
El nombre "mod."
proviene del "modernismo",
entendido como forma de expresión y de actitud ante la vida. Los mods
existieron como subcultura netamente definida entre 1959 y 1965, y su
sofisticación definió la revuelta juvenil de esa época. Son los artífices de
un estilo de vida inédito que se impuso en la cultura inglesa y que aún
sobrevive, a través de los cambios en la moda y la música, que son su
principal eje.
El movimiento comenzó
a finales de los años 50, cuando algunos jóvenes de la periferia londinense,
sobre todo muchachos, pertenecientes a la clase obrera, decidieron marcar
distancia frente a la masa que los circundaba, desahogando su pasión
narcisista. Estaban interesados en la nueva estética "moderna":
trajes italianos, rhythm & blues o jazz moderno.
Los modernistas estaban interesados, por lo general,
en los estilos del continente europeo: conducían motonetas italianas, bebían
café expreso, se cortaban el pelo al estilo francés y veían cine de la Nueva
Ola. Frecuentaban los mismos clubes londinenses que los estudiantes franceses y
estudiaban sus ropas. Los mods se veían a sí mismos como ciudadanos de Europa o del
mundo, más que simplemente residentes británicos. Los modernistas también
eran intelectuales, y leían a los poetas beat y a los escritores
existencialistas.
Practicaban una
filosofía de "vida limpia bajo circunstancias difíciles". Querían
tener sólo lo mejor de lo mejor: la mejor música, la mejor ropa,
los mejores libros, el mejor medio de transporte... que rara vez son los más
caros o los más populares, aunque pueden serlo ocasionalmente.
De sus raíces en la
escena del jazz del SOHO en los 50, pasaron por la escena del blues británico,
con figuras como Alexis Korner, los Rolling Stones, los Animals y los Yardbirds.
En ese momento muchos descubren que hacen parte de un movimiento más amplio.
Bailaban soul norteamericano y ska y bluebeat jamaiquino hasta que algunas
bandas inglesas empezaron a tocar ese tipo de música. Primero, grupos como
Georgie Fame and the Blue Flames y Geno Washington. Después The Small Faces,
the Who, the Birds, the Creation, the Action, Graham Bond Organisation y Spencer
Davis Group serían las principales bandas mods.
Avanzar y
aprender" son las palabras claves de la esencia modernista. Conceptos como
movimiento, acción y creación estaban bien arraigados en la mente de los mods y se concretaban en desplazamientos frenéticos de una
parte a otra de la ciudad.
De día, con su
motoneta llena de accesorios, visitaban la tienda para perfeccionar su pinta, la
barbería para ajustar su corte de cabello o el negocio de discos para adquirir
las últimas novedades. Todo estaba listo para la noche, durante la cual podrían
discutir sus adquisiciones más recientes, desahogar su imparable energía
bailando en los clubes londinenses o ir de fiesta en fiesta aquí y allá. Para
sentirse siempre hiperkinéticos, los mods
hacían uso masivo de pastillas, como la famosa anfetamina "purple hearts".
El
"avanzar" implicaba la búsqueda de lo que pudiera estar en la
vanguardia musical o de vestuario, para después abandonarlo cuando se hacía
masivo y banal. Solamente de esta manera se podían sumergir en el estilo de
vida modernista, cultivándolo y afinándolo progresivamente y confrontándose
con los más sofisticados. Esto significaba "aprender".
La pinta modernista sufrió algunas modificaciones a
comienzos de los 60. La chaqueta, hecha a medida, llevaba tres o cuatro botones
y era de color oscuro o tonic. La camisa tenía por lo general el cuello corto
de punta o redondeado y las mancuernas en el pulso estaban muy de moda. El nudo
en la corbata era estrecho. Los mocasines podían ser en piel de cocodrilo y de
diversos colores. La pinta más casual era la camiseta con el laurel de Fred
Perry, jeans Levi's con pequeños dobleces, las "Desert Boots" de
Clarks, "Bowling Shoes" y camisa Ben Sherman. Para protegerse de la
intemperie durante los viajes en la motoneta, llevaban la parka, adornada de símbolos
mods como flechas, dianas y
banderas británicas. Lambretta "tercera serie" o "TV" y
Vespa "GS" eran los modelos más utilizados y tenían muchos
accesorios.
" decorados con formas geométricas y con
colores muy vivos. El estilo también se caracterizaba por el corte de cabello:
liso, con la carrera por la mitad o con capul.
A partir del 66 el fenómeno modernista vive cambios
notables. Reivindicando el origen obrero del movimiento contra la apertura hacia
la clase media, estaban los hard mods. Lejos de la influencia psicodélica del "Swinging
London", éstos llevaban una pinta más casual con camiseta Lonsdale y
botas. Preferían escuchar el ska original y luego frecuentarían los clubes de
northern soul de Wigan.
La aparición en la
escena musical de los Jam de Paul Weller, autores de un enérgico power pop que
no desprecia los elementos blues y soul, revigorizó el modernismo. El "Modfather",
como llaman a Weller, es siempre un modelo a imitar: muchos comienzan a usar
buzos decorados con flechas y los zapatos cocacolos.
Estamos en el 79, en
pleno mod revival. En los cines presentan Quadrophenia, largometraje de F.
Roddam producido por los Who. A pesar de las críticas de los más ortodoxos que
señalan algunas imperfecciones estilísticas, la película reconstruye la vida
modernista de los años 60, evidenciando los diversos aspectos y puntos débiles
del complejo fenómeno. Así, en los años 80, parka, motonetas y trajes
elegantes florecen en numerosos eventos organizados en toda Europa. Surgen
nuevas bandas como los Chords, Secret Affair y Purple Hearts.
En 1989, la tradición
modernista fue redescubierta en el nuevo contexto del "acid jazz",
que, a diferencia del anterior "Mod revival", mantuvo vivo el espíritu
progresista que siempre ha sido el verdadero corazón del movimiento Mod. Lo
principal de esta cuarta ola Mod es su integración del espíritu progresista
con la tradición: usan ropa
actual basada en la moda de los 60, y oyen música actual que recoge estilos e
instrumentos de los 60, a la vez que disfrutan la moda y música original. Además
hay muchas posibilidades para un mod actual: treinta años de existencia de una
cultura juvenil ha dado origen a muchas variaciones, cada una definida por
estilos de ropa y preferencias
musicales.
El ideal mod nunca
murió, simplemente se reinventó a sí mismo de diferentes formas: desde el
Londres de finales de los 50, con los beatniks de Soho y su gusto por el bebop,
y desde los elegantes mods de
comienzos de los 60 hasta la aparición de los movimientos skinhead y suedehead
que inspiraron la música y el estilo de bandas de los 80 como Madness, the Beat
y the Specials. Está presente también en la escena británica del northern
soul, que vio a miles de jóvenes en el norte de Inglaterra dedicar sus vidas a
comprar los más raros discos de soul norteamericano; los soulboys de Essex de
finales de los 70, los casuals de ropa
deportiva de comienzos de los 80 y la escena del acid house de finales de esa década.
Los mods aún viven, en muchos
discípulos del hip hop que usan la pinta de los primeros modernistas del jazz.
Diferentes nombres, diferentes ropas, diferentes discos, pero todos unidos por
una perspectiva singular de su estilo de vida.