asociaciones profesionales, asociaciones gremiales,
etc.) no concebimos una evaluación sin esta visión.
En esta dinámica de
cambios, la evaluación no está exenta a nuevas visiones un poco más avanzada
que la que presenta el SEA, al respecto Paulston y Gorostiaga, (1998) citando a varios autores, describen
generalmente estas consideraciones:
Una
rápida mirada a la práctica de la evaluación en los países en desarrollo —si el
término no ha pasado a ser demasiado optimista o ingenuo— revela la
preponderancia de evaluaciones muy centralizadas que atienden principalmente a
factores financieros e indicadores cuantitativos, utilizadas como sistemas
de control antes que como medio de mejorar el funcionamiento de programas,
y que no incluyen la perspectiva de los beneficiarios (Bambergerg
1991)…. Robirosa (1986) indica que en la región
"es prácticamente nula la utilización de las actividades de evaluación como
alimentadoras de instancias decisionales en los
procesos de gestión de programas y proyectos
de acción social"…
…Respecto
a la evaluación educativa en particular, la situación latinoamericana revela
una muy débil relación entre la investigación y la toma
de decisiones, relacionada con la "inexistencia de mecanismos de
evaluación sistemática de innovaciones en educación y de acumulación, difusión
e intercambio de esa información para que aquellas sean utilizadas en las
decisiones que se adopten" (Corvalán 1988, 292)…
Es decir, un sistema de
evaluación estratégico como un verdadero control de gestión es aquel que se estructura como un "instrumento gerencial, integral y
estratégico que apoyado en indicadores, índices y cuadros producidos en forma
sistemática, periódica y objetiva permite que la organización sea efectiva para
captar recursos, eficiente para transformarlos y eficaz para canalizarlos"
(Abad, 1996)
Para Royero
(2002 b) la efectividad de un sistema de control de gestión,
constituye
la manera mediante la cual, las estrategias
y los recursos son dirigidos hacia los aspectos claves del éxito organizacional y hacia la satisfacción de los usuarios
dentro del cumplimiento de los parámetros sociales de desarrollo, tanto en el
ámbito local y regional como a escala
nacional.
En otras palabras, el control
moderno comienza con la definición de una estrategia para las universidades y
actúa después que se realice la evaluación. El control estratégico se inicia
luego que se evalúe las organizaciones ya que de este diagnóstico se establecerán los parámetros estratégicos, las
áreas claves, los factores de éxito, los indicadores, los sistemas de medición
y las estrategias de desarrollo cultural, organizativos y presupuestales acorde
a la visión y misión de la universidad, a partir de cuadros de mando integrales que permitan monitorear estratégicamente el
desarrollo de las instituciones de educación superior.
Se tiene que pasar de una
evaluación para el control de resultados, a una evaluación estratégica de
rendimiento orientado a:
5.
Cuarto eje: Evaluación y presupuesto.
La evaluación como control
estratégico del sistema universitario nacional, tiene una visión muy distinta
al enfoque evaluativo que proyecta el SEA. Este último no inserta el
presupuesto como categoría de desarrollo sino que controla el uso eficiente de
los recursos en un tiempo anual en materia de gasto específico y costos
a partir de los índices e indicadores que presenta.
La presupuestación
universitaria se ha convertido en la práctica, en la verdadera planeación
universitaria. Los rectores negocian el presupuesto, pero no se negocia en la
definición de estrategias para el desarrollo universitario que oriente la inversión en el sector .Ni las instancias que lo asignan,
discuten y negocian estratégicamente el presupuesto universitario .El
presupuesto para la universidades debe verse como inversión, no debe vincularse
al gasto y debe surgir de un verdadero planeamiento
estratégico.
La redefinición el diseño
del presupuesto tiene que cambiar, en la actualidad se definen las opciones
estratégicas de inversión y posteriormente se asigna el presupuesto anual a
partir de planes operativos engorrosos. Creemos que el presupuesto es el
resultado de la determinación de las opciones estratégicas que pasan por los
niveles de planeación estratégica y posterior al estudio de dichas opciones, se
asigna el presupuesto. En los siguientes gráficos se aprecian tales diferenciaciones.
Gráfico Nº1 .Situación actual de
la asignación del presupuesto
Para ver el
gráfico seleccione la opción ¨Descargar trabajo¨ del menú superior
Gráfico Nº2 .Visión
estratégica de asignación del presupuesto
Para ver el gráfico
seleccione la opción ¨Descargar trabajo¨
del menú superior
El papel de la
evaluación en este esquema tiene como doble propósito, proveer el mecanismo
inicial de diagnóstico para el diseño y aplicación del proceso de control de
gestión y posteriormente de seguimiento en el tiempo, es decir, los resultados
anuales obtenidos por las universidades deben orientarse al seguimiento en el
logro de la visión a largo plazo que usualmente es hasta diez años debido a su
estrecha relación con la ciencia y tecnología y el papel estratégico que cumplen. En el
próximo punto trataremos mejor este proceso.
6.
Quinto eje: El sistema de evaluación y acreditación.
Según el SEA, "El
sistema de evaluación que se propone permitirá la evaluación de las
universidades y los programas en sus instancias sistémicas: en su creación,
durante su funcionamiento o desarrollo y en sus logros o resultados"
(OPSU, 2001, p.27)
En la fase inicial,
"la evaluación consistiría, básicamente, en establecer la correspondencia
que debe haber entre el proyecto de institución o programa
presentado y los estándares de calidad exigidos por la instancia que otorga el
permiso" (Ídem)
Consideramos que esta fase
de evaluación es necesaria pero no compartimos la visión con la que se pretende
desarrollar. La calidad en este caso es medida por el grado de correspondencia
indicativa de los estándares vs. el programa
presentado.
No creemos que el CNU
máxima instancia nacional de planeación y control de la educación superior,
fije dichos estándares sin una visión desarrollista de la educación, por que si
bien es cierto que Venezuela no tiene una misión
y visión compartida de la universidad que queremos en un lapso de diez o
quince años, no tendría sentido elaborar unos estándares aislados de la
política de desarrollo nacional e integración de la visión de las distintas
universidades en una sola, flexible. Condición previa al iniciar o aprobar
dicho programa, en el documento analizado, no se aclara esta perspectiva.
Por otro lado, la categoría
utilizada que manejará esta fase es la pertinencia, tanto interna como externa.
La pertinencia interna o social permite evaluar la correspondencia entre el
proyecto presentado y las necesidades y expectativas de la sociedad, y la
interna evalúa la correspondencia entre el proyecto presentado y los recursos
que se proponen para desarrollarlo. (ob.cit.)
Para evaluar la pertinencia
interna, se tendría que establecer una visión en prospectiva de la educación
superior en Venezuela en el futuro, es decir, responde a la pregunta ¿Cómo
debería ser la universidad y la sociedad que queremos? Dichos estándares
tendrían que diseñarse en prospectiva por que no se puede evaluar una
pertinencia interna de cualquier proyecto o programa, sin haberse implantado y
producido los primeros resultados. Quizás no importaría estratégicamente
hablando, el inicio de un programa o la creación de una universidad, sino lo
sustantivo sería establecer la correspondencia futura de dicho programa con la
visión de la educación superior que se espera conseguir en el tiempo. En dicho
documento no se aprecian estas consideraciones de suma importancia.
Para resolver este problema
estratégico, proponemos que el CNU debe considerar el uso de la planeación
prospectiva como instrumento planificativo de sus
acciones .El propósito de la "prospectiva es "preparar el
camino" para el futuro, adoptándolo como objetivo (deseable y posible). La prospectiva guía las acciones
presentes y el campo de lo "posible" del mañana" (Miklos y Tello, 2000).
Para estos autores, la
planeación prospectiva
además de permitir e impulsar el diseño del futuro, aporta
elementos muy importantes al proceso de planeación y a la toma de decisiones,
ya que identifica peligros y oportunidades de determinadas situaciones futuras,
además de que permite ofrecer políticas y acciones alternativas, aumentando así
el grado de elección (p.57)
A nuestro juicio, si un
programa o proyecto no pasa esta prueba, las siguientes fases de control y
seguimiento y rendición de cuentas, no tendría sentido de aplicación, si por el
contrario aprueba los parámetros prospectivos a comparar, aseguraría
teóricamente hablando, la calidad futura deseada de dicho proyecto o programa.
En otro orden de ideas, posterior
a la etapa de creación se inicia la etapa de supervisión y seguimiento,
caracterizada
por intentar asegurar que la institución o programa se desvíe lo menos
posible del proyecto presentado y, además, conocer el funcionamiento o marcha
del proyecto para ayudar a las instituciones y programas a que asuman el comportamiento que mejor conduce al logro de sus propias metas
(OPSU, ob.cit. p27)
Se evidencia una vez más el
papel de control indicativo en el proceso de evaluación, a diferencia del
control de gestión explicado en los puntos anteriores, no se toma en cuenta una
integración de todas las fases del proceso evaluativo para la toma de
decisiones estratégicas, de igual modo la simple comparación refiere a las
propias metas del proyecto más no a las metas de desarrollo indicadas en
consenso por el máximo ente de planeación universitaria, que a su vez deberían
estar en las metas de estas instituciones.
Luego de esta fase de
control racional del proceso de evaluación, completa para el SEA, el proceso de
evaluación o rendición de cuentas. "En esta evaluación se establece el
grado en que la institución o programa ha alcanzado sus propias metas y, además,
su ubicación en relación a los estándares de calidad fijados por los organismos
competentes para todo el sector."(Ob.cit. p.28)
Bajo nuestra perspectiva,
el proceso de evaluación no culmina con esta etapa. Para el control de gestión"la importancia de realizar una minuciosa
evaluación institucional como fase previa al establecimiento de sistemas de
control de gestión", determina el diseño y aplicación de un control
estratégico en la organización (Abad, 1996).La evaluación técnicamente
hablando, no termina, dado que su continuidad cíclica permitirá determinar en
ciertos períodos del control, los ajustes estratégicos aplicados para el
perfeccionamiento del sistema de gestión en el tiempo.
Para el SEA, la rendición
de cuentas se instrumentará a partir de una periodización
anual de los resultados a partir de los indicadores preparados para esta fase,
porque las metas de estas universidades deben considerarse dentro
de la ejecución de los planes operativos; para todo el sector(oficiales y
privadas) se sugiere una periodicidad de 4 años(lapso mínimo de escolaridad en
la normativa vigente); sin embrago, se sugiere también que durante el primer
año de funcionamiento del sistema en sus dos primeras fases(creación y
seguimiento) se realice un diagnóstico de todos el sector para estimular su
calidad. Esto permitirá establecer los estándares de calidad del rendimiento
institucional y, además, serviría de referente base para la periodización
futura. (p.28)
Según el SEA, la rendición
de cuentas debe hacerse anualmente, lo cual evidencia la poca visión
estratégica de la propuesta en torno a las instituciones nacionales de
educación superior, porque si bien es cierto que éstas ejecutan anualmente
ciertas metas presupuestadas, no es mejor cierto que es solo una parte del
camino a lograr si se tiene claridad estratégica para alcanzar la visión
previamente definida por los actores, que usualmente es de
Este punto nos parece el
más importante de nuestra crítica para mejorar el sistema, por que si bien es
cierto que la evaluación puede ser semestral, anual, bianual o quinquenal ,esta
sería apenas el comienzo, porque para establecer resultados que permitan
decidir en qué grado la universidad alcanzó verdaderamente sus metas planeadas,
la rendición de cuentas propiamente dicha, se realizaría en unos diez o quince
años posterior a la definición de su visión, misión, objetivos y
transformaciones esperadas. En 1 año ó 4 años como se propone el SEA,
esgrimiendo el lapso promedio de escolaridad en la universidad, sería
fantasioso afirmar, si se tiene una visión estratégica de la evaluación para el
desarrollo, que las universidades alcanzarán la calidad deseada.
Esto porque el control de
gestión y la evaluación estratégica no evalúan las metas propiamente dichas,
sino el grado de alcance de la estrategia intentada para desarrollar la visión
nacional de calidad inicialmente definida y discutida en consenso por todas las
instancias del sector universitario. En pocas palabras, el papel del CNU debe
concentrarse en resolver precisamente esta problemática vital
Por otro lado ,las
evaluaciones anuales pudieran ser un mecanismo para impulsar a la universidad y
clarificar su asignación presupuestaria en el tiempo es decir, que también el
presupuesto debe asignarse en función del lapso que se espera cumplir con la
visión de la misma, considerando, obviamente, las variables macroeconómicas
nacionales, y aún más, teniendo esta claridad en torno al papel de las
universidades en el país, no dudo que los entes internacionales de desarrollo
apoyarían financieramente esta idea.
En torno al sistema de
acreditación, se considera que la mejor acreditación que pueda tener una
universidad es su productividad al servicio del desarrollo y progreso del país,
es su reconocimiento social e internacional que no se gana con una acreditación
de un ente oficial. Par llegar a este reconocimiento, la universidad debe
reorganizarse y proyectarse al futuro o a lo que llamamos
"autorrealización institucional" que a nuestro juicio es la verdadera
acreditación, es la verdadera excelencia, lo demás es cliché.
Al respecto, Brunner (1999) afirma muy acertadamente
que muchos observadores, en efecto, sostienen que los requerimientos
externos de calidad sólo sirven, al final, para generar una "mentalidad de
aceptación" dentro de las instituciones, …tampoco puede esperarse que, por
el sólo hecho de agregar ahora mecanismos externos de aseguramiento de la
calidad, las instituciones mejorarán efectivamente su desempeño.
Del mismo modo, describe el
cuadro general en que las universidades y debido a los cambios violentos del
entorno, es preciso redefinir, entre otras cosas,
la preocupación por el desempeño de las instituciones; por acreditar
socialmente su fidelidad misional y sus logros; por evaluar la calidad de sus
procesos de manera independiente sobre la base del juicio de pares, y por
informar ampliamente al público. De igual modo debería formar parte de dicho
cuadro, no el retraimiento o la abdicación del Estado a cumplir con sus
responsabilidades, sino el definir sus nuevas funciones y asumirlas
de lleno, impulsando con tal propósito la creación de esos mecanismos
evaluativos, proporcionando el marco normativo para su ejercicio y
financiando—mediante procedimientos eficaces—todo aquello que en la educación
superior constituye esencialmente un bien público, incluida la equidad de
acceso y resultados.
Como se vio en este punto,
una visión estratégica de la evaluación permite configurar nuevos cambios al
sistema de planeamiento universitario, así como a asegurar la verdadera
calidad en las instituciones de educación superior.
7. Sexto
eje: Propuesta central para el diseño de un sistema nacional de control de
gestión para la calidad en las universidades nacionales.
Se ha hablado hasta ahora
de la necesidad de cambiar la visión actual de la evaluación para la calidad de
las universidades en Venezuela, para ello, es primordial dejar claro el
entendimiento de que la educación superior está íntegramente vinculada con el
progreso y el desarrollo social. Entendimiento este, que implica un compromiso
inicial de las universidades a transformarse a la par con una estrategia
nacional de cambios en el sector que involucre a sus actores principales.
Entendemos y apoyamos
totalmente la preocupación de
Pero también es necesario
que esta responsabilidad pública deba ir más allá de una simple medición
descontextualizada, debe ir hacia una visión estratégica de la universidad en
el país que queremos. Esto a nuestro juicio es el gran trabajo que queda por hacer,
por lo que proponemos la creación de una propuesta para diseñar un sistema de
control estratégico de la universidad venezolana, que no solamente incluya la
evaluación, sino sus áreas claves para encaminar a las instituciones de
educación superior en el camino ya trazado por
Esta propuesta debe cumplir
los siguientes objetivos metodológicos a saber:
1. Diagnosticar la visión
estratégica en los directivos de las universidades venezolanas en el proceso de
planeación y control de gestión universitaria a partir de:
a.
Su uso como marco de trabajo para definir el presupuesto.
b.
Su uso como herramienta de desarrollo directivo.
c.
Su uso como mecanismo para pensar a largo plazo.
d.
Su uso como medio para alinear a los directivos universitarios con las
estrategias institucionales y nacionales de desarrollo.
a.
Definición y estructuración de políticas, estrategias, planes, o programas,
orientados al fortalecimiento de dicho proceso.
b.
La organización funcional y administrativa de la misma.
c.
La concepción y sistema metodológico formal de control de gestión aplicado en
ellas.
a.
Visión estratégica de los entes nacionales de planeación y control
b.
Definición y estructuración de políticas, estrategias, planes, o programas,
orientados al fortalecimiento de dicho proceso.
c.
La organización funcional y administrativa de la misma.
d.
La concepción y el sistema metodológico formal de control de gestión aplicado
al sistema.
Para finalizar, solo
queremos dejar nuestro compromiso para llevar acabo dicha propuesta, sabemos
que existen trabajos adelantados sobre este tema y que muchos actores dentro y
fuera de la universidad comparten o critican dicha visión, la discusión apenas
comienza, los consensos, nuestro máximo interés.
ABAD, Darío, Control de
gestión, Colombia, Interconed Editores, 1997.
AMAT, Joan, Control de
gestión (una perspectiva de dirección) Barcelona,
España,
Ediciones. Gestión 2000 S.A., 2000
BERNARDO Kliksberg.http://www.iacd.oas.org/LaEduca132/kliksberg/0_FN0.htm