AUTONOMIA
La autonom�a no es un cerco sino que es una apertura. Sobrepasar ese cerco significa
alterar el sistema de conocimiento y organizaci�n ya existente. Significa constituir su propio mundo seg�n otras reglas y, por lo tanto, significa crear un nuevo eidos (forma) ontol�gico, otro s�-mismo diferente en otro mundo.La autonom�a como objetivo, s�, �pero es esto suficiente? La autonom�a es un objetivo que queremos por �l mismo, pero tambi�n por otra cosa. Sin esta condici�n volvemos a caer en el formalismo kantiano y sus encrucijadas. Queremos la autonom�a -como individuos- por la autonom�a misma y tambi�n para poder hacer cosas. �Hacer qu�? Esta tal vez sea la interrogaci�n m�s profunda que suscita la situaci�n contempor�nea: ese qu� se refiere a los contenidos, a los valores sustantivos que son los que est�n en crisis en la sociedad en que vivimos.
No se ve -o se ve muy poco- que surjan nuevos contenidos de vida, nuevas orientaciones simult�neamente con las tendencias -que efectivamente se manifiestan en muchos sectores de la sociedad- hacia una autonom�a, hacia una liberaci�n respecto de las reglas simplemente heredadas.
Sin embargo, es l�cito pensar que sin el surgimiento de nuevos contenidos esas tendencias no podr�n ni amplificarse ni profundizarse ni universalizarse. Vayamos un poco m�s lejos. �Cu�les son las "funciones" de la instituci�n? La instituci�n cultural es, en primer lugar, fin en s� misma, lo cual quiere decir que una de sus funciones esenciales es la autoconservaci�n.
Es claro que la instituci�n debe suministrar a la psique "objetos" de derivaci�n de las pulsiones o de los deseos, que debe suministrarle polos de identificaci�n; pero sobre todo debe darle sentido. Esto implica, en particular, que la instituci�n sociocultural siempre tendi� a encubrir -y m�s o menos lo logr�- el caos, lo sin fondo, el abismo, abismo del mundo, abismo de la sociedad, abismo de la propia psique. Ese dar sentido (que fue al mismo tiempo encubrimiento del abismo) fue el papel que desempe�aron las significaciones sociales nucleares : las significaciones religiosas. La religi�n es a la vez presentaci�n y ocultaci�n del abismo.
Lo sagrado es el simulacro instituido de lo sin fondo (por ejemplo, de la muerte). Esta ocultaci�n es a la vez ocultaci�n de la autoinstituci�n de la sociedad. Una sociedad aut�noma se hace posible �nicamente partiendo de la convicci�n profunda e imposible de la mortalidad de cada uno de nosotros y de todo cuanto hacemos; s�lo as� se puede vivir como seres aut�nomos.